sábado, 18 de julio de 2015
Dos en la ciudad
En Buenos Aires hay 99 teatros y 235 salas, entre los circuitos comercial, independiente y oficial. Por año, sólo en los 28 teatros y las 35 salas comerciales se realizan más de 7.000 funciones, a las que asisten más de 3 millones de personas. La producción teatral porteña es una de las mayores del mundo, junto a las de Nueva York, París, Tokio y Londres. Recién fui a ver el estreno de Vigilia de noche, dirigida por Daniel Veronese, en el San Martín. Y apenas me senté me ganó la sorpresa: en el asiento de al lado se sentó mi expsicoanalista, que vive en Tucumán y a quien no veía desde hacía casi cuatro años, cuando finalicé la terapia porque me venía a vivir acá. Nos saludamos cariñosamente y conversamos un rato antes de que empezara la obra. Era ella. Era yo. Psicoanalista y expaciente sentados al lado en un teatro de una ciudad que está a 1.300 kilómetros de distancia de Tucumán. No podía creer que entre esos millones de espectadores pudiéramos sentarnos nada menos que al lado, en una de las cientos de salas, a ver una de las miles de funciones anuales del teatro porteño. Pensé que era una joda, o parte de la obra de teatro que estaba por ver. Pero ocurrió en verdad. Un guiño de ficción que saltó del escenario a las butacas.
miércoles, 15 de julio de 2015
Asesino
Sobre la condena a prisión perpetua dictada hoy contra Jorge Mangeri, por el abuso sexual y el asesinato de la adolescente Ángeles Rawson, una cita de la novela El Benefactor, de Susan Sontag.
Imagina tú mismo que eres un asesino. ¿Qué es lo que te hace sentir asesino? ¿Es el arma, manchada de sangre, los arañazos con que la víctima ha señalado tu rostro, el corazón culpable, el inexorable inspector de policía, las pesadillas? No, no necesariamente nada de eso. Todas estas condiciones pueden estar ausentes. El asesinato puede ser incoloro, incruento, inconsciente o impune. Todo lo que se necesita es que uno haya cometido el asesinato. No hay nada presente, sólo algo en el pasado, que convierta a uno en asesino.
Apuntes de El Benefactor
El apetito por el razonamiento debe regularse, como sabe toda persona sensible, porque puede ahogarnos la vida.
Nunca he comprendido por qué la gente encuentra tan difícil decir la verdad a sus conocidos o amigos. Según mi experiencia, la verdad es siempre apreciada, y el temor a ofender es generalmente exagerado. Muchos temen ofender o herir a los demás, no porque sean amables, sino porque no aprecian la verdad.
Cuando escribimos la verdad, deberíamos dirigirnos a nosotros mismos. Cuando al escribir somos didácticos y moralistas, debemos considerar que sólo nos instruimos y aconsejamos a nosotros mismos, por nuestras propias faltas. El lector es un divertido accidente. Uno debe permitirle su libertad, su libertad para contradecir lo que está escrito, su libertad para debatir entre las alternativas.
El sacerdote es una persona educada en el arte de menospreciar el cuerpo.
Pretender algo es sólo no pretender otras cosas. Pero estar obsesionado es no pretender nada en absoluto. El sol no juega a levantarse cada mañana. ¿Sabés por qué? Porque el sol está obsesionado con su trabajo. Todo lo que admiramos en la naturaleza bajo el nombre de orden, y la confianza fundamental que depositamos en sus movimientos regulares, es obsesión.
Está bien ser serio, pero no entender la seriedad como una exigencia.
Respeto un auténtico misterio, pero deploro los intentos de mistificación.
La moderación es un signo de un estado espiritual confuso. Pero cualquier acto puede llevarse a cabo moderada o inmoderadamente. Hay asesinatos moderados e inmoderados paseos junto al río.
Las lágrimas son serias; uno puede recogerlas en una jarra. Pero un sueño, como una sonrisa, es puro aire. Los sueños, como las sonrisas, se esfuman rápidamente.
Qué gran promesa de libertad supone la sexualidad. Qué extraño que no esté marginada por la ley.
Me sorprende que los sueños no estén fuera de la ley. ¡Qué promesas son los sueños! ¡Qué agradables! ¡Qué íntimos! Y no se necesita compañero, no se precisa colaboración de nadie, ni macho ni hembra. Los sueños son el onanismo del espíritu.
El gusto por lo impreso, la habilidad para leer rápidamente, dependen de una educada pasividad mental. Sería una exageración decir que el lector no piensa, pero piensa sólo hasta cierto punto; debe detener sus pensamientos o, de otro modo, nunca iría más allá de la primera frase.
Las cosas que sabemos hacer bien son las que repetimos una y otra vez, y todavía son mejores las que tienen en sí mismas una forma esencialmente monótona: bailar, hacer el amor, tocar un instrumento musical.
Los seres humanos están diseñados para amar. La única excepción a este diseño es el soñar. En un sueño nos miramos a nosotros mismos, nos proyectamos sobre nuestra propia pantalla; somos actor, director y espectador, todo al mismo tiempo.
Tocador, cosméticos, abanicos, un armario de elegantes vestidos, en fin, todos los requisitos de la vanidad.
El amor eleva la temperatura del espíritu; es una especie de fiebre. Los hombres aman para sentirse vivos. Y no se limitan simplemente a amar. También por eso van a la guerra. Si la guerra no satisficiera un deseo elemental —no el deseo de descubrir, que es superficial, sino el deseo de encontrarse en estado de tensión, para sentir con mayor intensidad—, la práctica de la guerra se habría probado una vez, y luego abandonado. Los hombres, acertadamente, consideran sus propias muertes como un precio no demasiado alto por sentirse vivos.
La esencia de la bondad es la monotonía. Digo monotonía, no consistencia, que tantos incorrectamente creen el sine qua non del buen carácter. De la monotonía surge la pureza. Ésta es la razón por la que casarse es mejor, más puro, que la poligamia. Pero la monogamia es poligamia cuando se enfrenta a la pureza del amor a sí mismo. ¿Qué es más monótono que uno mismo?
