martes, 1 de octubre de 2013

Saudade de saudades

Una vez yo descubrí que la saudade es el mejor sentimiento del mundo. No por nada —porque la palabra es linda y sólo tiene significado en portugués, blablablá—, sino porque tener saudade indica que hemos vivido maravillosos momentos. Indica que hemos sido y hemos estado felices. Entonces, sentí saudade de todo: de las conversaciones por el MSN bien entrada la madrugada, saudade de las saudades por nos vernos cada quince días, de los planos de los viajecitos aleatorios, de la ternura de quedarnos sentados en el mirador de Leblon, de que hemos aprovechado intensamente cada momento de las 48 horas en que estábamos juntos cada fin de semana. Y sentí mejor y con más fuerza la saudade de que un día vamos a sentir saudade del día de hoy, de esta última semana, de este último mes, de estos últimos 365 o sabe Dios cuántos días. La saudade de todos los días que pasamos juntos hasta aquí. La saudade de todos los días que de ahora en adelante vamos a tener juntos. Vamos a tener saudades de todo eso.

(De Iracema Marques a Juan José Torres, el 29 de septiembre de 2013, el día de la boda de ambos, en Bahía, Brasil)

martes, 4 de junio de 2013

Variaciones de un lema kirchnerista

La patria es el otro.
La patria es el locro.
La patria es el bocho.
La patria es el moño.
La patria es el porro.
La patria es el toldo.
La patria es el oso.
La patria es el morbo.
La patria es el bombo.
La patria es el bolso.
La patria es el mozo.
La patria es el morbo.
La patria es el orco.
La patria es el sordo.
La patria es el coso.
La patria es el trosko.
La patria es el gordo.
La patria es el torso.
La patria es el pomo.
La patria es el voto.
La patria es el porno.
La patria es el Volvo.
La patria es el odio.
La patria es el nono.
La patria es el ogro.
La patria es el pollo.
La patria es el poncho.
La patria es el ocio.
La patria es el torno.

viernes, 24 de mayo de 2013

Décadas para todos y todas

La década ganada.
La década granada.
La década gansada.
La década bacana.
La década alada.
La década fantasma.
La década paspada.
La década malandra.
La década saltada.
La década pasada.
La década amada.
La década rallada.
La década asaltada.
La década fallada.
La década jarana.
La década Fatala.
La década pagada.
La década macana.
La década rascada.
La década barata.
La década salada.
La década tarasca.
La década ladrada.
La década cargada.
La década payasa.
La década alzada.
La década Lanata.
La década Granata.
La década matada.
La década tapada.
La década tramada.
La década hablada.
La década malvada.
La década pavada.
La década banana.
La década mamada.
La década rayada.
La década bajada.
La década bancada.
La década lavada.
La década sanata.
La década saldada.
La década tarada.
La década avalada.
La década sarasa.

sábado, 23 de febrero de 2013

El quadern gris

· El orden tiene esto de malo: paraliza, admira, invita a no tocar nada. Invita a dejarlo todo para mañana. Dejar una cosa para mañana es dejarla para siempre.
· El único momento de la vida en que debe ser imposible negar la existencia de la providencia debe ser el instante de morir.
· La indiferencia ante el mundo es la felicidad.
· En la vida burguesa todo es repetición.
· Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina.
· La música mala suele ser agradable y, sin duda, por esto, los que la cultivan tienen tendencia a prodigarla excesivamente.
· Lo más difícil del mundo es dormir cuando no se tiene sueño.
· A todos los que nos levantamos tarde nos pasa lo mismo: estamos siempre expuestos al ridículo de descubrir la mañana.
· El agua lloriquea en las acequias.
· Cuesta mucho deshacerse de la propia vanidad, de la fanfarronería, de la tendencia a darse siempre la razón, a ciegas, sin repensar. La vanidad parece segregarse de la estructura misma de los tejidos humanos. Es una fuerza que no calla nunca, que actúa sin parar, como el corazón, como las vísceras esenciales.
· La mediocridad tiene el mismo gusto y el mismo color del café con leche.

(Fragmentos de El cuaderno gris, de Josep Pla)

domingo, 17 de febrero de 2013

Twitter y los políticos argentinos.

