En España, muchos términos poseen un significado, sino opuesto, bastante diferente al que tienen en la Argentina y en muchos otros países hispanoparlantes. Uno de ellos es el curro, que aquí es sinónimo de trabajo y en mi país es el equivalente a la estafa, o bien, a la labor que uno realiza sin mucho esfuerzo y que por ella percibe una remuneración en algunos casos excesiva. Aquí en Madrid se puede currar a destajo y con eficiencia de camarero, de bancario y de presidente y obtener, respectivamente, muy buenas propinas, excelentes sobresueldos de estímulo y una reelección exitosa, cimentada en una colosal aceptación popular. En cambio, en Tucumán se curra, lo que es muy habitual, en la función pública, lo cual sugiere que el empleado puede no haber asistido ni un día a la oficina y cobrar religiosamente su salario mensual. O sea, un ñoqui.
Para qué hablar de la célebre diferencia entre el coger español -tomar o alcanzar algo, agarrarlo- y el coger argentino -realizar el acto sexual-. En una entrevista televisiva, el actor bonaerense Federico Luppi, que reside aquí desde hace varios años, apuntó que en España se puede coger todos los días un ómnibus, algo que en la Argentina sería surrealista.
En estos días he escuchado con interés que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero analiza no subir los sueldos de los funcionarios, a contrapelo de lo que se había acordado; una medida para hacer frente a la crisis financiera que agobia a las cuentas públicas. ¡Qué bien!, me dije, y pensé en lo bueno que sería que se tomara una decisión similar en la Argentina. Pero al dia siguiente observé desconcertado que varios sindicalistas españoles salieron a quejarse y a repudiar la iniciativa. Me enteré luego que los funcionarios aquí son todos los empleados estatales; es decir, la secretaria de un subdirector, el ordenanza, el cocinero, etcétera. En la Argentina, el vocablo es atribuible sólo a los jerárquicos de la administración pública: un secretario, un legislador, un ministro.
He leído en una pared un grafiti, Contra el paro, ¡asociación!, firmado por la Unión General de Trabajadores (UGT), la central obrera española, equivalente a la CGT argentina. Qué grado de desarrollo alcanzó este país, pensé, si los sindicatos se oponen a las protestas. Pero no. Resulta que paro en España es sinónimo de desocupación, a diferencia de la Argentina, donde significa huelga. Aquí también se llama paro al seguro de desempleo que cobran quienes han sido echados de su trabajo.
¡Qué clase de personas viven en tu ciudad, que organizan estas cosas!, le reprochó indignado un español a un amigo de Pier Barakat, mi compañero peruano del Programa Balboa. El amigo le había comentado al español que para un fin de semana estaba previsto organizar una pollada bailable con niños. Pier me explicó: en Perú la pollada es una reunión en la que se come pollo y los españoles le llaman polla al pene, o sea que aquí una pollada bailable con niños no sería una reunión tan cariñosa.
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
Lenguas españolas
Junto con el castellano, que es la lengua oficial del Estado español, otros tres idiomas son reconocidos por la Constitución para su uso en determinadas comunidades autónomas: el euskera (País Vasco y Navarra); el catalán (Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, donde, según el Diccionario de la Real Academia, la variedad del catalán recibe el nombre de valenciano) y el gallego (Galicia). Pero, si se contaran también los dialectos autóctonos que se hablan, los idiomas en España, un país que habitan casi 46 millones de personas, serían 13. En la foto (clickear para ampliarla), un envase de queso en fetas en el que los ingredientes están escritos en las cuatro lenguas españolas preponderantes.
domingo, 21 de febrero de 2010
Fútbol champán
Nessun dorma! Nessun dorma! Tu pure, o Principessa, nella tua fredda stanza... La voz de Luciano Pavarotti no resuena en La Scala de Milan ni en el Metropolitan de Nueva York, sino en el Santiago Bernabeu de Madrid. La magestuosa aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini revela la retórica de espectáculo deportivo que manejan los madridistas: la grandilocuencia, la pompa, en un estadio elite. El Real Madrid recibe al Villarreal, en un partido de la liga española. Con Juan Torres, mi compañero brasileño del Programa Balboa, nos ubicamos en la sexta bandeja, el gallinero. ¡Y se ve bien! El Bernabeu es de esos recintos en los que desde cualquier lugar se ve bien. Minuto de silencio en memoria de un dirigente fallecido. El público se calla y muchos se ponen de pie, en señal de respeto. El minuto de silencio no es otra cosa que un minuto de silencio en este caso: todo el mundo, mudo, de verdad. Termina el homenaje; aplausos y el partido, por comenzar. Las canciones de la barra brava -de corte fascista, franquista- son inentendibles. La cancha es magnífica, dibujada. El verde del pasto parece tonificado con Photoshop. Hay 22 jugadores y el árbitro. Nadie más. Empieza el juego. Casi no se escuchan silbidos; sólo algunos, como una forma reprender las decisiones del referí. Juan, fanático del Flamengo, se sorprende porque el público aplaude las buenas jugadas. Todas: las del Madrid y las del Villarreal también. La estrella, Cristiano Ronaldo, clava un golazo de tiro libre. 1 a 0. Penal a favor del local. Eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh... ¡gooooooooooooooooool! Es de Kaká. 2 a 0. ¡Cómo joden con las cornetas!, pienso, mientras en el campo Marcos Senna se prepara frente a la pelota para patear un tiro libre. Gol. 2 a 1. El público se inquieta. ¡No te líes! ¡Que la pierdes!, se queja un madridista. El merengue desaprovecha varias chances y, de contragolpe, el visitante comienza a acechar el arco de Iker Casillas. En el entretiempo aprovecho para ir al baño. Carteles publicitarios electrónicos; televisores que transmiten el partido en vivo y escaleras mecánicas. En los vestuarios hay jacuzzis... Arranca la segunda parte. A los pocos minutos, gol de Gonzalo Higuaín, con el pie derecho, tras una acción colectiva. ¡Cómo juegan estos tíos!, se entusiasma otro hincha del Madrid. Demostración de jogo bonito del anfitrión. Desconcierto del visitante, hasta que inesperadamente arma una jugada de asociación y el brasileño Nilmar anota el segundo tanto. Vuelve el suspenso; no el frío: estufas gigantes contrarrestan los crueles cuatro grados de temperatura. Cinco minutos después, Higuaín de nuevo alivia a Manuel Pellegrini, con un segundo tanto. Y luego, Kaká amplía la diferencia con otro gol, de zurda. El entrenador lo premia y lo reemplaza por el ídolo, Raúl. La frutilla del postre. La multitud lo ovaciona. Es la gloria. Penal para el Madrid. ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl!, reclaman los madridistas. Pero al penal lo patea y lo convierte Xabi Alonso. 6 a 2. El submarino amarillo está hundido. Pitido final. Suena la marcha del club blanco: ¡hala Madrid!, ¡hala Madrid! Noble y bélico adalid, caballero del honor. ¡Hala Madrid!, ¡hala Madrid! A triunfar en buena lid, defendiendo tu color... horrible, pero es su himno. La hinchada lo canta alegre y se va exaltada. Y los forasteros, también: ocho goles y el deleite de los cracks en acción, en el gran coliseo del fútbol.
Punto para Cristina
Los que me conocen saben que no simpatizo con el kirchnerismo. Pero hay algunas medidas, como la estatización del sistema jubilatorio, por caso, y tomas de posiciones claras de este gobierno que me tranquilizan, me conforman, me alegran y me entusiasman. Por ejemplo, la decisión, mediante un decreto que firmó la Presidenta, de vedar la exploración de hidrocarburos que Gran Bretaña autorizó en la zona de las Malvinas. Según la resolución, todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre los puertos continentales y las islas deberá solicitar una autorización previa al Gobierno argentino. En los últimos 28 años, ningún presidente argentino -fueron ocho, contando los interinos- ha encarado una acción tan firme en torno del reclamo de la soberanía sobre el archipiélago -del que Gran Bretaña se adueñó deliberadamente y que mantiene ocupado desde 1833-, y tan correcta desde la óptica diplomática, porque junto con ese decreto se ha ratificado la disposición del Estado argentino a un diálogo pacífico con Londres para solucionar el diferendo; una anacrónica situación colonial, como la definió el canciller argentino, Jorge Taiana. Un planteo inquebrantable y civilizado. Un planteo justo. Punto para el Gobierno nacional, el de Cristina Fernández de Kirchner.
viernes, 12 de febrero de 2010
El hombre alto
En estos días he retomado la lectura de El cuaderno gris, de Josep Pla. Es un dietario escrito entre 1918 y 1919, de seiscientas y pico de páginas. A menudo me da la sensación de que no hay párrafo que tenga desperdicio. Por ejemplo, uno en el que el autor describe físicamente a su amigo Alexandre Plana. Dice: es un hombre alto, muy alto -tan alto que se diría que si algún día mirase a suelo tendría vértigo-. Tiene un aire hierático, parsimonioso, lento, en toda su persona. Es un estático. Esto no es debido a ninguna determinación deliberada: es debido a su altura. Es tan largo que parece estorbarse un poco. Siempre hay una parte de su cuerpo que no sabe dónde poner. Tiene que ir con cuidado de no tropezar. Por eso siempre mira adelante... tiene la cara ligeramente picada de viruela. Sus ojos, de un azul grisáceo, más que ojos de soñador, son los ojos de un hombre un poco cansado de soñar.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Madrid, capital del ambiente
Desde hace 10 días vivo en Madrid. Estoy aquí realizando el IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Mi amigo Diego Jemio me ha recomendado leer el libro Madrid, del periodista catalán Luis Carandell, entre cuyos capítulos he descubierto descripciones de esta ciudad que me gustan. Por ejemplo, que ser de Madrid consiste muy a menudo en no ser de Madrid o que Madrid prohíja a los forasteros dejándoles que sigan siendo lo que eran cuando llegaron. En la introducción, el autor -a pesar de que las mínimas por estos días están bajo cero- define a Madrid, con buen tino, como la capital del ambiente: 'a mí me gusta Madrid por el ambiente', se oye decir con cierta frecuencia. Y aunque no se sabe exactamente lo que eso significa, hay que reconocer que es verdad, que lo bueno de Madrid es el ambiente. En sus cuatro siglos de vida capitalina, Madrid ha sido capital de muchas cosas. Capital de un imperio, capital de una nación, capital de la gloria, capital de la movida, capital europea de la cultura y hasta se la ha llamado 'la capital del mundo'. Pero nunca ha dejado de ser, si puede existir este título, la capital del ambiente.
martes, 9 de febrero de 2010
Nueve ingredientes para ser feliz en la redacción
Pilar Cambra, experimentada columnista del periódico económico Expansión, ha elaborado una lista de nueve ingredientes para ser feliz en una redacción. Aquí van, en la voz de la propia periodista, según su exposición en la última clase que brindó a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos.
1) Trabajar con amigos. Hacer amigos de aquellos con los que trabajo. Hay que interesarse, no de una manera violenta y brutal, pero sí discreta, de los problemas que ellos tienen; no sólo de los laborales, sino –más bien- de los personales; porque detrás de alguien que te dice que no puede más o que esto lo está matando hay un problema personal.
2) Defender con uñas y dientes que no tenemos un horario que cumplir, sino una tarea que realizar. En este sentido, también se debe ser exigente con el ideario de la empresa; es decir, demandar qué intereses defiende la empresa y por qué los defiende, y saber aplicar la cláusula de conciencia las veces que sea necesaria.
3) Presentarse como voluntario con frecuencia. Pero ojito: sólo para aquellos trabajos y misiones que sabemos que podemos hacer bien, y no para las cosas que nos desbordan, porque eso puede ser tu tumba. Si se es hipotenso o hipotensa, como yo, está claro que es imposible gozar de lucidez mental si no has tenido una buena noche y te has debido tomar tres cafés en tiempo récord. En ese caso, ofrecerte para una misión a las 8 de la mañana no es recomendable.
4) Preguntar, preguntar y preguntar. Preguntar no es humillante. ¡Nunca! ¡Jamás lo es! A los veteranos les gusta practicar esa misericordia que es enseñar al que no sabe. De modo que preguntar es a menudo un favor que se hace, por lo menos a esta gente. Pero hay que distinguir entre la curiosidad sana y malsana, entre la oportuna y la inoportuna: en la hora de cierre, no puedes ir a preguntar a los gritos: ‘¡oye! ¿No has encontrado un anillo en el lavabo? O bien: ‘¿puedes leerme este texto que acabo de terminar?’. Puede ser hasta peligroso.
5) Sugerir e inventar. Uno no puede ser el enano mudito de Blancanieves en la redacción. Un poquito de espíritu de aventura para no ser mañerista (sic), sino periodista. Si tú te aburres en la redacción, aburrirás a los lectores.
6) Sube y baja, como el nombre de la película de Cantinflas. Este trabajo es así: yo he hecho pies de fotos hasta el hartazgo. Yo he hecho Deportes. Yo he hecho Sucesos (Policiales). Y me he divertido mucho. Creo que a todos nos conviene pasar una temporada en el infierno, en el anonimato. Estos períodos te enseñan que tú eres lo que el medio es. Es decir, un día puedes ser el lucero del alba en el firmamento, y al día siguiente simplemente nada.
7) Estar siempre en contacto con la vida. Las nuevas tecnologías han convertido a los periodistas en burócratas, y los periodistas no debemos ser oficinistas. Lo que sucede no está en Wikipedia: ocurre en la calle, en las tiendas, en las revistas y, sobre todo, en las conversaciones con personas que no son periodistas. Hay que evitar encerrarse en el gueto profesional.
8) Cuidar nuestra propia vida. Aunque el trabajo se lleve la mayor parte de nuestro tiempo, la verdad está ahí fuera. Opino que, si en algún momento debemos optar entre ascender de puesto y mantener la vida privada sin recortarla, la vida de la familia, de los amigos, de las aficiones, yo elegiría ceder la propuesta laboral en vez de menguar la cuota personal. La empresa no tiene corazón ni alma, y cuando a ella se le ocurra estarás en la calle. Y tu marido o tu mujer, y con razón, también pueden abandonarte si pones el trabajo, o la ambición, por encima del resto.
9) Por muy precaria que sea nuestra situación debemos apostar siempre por lo óptimo: la verdad, la bondad y la belleza. No debemos de vendernos por un plato de lentejas, por más que lo necesitemos. La pasaremos muy mal en muchas ocasiones, pero dormiremos tranquilos. Más vale vender helados en un carrito.
Yo he agregado un ingrediente más: para contrarrestar el sedentarismo y la ingesta irresponsable, conviene siempre hacerse tiempo para practicar un deporte y, en lo posible, tratar de comer siempre sano y en horario. Advertí en la clase que mi vida no es el ejemplo adecuado para este ingrediente (como a destiempo y fumo 20 cigarrillos diarios, además de que no practico ninguna disciplina física con regularidad), pero creo que es bueno ser consciente de ese déficit y saber diagnosticarlo para sentirse mejor, en la redacción y en la vida en general.