Pienso mejor cuando pienso en una sola cosa, siento con más profundidad cuando siento una sola cosa. Si pudiera remodelar mi cuerpo, sería de dimensiones celestiales, de modo que las ciudades de los hombres aparecieran ante mí como diminutas manchas. O bien, lo haría tan pequeño, que sólo pudiera ver una hojita de hierba. Acariciaría su tallo, me adentraría en sus oscuros pliegues, me frotaría contra su verde costado.
En la enfermedad la imaginación lo es todo. Usándola adecuadamente puede curar, aunque también la imaginación mata. Pero la imaginación del cuerpo suele ser generalmente prosaica, hasta torpe. Los sueños son la poesía; la enfermedad, la prosa de la imaginación.
Cada uno de nosotros vive diariamente junto a su muerte. Una cinta, a veces más ancha, otras más estrecha, que se enrolla a lo largo de nuestras acciones cotidianas.
Resulta demasiado fácil resignarse a la pérdida de alguien que no ha tenido una importancia realmente grande.
Un funeral adquiere en provincias mayores dimensiones y un peso específico más importante que un funeral en la capital.
Hice una lista de formas posibles de morir. Hasta aquí llegué. Muerte por locura, muerte por guillotina, muerte por guisantes que suben a través de la nariz, hielo atravesado en la garganta, caída en el hueco de un ascensor, crucifixión, el paracaídas que no se abre, gangrena, saltar por la ventana del dentista, arsénico en la sopa de cebolla, arrollado por un autobús, mordisco de serpiente, la bomba de hidrógeno, Escila y/o Caribdis, desilusión amorosa, un bastonazo, la ruleta rusa, la sífilis, ser aplastado por una apisonadora, cirugía negligente, ahogo, un accidente de aviación, píldoras para dormir, gases de automóvil, aburrimiento, paseo por la cuerda floja, hara-kiri, mordedura de tiburón, linchamiento, ultimátums, hambre, volar sin alas, volar con alas (sin avión). Qué frágiles somos.
Los hábitos se cultivan. Ante las compulsiones nos rendimos. Quizás una compulsión sea sólo un hábito ahogado.
Nuestros sueños son libres mientras nuestras vida diurnas están dominadas por la compulsión. Nuestras vidas conscientes se rigen por el arte del compromiso mientras nuestros sueños se atreven a todo.
La indignación es una emoción perversa y totalmente falta de provecho.
Lo bueno y lo malo se ríen uno del otro.
La vida es un lento movimiento. La vida está cincelada con una punta de clavo y, en la cabeza del clavo, un mensaje indescifrable.
Uno sólo necesita declararse libre para serlo realmente.
Los grandes milagros del cambio se alcanzan restringiendo las propias ambiciones. Hay un método mejor para convertir el infierno en paraíso que subir pesadamente la cuesta. También puede descenderse, descenderse hasta la boca del diablo, pasando junto a los lacerados cuerpos de los traidores, a través de la garganta, y penetrando en los mismos intestinos del demonio. El ano del diablo es la puerta trasera hacia el paraíso, si se me permite esta indelicadeza.
La verdadera prueba de la satisfacción es el silencio, así como el significado de la satisfacción no es estar lleno, sino vaciarse.
Los antiguos filósofos estaban en lo cierto al alabar las ventajas de la edad. Se tiene menos motivo para sufrir y mayor ocasión para pensar. Para algunos esta paz resulta del silencio de la necesidad sexual.
Terminé El Benefactor, de Susan Sontag. Estos son apuntes de esa novela, que me pareció fabulosa.
sábado, 11 de julio de 2015
Algo importante
Entrevista de Jorge Guinzburg a Charly García en Peor es nada, 1994.
—En un recital vos te bajaste los pantalones. Para bajarse los pantalones, en principio, hay que tener algo importante.
—Pantalones.
—Es cierto, pantalones es lo primero. Pero lo segundo es tener algo importante. Porque si uno no se ve nada cuando se baja los pantalones, no se los saca.
—Mirá, el asunto es: ¿dónde está la foto de ese día? En una revista, para tener un escándalo tiene que haber una foto. O sea que si soy tan hábil como para desenfundar y enfundar antes del flash... no sé si es grande pero es rápida.
—En un recital vos te bajaste los pantalones. Para bajarse los pantalones, en principio, hay que tener algo importante.
—Pantalones.
—Es cierto, pantalones es lo primero. Pero lo segundo es tener algo importante. Porque si uno no se ve nada cuando se baja los pantalones, no se los saca.
—Mirá, el asunto es: ¿dónde está la foto de ese día? En una revista, para tener un escándalo tiene que haber una foto. O sea que si soy tan hábil como para desenfundar y enfundar antes del flash... no sé si es grande pero es rápida.
martes, 9 de junio de 2015
Chivo
El chivo es una muy extendida práctica según la cual se transforma en noticia algo que no lo es. O en personajes reporteables a sujetos sin un interés legítimamente periodístico. El chivo también consiste en promocionar productos o hechos fuera del espacio publicitario y sin aclarar que no se trata de información normal.
Esta definición del periodista Jorge Fernández Díaz, escrita en su biografía sobre Bernardo Neustadt, «El hombre que se inventó a sí mismo», publicada en 1993, me parece útil para entender algunas cosas que pasan en los medios con frecuencia hoy en día. Entender, por ejemplo, por qué Marcelo Tinelli le dedicó tanto tiempo de su muy exitoso programa, Showmatch, a una conversación en vivo y en el estudio con el intendente de La Mataza y precandidato a gobernador bonaerense, Fernando Espinoza, que no podía dejar de sonreír. O por qué hace dos años, cuando no la conocía nadie, la diputada bonaerense Mónica López, esposa de un sindicalista petrolero, de pronto es invitada a Almorzando con Mirtha Legrand, como si fuera una estrella de la política. O por qué para la radio Del Plata es noticia que el dueño de Isadora y Todo Moda, Carlos Castelli, se jacte de ser «el mejor del mundo en precio-calidad en bijouterie». O por qué C5N publica en horario central una nota sobre la visita del intendente Martín Insaurralde a las obras del jardín de infantes número 12 de Lomas de Zamora.
Mandan el dinero y el poder. Y, por desgracia, pasan los años y en las redacciones hay cada vez menos periodistas y más chivos, con astas cada vez más grandes.