Hoy en Clarín se publicó una nota que escribí sobre los políticos y Twitter. Acá la posteo entera, sin los recortes de edición.

Un ex ministro de Educación que escribe con errores de ortografía; un ex candidato presidencial que desea Feliz Navidad en la víspera de Reyes; una diputada que quiere que le lleven el desayuno a la cama; un canciller que opina sobre la pelea entre un economista y una vedette; una presidenta que pasa del discurso nacionalista y latinoamericanista a expresiones en inglés. Los traspiés y las contradicciones son moneda corriente en Twitter, una red social que, si no es administrada con cuidado, puede ser un arma de doble filo para los políticos.
La plataforma de microblogging les permite funcionarios, mandatarios, legisladores y sindicalistas promocionarse y mantener contactos directos con sus seguidores. Los gurús de las comunicaciones la ponderan como una herramienta útil para apuntalar su imagen. Pero, a la vez, es un campo propenso a los gaffes y exabruptos, que los ponen en riesgo de perder puntos ante la opinión pública, lo que no parece menor en años electorales como este. El jueves, el líder del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, tuiteó algo sin sentido y esa expresión se convirtió en el primer trending topic (tema del momento) mundial. El santafesino escribió Obvñzfhnhxds, con lo cual en Twitter se hicieron todo tipo de cargadas. Al día siguiente, inclusive, salieron afiches promocionando a Binner. Pero el impacto del desliz del ex gobernador socialista ¿fue positivo?
Para Gonzalo Echevarría, consultor en comunicación digital, un error en Twitter “no sale más caro que un error en cualquier otro medio masivo”. “Lo que tiene Twitter es que es más fácil meter la pata si no se está muy atento. No hay marcha atrás. Los que quieren borrar o dar de baja su post cuando se equivocaron cometen un nuevo error”, afirma Echevarría.
A menudo los tuits de los políticos delatan incongruencias y comentarios inconsistentes, que quedan en Internet, un archivo abierto y disponible para todo el mundo. Por caso, el 14 de mayo de 2010, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, escribió: “Los K tienen fecha de vencimiento: 10/12/2011”, día en que finalmente Cristina Kirchner asumió su segundo mandato presidencial. El tuit aún circula por la web como burla al PRO. “Las redes sociales son útiles si tenés algo para decir. Si no, mejor no tener un perfil abierto”, sentencia Echevarría.
La presidenta, Cristina Kirchner, suele apelar al nacionalismo para referirse a temas diversos, pero en las últimas semanas tuitea con términos en inglés. Por ejemplo: “Estas son las cosas en las que los gobernantes deben acordar y cooperar. La gestión concreta. No la photo opportunity. Se entiende?”.
El especialista en comunicación política Mario Riorda dijo a Clarín es indistinto que un político maneje su cuenta de Twitter o lo haga un asesor, pero sí es importante “un monitoreo constante del contenido, del estilo y del tono”.
“Soool quiero la lehce en mi cama Me lo merezco!”, tuiteó la ex diputada radical Silvana Giúdice pensando que le mandaba un mensaje por Whatsapp a su hija. Peor le fue a la legisladora porteña kirchnerista María José Lubertino que publicó: “¿Ya están ambas madres allí? ¿Prensa les armó alguna entrevista? ¿Que las adoctrinen, que hablen de MI proyecto”, refiriéndose a Susana Bustamante y Selva, dos madres que reclamaban la aprobación de la ley llamada “muerte digna”. Lubertino borró el tuit y publicó: “en Comisión Salud de la Legislatura escuchamos y acompañamos a las mamás de Melina y de Camila”. Pero el error quedó registrado y firme.
“Cuidar la intimidad sigue siendo un activo valioso, y sólo se recomienda hablar de la vida privada siempre que ello repercuta o trascienda hacia la política. Tomar posiciones sobre hechos de manera apresurada es una de las tentaciones habituales que suele provocar contradicciones o contramarchas”, definió Riorda.