1) Trabajar con amigos. Hacer amigos de aquellos con los que trabajo. Hay que interesarse, no de una manera violenta y brutal, pero sí discreta, de los problemas que ellos tienen; no sólo de los laborales, sino –más bien- de los personales; porque detrás de alguien que te dice que no puede más o que esto lo está matando hay un problema personal.
2) Defender con uñas y dientes que no tenemos un horario que cumplir, sino una tarea que realizar. En este sentido, también se debe ser exigente con el ideario de la empresa; es decir, demandar qué intereses defiende la empresa y por qué los defiende, y saber aplicar la cláusula de conciencia las veces que sea necesaria.
3) Presentarse como voluntario con frecuencia. Pero ojito: sólo para aquellos trabajos y misiones que sabemos que podemos hacer bien, y no para las cosas que nos desbordan, porque eso puede ser tu tumba. Si se es hipotenso o hipotensa, como yo, está claro que es imposible gozar de lucidez mental si no has tenido una buena noche y te has debido tomar tres cafés en tiempo récord. En ese caso, ofrecerte para una misión a las 8 de la mañana no es recomendable.
4) Preguntar, preguntar y preguntar. Preguntar no es humillante. ¡Nunca! ¡Jamás lo es! A los veteranos les gusta practicar esa misericordia que es enseñar al que no sabe. De modo que preguntar es a menudo un favor que se hace, por lo menos a esta gente. Pero hay que distinguir entre la curiosidad sana y malsana, entre la oportuna y la inoportuna: en la hora de cierre, no puedes ir a preguntar a los gritos: ‘¡oye! ¿No has encontrado un anillo en el lavabo? O bien: ‘¿puedes leerme este texto que acabo de terminar?’. Puede ser hasta peligroso.
5) Sugerir e inventar. Uno no puede ser el enano mudito de Blancanieves en la redacción. Un poquito de espíritu de aventura para no ser mañerista (sic), sino periodista. Si tú te aburres en la redacción, aburrirás a los lectores.
6) Sube y baja, como el nombre de la película de Cantinflas. Este trabajo es así: yo he hecho pies de fotos hasta el hartazgo. Yo he hecho Deportes. Yo he hecho Sucesos (Policiales). Y me he divertido mucho. Creo que a todos nos conviene pasar una temporada en el infierno, en el anonimato. Estos períodos te enseñan que tú eres lo que el medio es. Es decir, un día puedes ser el lucero del alba en el firmamento, y al día siguiente simplemente nada.
7) Estar siempre en contacto con la vida. Las nuevas tecnologías han convertido a los periodistas en burócratas, y los periodistas no debemos ser oficinistas. Lo que sucede no está en Wikipedia: ocurre en la calle, en las tiendas, en las revistas y, sobre todo, en las conversaciones con personas que no son periodistas. Hay que evitar encerrarse en el gueto profesional.
8) Cuidar nuestra propia vida. Aunque el trabajo se lleve la mayor parte de nuestro tiempo, la verdad está ahí fuera. Opino que, si en algún momento debemos optar entre ascender de puesto y mantener la vida privada sin recortarla, la vida de la familia, de los amigos, de las aficiones, yo elegiría ceder la propuesta laboral en vez de menguar la cuota personal. La empresa no tiene corazón ni alma, y cuando a ella se le ocurra estarás en la calle. Y tu marido o tu mujer, y con razón, también pueden abandonarte si pones el trabajo, o la ambición, por encima del resto.
9) Por muy precaria que sea nuestra situación debemos apostar siempre por lo óptimo: la verdad, la bondad y la belleza. No debemos de vendernos por un plato de lentejas, por más que lo necesitemos. La pasaremos muy mal en muchas ocasiones, pero dormiremos tranquilos. Más vale vender helados en un carrito.
Yo he agregado un ingrediente más: para contrarrestar el sedentarismo y la ingesta irresponsable, conviene siempre hacerse tiempo para practicar un deporte y, en lo posible, tratar de comer siempre sano y en horario. Advertí en la clase que mi vida no es el ejemplo adecuado para este ingrediente (como a destiempo y fumo 20 cigarrillos diarios, además de que no practico ninguna disciplina física con regularidad), pero creo que es bueno ser consciente de ese déficit y saber diagnosticarlo para sentirse mejor, en la redacción y en la vida en general.
jueves, 4 de febrero de 2010
El marrón
La periodista Pilar Cambra, redactora jefa del periódico español Expansión, ha dicho en su primera clase a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos que en las redacciones se escucha de vez en cuando a algún cronista murmurar con fastidio: ya me ha caído el marrón. Y explicó: el marrón es el trabajillo que le dan a fulano, que se lo pasa a otro fulano, que se lo encarga a mengano y así, como una pelota. El que nadie quiere hacer; la crítica de un libro cuyo autor es amigo de tu editor o el lugar en el que se realiza un copetín para celebrar algo que no le interesa a nadie. Eso es el marrón. Es bueno, siempre que te haya caído el marrón, avisarle a tu jefe que harás el trabajo, pero que no eres ningún tonto. Aquí, en Madrid, comienzo a confirmar que el diarismo en España no es muy diferente al de la Argentina.
martes, 5 de enero de 2010
Ese enigmático bálsamo
En este camino inevitable hacia el escepticismo que he comenzado a transitar desde que soy periodista, en este forzoso avance hacia la mayor incredulidad y la negación antipática de lo sobrenatural y los desvíos del existencialismo, un misterio cotidiano germina, de vez en cuando, como capullo en el desierto envenenado de la sospecha: el déjà vu. Felizmente, no puedo encontrarle explicación al hecho de vivir un instante que ya ha aparecido en mi mente con anterioridad. Meses, años antes. El déjà vu asoma cuando menos lo espero y en lugares familiares o inmemoriales, y pasa volando como una estrella fugaz, riéndose del esfuerzo en vano por retenerlo y someterlo a un cuestionario burdo y terrenal. Se esfuma al amanecer, como el ser querido que ya no vive y aparece en sueños extraños y sofocantes. Es un baldazo de desperdicios lanzado al parco señor Intelecto; una grosería proferida a la jactanciosa señora Razón. Es una alucinación real, cierta, casi tangible, que me arrulla a menudo, de repente. Es un canto alegre a la locura. Una cantimplora de agua bendita en la montaña de la muerte. Una confusión vestida de esperanza.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Si le hubieran hecho caso...
La tucumana Libertad González es representante en la Tierra de la Comunidad Galáctica. Sí. Y asegura que cuenta con una filmación reveladora del rostro del asesino de Ángela Beatriz Argañaraz, la maestra que desapareció el lunes 31 de julio de 2006. Inclusive, González -coordinadora del Equipo de Contacto de Quinto Tipo (con poder) con Extraterrestres- ofreció su propia versión sobre el homicidio de Betty. Si no me creen, miren la solicitada que publicó en la edición de La Gaceta del último 22 de diciembre (clickear en la imagen para ampliarla).
sábado, 12 de diciembre de 2009
Mal concepto
El jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, calificó a Abel Posse, un día antes de que el escritor juró como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Es faccioso y misógino; un enorme burro de dudosa formación democrática. Chupate esa mandarina.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Imaginando la partida
Entre las buenas nuevas con que me ha sorprendido 2009 la que más se destaca, sin dudas, es la de haber ganado la beca para realizar el Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Eso significa que entre febrero y julio de 2010 viviré en Madrid, donde trabajaré en un medio de comunicación (a confirmar) y recibiré capacitación académica semanal en la Fundación Diálogos, la organizadora. Mientras se aproxima la fecha de salida del transatlántico crece el nerviosismo, la curiosidad, el deseo frenético de estar allá. Recién, escuchando un tema de Joaquín Sabina que se llama Yo me bajo en Atocha, en la versión en vivo de Nos sobran los motivos, he agitado aún más esos síntomas típicos de la prebeca, del que se va queriendo irse.
viernes, 4 de diciembre de 2009
La semántica del siglo XXI
El lema de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) está inscripto en latín en su escudo: pedes in terra ad sidera visus. Fue su mismo fundador, el doctor Juan B. Terán (1880-1938), quien compuso esa divisa, según reseñó el historiador Carlos Páez de la Torre. Sidera Visus es el nombre de una publicación que edita desde el 8 de octubre pasado la casa de altos estudios. Hoy a la siesta, en el café, le pregunté a un periodista amigo, que es licenciado en Letras y escribe para ese suplemento, el significado exacto del eslogan, ya que yo no sé latín. Me respondió: cumpa, significa 'los pies en la tierra, la mirada en el cielo', un propósito que nunca compartí porque caminando te podés tropezar 'pal pingo.
lunes, 16 de noviembre de 2009
La Mamma
Este fin de semana he debutado en el teatro San Martín como cantante de ópera. El Ente Cultural de Tucumán me ha ofrecido hace un mes un rol en La Mamma, le convenienze ed inconvenienze teatrali, del compositor italiano Gaetano Donizetti, con adaptación del régisseur Jorge de Lassaletta. Desde entonces estoy ensayando, fijando intervenciones líricas, incorporando nociones de actuación y conociendo los entretelones, el laburo tras las bambalinas, el trabajo que cumple cada uno, un mundillo barroco, divertido, catártico, excitante, provocador, intrigante. La obra es una ópera buffa, una comedia cuya trama es acerca de las dificultades que surgen a la hora de armar una ópera, en un teatro venido a menos, con un elenco de mediocres, de malos actores y de pésimos cantantes, entre otros personajes de mala muerte: aprovechadores, ventajistas y hasta ladrones, como la protagonista, Mamma Agatha (un barítono travestido, que en este caso es representado por el experimentado cantante Leonardo Estévez). A mí me toca interpretar al inspector (L'ispettore), que vendría a ser el jefe del teatro. El viernes 20 y el sábado 21 se realizarán las dos últimas funciones. Aquí, el comentario que publicó el diario La Gaceta.
martes, 3 de noviembre de 2009
Chiste fácil
Un viejo periodista de La Gaceta es conocido, además de por su excentricidad, por sus chascarrillos. Son del tipo que en esta redacción llamamos chistes fáciles: bromas al vuelo, tomando noticias y elementos de la realidad en general, y en las que abunda el juego de palabras y de conceptos. El último de los chistes fáciles que le escuché es uno vinculado con la muerte del antropólogo francés Lévi-Strauss: mirá vos: a los 100 años murió Lévi-Strauss. Qué cagada, che: vamos a tener que volver a usar Wrangler. Otro de hoy: se fue Cocca de Godoy Cruz; dicen que ya hay gestiones por Mirinda.
martes, 27 de octubre de 2009
Homónimos
Hoy leí un artículo acerca de los pesares de un joven inglés de 20 años que se llama Harry Potter, tal como el célebre personaje creado por la escritora J.K Rowling. La información me trajo a la memoria un artículo que escribí hace cuatro años para La Gaceta.com, titulado Susana Giménez, Hugo Chávez y Carlos Bianchi son tucumanos:
La comunicación fue un viernes a las 21.37, durante el horario en el que Telefé trasmite Susana Giménez.
- Hola, ¿Susana Giménez?
- Sí, ella habla. ¿Quién habla?
- Te hablamos de LA GACETA.
- Uh... sí, otra joda de vuelta.
Susana, que vive en el barrio El Salvador de esta ciudad, es viuda, tiene cinco hijos y trabaja en un lavadero automático de ropa, contó que ya está cansada de que algunos pícaros busquen el teléfono en la guía para hacerle chanzas por llamarse igual que la diva de la televisión. “Un día fui a hacer un trámite en una oficina pública. Cuando un empleado me preguntó mi nombre para comenzar a completar un formulario, le dije: ‘soy Susana Giménez’. Entonces, él se cruzó de brazos y de piernas, apoyo su espalda sobre la silla, me miró y me dijo: ‘ah, claro, entonces yo soy Mirtha Legrand’. Al principio te causa gracia, pero cuando te hacen 10.000 veces bromas parecidas... y bueno”, comentó Susana, cuyo apellido, en realidad, se escribe con J, pero en la guía telefónica figura con G. “El otro día me llamaron y me dijeron que eran de una radio. ‘¿Susana Giménez?’, le preguntaron a una de mis hijas, que, como escuchaba risas, le preguntó quién llamaba. ‘¡Queremos cobrar el premio; ganamos con el Imbatible!’, le dijeron. Entonces, yo agarré el teléfono y le dije: ‘escuchame, no te hagás el gracioso’, y le corté. Pero volvía a llamar, insistía, se reía, y después comenzó a insultarme. Eso no fue divertido. Otras veces pasó lo mismo con el premio de Ala”, dijo Susana. Como ella, hay muchos tucumanos tocayos de famosos que contaron a nuestro diario anécdotas tanto graciosas como molestas.
Algún parecido
No es venezolano. No es presidente. No es revolucionario. Tampoco anda por todos lados criticando al imperialismo ni atacando a George W. Bush. Ni es militar, aunque es policía retirado y estuvo vinculado con el Poder Ejecutivo tucumano durante 15 años, como peluquero de la gobernación. Hugo Chávez, vecino de la calle Palavecino al 500 de esta ciudad, afirmó que cuando conocen su nombre a menudo le hacen bromas, pero que siempre las recibe con alegría. “Lo veo seguido por televisión. Estoy de acuerdo con muchas cosas de él; me gusta la personalidad que tiene el tipo. No estoy en contra, así que no me disgusta tener su mismo nombre. Además, tenemos un cierto parecido: los dos somos medio petisitos”, destacó el coiffeur.
“Mirá, por tener este nombre, algunas veces terminás siendo más famosa que la famosa”, dijo Beatriz Salomón, una tucumana a la que el vedettismo no le cae nada bien. “En todos lados les da gracia cuando les digo mi nombre. En los mayoristas de golosinas, cuando iba a hacer cobranzas, me decían: ‘así que usted es la famosa Beatriz Salomón’. Yo sólo me reía. Tantas veces en la vida me dicen ese tipo de cosas, y otras que mejor ni contar”, afirmó Beatriz, que era dueña de una fábrica de cubanitos, en cuyas bolsas figuraba su nombre. “Una vez, en Buenos Aires, vi a Beatriz Salomón, pero no me acerqué a decirle nada. Nunca me gustó ella, ni su forma de pintarse, ni de vestir, ni ella misma como artista. Pero después, con todo el despiole que pasó con el marido, me pareció una persona sencilla y humilde”, dijo Beatriz, que en la actualidad se dedica a la venta de cosméticos.
“Me gustaría ser solamente el aguatero de Bianchi, para ganar un poco más de plata. Pero es imposible: soy hincha de San Lorenzo”. Carlos Bianchi es un comerciante de Concepción, de 38 años, que sostiene que anda rebuscándosela para que a su negocio le vaya cada vez mejor. “El fútbol es algo a lo que por mi trabajo nunca le di mucha importancia. La verdad, me agarrás desprevenido con esta nota, aunque me viven cargando por el nombre”, le dijo a LA GACETA, adonde llamó, después de cortar, para asegurarse de que no era una broma.