Mandan el dinero y el poder. Y, por desgracia, pasan los años y en las redacciones hay cada vez menos periodistas y más chivos, con astas cada vez más grandes.
lunes, 1 de junio de 2015
La moda y la revolución
“La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no lo configura el tiempo homogéneo y vacío sino el cargado por el tiempo-ahora. Así, para Robespierre la antigua Roma era un pasado lleno de ese tiempo-ahora que él hacía saltar respecto del continuo de la historia. La Revolución Francesa se entendía como a una Roma retornada. Citaba a la antigua Roma exactamente como la moda cita un traje ya pasado. La moda tiene olfato para lo actual dondequiera que esto aún se mueva en lo espeso de otrora. Es el salto del tigre hacia el pasado, pero tiene lugar en una arena donde impera la clase dominante. El mismo salto, dado bajo el cielo libre de la historia, es el salto dialéctico, con el cual Marx concibió la revolución”.
(Walter Benjamin, sobre el concepto de historia)
(Walter Benjamin, sobre el concepto de historia)
miércoles, 6 de mayo de 2015
Viajar, según Beatriz Sarlo
Entre los minuciosos relatos de las vacaciones, los periplos y las aventuras de su vida, Beatriz Sarlo introduce en su último libro, Viajes, reflexiones sobre el viajar, el turismo y lo que ella llama los «fuera de programa»: situaciones que sientan una huella en el recuerdo de nuestros viajes y le otorgan sentido.
«Una utopía del viaje es que se produzca esa irrupción de lo inesperado, que hace caer la administración burocrática del turismo y cumple la promesa de que todavía existe algo que será visto por primera vez», dice.
Para ella, «el turismo es programático y elude la contingencia», «se rige por vectores fijos y evita el desorden» y «promete felicidad segura, no imprevistos», lo que «no podría ser de otro modo en el uso capitalista de los recursos del mundo».
«Los viajes —en cambio— no consisten en una impávida sucesión de placeres y novedades sino también de sobresaltos», dice Sarlo, porque «lo bueno de viajar está en la incomodidad y los imprevistos».
Al viajar —donde sea, para lo que sea, pero fundamentalmente por placer— propongo que desactivemos el modo turista responsable, obstinado por cierto reglamento tácito del buen viajero que predomina en el imaginario colectivo. Creo que madurar es, en cierta medida, entender el viaje como la vida: tratar de que sea interesante y placentera y nunca perder la esperanza de la sorpresa y la fascinación.
lunes, 4 de mayo de 2015
La arquitectura y la vida
Me pide usted que hable de mi arquitectura, de mi vida, de aquello que me agrada y de lo que me hace sentir triste. Y voy a tratar de satisfacerlo en pocas palabras.
Me gustaría decir que la arquitectura no es lo importante, a pesar de que me ha hecho permanecer ligado a la mesa de dibujo durante sesenta años. Lo importante para mí es la vida, los amigos, este mundo injusto que debemos convertir en un mundo mejor.
Hago solamente aquello por lo que me siento atraído, con la mayor libertad, convencido de que la arquitectura es, antes que nada, invención. Además, creo en la intuición, viendo la creación arquitectónica como una cosa muy personal e intransferible. Cada arquitecto debe tener su propia arquitectura.
En lo que respecta a la vida, siempre digo que, por desgracia, soy pesimista, encuentro al ser humano frágil y abandonado, sin ninguna perspectiva. Pero la vida hay que vivirla y, puesto que estamos todos en el mismo barco, debemos vivirla codo a codo, solidarios.
El resto lo hace el tiempo y nosotros lo seguimos sin remedio. Contentos, cuando pasamos un buen momento; las mujeres son hermosas; los amigos, fraternales; cuando el cielo azul está lleno de estrellas. Tristes e indignados, cuando la vida se convierte en una madrastra cruel, la miseria crece y nuestros más pobres hermanos permanecen olvidados y sumidos en la desesperanza.
Y entonces, cuando la esperanza abandona el corazón de los hombres, la revolución se impone.
Creo, sin dudas, en la inteligencia del ser humano, en que algún día estaremos volando por el cosmos, charlando con nuestros hermanos del espacio, pero siempre haciéndonos, inquietos, la misma pregunta: después de todo, ¿qué somos?
Oscar Niemeyer, el creador de Brasilia. Octubre de 2001.
Me gustaría decir que la arquitectura no es lo importante, a pesar de que me ha hecho permanecer ligado a la mesa de dibujo durante sesenta años. Lo importante para mí es la vida, los amigos, este mundo injusto que debemos convertir en un mundo mejor.
Hago solamente aquello por lo que me siento atraído, con la mayor libertad, convencido de que la arquitectura es, antes que nada, invención. Además, creo en la intuición, viendo la creación arquitectónica como una cosa muy personal e intransferible. Cada arquitecto debe tener su propia arquitectura.
En lo que respecta a la vida, siempre digo que, por desgracia, soy pesimista, encuentro al ser humano frágil y abandonado, sin ninguna perspectiva. Pero la vida hay que vivirla y, puesto que estamos todos en el mismo barco, debemos vivirla codo a codo, solidarios.
El resto lo hace el tiempo y nosotros lo seguimos sin remedio. Contentos, cuando pasamos un buen momento; las mujeres son hermosas; los amigos, fraternales; cuando el cielo azul está lleno de estrellas. Tristes e indignados, cuando la vida se convierte en una madrastra cruel, la miseria crece y nuestros más pobres hermanos permanecen olvidados y sumidos en la desesperanza.
Y entonces, cuando la esperanza abandona el corazón de los hombres, la revolución se impone.
Creo, sin dudas, en la inteligencia del ser humano, en que algún día estaremos volando por el cosmos, charlando con nuestros hermanos del espacio, pero siempre haciéndonos, inquietos, la misma pregunta: después de todo, ¿qué somos?