“Ayer lo vecinos de Saavedra nos plantearon su preocupación por demoras del Polo Educativo 3 años de atrazo. Miles de chicos y jóvenes esperan”, escribió en abril de 2011 el ex ministro de Educación, Daniel Filmus. Por el “horror” ortográfico, los internautas fueron despiadados con el hoy senador kirchnerista, entonces en campaña por la jefatura porteña.
Riorda sostuvo que uno de los riesgos es “la negatividad” que las redes tienen vía la transmisión acelerada de rumores o desvirtuaciones que afectan la reputación de personas. “La red es un activador de contagio, pero también un activador de campañas negativas que toman forma planetaria o regional, dependiendo de quién se trate”, planteó.
Con todo, los especialistas recomiendan a los políticos estar presentes en las redes sociales. “El político era una figura alejada del cual solo se tenía visibilidad a través de los medios masivos de comunicación. Su participación directa en redes sociales es un cambio positivo”, opinó Darío Diament, especialista en estrategias de comunicación digital. “Creo que errores eventuales de ortografía o una Feliz Navidad fuera de término agregan naturalidad al interlocutor”, completó.
La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, dedica cotidianamente una parte de su tiempo a hacer “encuestas” entre sus seguidores: “Te consulto: ¿qué aporte constructivo harías..?”.
A diferencia de Alicia Kirchner, la Presidenta, Filmus, Lubertino o Patricia Bullrich, algunos políticos tales como el gobernador Daniel Scioli y el ex presidente Eduardo Duhalde no personalizan el uso de Twitter y prefieren usar las redes mayormente para comunicar sus agendas políticas, sin interactuar con sus seguidores y casi sin opinar.
“Los políticos saben que deben tener presencia en las redes, pero a menudo tienen miedo. En esto radica una de las concepciones más arcaicas para comprender Twitter, porque no importa que se esté o no en las redes: en Twitter ya están hablando de ellos sin consultarle, sean fieles tanto seguidores como feroces detractores. Se tenga o no un perfil abierto, ya alguien comentó algo sobre un político”, dijo Riorda.
Pero la sobreexposición puede ser contraproducente. El canciller Héctor Timerman, por caso, cerró su cuenta de Twitter. El ministro era un usuario activo de la red del pajarito azul y a diario se peleaba con políticos, cuestionaba a los medios y hasta se daba tiempo para opinar sobre relaciones amorosas tales como la de la vedette Luciana Salazar y el ex presidente del Banco Central Martín Redrado.
Elisa Carrió, en cambio, abrió recién esta semana su propia cuenta de Twitter, @LilitaCarrioOk. Las anteriores cuentas asociadas a Carrió no eran oficiales y algunas eran parodias, lo que en Twitter se conoce como cuentas fakes (falsas).
Sin embargo, según Riorda, “no hace falta tener Twitter para que la red —colectivamente hablando— construya la reputación de las personas públicas”. “La red habla, habla y habla, sin necesidad de que cada actor público le responda. Por eso es que redes como Twitter estimulan y amplifican, pero también estresan a la política. Mucho más cuando se dan fenómenos de flaming como interacción insultante entre los usuarios de internet que conduce a posturas polarizadas y radicalizadas”, sostuvo Riorda.
En la Argentina no hay estudios sobre el impacto en la imagen pública de los políticos derivado del uso de redes sociales, que aún opera en campañas electorales como un elemento novedoso. Y, según estrategas digitales, no hay que juzgar a Twitter y otras plataformas como algo bueno o malo para los políticos, sino como algo necesario, porque estos medios reproducen tanto lo bueno como lo malo de cada uno.