Poeta y cantante
“Cuando voy a la obra social para hacer algún trámite y me citan, todo el mundo comienza disimuladamente a reírse. Estas cosas te ponen un poco nervioso, pero con los años te acostumbrás”, afirmó Ricardo Montaner, un vecino de barrio sur. El taquígrafo contó que también escribe poemas y canciones, al igual que el cantante venezolano; aunque reveló que sólo canta en la ducha. “No soy cantante profesional. Pero me encanta la música. Cuando fue el boom de Montaner, a principios de los 90, siempre me cargaban, me pedían que les cantara canciones. Mi viejo, que tiene el mismo nombre, en cambio, se enojaba, los mandaba a la mierda. El es abogado y sufrió un montón de bromas porque tenía la placa de profesional en la puerta de su casa”, dijo.
Mercedes Sosa es un ama de casa a la que le gusta todo tipo de música, pero sólo para escucharla. “Llamaron aquí cualquier cantidad de veces, pero nada que ver. En un montón de lados me preguntan cómo me llamo y después te dicen cosas como: ‘¡ajá, qué nombrecito que tenés!’. Por eso, algunas veces, me presento como Graciela Sosa; Graciela es mi segundo nombre”, relató la mujer.
El escritor Mario Benedetti quizás nunca se hubiera imaginado que haya dos homóminos tucumanos, y menos que ambos tengan profesiones tan diferentes a la poesía: uno de ellos trabaja en un comercio de venta de pollos y el otro es camionero. “Por ahí paso con el camión y enseguida relacionan mi nombre con el poeta. Pero yo no tengo nada que ver con la poesía”, aclaró Mario, el camionero. Comentó que en su familia hablan de algún lejano parentesco con el uruguayo. “Nunca lo averiguamos, pero siempre cuentan que cuando la familia de mi papá vino de Italia, uno de sus hermanos se quedó en Uruguay, y dicen que podríamos ser familia por ese hermano”, confesó.
Carlos Calvo, Cristian Castro y Alberto Cortez también han de ser blanco de una innumerable cantidad de bromas. Al igual que Ernesto Guevara, un músico tucumano. “Una vez, fuimos a tocar con Leopoldo Deza a Bolivia, y en la frontera no me dejaban pasar. ‘Guevara, Guevara’, nombraban los gendarmes entre ellos; y empezaron a revisarme todos los bolsos. Como no encontraron nada, me dejaron pasar. La situación no fue violenta, fue más bien muy cómica”, dijo Ernesto que, pese a no ser tan conocido como el Che, no está muy lejos de la fama: es primera guitarra y voz de la banda del artista santiagueño Raly Barrionuevo. “Una vez volvía de Buenos Aires de grabar un disco con un grupo y mi mamá me contó que habían hablado a mi casa de no sé en qué diario importante de Buenos Aires para preguntar si en vivía ahí un nieto del Che Guevara que estaba grabando un disco. Le respondió que no éramos parientes. ¡Cómo no le dijo que sí, así salíamos en todos los medios”, contó entre risas. “Lo mejor fue cuando unos músicos cubanos vinieron a tocar a Tucumán y me conocieron. No podían creer que tuviera el mismo nombre del Che. Se fueron fascinados”, rememoró.
Homónimos hay en todo el mundo. Hace tres semanas, una ex alcaldesa norteamericana y propietaria de una consultora para el desarrollo de pequeños y medianos negocios visitó Tucumán, en el marco de una gira realizada por un grupo de jóvenes líderes estadounidenses. ¿Cómo se llamaba esta emprendedora de 34 años, un poco gordita y muy simpática? Araceli González. Este cronista también se ríe, ya que, por ser homónimo de un famoso guitarrista, a menudo recibe mails con elogios por joyas musicales que, en realidad, jamás interpretó.
La comunicación fue un viernes a las 21.37, durante el horario en el que Telefé trasmite Susana Giménez.
- Hola, ¿Susana Giménez?
- Sí, ella habla. ¿Quién habla?
- Te hablamos de LA GACETA.
- Uh... sí, otra joda de vuelta.
Susana, que vive en el barrio El Salvador de esta ciudad, es viuda, tiene cinco hijos y trabaja en un lavadero automático de ropa, contó que ya está cansada de que algunos pícaros busquen el teléfono en la guía para hacerle chanzas por llamarse igual que la diva de la televisión. “Un día fui a hacer un trámite en una oficina pública. Cuando un empleado me preguntó mi nombre para comenzar a completar un formulario, le dije: ‘soy Susana Giménez’. Entonces, él se cruzó de brazos y de piernas, apoyo su espalda sobre la silla, me miró y me dijo: ‘ah, claro, entonces yo soy Mirtha Legrand’. Al principio te causa gracia, pero cuando te hacen 10.000 veces bromas parecidas... y bueno”, comentó Susana, cuyo apellido, en realidad, se escribe con J, pero en la guía telefónica figura con G. “El otro día me llamaron y me dijeron que eran de una radio. ‘¿Susana Giménez?’, le preguntaron a una de mis hijas, que, como escuchaba risas, le preguntó quién llamaba. ‘¡Queremos cobrar el premio; ganamos con el Imbatible!’, le dijeron. Entonces, yo agarré el teléfono y le dije: ‘escuchame, no te hagás el gracioso’, y le corté. Pero volvía a llamar, insistía, se reía, y después comenzó a insultarme. Eso no fue divertido. Otras veces pasó lo mismo con el premio de Ala”, dijo Susana. Como ella, hay muchos tucumanos tocayos de famosos que contaron a nuestro diario anécdotas tanto graciosas como molestas.
Algún parecido
No es venezolano. No es presidente. No es revolucionario. Tampoco anda por todos lados criticando al imperialismo ni atacando a George W. Bush. Ni es militar, aunque es policía retirado y estuvo vinculado con el Poder Ejecutivo tucumano durante 15 años, como peluquero de la gobernación. Hugo Chávez, vecino de la calle Palavecino al 500 de esta ciudad, afirmó que cuando conocen su nombre a menudo le hacen bromas, pero que siempre las recibe con alegría. “Lo veo seguido por televisión. Estoy de acuerdo con muchas cosas de él; me gusta la personalidad que tiene el tipo. No estoy en contra, así que no me disgusta tener su mismo nombre. Además, tenemos un cierto parecido: los dos somos medio petisitos”, destacó el coiffeur.
“Mirá, por tener este nombre, algunas veces terminás siendo más famosa que la famosa”, dijo Beatriz Salomón, una tucumana a la que el vedettismo no le cae nada bien. “En todos lados les da gracia cuando les digo mi nombre. En los mayoristas de golosinas, cuando iba a hacer cobranzas, me decían: ‘así que usted es la famosa Beatriz Salomón’. Yo sólo me reía. Tantas veces en la vida me dicen ese tipo de cosas, y otras que mejor ni contar”, afirmó Beatriz, que era dueña de una fábrica de cubanitos, en cuyas bolsas figuraba su nombre. “Una vez, en Buenos Aires, vi a Beatriz Salomón, pero no me acerqué a decirle nada. Nunca me gustó ella, ni su forma de pintarse, ni de vestir, ni ella misma como artista. Pero después, con todo el despiole que pasó con el marido, me pareció una persona sencilla y humilde”, dijo Beatriz, que en la actualidad se dedica a la venta de cosméticos.
“Me gustaría ser solamente el aguatero de Bianchi, para ganar un poco más de plata. Pero es imposible: soy hincha de San Lorenzo”. Carlos Bianchi es un comerciante de Concepción, de 38 años, que sostiene que anda rebuscándosela para que a su negocio le vaya cada vez mejor. “El fútbol es algo a lo que por mi trabajo nunca le di mucha importancia. La verdad, me agarrás desprevenido con esta nota, aunque me viven cargando por el nombre”, le dijo a LA GACETA, adonde llamó, después de cortar, para asegurarse de que no era una broma.
Poeta y cantante
“Cuando voy a la obra social para hacer algún trámite y me citan, todo el mundo comienza disimuladamente a reírse. Estas cosas te ponen un poco nervioso, pero con los años te acostumbrás”, afirmó Ricardo Montaner, un vecino de barrio sur. El taquígrafo contó que también escribe poemas y canciones, al igual que el cantante venezolano; aunque reveló que sólo canta en la ducha. “No soy cantante profesional. Pero me encanta la música. Cuando fue el boom de Montaner, a principios de los 90, siempre me cargaban, me pedían que les cantara canciones. Mi viejo, que tiene el mismo nombre, en cambio, se enojaba, los mandaba a la mierda. El es abogado y sufrió un montón de bromas porque tenía la placa de profesional en la puerta de su casa”, dijo.
Mercedes Sosa es un ama de casa a la que le gusta todo tipo de música, pero sólo para escucharla. “Llamaron aquí cualquier cantidad de veces, pero nada que ver. En un montón de lados me preguntan cómo me llamo y después te dicen cosas como: ‘¡ajá, qué nombrecito que tenés!’. Por eso, algunas veces, me presento como Graciela Sosa; Graciela es mi segundo nombre”, relató la mujer.
El escritor Mario Benedetti quizás nunca se hubiera imaginado que haya dos homóminos tucumanos, y menos que ambos tengan profesiones tan diferentes a la poesía: uno de ellos trabaja en un comercio de venta de pollos y el otro es camionero. “Por ahí paso con el camión y enseguida relacionan mi nombre con el poeta. Pero yo no tengo nada que ver con la poesía”, aclaró Mario, el camionero. Comentó que en su familia hablan de algún lejano parentesco con el uruguayo. “Nunca lo averiguamos, pero siempre cuentan que cuando la familia de mi papá vino de Italia, uno de sus hermanos se quedó en Uruguay, y dicen que podríamos ser familia por ese hermano”, confesó.
Carlos Calvo, Cristian Castro y Alberto Cortez también han de ser blanco de una innumerable cantidad de bromas. Al igual que Ernesto Guevara, un músico tucumano. “Una vez, fuimos a tocar con Leopoldo Deza a Bolivia, y en la frontera no me dejaban pasar. ‘Guevara, Guevara’, nombraban los gendarmes entre ellos; y empezaron a revisarme todos los bolsos. Como no encontraron nada, me dejaron pasar. La situación no fue violenta, fue más bien muy cómica”, dijo Ernesto que, pese a no ser tan conocido como el Che, no está muy lejos de la fama: es primera guitarra y voz de la banda del artista santiagueño Raly Barrionuevo. “Una vez volvía de Buenos Aires de grabar un disco con un grupo y mi mamá me contó que habían hablado a mi casa de no sé en qué diario importante de Buenos Aires para preguntar si en vivía ahí un nieto del Che Guevara que estaba grabando un disco. Le respondió que no éramos parientes. ¡Cómo no le dijo que sí, así salíamos en todos los medios”, contó entre risas. “Lo mejor fue cuando unos músicos cubanos vinieron a tocar a Tucumán y me conocieron. No podían creer que tuviera el mismo nombre del Che. Se fueron fascinados”, rememoró.
Homónimos hay en todo el mundo. Hace tres semanas, una ex alcaldesa norteamericana y propietaria de una consultora para el desarrollo de pequeños y medianos negocios visitó Tucumán, en el marco de una gira realizada por un grupo de jóvenes líderes estadounidenses. ¿Cómo se llamaba esta emprendedora de 34 años, un poco gordita y muy simpática? Araceli González. Este cronista también se ríe, ya que, por ser homónimo de un famoso guitarrista, a menudo recibe mails con elogios por joyas musicales que, en realidad, jamás interpretó.
sábado, 24 de octubre de 2009
El auto de tela
BMW presentó el GINA Light Visionmodel, un auto cuya carrocería, en lugar de ser de chapa metálica, está compuesta por una estructura de varillas con un recubrimiento textil que resiste el agua y la temperatura. El video publicitario es impresionante. Los faros delanteros son como ojos humanos, con párpados. Las puertas se abren como las alas de un ave. Y el motor se deja ver como una mujer que se baja el cierre y muestra... su corazón. Daniel Fontanarrosa, un amigo muy fierrero, diseñador del diario, me contaba sobre este fascinante vehículo. Le pregunté: ¿qué pasa si chocás? Me respondió: nada; lo llevás a la modista, y listo.
sábado, 17 de octubre de 2009
El sueño peronista
Hoy escuché en la redacción una conversación entre dos periodistas -uno de ellos de extracción peronista- sobre el discurso de Cristina Fernández de Kirchner durante el acto del Día de la Lealtad:
Periodista I: ¡Qué poética la Presidenta! Ha dicho que no se puede ser peronista y no tener sueños.
Periodista II: Y tiene razón. Yo vivo cagao' de sueño.
Periodista I: ¡Qué poética la Presidenta! Ha dicho que no se puede ser peronista y no tener sueños.
Periodista II: Y tiene razón. Yo vivo cagao' de sueño.
martes, 13 de octubre de 2009
Posible título
Estoy escribiendo un informe sobre una baja de tasas de préstamos personales, que no es tal cosa. Según un artículo que salió en un matutino económico de Buenos Aires, los intereses se redujeron hasta un 10% en las últimas semanas. Sin embargo, cuando consulté a banqueros y a gerentes de Tucumán me trataron hasta de loco. Las tasas siguen igual de altas: en algunos casos el costo financiero total ronda un 55%. Llamé a la línea gratuita de un banco de capitales privados haciéndome pasar por interesado en un crédito personal de $ 10.000, y me dijeron que tengo que ganar $ 5.000 mensuales; sino, no hay crédito. Yo gano por mes bastante menos. También me piden que no esté comprometido en el Veraz (sin sobreendeudamiento), que la cuota mensual no supere un 40% de afectación sobre el salario mensual, que cuente con no sé cuántos años de antigüedad laboral en relación de dependencia, que sea cliente del banco y demás requerimientos inviables. Le comenté sobre estas averiguaciones a mi compañero del diario Santiago Pérez Cerimele, quien me sugirió un título para el informe tan mordaz como real: Para tomar un préstamo personal es conveniente no necesitarlo.
domingo, 4 de octubre de 2009
Para la cantora
En un instante fecundo, su dulzura adormeció al negrito y brotó un jazmín. El sol asomaba sobre los ochenta y su regreso fue el arado que sembró en la oscuridad un tiempo de claridad.
Fue niña, cuna, teta, techo y manta. Fue un montón de cosas santas, mezcladas con cosas humanas. El campo, el fruto, la miel y esas ganas de amar. Cantando y desencantando se le entreveraron las penas. Anduvo llorando pa’ dentro, mientras se reía pa’ juera; así tuvo que vivir. Pero hizo tronar el bombo con fuerza, soltó su voz y emocionó a los cinco continentes.