Oscar Niemeyer, el creador de Brasilia. Octubre de 2001.
lunes, 13 de abril de 2015
La reforma ortográfica de Fernando Vallejo
Mi reforma ortográfica, señorías, que en esencia es la que propuso en el Siglo de Oro Gonzalo Correas (quien escribía «Korreas») pero acomodada a la realidad actual del idioma, la de que los hispanoamericanos hoy por hoy somos sus dueños, va así: «casa» con ka de «kilo»: «kasa». «Queso» con ka de «kilo» y sin u: «keso». «Aquí» con ka de «kilo» y sin u ni tilde: «aki». «Cielo» con ese de «suelo»: «sielo». «Zapato» con ese de «suelo»: «sapato». «General» con jota de «joder»: «jeneral». «Guerra» con ge de «ganas» pero sin u: «gerra». «Güevón» con u sin diéresis ni tilde: «guevon». «Burro» con be de «burro»: «burro». «Vaca» con be de «burro»: «baca». «Hijueputa» sin hache: «ijiueputa». Nuestras letras dobles con sonido sencillo, que son la che, la elle y la erre, se escribirán respectivamente s, l y r. Y así tenemos: «chapa»: «sapa», con ese africada postalveolar sorda y sin hache. «Carro» (como para decir que las prepago —prostitutas— quieren carro): «karo», con ka y erre dura. «Río» se escribirá «río», con erre dura. «Loco» se escribirá «loco», con ele normal. «Llama» se escribirá «lama», con ele rara. La ye de «el hombre y la mujer» irá con i latina: «el hombre i la mujer». «Wagneriano» se escribirá «bagneriano». «Examen» se escribirá «ecsamen». Se suprimen pues, señorías, la ce, la hache, la cu, la ve, la ve doble, la equis, la ye, la zeta, las tildes y las diéresis, a Dios se le quita la mayúscula y se les pone a tres letras viejas tres rayitas como la de la eñe, pero abajo en vez de superpuestas. Ahora, que si en vez de las tres letras con las rayitas ustedes prefieren signos nuevos, adelante, a dibujarlos, señorías, soy todo ojos y oídos. Voilà tout. Verán cómo desbancamos al inglés.
Vuelta pues atrás a los fenicios y a los griegos, a un signo por cada sonido. Donde nosotros tenemos la c, la k y la q con u los griegos sólo tenían la kappa. Y donde nosotros tenemos la b y la v, los griegos sólo tenían la beta. Y como fue volverá a ser en cumplimiento de la revolución inmóvil priista que guiará en adelante el mundo. Ortografía fonética sin resabios etimológicos, señorías. A este idioma le sobran ocho letras y al hombre, dos tetas.
(Fernando Vallejo, en su novela Casablanca, la bella)
domingo, 12 de abril de 2015
Los imprescindibles
Hay colectiveros que están frente a un semáforo en rojo y te abren la puerta para que te subas, pese a que vos no estás en la parada, y son buenos; hay colectiveros que frenan para dejarte subir mientras venís corriendo y no llegaste a tiempo a la parada, y son mejores; hay colectiveros que frenan para que subas cuando estás a media cuadra o más lejos de la parada, y son muy buenos; pero hay los que paran siempre para dejarte subir, estés donde estés... esos son los imprescindibles.
Los colectiveros constituyen un barómetro para medir la cantidad de personas buenas e hijas de puta que hay en Buenos Aires. Los ejemplos anteriores entran en el grupo de buenas personas, mientras que el resto de los colectiveros, los que te hacen «no» con el dedito detrás del parabrisas, los que se encogen de hombros y abren los brazos como diciéndote «y bueno... cagate» o los que ni te miran por más que le pegués patadas a la puerta, esos son los hijos de puta. Y en esta ciudad hay muchísimos. No puede haber tanta maldad, mi amor. No puede haber tanta maldad.
miércoles, 8 de abril de 2015
Hay belleza hasta en el vuelo de una bolsa de nylon
«Creo que podría estar muy molesto por lo que me pasó, pero es difícil estar enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces pienso que lo veo todo a la vez, y es demasiado. Y mi corazón se infla como un globo que está a punto de estallar. Y luego recuerdo relajarme y dejar de tratar de aferrarme. Y luego fluye en mí como lluvia y no puedo sentir más que gratitud por cada momento de mi estúpida vida. Estoy seguro de que no tienen ni idea de lo que digo. Pero descuiden: algún día la tendrán». Lester Burnham (Kevin Spacey) en el final de Belleza Americana.
miércoles, 1 de abril de 2015
El amor amenazado
En Elogio del amor, el filósofo francés Alain Badiou dice que el amor está amenazado: por el mundo liberal capitalista y por quienes lo consideran puro hedonismo. Y entre las acechanzas menciona al sitio de citas para solteros Meetic, comparable con nuestro contemporáneo Tinder y sucedáneos. Badiou alude a «un arreglo de antemano que evita toda casualidad, todo encuentro, y finalmente, toda poesía existencial, en nombre de la categoría fundamental de la ausencia de riesgos».
«Ahí están los dos enemigos del amor, en el fondo: la seguridad del contrato de aseguración y la comodidad del goce limitado», afirma Badiou y aboga por «reinventar el riesgo y la aventura, en contra de la seguridad y la comodidad».
También dice Badiou que «el amor no puede ser simplemente el vestido del deseo sexual», que «el amor es verdaderamente confiar en la casualidad» y que el amor «nos lleva a los parajes de una experiencia fundamental, la diferencia, y, en el fondo, a la idea de que el mundo puede experimentarse desde el punto de vista de la diferencia».
«Porque el amor, al fin y al cabo, sucede en el mundo. Es un acontecimiento no previsible o calculable según las leyes del mundo», dice Badiou.
También dice Badiou que «el amor no puede ser simplemente el vestido del deseo sexual», que «el amor es verdaderamente confiar en la casualidad» y que el amor «nos lleva a los parajes de una experiencia fundamental, la diferencia, y, en el fondo, a la idea de que el mundo puede experimentarse desde el punto de vista de la diferencia».
«Porque el amor, al fin y al cabo, sucede en el mundo. Es un acontecimiento no previsible o calculable según las leyes del mundo», dice Badiou.
Qué se yo. Dejemos el celular un rato.
lunes, 23 de febrero de 2015
Un villano se define
Yo solo hago cosas. La mafia tiene planes, los policías tienen planes. Son conspiradores. Siempre tratan de controlar sus tristes mundos. Yo jamás conspiro. Intento mostrarles a los conspiradores lo patéticos que realmente son sus planes de controlar. (El Guasón de Heath Ledger)
lunes, 6 de enero de 2014
El rock y el sistema
El rock tuvo y a veces pretende tener una actitud provocadora frente al sistema. Lo provoca, lo provoca, y el sistema va y le pega tres cachetazos para que no moleste. Y todo se acomoda.