miércoles, 30 de enero de 2013

La vieja reina hedonista de Tucumán

Si las paredes de Ovni, Halley y Sideral hablaran, la provincia de Tucumán naufragaría en un escándalo parecido al que en el mundo causó Wikileaks, pero en este caso de corte estrictamente amatorio y sexual. En estos tres moteles de nombres astronáuticos, ubicados en las afueras de la capital provincial, la ideología, el estatus social, el credo y el perfil político de los clientes importa tan poco como un choque de autos en un pueblo de China. Y una persona, su dueña, se ha encargado, con frío o con calor, con lluvia o sol, en crisis y en bonanzas, en dictadura y en democracia, de darles cobijo todos los días, a cualquier hora, y guardar devotamente los secretos de cada una de sus alcobas; la clave de un negocio perdurable y venerado, propio de una mujer que promovió el respeto a las libertades de los demás tanto como a las suyas.
Esta señora, Irma Abraham, hoy por hoy gerencia los tres hoteles, a pesar de sus 85 años, con la predisposición y con el desparpajo del primer día. En la actualidad nadie la cuestionaría por ser mujer y administrar nidos de amor rentados, que fueron el refugio de pasiones prohibidas de una sociedad de rostro anónimo, como un maniquí. Pero hace 39 años, cuando comenzó la actividad, los tiempos eran otros, la sociedad era —como se dice— más cerrada, o menos abierta, y las formas, severas.
Con todo, hace casi cuatro décadas se lanzó con nombre y apellido a incursionar en la motelería —y también en la nocturnidad— y no se privó de nada en lo personal. “¿Qué querés que te diga, que he sido la Virgen María? No se puede vivir sin amor; a la vida hay que vivirla de a dos”, dice la mujer que, sin embargo, se casó tres veces y confiesa que, en el medio, ha tenido sus affaires. “El amor es lo más hermoso que hay. No hablemos del amor como una necesidad sexual y punto. El amor es mucho más que eso: es romanticismo”, filosofa Irma, y se queja con melancolía de que el cortejo, el enamoramiento como ritual previo a la intimidad, se ha ido perdiendo con el correr de los años.
“A mí mis maridos tenían que invitarme a cenar, mandarme un ramo de flores o una sola. Y, si era robada, más lindo todavía. Me acuerdo de una vez, que uno de ellos me hizo poner debajo de un naranjo, lo movió y me llenó de azahares. Ese tipo de agasajos me gustaba. Ahora son las mujeres las que proponen. Si quieren ir a un hotel, buscan plata en la cartera y le piden al hombre lo que les falta. Los hombres las ven a las chicas tan baratas que terminan perdiendo el interés”, reflexiona.
La Turca —como le dicen y como ella odia que le digan— atendió a este cronista en el living de su casa, que está en el fondo de Ovni. El beige es el color predominante en esa sala barroca, de unos 16 metros cuadrados, en la que sobresalen un sillón con capacidad para tres personas sentadas, tapizado con búlgaros imperceptibles; un piano desafinado y en desuso que encima lleva un pequeño mantel blanco de hilo; unas delgadas estatuas egipcias de un metro y medio de altura, dispuestas en dos de las cuatro esquinas; una vitrina de madera y vidrio con copas de cristal esmerilado; y una mesa con seis sillas altas e incómodas. Hacia la pared de enfrente del piano, un centro musical fabricado en los primeros años de la década del 90 con una pila de CDs de cantantes y grupos latinos y románticos, tales como Dyango, Pimpinela y Roberto Carlos, y un poema encuadrado dedicado a la dueña de casa por uno de sus amigos.
Irma Abraham recibe a sus parientes y amigos ahí: un living pequeño, ecléctico, cálido y kitsch.
En el Ovni, rememora, “han pasado cosas muy terribles en la época de la represión”, cuando gobernaba el ya fallecido genocida Antonio Domingo Bussi. “Acá entraron, nos robaron los vehículos, sacaron a la gente. A las esposas las entregaban a sus respectivos esposos y, si eran solteras, a sus padres. Acá en Tucumán era tremendo cuando estaba (Antonio) Arrechea (de jefe de Policía). Me llevaron dos vehículos. Uno fue a parar a las manos del general Acdel Vilas (jefe del Operativo Independencia). Cuando terminó la represión, ordenaron que nos devolvieran los vehículos”, comenta.