Fue una mujer que se preguntó por la dignidad; que vio el otro país, descalzo en el arenal, durmiéndose en el andén, sin tener a qué puerta golpear. Y cuando se acordó de él, se enojó de ayer, se llovió en abril. Soñó una patria americana de mar a mar, sin distancias ni fronteras, sin hambre de justicia, de paz y de libertad. Conoció las ausencias y el mal pago, y toleró la soledad como isla perdida. La luna tucumana sabe de su largo caminar.
Tardó en llegar, pero al final logró recompensa. Tuvo tantos hermanos que no los pudo contar. Con ellos compartió las palabras y los signos, el valor de haber vivido, y les dejó la experiencia, el desengaño y la voluntad de andar gritando que no está muerto quien va. El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste le dejó. ¿Cuál fue su pecado? ¡Hizo linda esta mala vida para que nos olvidemos que hay que sufrir! ¿Dónde iremos a parar, si se calla la cantora?
Volver a los 17. La infancia en Barrio Jardín. La calle regada. ¡El mismo rollo con los parientes! Esa musiquita del pueblo. El rugido del surco doliente bajo el cielo de las cañas. El vino patero. Las flores del monte. Un silencio de amigos. La risa de un niño.
Cuando vuelva, se irá a cantarle a los olvidados sin que la vea nadie, porque no querrá aparecer con los dos ojos llorados. Negros ojos sinceros. Será la voz infinita de la tierra, del mundo, del amor, de la memoria, de la dicha y del quebranto. De la esperanza. Volverá repartida en el aire a cantar, siempre.
Fue niña, cuna, teta, techo y manta. Fue un montón de cosas santas, mezcladas con cosas humanas. El campo, el fruto, la miel y esas ganas de amar. Cantando y desencantando se le entreveraron las penas. Anduvo llorando pa’ dentro, mientras se reía pa’ juera; así tuvo que vivir. Pero hizo tronar el bombo con fuerza, soltó su voz y emocionó a los cinco continentes.
Fue una mujer que se preguntó por la dignidad; que vio el otro país, descalzo en el arenal, durmiéndose en el andén, sin tener a qué puerta golpear. Y cuando se acordó de él, se enojó de ayer, se llovió en abril. Soñó una patria americana de mar a mar, sin distancias ni fronteras, sin hambre de justicia, de paz y de libertad. Conoció las ausencias y el mal pago, y toleró la soledad como isla perdida. La luna tucumana sabe de su largo caminar.
Tardó en llegar, pero al final logró recompensa. Tuvo tantos hermanos que no los pudo contar. Con ellos compartió las palabras y los signos, el valor de haber vivido, y les dejó la experiencia, el desengaño y la voluntad de andar gritando que no está muerto quien va. El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste le dejó. ¿Cuál fue su pecado? ¡Hizo linda esta mala vida para que nos olvidemos que hay que sufrir! ¿Dónde iremos a parar, si se calla la cantora?
Volver a los 17. La infancia en Barrio Jardín. La calle regada. ¡El mismo rollo con los parientes! Esa musiquita del pueblo. El rugido del surco doliente bajo el cielo de las cañas. El vino patero. Las flores del monte. Un silencio de amigos. La risa de un niño.
Cuando vuelva, se irá a cantarle a los olvidados sin que la vea nadie, porque no querrá aparecer con los dos ojos llorados. Negros ojos sinceros. Será la voz infinita de la tierra, del mundo, del amor, de la memoria, de la dicha y del quebranto. De la esperanza. Volverá repartida en el aire a cantar, siempre.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Menos mal: no era taaaaaaaaan cara
El secretario privado de la presidenta, Cristina Fernández, salió a defenderse de quienes lo atacan por edificar una mansión siendo un empleado en relación de dependencia sin ingresos extra. Fabián Gutiérrez, que gana 15.000 pesos mensuales como servidor del matrimonio Kirchner -así se definió-, aseguró que la vivienda que se está construyendo en El Calafate no cuesta un millón de dólares, sino 300.000 dólares. Gutiérrez reconoció haberle puesto porcelanato, hidromasajes y jacuzzi al inmueble, que está rodeado por un extenso parque y cuenta con una piscina climatizada de 10 por seis metros, grifería de alta calidad, un amplio gimnasio y un sauna. Las comodidades de quien proyecta tener una casa para el resto de su vida, justificó el colaborador presidencial. A veces, conviene no aclarar, porque oscurece.
jueves, 24 de septiembre de 2009
La melancolía de los viajes
Empiezo a creer que es conveniente no irme demasiado tiempo de mi ciudad a tomar contacto con personas cercanas y desconocidas, a pasear y a experimentar las actividades que me apasionan, como el periodismo y la música. Es una combinación tan hermosa como atroz. He pasado ocho días fascinantes en Chubut, durante los cuales hubo tiempo de viajar, de cantar (mucho), de aprender, de conocer gente estupenda, de recagarme de risa y de conmoverme con inolvidables performances de mi coro y de los que participaron del último Certamen Internacional de Coros; en particular, la Cantoría de la Merced, de Córdoba, que se llevó todas las palmas de la competencia con justeza y con esplendor. Fueron ocho días de entusiasmo, de tensión, de tristeza, de alegría, de emoción, de risas, de llanto, de pleno goce... de tortas galesas, de mates calientes, de viento helado, de lugareños tranquilos y gentiles, de bufandas verdes al cuello, de fotos por doquier, de concentrar y vocalizar, de cerveza y fernet, de guitarreada, de Ravel, de Rheinberger y de Piazzolla. En este feriado provincial, en el que dan ganas de tirarte a comer mandarinas con amigos en el pasto verde del parque 9 de Julio, venir a bajar teclas en esta redacción es una tarea bastante ingrata. Hoy, en este habitáculo seco y marrón, no paro de recordar con un enorme estrago cada momento en Gaiman y en Trelew. Me mortifica la melancolía de estas gratas jornadas, ahora inmortales; el deseo de volver a vivir cada instante, esa quimera ordinaria, inocente e inevitable que, creo, nos perturba y nos endulza un poco a todos.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Máxima irónica
Acabo de escuchar en la redacción una sentencia bien sarcástica de un colega que no sólo se caracteriza por su rigurosidad y por su exquisita pluma, sino también por su acidez: si el periodista no cuenta con información, por lo menos debe ser mala leche.
martes, 1 de septiembre de 2009
Pianissimo
En música dinámica significa volumen. Es un término que conozco bien, porque a menudo el director de mi coro, Ricardo Steinsleger, me pide que no cante tan fuerte y que me integre a la cuerda. Es un problema frecuente. Anoche, un poco para dormirme y otro poco para apreciar un excelente manejo de la dinámica y para entrenarme, me puse a escuchar un disco de João Gilberto, el rey del silencio y uno de los padres de la bossa nova, junto con Tom Jobim y con Vinicius de Moraes. Hacía un tiempo que no me recostaba a escuchar con atención sus temas y volvió a impresionarme uno en particular: Desde que o samba é samba. ¡Shhhhh! ¡Silencio! Que canta João.
martes, 25 de agosto de 2009
Reacciones al fallo verde
Los fallos judiciales siempre dejan satisfechos a unos y disconformes a otros. Y el de la despenalización de la tenencia de marihuana en el ámbito privado, que emitió ayer la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no es la excepción. Por ejemplo, el gobernador de Tucumán, José Alperovich, se declaró en desacuerdo con la sentencia y dijo: ahora va a ser más fácil drogarse (vaya novedad). El porro está socialmente aceptado; se fuma en una fiesta como si nada. Es una locura, es gravísimo. Hemos invertido en salud y en deportes, y vemos que no se puede parar. Un amigo mío, en cambio, envío un mensaje de texto para festejar la resolución del máximo tribunal: Estimados: estamos ante un día histórico que será recordado por las futuras generaciones de hombres libres. Nuestros hijos podrán fumar churros en las plazas y en los parques, como vaticinara el Salmón. ¡Prended y fumad para celebrar la victoria de la psicodelia!
miércoles, 19 de agosto de 2009
Divorcio de primavera

Hoy se cumplen 40 años del último día en que los Beatles grabaron todos juntos. Ese 19 de agosto de 1969 terminaron Abbey Road. Días después se produjo su separación artística. Para siempre. El disco salió a la venta el 26 de setiembre y para fines de ese año vendió cuatro millones de placas. Entonces, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr ya no se podían ni ver. Su último disco, Let it be, había sido grabado antes que Abbey Road, pero salió en 1970. Según me contó Roberto Delgado, un colega del diario, fanático de los melenudos de Liverpool, los primeros meses de 1969, cuando grabaron Let it be, el trato entre los cuatro músicos era ya muy agresivo y se percibía un malhumor permanente en las sesiones. Por eso no querían sacar ese disco, y lo postergaron hasta 1970. En agosto se juntaron para grabar Abbey Road y todo fue más calmo. A los tres días de haber concluido la tarea, Lennon se le acercó a McCartney y le dijo que ya no quería saber nada más. El disco es increíble.
martes, 18 de agosto de 2009
La primera dama de la canción
Hoy traje al diario un disco de temas de Ella Fitzgerald, mi preferida entre las cantantes de jazz. Sus interpretaciones son sensuales, enérgicas, justas, llenas de ternura. Su voz es de esas que conmueve con su franqueza, con su prodigiosa soltura. Entre Misty, Summertime (esa inolvidable versión con Louis Armstrong) y Beewitched, me acordé de una semblanza que escribió hace ya más de cinco años mi colega y amigo Roberto Espinosa para el portal Mundoclasico.com. El artículo es un repaso galanteado de la vida de la cantante, que como la de la mayoría de las estrellas de la música negra, no ha sido nada fácil. Ella es Ella. La primera dama de la canción.
jueves, 6 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
¿Una foto, señores?
Disfruto de sentarme a tomar café y de conversar en bares de esta ciudad; de esas largas sobremesas, de la polémica, de las catarsis, de los buenos momentos. Y de varios cigarrillos al sol. A menudo, aparece un hombre de entre cincuenta y sesenta años que se acerca a cada mesa y pregunta caballerosamente: ¿una foto, señores? Lo he visto en la mayoría de los bares que frecuento, cercanos a mi departamento y a mi trabajo, y no he observado a ningún comensal que acepte la propuesta. El fotógrafo ofrece instantáneas tomadas con una cámara de rollo. Un trabajo, digamos, artesanal. No soy yo de esas personas a las que lo antiguo les parece pintoresco o de las que se afanan todo el tiempo en rescatar lo demodé, pero el caso de este artista citadino sí resulta distinguido en estos tiempos. Salir a la calle a vender fotos tomadas y elaboradas con los implementos tradicionales es revindicar el oficio. La foto en papel, el recuerdo tangible, ha ido perdiendo terreno frente a los álbumes digitales, Facebook, fotologs y demás yerbas cibernéticas. Es lo que pronto pasará con la información de los periódicos, como en el que trabajo. Pienso en los ebooks, también, y me asusta un poco ese fenómeno, esos raros libros sin hojas. Deseo que la electrónica y la informática se demoren un poquito y se apiaden de lo concreto, de lo palpable; poder seguir ennegreciéndome los dedos con el diario y pasar las fotos en ronda.
martes, 28 de julio de 2009
Polos
Noventa y un años tiene Efraín Wachs y participa de torneos mundiales de atletismo. Para celebrar su cumpleaños, corrió 91 veces 100 metros en Tucumán. Yo tengo 64 años menos que este viejito y, aunque me propongo limpiar mis pulmones y mejorar el ritmo cardíaco, todos los días postergo una vueltita al parque 9 de Julio.
domingo, 26 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
Invierno, oficina y jazz
Esta tarde: vidrio empañado, calor de encierro, estrago glacial, café con leche, Gershwin. Love is here to stay, en las cuerdas de Yehudi Menuhin y de Stéphane Grappelli.
lunes, 13 de julio de 2009
Pilar Rahola y el golpe de Estado blando
El domingo salió publicada en La Gaceta Literaria una interesante entrevista a la periodista española Pilar Rahola. La recomiendo. Aquí va un fragmento. Creo que cualquier golpe de Estado debe ser condenado. El actual gobierno de Honduras tomó el peor de los caminos; se equivocó. Pero de ahí a convertir a (Manuel) Zelaya en un santo hay un abismo. Pienso que se trató de un contragolpe a quien quebraba las leyes, gobernaba de espaldas a la sociedad e intentaba convertir a su país en un satélite de Chávez. Zelaya intentó un golpe de Estado blando: el que consiste en socavar la democracia desde la democracia, replicando lo que se hace en Venezuela y en Bolivia. Lo notable de Zelaya es que violó la Constitución y ahora apela a ella para volver a su cargo. Criticó a Estados Unidos y ahora va corriendo a ver a Hillary Clinton. Forma parte de la lógica, o la contradicción, populista. Lo que yo le preguntaría a Cristina Kirchner, que viaja en el avión con Correa a denunciar el golpe, es dónde estaba antes. ¿Dónde estaba Cristina cuando Zelaya desmantelaba la libertad en Honduras? ¿Por qué se paseaba de la mano de Castro? Argentina está cada vez más cerca de Chávez y cada vez más lejos del sentido común. Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez no viajaron. Sí Cristina, y en medio de la pandemia que vive su país.