(Peter Capusotto)
(Peter Capusotto)
miércoles, 11 de diciembre de 2013
La paja del trigo
Anoche fui a Plaza de Mayo. Fui a aplaudir los 30 años consecutivos de democracia y, junto con ello, a condenar más que nunca a la policía sediciosa y a los delincuentes que salieron a saquear. No fui a reírme del horror. No soy tan mala persona.
El de Plaza de Mayo no fue un festival partidario. De lo contrario no hubiera ido. Quienes me conocen no me dejarían mentir al respecto.
Y como el festejo no fue faccioso, preferí salir a la calle a celebrar la libertad y rechazar los alzamientos de policías y militares en vez de quedarme en mi casa, en Buenos Aires, lejos de Tucumán, sin poder hacer nada más que contactar a mis familiares y amigos, lamentarme y ver el caos por las redes sociales.
Como tucumano, no sólo entiendo la indignación, sino también la siento. ¿Cómo no sentirla? Estuve muy preocupado, alarmado, y estoy entristecido, con bronca, dolido, frustrado. Pero, con todo, creo que había que salir a festejar. Un festejo que de carnaval no tiene nada y que, por el contrario, supone un homenaje, una conmemoración y un aprendizaje.
Fui a Plaza de Mayo a renovar el rechazo a cualquier intento de alteración del orden constitucional, sin ninguna bandera política ni ninguna filiación partidaria. Fui a celebrar la vigencia del Estado de Derecho y de la Constitución, con más conciencia que nunca sobre su importancia, después de ver lo que pasa en el país.
No fui a cagarme en los muertos de Tucumán ni a alabar a Cristina Kirchner, como algunos creen con malicia. Tampoco me pagaron para ir a Plaza de Mayo ni me obligaron a cantar nada a favor del gobierno kirchnerista, ni me volví un porteño insensible, ni me convertí en kirchnerista, ni me olvidé de mi provincia, ni nada de lo que equivocada y malintencionadamente suponen algunos.
Creo que debemos dejar de mirarnos con ojos inquisidores y, en cambio, ser más inteligentes. Ser menos demagógicos y pensar más.
El de Plaza de Mayo no fue un festival partidario. De lo contrario no hubiera ido. Quienes me conocen no me dejarían mentir al respecto.
Y como el festejo no fue faccioso, preferí salir a la calle a celebrar la libertad y rechazar los alzamientos de policías y militares en vez de quedarme en mi casa, en Buenos Aires, lejos de Tucumán, sin poder hacer nada más que contactar a mis familiares y amigos, lamentarme y ver el caos por las redes sociales.
Como tucumano, no sólo entiendo la indignación, sino también la siento. ¿Cómo no sentirla? Estuve muy preocupado, alarmado, y estoy entristecido, con bronca, dolido, frustrado. Pero, con todo, creo que había que salir a festejar. Un festejo que de carnaval no tiene nada y que, por el contrario, supone un homenaje, una conmemoración y un aprendizaje.
Fui a Plaza de Mayo a renovar el rechazo a cualquier intento de alteración del orden constitucional, sin ninguna bandera política ni ninguna filiación partidaria. Fui a celebrar la vigencia del Estado de Derecho y de la Constitución, con más conciencia que nunca sobre su importancia, después de ver lo que pasa en el país.
No fui a cagarme en los muertos de Tucumán ni a alabar a Cristina Kirchner, como algunos creen con malicia. Tampoco me pagaron para ir a Plaza de Mayo ni me obligaron a cantar nada a favor del gobierno kirchnerista, ni me volví un porteño insensible, ni me convertí en kirchnerista, ni me olvidé de mi provincia, ni nada de lo que equivocada y malintencionadamente suponen algunos.
Creo que debemos dejar de mirarnos con ojos inquisidores y, en cambio, ser más inteligentes. Ser menos demagógicos y pensar más.
martes, 1 de octubre de 2013
Saudade de saudades
Una vez yo descubrí que la saudade es el mejor sentimiento del mundo. No por nada —porque la palabra es linda y sólo tiene significado en portugués, blablablá—, sino porque tener saudade indica que hemos vivido maravillosos momentos. Indica que hemos sido y hemos estado felices. Entonces, sentí saudade de todo: de las conversaciones por el MSN bien entrada la madrugada, saudade de las saudades por nos vernos cada quince días, de los planos de los viajecitos aleatorios, de la ternura de quedarnos sentados en el mirador de Leblon, de que hemos aprovechado intensamente cada momento de las 48 horas en que estábamos juntos cada fin de semana. Y sentí mejor y con más fuerza la saudade de que un día vamos a sentir saudade del día de hoy, de esta última semana, de este último mes, de estos últimos 365 o sabe Dios cuántos días. La saudade de todos los días que pasamos juntos hasta aquí. La saudade de todos los días que de ahora en adelante vamos a tener juntos. Vamos a tener saudades de todo eso.
(De Iracema Marques a Juan José Torres, el 29 de septiembre de 2013, el día de la boda de ambos, en Bahía, Brasil)
(De Iracema Marques a Juan José Torres, el 29 de septiembre de 2013, el día de la boda de ambos, en Bahía, Brasil)
martes, 4 de junio de 2013
Variaciones de un lema kirchnerista
La patria es el otro.
La patria es el locro.
La patria es el bocho.
La patria es el moño.
La patria es el porro.
La patria es el toldo.
La patria es el oso.
La patria es el morbo.
La patria es el bombo.
La patria es el bolso.
La patria es el mozo.
La patria es el morbo.
La patria es el orco.
La patria es el sordo.
La patria es el coso.
La patria es el trosko.
La patria es el gordo.
La patria es el torso.
La patria es el pomo.
La patria es el voto.
La patria es el porno.
La patria es el Volvo.
La patria es el odio.
La patria es el nono.
La patria es el ogro.
La patria es el pollo.
La patria es el poncho.
La patria es el ocio.
La patria es el torno.
La patria es el Volvo.
La patria es el odio.
La patria es el nono.
La patria es el ogro.
La patria es el pollo.
La patria es el poncho.
La patria es el ocio.
La patria es el torno.
viernes, 24 de mayo de 2013
Décadas para todos y todas
La década ganada.