Asegura que durante los años de plomo quisieron matarla. “Yo tenía un empleado aquí, de apellido Orellana, que le pasó un memorándum al Ejército diciendo que yo subvencionaba a la guerrilla y le suministraba droga. Además, la Policía corrupta, cuando detenían a las prostitutas, les pedían coimas y les decían que dijeran que trabajaban para Irma Abraham. Por eso me buscaban. Yo había estado de viaje y me bajé del tren vestida de anciana. Me querían hacer desaparecer. Y este Orellana quería quedar como administrador. Al día siguiente de llegar, me presenté yo misma en la Jefatura de Policía y les dije que yo no tenía necesidad de dar plata ni de vender droga. Entonces, tenía 50 años”, relata.
La Turca no sólo debió lidiar con los períodos dictatoriales, sino también con la presión fiscal y la —a su juicio— competencia desleal a la que se sometía a los moteles que estaban en regla, como los suyos. Irma Abraham, en efecto, fue durante muchos años la presidenta de la Asociación de Albergues Transitorios de Tucumán, desde donde no se cansó de denunciar que policías y agentes municipales le pidieron infatigablemente coimas para permitirle que sus establecimientos siguieran funcionando y no sufrir clausuras, inclusive sin que hubiere siquiera una situación irregular.
En septiembre de 1999, azuzó a las autoridades de la comuna de El Manantial, en cuya jurisdicción está inscripto Ovni: en vez de ir a Rentas, convocó a los periodistas y les pagó en la mano los impuestos a un grupo de empleados comunales, ya que, según decía, no sabía qué hacía la comuna “con el dinero de los contribuyentes”. Entonces, desembolsó casi 7.000 pesos/dólares.
Su voz se alzó también contra el gobierno de José Alperovich en 2010, cuando la Dirección General de Rentas (DGR) de la provincia dispuso que patrullas se estacionaran en las puertas de los moteles a pedirles a los clientes que salían que les dieran la factura o el tícket correspondiente al turno que habían pagado. Entonces, Abraham cuestionó lo que —a su criterio— suponía una invasión de la privacidad, uno de los pilares del negocio, y que el gobierno eligiera a los moteles que estaban en regla para realizar los operativos. “No hay más de cinco hoteles alojamiento que estén en regla en Tucumán. En cualquier lado podés encontrar hoteles que no están habilitados”, se quejó Irma, en aquel entonces.
A los dos días de sus declaraciones, Alperovich ordenó dejar de realizar esos operativos, a los que calificó de aberración. Pero antes de eso, Irma, además de quejarse, también había contado a la prensa tucumana cómo había conocido al gobernador, hacía unos 30 años. “Lo conocí a Alperovich yendo a Buenos Aires en un mismo avión de Austral. Entonces, me dijo el doctor Rodríguez Vaquero (un abogado conocido): ‘venga, que le presento al contador Alperovich, que la quiere conocer’. Entonces, nos presenta, y Alperovich se da vuelta y le dice a él: ‘bueno, pero yo vengo de luna de miel’”, contó entonces Irma Abraham, con una sonrisa pícara. Y, cuando Irma Abraham, que no se calla nada, decide hablar, tiembla más de uno.
La vida no le sonrió siempre. En febrero de 1973 estuvo involucrada en un caso de tráfico de drogas, por el cual resultó presa. Entonces tenía 45 años. El informe que publicó sobre el caso el diario La Gaceta, de Tucumán, dice al respecto: “La propietaria de varios clubes nocturnos permanecía anoche incomunicada en la sede de la delegación de la Policía Federal y la detención se produjo luego de que se aprehendiera a Emilio Molina y Félix Vázquez Martínez, quienes transportaban desde Pocitos, Bolivia, un kilogramo de cocaína”. A los días fue liberada y luego quedó desvinculada del caso.
También, este año, se enfrentó con Susana Trimarco, la madre de Marita Verón, cuando dijo que la joven tucumana —desaparecida desde abril de 2002— se encontró con ella unos días antes de haber sido secuestrada y que le pidió ayuda, insinuando que se encontraba involucrada con la prostitución.