lunes, 6 de julio de 2009
Culpa cotidiana
Juan está apresurado. Parece correr descalzo por las brasas, aunque lleva puestos los mocasines. Todavía no se ha despabilado de un sueño profundo y terrible. Está atolondrado, con los ojos abiertos pero sin haber despertado, y su paso es tan veloz que las piernas comienzan a dolerle mientras avanza en su trayecto, el de todos los días. Sin importarle demasiado sus pulmones ni la lasitud del recién levantado, enciende ese despiadado primer cigarrillo, el que le sigue a los treinta del día anterior; su corazón apura el trote y de golpe sufre un breve mareo y un cansancio de veinticuatro horas. Maldice el día, nublado y frío, y se injuria por haberse quedado dormido otra vez. Cuando vuelve a conectar su pensamiento con la ciudad se topa con uno de los bares que frecuenta. Se sienta a una mesa en la vereda. Pide un cortado y una medialuna dulce y apaga el pucho en el piso. Las sienes le duelen tanto que parece que van a estallar. Se refriega los ojos y toma el diario de una silla desocupada. Revuelve su mochila y no encuentra los antejos. La puta madre, reniega en voz baja. Se hace tarde para volver a casa a buscarlos. Lee el periódico y se asombra por la rapidez con que progresa su asimilación de las noticias. Razona que el mejor momento para leer es la mañana, aunque ya son las cuatro menos cuarto de la tarde. Vuelve a cuestionar su incurable ociosidad y proyecta precarios planes para dejar de fumar o para ejercitar el cuerpo y la mente. Utopías. Sale del café ya despejado por completo de la pesadilla que lo afligió hasta hace media hora y enciende otro pucho. Han pasado veinte minutos desde que cerró la puerta del departamento (¿la cerré?, se pregunta) y llegaría una hora tarde a cumplir su deber. Empieza a escudriñar sus obligaciones y recuerda una tarea prevista para el mediodía. Ya fue, dice, ahora entristecido. Se convence de que debe arribar lo más pronto posible a la meta. Se angustia cuando imagina los comentarios socarrones y las miradas con sorna a su pelo mojado, a sus ojos menguados y a la barba de dos días, que no ha tenido tiempo de rasurar. Se fija en las vidrieras si no ha salido muy despeinado, si la camisa no está muy arrugada, si el nudo de la corbata no es de secundaria y si el saco aguantará un día más sin ir a la tintorería. Todo en orden. Camina y dirige una mirada involuntaria a las baldosas de siempre. Esta vez se da cuenta de que ninguna le gusta y que tal vez por eso las observa todos los días con espontaneidad. Llega a la esquina y, como no pasan autos pese a que el semáforo está en verde, cruza la calle con la misma celeridad. De pronto sale el sol y se frena para disfrutarlo antes de meterse en la oficina todo el día. Le gusta el sol y comprueba con agrado que el centro goza de un silencio venerable. Prende otro Parliament. Llegar a las cuatro y cuarto es lo mismo que a las cuatro, se dice para redimirse. Se acuerda de las buenas horas de anoche: de los chistes, del póquer, del alcohol, de la música. Una sonrisa se le forma inconscientemente en su cara y se mantiene unos largos segundos… ¡pero qué pelotudo que soy!, piensa, enojado y de vuelta agitado, mientras saca el celular de su bolsillo y se fija en la hora. Tira el pucho y sigue viaje. Su cuerpo empieza a transpirar. Está apuradísimo, pero ya más cerca. Menos mal que vivo a unas cuadras, cavila. Cuando por fin llega a la puerta del trabajo repara en algo que cuarenta minutos antes debía haber advertido; no sabe si reír o llorar: hoy es su día de franco.
domingo, 5 de julio de 2009
Postales de una definición de película
Los últimos minutos de la final entre Vélez y Huracán se asemejan al desenlace de una película de Alex de la Iglesia: caótico, violento, grotesco, electrizante. Y largo. Después del gol de Maxi Moralez, una anciana, invulnerable, festeja el triunfo del Fortín al borde de la cancha, entre los cuerpos técnicos, cuando faltaban aún ocho minutos para que termine el juego. Angel Cappa abandona la mesura y la elegancia, desata la furia del que ya se ve segundo y se revela camorrista, desbocado; el barrio es inocultable en el fútbol, para los menottistas y para todos. El partido sigue. Fricción: planchazos, puñetazos, bravuconadas. La gloria quemera se queda a medio metro del arco rival, después de un córner. Pitazo final. Los hinchas velezanos se meten como cucarachas en el campo. Otros prefieren las alturas y escalan por el alambrado de las tribunas. Bomberos les largan chorros de agua fría en pleno invierno porteño y después del granizo. Un jugador de Vélez se ríe a carcajadas con el rostro lleno de sangre; uno de Huracán, aplastado, llora de pie. En Liniers vuelven a gritar campeón. En Parque Patricios ven al Globo caerse del cielo.
miércoles, 1 de julio de 2009
Venta callejera
Las ofertas de los vendedores callejeros de la peatonal Mendoza provocan risas y comentarios socarrones en mi trabajo. Durante el horario comercial, la voz potente de estos comerciantes se escucha con claridad en toda la redacción y los artículos que venden dan cuenta de que siguen las tendencias de mercado, quizás más a tempo que una multinacional. Hoy, dos de ellos hicieron furor durante la tarde:
Vendedor callejero 1: ¡Vendo lo que está de moda: lo' huevito que crecen en el agua y sale un dinosaurio! ¡Lo' huevito, lo' huevito! ¡El huevo Kinder no va má'...!
Vendedor callejero 2: ¡Barato vendo lo' barbijo, vendo!
Vendedor callejero 1: ¡Vendo lo que está de moda: lo' huevito que crecen en el agua y sale un dinosaurio! ¡Lo' huevito, lo' huevito! ¡El huevo Kinder no va má'...!
Vendedor callejero 2: ¡Barato vendo lo' barbijo, vendo!
martes, 30 de junio de 2009
El excéntrico Eric Cantona
Hoy un compañero me ha leído en el trabajo un artículo que se publicó en canchallena.com -la nueva web deportiva del diario La Nación-, referido al recordado futbolista francés -hoy director de cine- Eric Cantona. La nota está firmada por Ezequiel Fernández Moores y se titula El espíritu de Cantona. Es divertida; está muy bien escrita; me gustó. Aquí va un párrafo. El 25 de enero de 1995, cuando salía expulsado de la cancha de Crystal Palace, un joven de 20 años vinculado a grupos de extrema derecha, lo insultó. Cantona saltó desde el campo a la tribuna para darle una patada de kung fu que recorrió el mundo. Manchester United lo había suspendido por cuatro meses y multado con el máximo de dos semanas de salario. La Federación inglesa citó a Cantona y, recordando aquel episodio de 1991 ante el tribunal francés, Graham Kelly, uno de los dirigentes ante los cuales debía declarar, se reunió en privado con el jugador. Le aconsejó que pidiera perdón, que se disculpara ante todos por su actitud. Y allí fue Cantona: "pido perdón a todos, a mi club Manchester United, a mis compañeros de equipo, a los fans, a la Federación…y también quiero disculparme con la prostituta que compartió mi cama la tarde pasada". La suspensión aumentó a ocho meses, la multa a 10.000 libras. Además, lo condenaron a dos semanas de cárcel, que conmutó con 120 horas de servicio comunitario. Volvió al Manchester para ganar dos nuevos títulos de Liga, distinciones y retirarse campeón a los 30 años, porque ya no tenía más para dar y enojado porque el departamento de marketing del club quería convertirlo "en una mercadería".
viernes, 26 de junio de 2009
Ensamble tanguero
Cómo cambian las cosas los años. Hoy no sé más quién soy. Toda mi vida es el ayer. Los recuerdos me han hecho mal. ¡Qué noche llena de hastío y de frío! Y sin garúa, ni luna, ni estrellas siquiera. Solo estoy. Acobardado, como un pájaro sin luz. La historia no vuelve a repetirse, muñequita dulce y rubia. Esta noche, mareado, río por no llorar; y amarrado al recuerdo, sigo esperando... en vano. Fuga. Misterio. A lo lejos suena la voz del bandoneón. Cierro mis ojos y escucho a Malena, herida por un sable sin remaches; y cual reo meditabundo me pongo a silbar su canción. Recuerdo tu cuerpo en la intimidad... pero esta noche aquí no hay nada, nada más que tristeza y quietud. ¡Cuánta nieve hay en mi alma! Me largaste sin decirme hasta la vista. Cobarde, desgraciada, sin corazón. Ahora no me sigas, ni me llames, ni me beses ni me llores ni me quieras más.
domingo, 21 de junio de 2009
El noble Huracán
Este Huracán, el de Angel Cappa, es de esos equipos con estirpe, con linaje de grandes. No es sólo el jogo bonito, el tiki tiki, como le dicen al estilo de juego del DT; sino la efectividad, las sensaciones que provoca entre sus simpatizantes. Hoy, por ejemplo, la televisión mostró un arrugado hincha agarrado del alambrado de la popular, llorando sin consuelo, conmovido, después del tercer gol a Arsenal. Reminiscencias automáticas del campeonato de 1973. Ahora, otro título está cerca. Este Globo es elegante. Y no sólo porque los jugadores pisan la pelota, la juegan al toque o tiran caños, sino también por la postura misma de los futbolistas: figura erguida, trote distinguido, pases con swing de golfista. Pocos equipos victoriosos poseyeron esas características. Tal vez el River de Ramón Díaz, en el que jugaban Berti, Gallardo, Francescoli y Sorín, o el indestructible Boca de Basile, con Insúa, Bilos y Gago. Raro, sí, pero ese Boca sí era refinado. Así es este Huracán: una cofradía de alcurnia mística, que deleita a no sólo a los quemeros.
sábado, 13 de junio de 2009
Periodismo económico
Tía lejana: ¡Qué grande que estás ya, chango! ¿Qué estás estudiando?
Sobrino: No, ya terminé la facultad. Estoy trabajando ahora.
Tía lejana: Ajá, ¿y a qué te dedicás?
Sobrino: Soy periodista. Trabajo en un diario.
Tía lejana: ¡Ah, mirá qué bien! Qué hermosa profesión, ¿no? Se debe aprender mucho ahí. ¿Te gusta?
Sobrino: Sí...
Tía lejana: ¿Y qué hacés? Reportajes, artículos, ¿no?
Sobrino: Eh, sí.
Tía lejana: ¿Y qué? ¿Les hacés preguntas a los futbolistas, al director técnico...?
Sobrino: Eh, no. Yo trabajo en el área de Economía.
Tía lejana: No me digás. Qué interesante. O sea que estás todo el día con la Bolsa y todo eso, ¿no?
Sobrino: No, hago los breves.
Sobrino: No, ya terminé la facultad. Estoy trabajando ahora.
Tía lejana: Ajá, ¿y a qué te dedicás?
Sobrino: Soy periodista. Trabajo en un diario.
Tía lejana: ¡Ah, mirá qué bien! Qué hermosa profesión, ¿no? Se debe aprender mucho ahí. ¿Te gusta?
Sobrino: Sí...
Tía lejana: ¿Y qué hacés? Reportajes, artículos, ¿no?
Sobrino: Eh, sí.
Tía lejana: ¿Y qué? ¿Les hacés preguntas a los futbolistas, al director técnico...?
Sobrino: Eh, no. Yo trabajo en el área de Economía.
Tía lejana: No me digás. Qué interesante. O sea que estás todo el día con la Bolsa y todo eso, ¿no?
Sobrino: No, hago los breves.
lunes, 8 de junio de 2009
Pavana orgásmica
Je t'aime; moi non plus (Yo te amo; yo tampoco) es un canto al amor y al placer sexual. Un éxito de 1969 del gran cantante francés Serge Gainsbourg y de su pareja, la actriz y cantante inglesa Jane Birkin. Ambos se hicieron famosos con esta pavana orgásmica que, aunque simple, directa y repetitiva, debe ser una de las canciones más sensuales y melodiosas jamás compuesta.
miércoles, 3 de junio de 2009
La araña y el alacrán
Hace unas semanas, mi amigo Diego Jemio me habló sobre La migala, un cuento del escritor mexicano Juan José Arreola. En el relato, el protagonista, decidido a matar -o a malherir- su despecho, compra una araña venenosa y la libera en su departamento, con el propósito de que el pánico a una posible picadura mortal le gane al estrago, a esa insoportable soledad. Al respecto, le comenté a Diego que hace unas semanas se apareció un alacrán bailando valses alegremente en mi baño, y que conviví con el miedo a un ataque sorpresivo y silencioso del arácnido durante varios días: sacudiendo las sábanas, abriendo las canillas antes de mojarme. Pero hasta el momento -y afortunadamente- no he vuelto a encontrármelo. Aquí no había penas, ni desamores, ni Beatriz para llorar. Sospecho que un buen día el escorpión se marchó a buscar el desengaño a otro lado.
martes, 19 de mayo de 2009
Corazón coraza
Una de las obras más bellas que canté es la versión musical de la compositora Beatriz Corona del poema de Mario Benedetti Corazón coraza. Aquí va un pequeño homenaje al poeta, que murió esta semana. Es una interpretación en vivo del Coro de Cámara Tucumán en el certamen coral de música popular de Venado Tuerto (Santa Fe), en 2004.
martes, 5 de mayo de 2009
Rock alrededor del tajo
La carta del mes de la edición aniversario de la Rolling Stone me pareció graciosa, concisa, piola. La escribió Marcos Mizzi, de Buenos Aires, y se llama Rock alrededor del tajo.
La primera vez siempre duele. Y ésta es la primera carta que te dirijo a vos. No te voy a contar mi no adherencia a las tribus urbanas, ni tampoco te voy a aburrir elogiando una banda de hace treinta años. A lo que quiero apuntar es al caretaje del “rock” y del “ambiente rockero”. Yo también soy adolescente y entiendo en el alma tu necesidad de sentirte especial. Pero te voy a revelar un secretito: escuchar Pink Floyd, usar mochilas con parches y odiar a Tinelli no es ser copado. Odiás al mundo, ¿y qué? ¿Hacés algo más que odiarlo y decir que la música está cada día peor y que así no se llega a ningún lado porque el rock se volvió como Benjamin Button? Soy de la idea de que el rock es transgresión. Nació de los negros que sólo podían joder al blanco con una guitarra y un acorde en séptima menor: imaginate. Tu idea del rock y la música es triste. Hay una canción de Damas Gratis que, con un ritmo genial, dice: “Dale, meneá pa’bajo, mové ese tajo”. Hay otra canción, ésta de Pescado Rabioso, que dice: “Me gusta ese tajo que ayer conocí”. Escuchar a Pablo Lescano es grasa. Escuchar al Flaco no. No sé si me entendés la idea.
La primera vez siempre duele. Y ésta es la primera carta que te dirijo a vos. No te voy a contar mi no adherencia a las tribus urbanas, ni tampoco te voy a aburrir elogiando una banda de hace treinta años. A lo que quiero apuntar es al caretaje del “rock” y del “ambiente rockero”. Yo también soy adolescente y entiendo en el alma tu necesidad de sentirte especial. Pero te voy a revelar un secretito: escuchar Pink Floyd, usar mochilas con parches y odiar a Tinelli no es ser copado. Odiás al mundo, ¿y qué? ¿Hacés algo más que odiarlo y decir que la música está cada día peor y que así no se llega a ningún lado porque el rock se volvió como Benjamin Button? Soy de la idea de que el rock es transgresión. Nació de los negros que sólo podían joder al blanco con una guitarra y un acorde en séptima menor: imaginate. Tu idea del rock y la música es triste. Hay una canción de Damas Gratis que, con un ritmo genial, dice: “Dale, meneá pa’bajo, mové ese tajo”. Hay otra canción, ésta de Pescado Rabioso, que dice: “Me gusta ese tajo que ayer conocí”. Escuchar a Pablo Lescano es grasa. Escuchar al Flaco no. No sé si me entendés la idea.
sábado, 2 de mayo de 2009
¿Derby?
Periodista I: Che, hoy juega el Real con el Barça.
Periodista II: Cierto, es el Derby.
Periodista I: ¿Derby? Yo conozco el Derby Suaves nomás.
Periodista II: Cierto, es el Derby.