La década granada.
La década gansada.
La década bacana.
La década alada.
La década fantasma.
La década paspada.
La década malandra.
La década saltada.
La década pasada.
La década amada.
La década rallada.
La década asaltada.
La década fallada.
La década jarana.
La década Fatala.
La década pagada.
La década macana.
La década rascada.
La década barata.
La década salada.
La década tarasca.
La década ladrada.
La década cargada.
La década payasa.
La década alzada.
La década Lanata.
La década Granata.
La década matada.
La década tapada.
La década tramada.
La década hablada.
La década malvada.
La década pavada.
La década banana.
La década mamada.
La década rayada.
La década bajada.
La década bancada.
La década lavada.
La década sanata.
La década saldada.
La década tarada.
La década avalada.
La década sarasa.
La década granada.
La década gansada.
La década bacana.
La década alada.
La década fantasma.
La década paspada.
La década malandra.
La década saltada.
La década pasada.
La década amada.
La década rallada.
La década asaltada.
La década fallada.
La década jarana.
La década Fatala.
La década pagada.
La década macana.
La década rascada.
La década barata.
La década salada.
La década tarasca.
La década ladrada.
La década cargada.
La década payasa.
La década alzada.
La década Lanata.
La década Granata.
La década matada.
La década tapada.
La década tramada.
La década hablada.
La década malvada.
La década pavada.
La década banana.
La década mamada.
La década rayada.
La década bajada.
La década bancada.
La década lavada.
La década sanata.
La década saldada.
La década tarada.
La década avalada.
La década sarasa.
sábado, 23 de febrero de 2013
El quadern gris
· El orden tiene esto de malo: paraliza, admira, invita a no tocar nada. Invita a dejarlo todo para mañana. Dejar una cosa para mañana es dejarla para siempre.
· El único momento de la vida en que debe ser imposible negar la existencia de la providencia debe ser el instante de morir.
· La indiferencia ante el mundo es la felicidad.
· En la vida burguesa todo es repetición.
· Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina.
· La música mala suele ser agradable y, sin duda, por esto, los que la cultivan tienen tendencia a prodigarla excesivamente.
· Lo más difícil del mundo es dormir cuando no se tiene sueño.
· A todos los que nos levantamos tarde nos pasa lo mismo: estamos siempre expuestos al ridículo de descubrir la mañana.
· El agua lloriquea en las acequias.
· Cuesta mucho deshacerse de la propia vanidad, de la fanfarronería, de la tendencia a darse siempre la razón, a ciegas, sin repensar. La vanidad parece segregarse de la estructura misma de los tejidos humanos. Es una fuerza que no calla nunca, que actúa sin parar, como el corazón, como las vísceras esenciales.
· La mediocridad tiene el mismo gusto y el mismo color del café con leche.
(Fragmentos de El cuaderno gris, de Josep Pla)
· El único momento de la vida en que debe ser imposible negar la existencia de la providencia debe ser el instante de morir.
· La indiferencia ante el mundo es la felicidad.
· En la vida burguesa todo es repetición.
· Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina.
· La música mala suele ser agradable y, sin duda, por esto, los que la cultivan tienen tendencia a prodigarla excesivamente.
· Lo más difícil del mundo es dormir cuando no se tiene sueño.
· A todos los que nos levantamos tarde nos pasa lo mismo: estamos siempre expuestos al ridículo de descubrir la mañana.
· El agua lloriquea en las acequias.
· Cuesta mucho deshacerse de la propia vanidad, de la fanfarronería, de la tendencia a darse siempre la razón, a ciegas, sin repensar. La vanidad parece segregarse de la estructura misma de los tejidos humanos. Es una fuerza que no calla nunca, que actúa sin parar, como el corazón, como las vísceras esenciales.
· La mediocridad tiene el mismo gusto y el mismo color del café con leche.
(Fragmentos de El cuaderno gris, de Josep Pla)
domingo, 17 de febrero de 2013
Twitter y los políticos argentinos.
Hoy en Clarín se publicó una nota que escribí sobre los políticos y Twitter. Acá la posteo entera, sin los recortes de edición.
Un ex ministro de Educación que escribe con errores de ortografía; un ex candidato presidencial que desea Feliz Navidad en la víspera de Reyes; una diputada que quiere que le lleven el desayuno a la cama; un canciller que opina sobre la pelea entre un economista y una vedette; una presidenta que pasa del discurso nacionalista y latinoamericanista a expresiones en inglés. Los traspiés y las contradicciones son moneda corriente en Twitter, una red social que, si no es administrada con cuidado, puede ser un arma de doble filo para los políticos.
La plataforma de microblogging les permite funcionarios, mandatarios, legisladores y sindicalistas promocionarse y mantener contactos directos con sus seguidores. Los gurús de las comunicaciones la ponderan como una herramienta útil para apuntalar su imagen. Pero, a la vez, es un campo propenso a los gaffes y exabruptos, que los ponen en riesgo de perder puntos ante la opinión pública, lo que no parece menor en años electorales como este. El jueves, el líder del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, tuiteó algo sin sentido y esa expresión se convirtió en el primer trending topic (tema del momento) mundial. El santafesino escribió Obvñzfhnhxds, con lo cual en Twitter se hicieron todo tipo de cargadas. Al día siguiente, inclusive, salieron afiches promocionando a Binner. Pero el impacto del desliz del ex gobernador socialista ¿fue positivo?
Para Gonzalo Echevarría, consultor en comunicación digital, un error en Twitter “no sale más caro que un error en cualquier otro medio masivo”. “Lo que tiene Twitter es que es más fácil meter la pata si no se está muy atento. No hay marcha atrás. Los que quieren borrar o dar de baja su post cuando se equivocaron cometen un nuevo error”, afirma Echevarría.
A menudo los tuits de los políticos delatan incongruencias y comentarios inconsistentes, que quedan en Internet, un archivo abierto y disponible para todo el mundo. Por caso, el 14 de mayo de 2010, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, escribió: “Los K tienen fecha de vencimiento: 10/12/2011”, día en que finalmente Cristina Kirchner asumió su segundo mandato presidencial. El tuit aún circula por la web como burla al PRO. “Las redes sociales son útiles si tenés algo para decir. Si no, mejor no tener un perfil abierto”, sentencia Echevarría.