Periodista I: ¿Derby? Yo conozco el Derby Suaves nomás.
lunes, 27 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
La crisis de abril
Estoy en crisis. Sí. Abril nunca me gustó. Nunca comprendí las canciones en las que se menciona a abril como un mes de ensueño, de enamoramiento. Abril me sabe híbrido. No hace frío ni calor, o hacen los dos a la vez. En abril comienza el año, y cuando éste no ofrece novedades, la sensación es de espanto. Se convive con el destierro en el pago. Los confines son inciertos. Los cambios están bien lejos. ¡Recién estamos en abril, la puta madre! ¿Cómo hay gente que le puede poner Abril a su hija? Si se le pudiera poner diciembre a un hijo, le pondría Diciembre. O Septiembre, que tampoco me sienta mal. En abril el sol ya no es el mismo. No hay lluvias copiosas y el paisaje adquiere un amarillento viejo. Prefiero el color. O el azul-negro de la noche, el momento del día en el que paso mis mejores horas, últimamente. Abril se queda a medio camino. No es invierno ni verano. No es zamba ni chacarera. No es helado ni chocolate. No es cerveza ni fernet. No es chicha ni limonada. Abril es intratable.
miércoles, 8 de abril de 2009
Mirada a Bernasconi
Olor a café y a pucho viejo; a diario caliente, a tortillas recién horneadas. Un hombre de chaqueta y gorro celestes charla con todos. ¡Qué grande Atlético, papá!, provoca, cada tanto, mientras seca las tazas, en su búsqueda permanente de conversación. La chicana conecta. Desde la barra, un cliente bromea a los gritos con otro, que está sentado a una de las mesas; después, con el lustrín. El de siempre. El revistero de al lado abandona unos instantes un templete amarillento, atiborrado de publicaciones, y su radio modelo 70. Entra al bar. Jueguelé al 27, amigo. Es el año de nacimiento de Alfonsín, le dice a un hombre que saboreaba un cortadito caliente y hojeaba páginas monotemáticas sobre la muerte del ex presidente. Todos se conocen. La flor del desierto es una bonita chica, encargada de la caja. Habla poco. Las mujeres hablan poco cuando hay tantos hombres. Ríe. Esa es su forma de comunicarse. Son seis pesos, responde, mientras la registradora vomita varios tickets de una sola vez. Bernasconi nunca fue un nicho para la intelligentzia ni para los jóvenes. Fútbol, quiniela y política son las razones de vivir. Es un bar de mañana. Uno de los primeros al paso en Tucumán. Nunca fue la bohemia, que se quedó sin La Cosechera y sin El buen gusto. A Bernasconi entran y salen funcionarios, jueces, legisladores, empresarios y sindicalistas de los más rancios. En no más de dos cuadras están la Casa de Gobierno, bancos, la Federación Económica, la Caja Popular de Ahorros… y al frente, la plaza Independencia. San Martín 453. Baldosas negras, toldo y puerta tenaz con vidrios y férreos barrotes. Es una de las fachadas del señorial edificio del Jockey Club. Es el punto de encuentro.
sábado, 4 de abril de 2009
El pueblo sabe a quién llorar
Uno de los mejores homenajes al ex presidente Raúl Alfonsín que leí es el del panorama sabatino de Alvaro Aurane, editor de Política del diario La Gaceta, de Tucumán. Se titula El pueblo sabe a quién llorar y considero que es un repaso justo de la trayectoria del líder radical.
jueves, 2 de abril de 2009
Sentencia de café
Mujer de unos 50 años, sentada a la mesa de un bar: A la tenología no la para nada, ¿eh? Nada la para a la tenología. Te aviso.
martes, 31 de marzo de 2009
Bongo, bongo, bongo, bongo
Duda: ¿por qué ahora que estamos en emergencia sanitaria en Tucumán todo el mundo canta Dengue, dengue, dengue, dengue, en la misma melodía de Ese es el bongo bongo, del Monstruo Sebastián?
lunes, 30 de marzo de 2009
Una Babel de trinos
Hay artistas que, da la sensación, llevan la música en la sangre. Con mi amiga Maby Sosa fuimos a ver a Rubén Rada con Javier Malosetti dos veces, una en La Trastienda (Buenos Aires), con nuestro amigo Diego Jemio, y la otra en la plaza Independencia (Tucumán). La segunda vez estuve más cerca del escenario y me di cuenta de que el Negro es de esos músicos: cierra los ojos; independiza las manos, que marcan el ritmo, del cuerpo, que se menea sincopadamente, mientras juega con agudos y falsetes y hace muecas con la cara y cierra y abre los ojos. Rada se adueña de la música. La música sin él sería diferente. Lo mismo ocurre con otros -pocos- artistas, tales como Charly García, Caetano Veloso o Daniel Barenboim. No conocí a Gustavo Cuchi Leguizamón, pese a que canté obras de él en el coro y lo hacemos a menudo cuando organizamos guitarreadas con mis compadres. No lo conocí pero imagino que también debe haber sido de esos músicos. Escuché un disco de él y leí una anécdota que escribió para La Gaceta Roberto Espinosa, que creo que confirma mi suposición.
Se paró en el ombligo de la plaza Urquiza. Cerró los ojos. Hizo un silencio. Comenzó a silbar hasta convertirse paulatinamente en una suerte de “Cuchi chalchalero”. A los pocos minutos los pájaros lo rodearon. Se le subían a los zapatos. Los más osados se posaban en los hombros. En la cabeza, abriéndole surcos en la gomina. Una Babel de trinos y alados saltimbanquis alborotaban el mediodía. “Ahora nos vamos a divertir un poco”, dijo. Empezó a silbar un poco más abajo del tono. El desconcierto se apoderó de la turba emplumada, mientras Gustavo Leguizamón carcajeaba con fervor. Corría el año 88. Media hora antes, en el entusiasmo de la entrevista, el pianista y compositor salteño había sugerido: “la Universidad, que tiene una Escuela de Música tan importante, debería tener un taller de pájaros para que sus alumnos aprendieran de la observación y la escucha. Cuando era chango, mi mama tenía una pajarera y por áhi, se le callaba un chalchalero. ‘Si me das un peso te lo hago cantar’, le decía y ganaba la apuesta. Yo me pongo a silbar y los tengo al ratito a mi alrededor...”. Viendo mi expresión de asombro, dijo: “¿que no me creís, Espinosín? ¿Dónde hay una plaza cerca?”. Rumbeamos a la Urquiza. En el camino, lanzó varias carcajadas: “Alguien definió la música como la combinación de los sonidos. Vino otro y le agregó los silencios. Hasta que llegaron los rockeros y le pusieron los ruidos”. La música no necesita de palabras para comunicar, para desencadenar sentimientos, estados de ánimo, sensaciones, no sólo entre las personas. Tal vez porque todos tenemos un coyuyo en el corazón.
Se paró en el ombligo de la plaza Urquiza. Cerró los ojos. Hizo un silencio. Comenzó a silbar hasta convertirse paulatinamente en una suerte de “Cuchi chalchalero”. A los pocos minutos los pájaros lo rodearon. Se le subían a los zapatos. Los más osados se posaban en los hombros. En la cabeza, abriéndole surcos en la gomina. Una Babel de trinos y alados saltimbanquis alborotaban el mediodía. “Ahora nos vamos a divertir un poco”, dijo. Empezó a silbar un poco más abajo del tono. El desconcierto se apoderó de la turba emplumada, mientras Gustavo Leguizamón carcajeaba con fervor. Corría el año 88. Media hora antes, en el entusiasmo de la entrevista, el pianista y compositor salteño había sugerido: “la Universidad, que tiene una Escuela de Música tan importante, debería tener un taller de pájaros para que sus alumnos aprendieran de la observación y la escucha. Cuando era chango, mi mama tenía una pajarera y por áhi, se le callaba un chalchalero. ‘Si me das un peso te lo hago cantar’, le decía y ganaba la apuesta. Yo me pongo a silbar y los tengo al ratito a mi alrededor...”. Viendo mi expresión de asombro, dijo: “¿que no me creís, Espinosín? ¿Dónde hay una plaza cerca?”. Rumbeamos a la Urquiza. En el camino, lanzó varias carcajadas: “Alguien definió la música como la combinación de los sonidos. Vino otro y le agregó los silencios. Hasta que llegaron los rockeros y le pusieron los ruidos”. La música no necesita de palabras para comunicar, para desencadenar sentimientos, estados de ánimo, sensaciones, no sólo entre las personas. Tal vez porque todos tenemos un coyuyo en el corazón.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Bien por Hebe
La líder de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, le respondió con dureza a la conductora de TV Susana Giménez, que pidió la pena de muerte para los delincuentes y dijo que la colimba garantizaría más seguridad y ayudaría a sacar a los jóvenes del paco. ¿Cuál es nuestra seguridad con estas vedettes, que son más putas que vedettes, que se atreven a hablar de derechos humanos cuando bailaron y se acostaron con todos los represores? Y si Susana le hubiera acertado al amante que tenía (por Huberto Roviralta) con el cenicero en la cabeza y lo hubiera matado, ¿qué? ¿Habría que haberla matado a ella, entonces? ¿Por qué no piensan en lo que dicen? Porque en vez de cabeza tienen un maní. Lo único que tienen son tetas y no son de ellas, dijo Bonafini. Estas vedettes tienen el mismo justificativo que tuvieron para matar a nuestros hijos. Decían ‘está bien que los maten, son terroristas’ y ahora dicen que hay que ‘matar a todo el que mata’. Abrámosle la cabeza a la gente, que ven a los pelotudos como Sandro apoyando la pena de muerte. Que no jodan porque cuando mataron a nuestros hijos, siguieron ganando guita y estaban con los milicos, dijo la Madre de Plaza de Mayo. Hebe de Bonafini siempre es dura, pero lejos está de la locura que muchos le atribuyen. Y fue la única que se animó a a contestarle a toda esta sarta de tilingos poderosos como Susana Giménez, Sandro, Tinelli y Spinetta, que aprovechan su popularidad para decir elegantes barbaridades que la gente compra. Por personajes como estos estamos como estamos.
lunes, 16 de marzo de 2009
Frases que suenan feo
• ¡Eh, mermá el volumen, ura!
• Mmm, ‘ta loco el olor a garra que tiene este culiao.
• No la toco ni con un palo a la gorda arrecha esa.
• ¡Dejá de jodé’! Cómo so’ de hurgueto, ¿no?
• Mmm, ‘ta loco el olor a garra que tiene este culiao.
• No la toco ni con un palo a la gorda arrecha esa.
• ¡Dejá de jodé’! Cómo so’ de hurgueto, ¿no?
viernes, 6 de marzo de 2009
Te amo, te odio, dame más
Disculpá mi ingratitud, pero insisto: no te quiero más. He forjado con vos una relación que ya no controlo. Por eso, necesito dejarte. Pero no puedo. Estás conmigo todo el día; todos los días. Y a la noche, en la oscuridad de mi habitación, sos el único que me comprende. Cuando te vas, me dejás calientes los labios; me quitás el sueño y me das sed. Me acompañás. Me hacés pensar. Me cagás la vida. Esta semana he intentado cerrarte las puertas para siempre. Es imposible. Cómo me gustaría que nos viéramos menos. Que no me hieras tanto. Que no seás tan absorbente. Que me dejés tranquilo. Que respetés mis tiempos y mi entorno. No te importa nada. Si hasta te hacés el pícaro y, de vez en cuando, transgredís la ley. Te cambiaste la ropa y el perfume, pero seguís siendo igual: un insensible. Vengo prometiéndoles a mis amigos, a mi familia y a mí mismo que te voy a abandonar. Que voy a mudar de aires. Pero es en vano: me gustás mucho. Vamos de vuelta, cigarrito querido. El último, antes de dormir.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Cómo creo que debe ser una buena crónica
Una buena crónica debe ser como un gol de cabeza, después de una jugada de pizarrón. Como una carne a punto o unos fideos al dente. Como una obra cantada con emoción, sin calar ni subir, con un manejo sutil de la dinámica y discreto del vibrato. Como una discusión sin cesiones ni exabruptos, pero con los puntos sobre las íes. Como un castillo de naipes de tres pisos, no más, aunque firme. Como un escote atrevido; no pornográfico. Como un próspero panal de clase media, sin abeja reina. Como ganar la partida con un póquer de sietes, o con 30 el envido envido. Como un zurcido fino. Como bailar un tango sin besar, pero quedar a un paso de hacerlo.
martes, 24 de febrero de 2009
Sleep
Eric Whitacre, un joven músico estadounidense, compuso esta joyita de la música académica contemporánea: Sleep. Hace poco la ensayábamos con en el Coro de Cámara Tucumán. Creo que la cantamos un par de veces. Es un placer hacerlo. Es una obra muy sutil. Es impresionante. La letra, de Charles Anthony Silvestri, es una alegoría sobre la muerte. Aquí va una versión (no sé de qué agrupación coral es, pero suena muy, muy bien).
sábado, 14 de febrero de 2009
Mary Poppins y el crac económico
Probablemente, la escena que sintetiza más acabadamente las corridas bancarias es una del clásico de Disney Mary Poppins, de 1964. En esa secuencia cinematográfica, Michael Banks, uno de los dos pequeños a cargo de esa institutriz misteriosa y encantadora, se había negado a depositar los dos céntimos de sus ahorros en el banco del cual su padre era accionista. Quiero mi dinero, había gritado el niño, luego de que el jefe de la entidad financiera, una de las de mayor renombre en Londres, después de intentar persuadirlo, directamente le arrebató de sus manos las monedas. La queja, entonces, se expandió velozmente en el lobby de la empresa, como un derrumbe de fichas de dominó. Los clientes empezaron a reclamar sus ahorros a viva voz. El banco quebró.
La alegoría tal vez sirva para comprender un poco la actual crisis internacional, que comenzó siendo inmobiliaria, financiera, accionaria y estadounidense, y ahora ya es económica y global. La desconfianza ganó terreno. Las burbujas se reventaron una tras otra. Los mercados estallaron como pompas de jabón.
El ahora crac, que se desató en la segunda mitad de 2006 como consecuencia del colapso del mercado de hipotecas de alto riesgo (subprime), en Estados Unidos, se agravó con el correr de los meses al punto que casi ninguna nación escapa ya de la retracción general del nivel de actividad. Y este año estuvo marcado, en particular, ya no por las subprime, sino por los coletazos del estallido de ese negocio traicionero, que creció extraordinariamente de la mano de un libremercadismo a ultranza:
• Bancos, aseguradoras y grupos económicos de distinta índole cayeron en bancarrota.
• Desaceleración de las principales economías, que luego se expandió al resto del mundo.
• Pérdidas millonarias generales.
• Escándalos sobre acciones fraudulentas hasta el momento soslayadas por el monstruoso flujo de capitales de las economías centrales.
• La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) dispuso inauditas rebajas de su tasa de interés. Sólo este año el tipo de referencia cayó del 4% al histórico 0% de hoy.
• Por primera vez, el capitalismo, como paradigma del progreso, ha entrado en un plano de cuestionamientos.