La presidenta, Cristina Kirchner, suele apelar al nacionalismo para referirse a temas diversos, pero en las últimas semanas tuitea con términos en inglés. Por ejemplo: “Estas son las cosas en las que los gobernantes deben acordar y cooperar. La gestión concreta. No la photo opportunity. Se entiende?”.
El especialista en comunicación política Mario Riorda dijo a Clarín es indistinto que un político maneje su cuenta de Twitter o lo haga un asesor, pero sí es importante “un monitoreo constante del contenido, del estilo y del tono”.
“Soool quiero la lehce en mi cama Me lo merezco!”, tuiteó la ex diputada radical Silvana Giúdice pensando que le mandaba un mensaje por Whatsapp a su hija. Peor le fue a la legisladora porteña kirchnerista María José Lubertino que publicó: “¿Ya están ambas madres allí? ¿Prensa les armó alguna entrevista? ¿Que las adoctrinen, que hablen de MI proyecto”, refiriéndose a Susana Bustamante y Selva, dos madres que reclamaban la aprobación de la ley llamada “muerte digna”. Lubertino borró el tuit y publicó: “en Comisión Salud de la Legislatura escuchamos y acompañamos a las mamás de Melina y de Camila”. Pero el error quedó registrado y firme.
“Cuidar la intimidad sigue siendo un activo valioso, y sólo se recomienda hablar de la vida privada siempre que ello repercuta o trascienda hacia la política. Tomar posiciones sobre hechos de manera apresurada es una de las tentaciones habituales que suele provocar contradicciones o contramarchas”, definió Riorda.
“Ayer lo vecinos de Saavedra nos plantearon su preocupación por demoras del Polo Educativo 3 años de atrazo. Miles de chicos y jóvenes esperan”, escribió en abril de 2011 el ex ministro de Educación, Daniel Filmus. Por el “horror” ortográfico, los internautas fueron despiadados con el hoy senador kirchnerista, entonces en campaña por la jefatura porteña.
Riorda sostuvo que uno de los riesgos es “la negatividad” que las redes tienen vía la transmisión acelerada de rumores o desvirtuaciones que afectan la reputación de personas. “La red es un activador de contagio, pero también un activador de campañas negativas que toman forma planetaria o regional, dependiendo de quién se trate”, planteó.
Con todo, los especialistas recomiendan a los políticos estar presentes en las redes sociales. “El político era una figura alejada del cual solo se tenía visibilidad a través de los medios masivos de comunicación. Su participación directa en redes sociales es un cambio positivo”, opinó Darío Diament, especialista en estrategias de comunicación digital. “Creo que errores eventuales de ortografía o una Feliz Navidad fuera de término agregan naturalidad al interlocutor”, completó.
La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, dedica cotidianamente una parte de su tiempo a hacer “encuestas” entre sus seguidores: “Te consulto: ¿qué aporte constructivo harías..?”.
A diferencia de Alicia Kirchner, la Presidenta, Filmus, Lubertino o Patricia Bullrich, algunos políticos tales como el gobernador Daniel Scioli y el ex presidente Eduardo Duhalde no personalizan el uso de Twitter y prefieren usar las redes mayormente para comunicar sus agendas políticas, sin interactuar con sus seguidores y casi sin opinar.
“Los políticos saben que deben tener presencia en las redes, pero a menudo tienen miedo. En esto radica una de las concepciones más arcaicas para comprender Twitter, porque no importa que se esté o no en las redes: en Twitter ya están hablando de ellos sin consultarle, sean fieles tanto seguidores como feroces detractores. Se tenga o no un perfil abierto, ya alguien comentó algo sobre un político”, dijo Riorda.
Pero la sobreexposición puede ser contraproducente. El canciller Héctor Timerman, por caso, cerró su cuenta de Twitter. El ministro era un usuario activo de la red del pajarito azul y a diario se peleaba con políticos, cuestionaba a los medios y hasta se daba tiempo para opinar sobre relaciones amorosas tales como la de la vedette Luciana Salazar y el ex presidente del Banco Central Martín Redrado.
Elisa Carrió, en cambio, abrió recién esta semana su propia cuenta de Twitter, @LilitaCarrioOk. Las anteriores cuentas asociadas a Carrió no eran oficiales y algunas eran parodias, lo que en Twitter se conoce como cuentas fakes (falsas).
Sin embargo, según Riorda, “no hace falta tener Twitter para que la red —colectivamente hablando— construya la reputación de las personas públicas”. “La red habla, habla y habla, sin necesidad de que cada actor público le responda. Por eso es que redes como Twitter estimulan y amplifican, pero también estresan a la política. Mucho más cuando se dan fenómenos de flaming como interacción insultante entre los usuarios de internet que conduce a posturas polarizadas y radicalizadas”, sostuvo Riorda.
En la Argentina no hay estudios sobre el impacto en la imagen pública de los políticos derivado del uso de redes sociales, que aún opera en campañas electorales como un elemento novedoso. Y, según estrategas digitales, no hay que juzgar a Twitter y otras plataformas como algo bueno o malo para los políticos, sino como algo necesario, porque estos medios reproducen tanto lo bueno como lo malo de cada uno.
Un ex ministro de Educación que escribe con errores de ortografía; un ex candidato presidencial que desea Feliz Navidad en la víspera de Reyes; una diputada que quiere que le lleven el desayuno a la cama; un canciller que opina sobre la pelea entre un economista y una vedette; una presidenta que pasa del discurso nacionalista y latinoamericanista a expresiones en inglés. Los traspiés y las contradicciones son moneda corriente en Twitter, una red social que, si no es administrada con cuidado, puede ser un arma de doble filo para los políticos.
La plataforma de microblogging les permite funcionarios, mandatarios, legisladores y sindicalistas promocionarse y mantener contactos directos con sus seguidores. Los gurús de las comunicaciones la ponderan como una herramienta útil para apuntalar su imagen. Pero, a la vez, es un campo propenso a los gaffes y exabruptos, que los ponen en riesgo de perder puntos ante la opinión pública, lo que no parece menor en años electorales como este. El jueves, el líder del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, tuiteó algo sin sentido y esa expresión se convirtió en el primer trending topic (tema del momento) mundial. El santafesino escribió Obvñzfhnhxds, con lo cual en Twitter se hicieron todo tipo de cargadas. Al día siguiente, inclusive, salieron afiches promocionando a Binner. Pero el impacto del desliz del ex gobernador socialista ¿fue positivo?