• De hecho, se dispusieron intervenciones colosales nunca vistas de los Estados en los mercados y acciones conjuntas entre los bloques de naciones del mundo.
Frente a este cambio de escenario -parafraseando Fabiana Cantilo- los Estados acudieron a la enfermera; Estados Unidos, al deshollinador.
En la principal economía del planeta se votó como presidente a un ciudadano afroamericano, de discurso progresista y de retórica de héroe sensible, con propuestas de gobierno modernas y concretas, aunque de dudosa efectividad en el caso de las orientadas a corregir la catastrófica coyuntura económica del País del Norte y del mundo.
Analistas entienden que se han sobredimensionado las posibilidades con que cuenta una sola persona de resolver los problemas de millones. La recesión ya golpea por lo menos a Alemania, a Italia, a España, a Francia, a Japón y a Estados Unidos, y se descuenta que a más países industrializados y a otros tantos emergentes -acaso, la Argentina- también los azotará en 2009. Por caso, según informes privados, el crac ya se cobró casi 9.000 despidos y más de 33.000 suspensiones laborales en nuestro país.
Entre el suelo y el techo
En otra escena de la inolvidable Mary Poppins, un tío de Bert, el compañero de aventuras de la niñera, estaba gravamente enfermo... de risa. Mientras el tío Albert -así se llamaba- más se reía, más alto volaba. Su lecho de enfermo era, pues, el techo. Y como la felicidad del tío Albert no cesaba, y con sus chistes contagiaba a los visitantes -Mary Poppins, Bert, y los pequeños Jane y Michael Banks-, todos terminaron tomando el té en lo más alto de su casa, entre carcajada y carcajada. Cuando los comensales anunciaron que se retiraban, al no poder curar al risueño anfitrión, el tío Albert, por fin, se recuperó de su enfermedad: quedó atrapado en una tristeza ingente, en el suelo de su comedor.
A los mercados también se les terminó la fiesta. Ahora, la economía mundial debería poner los pies sobre la tierra.
La alegoría tal vez sirva para comprender un poco la actual crisis internacional, que comenzó siendo inmobiliaria, financiera, accionaria y estadounidense, y ahora ya es económica y global. La desconfianza ganó terreno. Las burbujas se reventaron una tras otra. Los mercados estallaron como pompas de jabón.
El ahora crac, que se desató en la segunda mitad de 2006 como consecuencia del colapso del mercado de hipotecas de alto riesgo (subprime), en Estados Unidos, se agravó con el correr de los meses al punto que casi ninguna nación escapa ya de la retracción general del nivel de actividad. Y este año estuvo marcado, en particular, ya no por las subprime, sino por los coletazos del estallido de ese negocio traicionero, que creció extraordinariamente de la mano de un libremercadismo a ultranza:
• Bancos, aseguradoras y grupos económicos de distinta índole cayeron en bancarrota.
• Desaceleración de las principales economías, que luego se expandió al resto del mundo.
• Pérdidas millonarias generales.
• Escándalos sobre acciones fraudulentas hasta el momento soslayadas por el monstruoso flujo de capitales de las economías centrales.
• La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) dispuso inauditas rebajas de su tasa de interés. Sólo este año el tipo de referencia cayó del 4% al histórico 0% de hoy.
• Por primera vez, el capitalismo, como paradigma del progreso, ha entrado en un plano de cuestionamientos.
• De hecho, se dispusieron intervenciones colosales nunca vistas de los Estados en los mercados y acciones conjuntas entre los bloques de naciones del mundo.
Frente a este cambio de escenario -parafraseando Fabiana Cantilo- los Estados acudieron a la enfermera; Estados Unidos, al deshollinador.
En la principal economía del planeta se votó como presidente a un ciudadano afroamericano, de discurso progresista y de retórica de héroe sensible, con propuestas de gobierno modernas y concretas, aunque de dudosa efectividad en el caso de las orientadas a corregir la catastrófica coyuntura económica del País del Norte y del mundo.
Analistas entienden que se han sobredimensionado las posibilidades con que cuenta una sola persona de resolver los problemas de millones. La recesión ya golpea por lo menos a Alemania, a Italia, a España, a Francia, a Japón y a Estados Unidos, y se descuenta que a más países industrializados y a otros tantos emergentes -acaso, la Argentina- también los azotará en 2009. Por caso, según informes privados, el crac ya se cobró casi 9.000 despidos y más de 33.000 suspensiones laborales en nuestro país.
Entre el suelo y el techo
En otra escena de la inolvidable Mary Poppins, un tío de Bert, el compañero de aventuras de la niñera, estaba gravamente enfermo... de risa. Mientras el tío Albert -así se llamaba- más se reía, más alto volaba. Su lecho de enfermo era, pues, el techo. Y como la felicidad del tío Albert no cesaba, y con sus chistes contagiaba a los visitantes -Mary Poppins, Bert, y los pequeños Jane y Michael Banks-, todos terminaron tomando el té en lo más alto de su casa, entre carcajada y carcajada. Cuando los comensales anunciaron que se retiraban, al no poder curar al risueño anfitrión, el tío Albert, por fin, se recuperó de su enfermedad: quedó atrapado en una tristeza ingente, en el suelo de su comedor.
A los mercados también se les terminó la fiesta. Ahora, la economía mundial debería poner los pies sobre la tierra.
viernes, 6 de febrero de 2009
El día en que la astrología le ganó a la economía
Hace unas semanas, en Buenos Aires, con mi amigo Diego Jemio comentábamos una entrevista que el diario Crítica de la Argentina le había hecho a Ludovica Squirru. En la nota, la periodista María Fernanda Mainelli afirma que antes de que la astróloga, poeta y actriz trajera al país las predicciones basadas en el I-Ching, en el boliche te preguntaban de qué signo eras, pero ahora también te preguntan: ¿y en el Horóscopo Chino? Actualmente, en la Argentina y en Uruguay se venden 140.000 ejemplares del libro por año.
Hace unos meses, invitado por el diario La Gaceta de Tucumán, disertó en el ciclo de conferencias el economista Mario Blejer. Después de su charla magistral, y casi al final del período de intercambio con el público, una mujer le espetó al ex presidente del Banco Central que no estaba diciendo nada nuevo, ya que, mucho antes de que los gurúes de las mercados adviertan el estallido de las hipotecas subprime, Ludovica había predicho en el Horóscopo Chino que las cosas se iban a complicar en materia financiera. Atónito, pero pacífico, Blejer ensayó una respuesta técnica y racional, pero la mujer, porfiada, insistía en destacar la certera previsión de la astróloga más famosa del país. Ante la imposibilidad de convencer a esta honorable pero atrevida señora de que las causas de la crisis no son azarosas, Blejer esbozó un final elegante, silencioso, y, tras los aplausos del auditorio, se retiró del salón y se metió raudamente en el auto para protegerse de la lluvia.
Hace unos meses, invitado por el diario La Gaceta de Tucumán, disertó en el ciclo de conferencias el economista Mario Blejer. Después de su charla magistral, y casi al final del período de intercambio con el público, una mujer le espetó al ex presidente del Banco Central que no estaba diciendo nada nuevo, ya que, mucho antes de que los gurúes de las mercados adviertan el estallido de las hipotecas subprime, Ludovica había predicho en el Horóscopo Chino que las cosas se iban a complicar en materia financiera. Atónito, pero pacífico, Blejer ensayó una respuesta técnica y racional, pero la mujer, porfiada, insistía en destacar la certera previsión de la astróloga más famosa del país. Ante la imposibilidad de convencer a esta honorable pero atrevida señora de que las causas de la crisis no son azarosas, Blejer esbozó un final elegante, silencioso, y, tras los aplausos del auditorio, se retiró del salón y se metió raudamente en el auto para protegerse de la lluvia.
martes, 3 de febrero de 2009
El mito Sebreli
Hace poco más de dos meses subí un post sobre una entrevista que mi colega Irene Benito le había hecho para La Gaceta al sociólogo Juan José Sebreli, a propósito de su nuevo libro, Comediantes y mártires. En esta publicación, el intelectual toma cuatro personalidades nacionales (Eva Duarte de Perón, Carlos Gardel, Ernesto Che Guevara y Diego Maradona), los cuestiona y elabora una teoría según la cual la insatisfecha sociedad argentina los convirtió en mitos populares debido a su necesidad permanente de ídolos. En torno de la entrada se había armado un debate acerca del ensayista y de su obra, que él mismo había anticipado que iba a generar escozor. Ayer, casualmente, leí una crítica bien ácida al propio Sebreli y a su nuevo libro. Salió en el diario Crítica de la Argentina y está escrita por un colega de Sebreli, Pablo Alabarces. Me impactó. En particular, el remate del artículo: El pensamiento de Sebreli forma parte de aquello mismo que critica: la liviandad exasperada con la que nuestra cultura erige a ciertas figuras como faros intelectuales o culturales a despecho de sus pobrezas. Exagerando, pero no tanto: Sebreli es a la sociología lo que Tinelli a la cultura de masas. No en vano, hace unos años le dio clases de filosofía a Mirtha Legrand. Los resultados están a la vista.
viernes, 30 de enero de 2009
Decir lo mismo
Nos interesaba llevarnos de Cuba ejemplares de la edición del Granma del 1 de enero, 50º aniversario de la Revolución. Le preguntamos a Idelisa, nuestra anfitriona, si nos iba a resultar difícil obtenerlo. Le dijimos que queríamos comprar varios de esa fecha, porque sería valioso contar con una publicación que suponíamos emblemática. Nos contestó: por supuesto que se los puedo conseguir. Y varios. Si ese diario hace 50 años que no informa nada; siempre dice lo mismo. Finalmente, después de haber podido adquirir una decena de ejemplares, pensé: en los periódicos de países capitalistas, ¿aparece información muy distinta cada día o siempre, más o menos, también se publica lo mismo?
domingo, 25 de enero de 2009
Profesionales del baile
Los cubanos se destacan en muchos ámbitos, pero en la danza hacen punta. En todas las discos de la isla a las que fui observé decenas de parejas bailando con una naturalidad y un erotismo extraordinarios. En cada discoteca la postal es cientos de personas moviéndose así: sensualmente y al ritmo. En la Argentina, cuando se oye cuarteto, rápidamente la gente se forma en dúos y bailotea, dando vueltas de la mano y sacudiendo la cadera un poco. Pero en Cuba es diferente: todos parecen profesionales y la danza es indiscutiblemente más sofisticada. En un boliche de Trinidad que se llama La Cueva, después de haber meneado casi con pasión su cuerpo durante un par de canciones, una mulata preciosa fue a descansar a la mesa contigua en la que estaba sentado yo. Luego de que me pidió candela para encender un cigarrillo, le pregunté cuál era la danza que todos bailaban y me respondió que se llama Casino; algo parecido a la salsa. Entonces, le dije que me resultaba un estilo difícil, que demanda cierto aprendizaje, y le confesé que yo no podría asimilarlo en una noche. Y me contestó: ¡no!, es de lo más fácil. Sólo tienes que dar un par de pasos y después la música sola te lleva. Así de sencillo. Así de complejo.
viernes, 16 de enero de 2009
Quinceañero
Entre las cosas que traje de Cuba hay discos y libros. Uno que estoy leyendo se llama Las derrotas, del poeta, ensayista y narrador cubano Alberto Rodríguez Tosca. Aquí va uno de los poemas. Se llama 15.
Yo siempre quise ser un gran poeta. Incluso yo estaba llamado a ser un gran poeta. Tenía quince años cuando el gran poeta que iba a ser empujó la puerta de mi cuarto y me dijo: "Tú vas a ser un gran poeta... pero hay que trabajar". Tenía quince años y era yo. No el trotavientos que ahora soy y se burla de todo y a toda hora le saca la lengua a aquel gran poeta que iba a ser. Tenía quince años y cada noche una palabra distinta se acostaba conmigo y en la mañana amanecíamos con hijos que crecían en la tarde y en la noche se acostaban con otras palabras que daban a luz palabras nuevas, hijas del siguiente amanecer. No era nada despreciable mi familia cuando tenía quince años y el mundo comenzaba a mis pies y terminaba en la lengua de Dios justo en el instante en que empezaba a decir "hágase esto y lo otro y aquello y lo de más allá". Tenía quince años y era yo. Tenía quince años y era Dios. Sí, yo estaba llamado a ser un gran poeta. Por Dios lo juro. Y también por mi madre, que otro día entró a mi cuarto y me dijo: "Yo no sé si tú vas a ser un gran poeta, pero lo que sea que vayas a ser... hay que trabajar".
Yo siempre quise ser un gran poeta. Incluso yo estaba llamado a ser un gran poeta. Tenía quince años cuando el gran poeta que iba a ser empujó la puerta de mi cuarto y me dijo: "Tú vas a ser un gran poeta... pero hay que trabajar". Tenía quince años y era yo. No el trotavientos que ahora soy y se burla de todo y a toda hora le saca la lengua a aquel gran poeta que iba a ser. Tenía quince años y cada noche una palabra distinta se acostaba conmigo y en la mañana amanecíamos con hijos que crecían en la tarde y en la noche se acostaban con otras palabras que daban a luz palabras nuevas, hijas del siguiente amanecer. No era nada despreciable mi familia cuando tenía quince años y el mundo comenzaba a mis pies y terminaba en la lengua de Dios justo en el instante en que empezaba a decir "hágase esto y lo otro y aquello y lo de más allá". Tenía quince años y era yo. Tenía quince años y era Dios. Sí, yo estaba llamado a ser un gran poeta. Por Dios lo juro. Y también por mi madre, que otro día entró a mi cuarto y me dijo: "Yo no sé si tú vas a ser un gran poeta, pero lo que sea que vayas a ser... hay que trabajar".
martes, 30 de diciembre de 2008
El DF, prima facie
Veintiseis millones de habitantes se calcula que viven en la Ciudad de México. Desde el cielo, una vista interminable de luces y de avenidas. Desde el autobús, carteles de propaganda oficial contra el crimen organizado y contra el narcotráfico, y publicidad de multinacionales. Poco verde; mucho cemento. Piedras preciosas y picante, para matar el hambre. Una mezcla de militancia nativista con capitalismo a ultranza. Pobreza y riqueza extremas. Y vasto merchandising de la Virgen de Guadalupe, en la que los mexicanos guardan la esperanza y redimen sus penas cada día. Podés comer frijoles, tacos y cajeta lechera; beber tequila y cerveza Corona. Podés escuchar rancheras, Luis Miguel y boleros conservadores, como los de las telenovelas de las dos de la tarde. La sequedad te quiebra los labios. El smog te opaca el horizonte. Te doblás el cuello mirando un rascacielo tras otro, y los aviones que salen del aeropuerto cada 40 segundos. Te asombrás frente a los frescos de Diego Rivera. Te intrigan las huellas de la civilización Azteca. Te estremecen las favelas; inmensas, en el cordón urbano. Distrito Federal, una extraña belleza, ancestral y moderna. Buenos Aires me atormenta. México me mata.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Sutileza
El ocurrente cartel dice No fume, por amor al arte. Pertenece al Museo Municipal de Bellas Artes Dr. Genaro Pérez, de la capital cordobesa. Dicho de paso, una pinacoteca que contiene obras argentinas de una excelente calidad pictórica -por lo menos, en la visión de un novato entusiasta como yo-.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Fresquita y burbujeante
El sifón Drago era estupendo. El envase, esa botella metálica transpirada y recién sacada de la heladera, provocaba inmediatamente unas ganas locas de beber soda. Sobre todo, en verano. Además, significaba un concepto innovador para el hogar: la autogestión de soda. La garrafa de gas se conectaba por un orificio ubicado al costado del pico; después se lo cerraba, se sacudía un poco la botella y voilà: hay soda. El otro día fui a comer un asado en la casa de un amigo y en la mesa había un sifón Drago. Me recordó a esas siestas calurosas en mi casa de la Crisóstomo Alvarez, en la que algunas veces me sentaba a tomar soda en el suelo, lo único que se mantiene frío en Tucumán cuando hace más de 30 grados.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Esa irritante e inevitable tarea doméstica
Si hay algún quehacer hogareño que detesto cada día más desde que vivo solo es el de anudar la bolsa plástica de la basura y poner una nueva en el tacho. Es lo que me causa mayor fastidio. Más que planchar, que lavar los platos, que baldear el piso. Sólo lo hago porque los puchos apagados y la comida sobrante juntos provocan un olor nauseabundo que, al menos en un departamento chico como el que alquilo, se siente en todos lados.
sábado, 29 de noviembre de 2008
El tradicional coloquio sobre el clima en Tucumán
Anoche un amigo me hizo reír mucho cuando se quejó del típico diálogo entre tucumanos respecto del clima. Tucumán es así. Ayer ha hecho 40 grados de calor y hoy ha caído una lluvia tremenda. Ayer la gente decía: “Hola, ¿cómo andás? Qué calor insoportable, ¿no?”. Y mañana van a decir: “Hola, ¿cómo andás? Cómo ha caído agua, ¿no?”. Acordate. Siempre dicen lo mismo; como si aquí nunca hubiera hecho calor y nunca hubiera habido tormentas. Nadie habla de otra cosa en esta provincia.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Encrucijadas
Ahora que están de moda los plebiscitos y considerando que vivimos en una sociedad atrapada por un maniqueísmo permanente, menciono aquí algunas dicotomías de ayer, de hoy y de siempre. Aclaro que soy enemigo de las antinomias, porque creo que casi todas son falsas; aunque a menudo llega el momento de decidir...
Coca o Pepsi / Blue Bell o Tello
Mostaza o mayonesa / Luis Miguel o Ricky Martin
Derecha o izquiera / Nokia o Motorola
La Banda o Alderetes / Concepción o Monteros
Campo o Gobierno / Seven o Sprite
Parque o plaza / Milanesa o hamburguesa
Africa o Asia / Mar o sierra
Chile o Brasil / Dulce de leche o mermelada
Sui Generis o Serú Girán / Virus o Soda
Chávez o Evo / Locro o humita
Empanada de carne o empanada de pollo
Canal 13 o Telefé / Canal 8 o Canal 10
Auto o moto / Par o impar
Sí o no / Blanco o negro
Marlboro o Philip / Rock o folklore
Shell o YPF / Salta o Jujuy
Sol o luna / Noche o día
Borges o Cortázar / Cronopio o fama
Italia o España / Naranja o manzana
Mate en bombilla o mate cocido
Chocolate o helado / Pan blanco o pan negro
Té o café / Tortilla o bollo
Villeco o Casapán / Gardel o Piazzolla
Remera o camisa / Capusotto o Casero
Pollera o pantalón / Teta o culo
Gato o perro / Bon o Bon o Cabsha
Cerveza o fernet / Bariloche o Mar del Plata
Inglaterra o Estados Unidos / Peronista o radical
Azúcar o limón / Merengue o crema
Capita o bizcochuelo / Cine o teatro
Adidas o Nike / Tato Bores o Enrique Pinti
Divinas o populares / Tinelli o Pergolini
Bailando por un sueño o Gran Hermano
Harry Potter o El señor de los anillos
Batman o Superman / Mirtha o Susana
Barrio Sur o Barrio Norte / Voligoma o Plasticola
El Griego o El Ateneo / Bazooka o Cowboy
Arroz o fideos / Navidad o Año Nuevo
Salado o dulce / Don Pepe o El Gordo Mario
Fox o Sony / Peso o Austral
Chocolate negro o chocolate blanco
Papas fritas o chizitos / Menotti o Bilardo
Quico o La Chilindrina / Tita o Rhodesia
Coca o Pepsi / Blue Bell o Tello
Mostaza o mayonesa / Luis Miguel o Ricky Martin
Derecha o izquiera / Nokia o Motorola
La Banda o Alderetes / Concepción o Monteros
Campo o Gobierno / Seven o Sprite
Parque o plaza / Milanesa o hamburguesa
Africa o Asia / Mar o sierra
Chile o Brasil / Dulce de leche o mermelada
Sui Generis o Serú Girán / Virus o Soda
Chávez o Evo / Locro o humita
Empanada de carne o empanada de pollo
Canal 13 o Telefé / Canal 8 o Canal 10
Auto o moto / Par o impar
Sí o no / Blanco o negro
Marlboro o Philip / Rock o folklore
Shell o YPF / Salta o Jujuy
Sol o luna / Noche o día
Borges o Cortázar / Cronopio o fama
Italia o España / Naranja o manzana
Mate en bombilla o mate cocido
Chocolate o helado / Pan blanco o pan negro
Té o café / Tortilla o bollo
Villeco o Casapán / Gardel o Piazzolla
Remera o camisa / Capusotto o Casero
Pollera o pantalón / Teta o culo
Gato o perro / Bon o Bon o Cabsha
Cerveza o fernet / Bariloche o Mar del Plata
Inglaterra o Estados Unidos / Peronista o radical
Azúcar o limón / Merengue o crema
Capita o bizcochuelo / Cine o teatro
Adidas o Nike / Tato Bores o Enrique Pinti
Divinas o populares / Tinelli o Pergolini
Bailando por un sueño o Gran Hermano
Harry Potter o El señor de los anillos
Batman o Superman / Mirtha o Susana
Barrio Sur o Barrio Norte / Voligoma o Plasticola
El Griego o El Ateneo / Bazooka o Cowboy
Arroz o fideos / Navidad o Año Nuevo
Salado o dulce / Don Pepe o El Gordo Mario
Fox o Sony / Peso o Austral
Chocolate negro o chocolate blanco
Papas fritas o chizitos / Menotti o Bilardo
Quico o La Chilindrina / Tita o Rhodesia
lunes, 24 de noviembre de 2008
Poesía en el rock nacional
Al lado del camino - Fito Páez
Si alguna vez me cruzas por la calle, regálame tu beso y no te aflijas si ves que estoy pensando en otra cosa: no es nada malo; es que pasó una brisa. La brisa de la muerte enamorada, que ronda como un ángel asesino. Mas no te asustes. Siempre se me pasa. Es sólo la intuición de mi destino.
Puente - Gustavo Cerati
Hoy te busqué en la rima que duerme con todas las palabras. Si algo callé es porque entendí todo, menos la distancia. Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer (un día más, un día más...). Arriba, el sol; abajo, el reflejo de cómo estalla mi alma. Ya estás aquí y el paso que dimos es causa y es efecto. Cruza el amor; yo cruzaré los dedos. Y gracias por venir. Adorable puente se ha creado entre los dos”.
Paloma - Andrés Calamaro
Si me olvido de vivir, colgado de sentimientos, voy a vivir para repetir otra vez este momento. Te bajaría del cielo, mujer, la luna hasta tu cama, porque es muy poco de amor sólo una vez por semana.
Inconsciente colectivo - Charly García
Mama la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón. Te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está. Ayer soñé con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión. Hoy desperté cantando esta canción, que ya fue escrita hace tiempo atrás. Es necesario cantar de nuevo, una vez más.
Himno de mi corazón - Los Abuelos de la Nada.
Sobre la palma de mi lengua vive el himno de mi corazón. Siento la alianza mas perfecta que injusticia a media voz. La vida es un libro útil para aquel que puede comprender. Tengo confianza en la balanza que inclina mi parecer. Nadie quiere dormirse aquí; algo puedo hacer. Tras haber cruzado la mar, te seduciré. Por felicidad yo canto. Nada me abruma ni me impide en este día que te quiera amor. Naturalmente mi presente busca flores; es de a dos. Nada hay que nada prohiba; ya te veo andar en libertad. Que no se rasgue como seda el clima de tu corazón.
Si alguna vez me cruzas por la calle, regálame tu beso y no te aflijas si ves que estoy pensando en otra cosa: no es nada malo; es que pasó una brisa. La brisa de la muerte enamorada, que ronda como un ángel asesino. Mas no te asustes. Siempre se me pasa. Es sólo la intuición de mi destino.
Puente - Gustavo Cerati
Hoy te busqué en la rima que duerme con todas las palabras. Si algo callé es porque entendí todo, menos la distancia. Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer (un día más, un día más...). Arriba, el sol; abajo, el reflejo de cómo estalla mi alma. Ya estás aquí y el paso que dimos es causa y es efecto. Cruza el amor; yo cruzaré los dedos. Y gracias por venir. Adorable puente se ha creado entre los dos”.
Paloma - Andrés Calamaro
Si me olvido de vivir, colgado de sentimientos, voy a vivir para repetir otra vez este momento. Te bajaría del cielo, mujer, la luna hasta tu cama, porque es muy poco de amor sólo una vez por semana.
Inconsciente colectivo - Charly García
Mama la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón. Te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está. Ayer soñé con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión. Hoy desperté cantando esta canción, que ya fue escrita hace tiempo atrás. Es necesario cantar de nuevo, una vez más.
Himno de mi corazón - Los Abuelos de la Nada.
Sobre la palma de mi lengua vive el himno de mi corazón. Siento la alianza mas perfecta que injusticia a media voz. La vida es un libro útil para aquel que puede comprender. Tengo confianza en la balanza que inclina mi parecer. Nadie quiere dormirse aquí; algo puedo hacer. Tras haber cruzado la mar, te seduciré. Por felicidad yo canto. Nada me abruma ni me impide en este día que te quiera amor. Naturalmente mi presente busca flores; es de a dos. Nada hay que nada prohiba; ya te veo andar en libertad. Que no se rasgue como seda el clima de tu corazón.
sábado, 22 de noviembre de 2008
El ateísmo de Saramago
Leí hace unos minutos en el sitio de la revista Ñ una estupenda entrevista al escritor portugués José Saramago, a propósito de su nuevo libro, El viaje del elefante. El Premio Nobel de Literatura explica por qué no cae en la tentación de antropomorfizar al animal, pese a que es el protagonista en la obra; reflexiona sobre las palabras y los giros que aparecen y desaparecen como sedimentos en la mente, y fundamenta su descreimiento de dios mediante un argumento modélico, pero cristalino, franco. En particular, este razonamiento me ha llamado la atención. Yo no creo que haya podido existir alguna vez un dios, y cuando digo esto no me refiero únicamente al Dios de los cristianos, sino a cualquier dios. No hay dioses, los hemos inventado porque los necesitábamos. Pero como de todos modos le tememos a la muerte, si podemos creer que de una forma u otra habrá una existencia después de ella, entonces encantados. Pero para eso se necesita alguien superior, esa especie de autor primordial que permite que esto siga funcionando, y ese sería Dios. No creo y nunca lo he creído. En un universo en donde hay 400 mil millones de galaxias, y cada galaxia, según mis cálculos, tiene millones de estrellas, y cada estrella tiene sus sistemas de planetas en ese vacío total del universo... Bueno, bueno, si yo fuera Dios, habría inventado un universo menos complicado, más cómodo, más confortable. Es decir, me parece absurdo. Yo hablo tanto de religión porque me cuesta trabajo comprender, además por qué, si yo tengo una religión, estoy obligado a odiar a la gente de otras religiones. No debería sorprender, porque los que siguen al Real Madrid no pueden ni pensar en los que siguen al Barcelona. Si esto sucede en algo tan rudimentario como el fútbol, qué es lo que no ocurriría si yo creo en un dios y no puedo soportar la esencia de alguien que cree en otro dios. Es la prueba de que en el fondo somos bastante estúpidos, con todo respeto. Por eso a veces digo que el mundo sería mucho más pacífico si todos fuéramos ateos.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Polémico, ¿no?
Hoy leí en La Gaceta una entrevista muy interesante que mi colega Irene Benito le hizo en Madrid al sociólogo argentino Juan José Sebreli. El ensayista sostuvo que la argentina es una sociedad de insatisfechos, que necesita de los mitos para rendirles culto. Eligió cuatro íconos argentinos para ilustrar su nuevo libro Comediantes y mártires: Eva Duarte de Perón, Carlos Gardel, Ernesto Che Guevara y Diego Maradona. Gardel era conservador hasta el punto que intervino en campañas contra Yrigoyen. Evita fue peronista, el Che, comunista. Y Maradona, un oportunista que estuvo con los militares, con Alfonsín, con Menem y, ahora, con los Kirchner. Los cuatro son diferentes pero el populismo los metió en una bolsa donde todos los gatos son pardos. Los asimiló y les dio la condición de ídolos nacionales, disparó. Su publicación, presagió el intelectual, va a generar escozor.
martes, 4 de noviembre de 2008
Muchas veces se canta la letra que no es
Rock del gato, de Los Ratones Paranoicos
Es: Quiero verla en el show....
Se canta: Quiero ver la ilusión....
Mariposa Tecknicolor, de Fito Páez
Es: ...llevo un destino errante...
Se canta: ...llevo un vestido grande...
Demoliendo hoteles, de Charly García
Es: Yo que nací con Videla...
Se canta: Yo que nací con mil ideas...
La maza, de Silvio Rodríguez
Es: ...que cosa fuera la maza sin cantera...
Se canta: ...que cosa fuera la maza sin campera...
La bestia pop, de Los Redonditos de Ricota
Es: A brillar, mi amor...
Se canta: Al billar, mi amor...
Es: Quiero verla en el show....
Se canta: Quiero ver la ilusión....
Mariposa Tecknicolor, de Fito Páez
Es: ...llevo un destino errante...
Se canta: ...llevo un vestido grande...
Demoliendo hoteles, de Charly García
Es: Yo que nací con Videla...
Se canta: Yo que nací con mil ideas...
La maza, de Silvio Rodríguez
Es: ...que cosa fuera la maza sin cantera...
Se canta: ...que cosa fuera la maza sin campera...
La bestia pop, de Los Redonditos de Ricota
Es: A brillar, mi amor...
Se canta: Al billar, mi amor...
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