Para Gonzalo Echevarría, consultor en comunicación digital, un error en Twitter “no sale más caro que un error en cualquier otro medio masivo”. “Lo que tiene Twitter es que es más fácil meter la pata si no se está muy atento. No hay marcha atrás. Los que quieren borrar o dar de baja su post cuando se equivocaron cometen un nuevo error”, afirma Echevarría.
A menudo los tuits de los políticos delatan incongruencias y comentarios inconsistentes, que quedan en Internet, un archivo abierto y disponible para todo el mundo. Por caso, el 14 de mayo de 2010, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, escribió: “Los K tienen fecha de vencimiento: 10/12/2011”, día en que finalmente Cristina Kirchner asumió su segundo mandato presidencial. El tuit aún circula por la web como burla al PRO. “Las redes sociales son útiles si tenés algo para decir. Si no, mejor no tener un perfil abierto”, sentencia Echevarría.
La presidenta, Cristina Kirchner, suele apelar al nacionalismo para referirse a temas diversos, pero en las últimas semanas tuitea con términos en inglés. Por ejemplo: “Estas son las cosas en las que los gobernantes deben acordar y cooperar. La gestión concreta. No la photo opportunity. Se entiende?”.
El especialista en comunicación política Mario Riorda dijo a Clarín es indistinto que un político maneje su cuenta de Twitter o lo haga un asesor, pero sí es importante “un monitoreo constante del contenido, del estilo y del tono”.
“Soool quiero la lehce en mi cama Me lo merezco!”, tuiteó la ex diputada radical Silvana Giúdice pensando que le mandaba un mensaje por Whatsapp a su hija. Peor le fue a la legisladora porteña kirchnerista María José Lubertino que publicó: “¿Ya están ambas madres allí? ¿Prensa les armó alguna entrevista? ¿Que las adoctrinen, que hablen de MI proyecto”, refiriéndose a Susana Bustamante y Selva, dos madres que reclamaban la aprobación de la ley llamada “muerte digna”. Lubertino borró el tuit y publicó: “en Comisión Salud de la Legislatura escuchamos y acompañamos a las mamás de Melina y de Camila”. Pero el error quedó registrado y firme.
“Cuidar la intimidad sigue siendo un activo valioso, y sólo se recomienda hablar de la vida privada siempre que ello repercuta o trascienda hacia la política. Tomar posiciones sobre hechos de manera apresurada es una de las tentaciones habituales que suele provocar contradicciones o contramarchas”, definió Riorda.
“Ayer lo vecinos de Saavedra nos plantearon su preocupación por demoras del Polo Educativo 3 años de atrazo. Miles de chicos y jóvenes esperan”, escribió en abril de 2011 el ex ministro de Educación, Daniel Filmus. Por el “horror” ortográfico, los internautas fueron despiadados con el hoy senador kirchnerista, entonces en campaña por la jefatura porteña.
Riorda sostuvo que uno de los riesgos es “la negatividad” que las redes tienen vía la transmisión acelerada de rumores o desvirtuaciones que afectan la reputación de personas. “La red es un activador de contagio, pero también un activador de campañas negativas que toman forma planetaria o regional, dependiendo de quién se trate”, planteó.
Con todo, los especialistas recomiendan a los políticos estar presentes en las redes sociales. “El político era una figura alejada del cual solo se tenía visibilidad a través de los medios masivos de comunicación. Su participación directa en redes sociales es un cambio positivo”, opinó Darío Diament, especialista en estrategias de comunicación digital. “Creo que errores eventuales de ortografía o una Feliz Navidad fuera de término agregan naturalidad al interlocutor”, completó.
La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, dedica cotidianamente una parte de su tiempo a hacer “encuestas” entre sus seguidores: “Te consulto: ¿qué aporte constructivo harías..?”.
A diferencia de Alicia Kirchner, la Presidenta, Filmus, Lubertino o Patricia Bullrich, algunos políticos tales como el gobernador Daniel Scioli y el ex presidente Eduardo Duhalde no personalizan el uso de Twitter y prefieren usar las redes mayormente para comunicar sus agendas políticas, sin interactuar con sus seguidores y casi sin opinar.
“Los políticos saben que deben tener presencia en las redes, pero a menudo tienen miedo. En esto radica una de las concepciones más arcaicas para comprender Twitter, porque no importa que se esté o no en las redes: en Twitter ya están hablando de ellos sin consultarle, sean fieles tanto seguidores como feroces detractores. Se tenga o no un perfil abierto, ya alguien comentó algo sobre un político”, dijo Riorda.
Pero la sobreexposición puede ser contraproducente. El canciller Héctor Timerman, por caso, cerró su cuenta de Twitter. El ministro era un usuario activo de la red del pajarito azul y a diario se peleaba con políticos, cuestionaba a los medios y hasta se daba tiempo para opinar sobre relaciones amorosas tales como la de la vedette Luciana Salazar y el ex presidente del Banco Central Martín Redrado.
Elisa Carrió, en cambio, abrió recién esta semana su propia cuenta de Twitter, @LilitaCarrioOk. Las anteriores cuentas asociadas a Carrió no eran oficiales y algunas eran parodias, lo que en Twitter se conoce como cuentas fakes (falsas).
Sin embargo, según Riorda, “no hace falta tener Twitter para que la red —colectivamente hablando— construya la reputación de las personas públicas”. “La red habla, habla y habla, sin necesidad de que cada actor público le responda. Por eso es que redes como Twitter estimulan y amplifican, pero también estresan a la política. Mucho más cuando se dan fenómenos de flaming como interacción insultante entre los usuarios de internet que conduce a posturas polarizadas y radicalizadas”, sostuvo Riorda.
En la Argentina no hay estudios sobre el impacto en la imagen pública de los políticos derivado del uso de redes sociales, que aún opera en campañas electorales como un elemento novedoso. Y, según estrategas digitales, no hay que juzgar a Twitter y otras plataformas como algo bueno o malo para los políticos, sino como algo necesario, porque estos medios reproducen tanto lo bueno como lo malo de cada uno.
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