Por sus declaraciones en mayo pasado fue citada a declarar en el marco del juicio por la desaparición de Marita Verón que se realiza actualmente en Tucumán. Dijo que iba a contar todo, pero no dio ni un dato nuevo que permitiera dilucidar qué pasó con Marita. En tribunales, Irma Abraham evidenció su ancianidad, caminando muy despacio y oyendo poco, al punto que tres abogados tuvieron que pararse a su lado para interrogarla.
La señora reconoció ante los jueces que tiene una especie de enemistad con Trimarco, porque la fundación María de los Ángeles es querellante en una causa contra una nuera suya, por prostitución de menores. “Hay que terminar con los rufianes, no con la prostitución”, lanzó mientras era escoltada por dos policías hacia la salida. La declaración fue un papelón.
De ojos pequeños, rasgos arábigos, cara redonda, un metro sesenta de altura, nariz respingada y rulos marrones teñidos cuidadosamente, Irma ofrece café y refrenda una mirada positiva sobre la prostitución. “Bien organizada, debe ser llevada por los gobiernos. Los países adelantados, Bélgica, Holanda, Alemania, Francia, España, todos habilitan prostíbulos, pero bien organizados”, asevera. “Yo tuve muchos años el negocio de la noche —confiesa—. Pero para mí una prostituta era una señorita, y un cliente, un señor”.
Jamás ocultó su actividad como empresaria del rubro de albergues, pero su dedicación como madama, en cambio, siempre se mantuvo en el plano de las versiones, sin confirmar, aunque ocupa un terreno firme en el imaginario colectivo tucumano. “La mentira es el peor de los pecados”, sentencia luego Irma, dejándolo entrever, acaso porque ha llegado a una edad en la que dar explicaciones sobre el pasado es un acto tan despreciable como el de arrepentirse de una inmoralidad que dio felicidad sin dañar a nadie. Al final, la moral es un punto de vista.
“Tucumán ha cambiado mucho. Antes eran cuatro avenidas y nada más. Yo he sido una chica que ha vendido frutas en la calle. Yo no tengo nada más que primero inferior. He tenido un gran amor que me ha enseñado a leer y escribir. Tengo que darle gracias a Dios todos los días de mi vida. Porque he sabido discernir lo bueno de lo malo y no me he podrido. Porque hoy la gente pobre está a un empujoncito de podrirse. Hoy Tucumán es una sociedad de cínicos. Es una sociedad hipócrita y malintencionada”, afirma.
Nació en 1927, en la calle Balcarce 23, en el centro tucumano, cerca de la zona de El Bajo. Hija de inmigrantes árabes, a los ocho años ya vendía verduras en la vereda de la plaza Independencia. Como andaba descalza, el alquitrán de la capa asfáltica se le pagaba en la planta de los pies.
A los 17 años, su padre la obligó a casarse con un hombre mucho más grande que ella. Los acuerdos entre familias para el casamiento de los hijos son muy comunes entre los clanes de ascendencia árabe. Su primer marido, de igual manera y para fortuna de ella, la abandonó a los pocos meses de haber contraído matrimonio.
Con Fernández —así lo llama—, su segundo marido, comenzó a construir el negocio de los moteles, pero antes tuvo otros: fue dueña de la exwhiskería Leo; tuvo un restorán llamado Mon coeur (mi corazón, en francés); despensas y una florería, y también se dedicó a la venta de carbón y de leña. “Pero siempre —agrega— con la idea de juntar plata para construir un albergue transitorio”.
Por momentos se emociona cuando alude los hijos que adoptó a lo largo de su vida: siete, de sus dos hermanos, y una, de uno de sus exmaridos. Se declara “madre postiza”: siendo todavía una niña, un accidente que sufrió la dejó estéril. “Una vez estaba vendiendo verduras en la calle y me caí al lado de unas mulas, que se asustaron y me patearon por todos lados. Y  una de esas patadas me dio en la matriz”, rememora, con amargura, en una entrevista con la revista tucumana Contramano (ya dejó de editarse).
Cuenta que la pareja que le enseñó a leer y escribir, “además de haber sido el soltero más codiciado de Tucumán, por pintón, era un hombre muy culto”. “Él me transmitió la pasión por la lectura y por la música”, dice.
Tras una pequeña vuelta por la casa, durante la cual exhibe un escudo nacional encuadrado y protegido con un vidrio, que —afirma— “es el primer escudo nacional”, llega el momento de recorrer Ovni. Abre las habitaciones con orgullo. Una de ellas tiene una cortina de color rosa, unos jarrones inmensos cuya fragilidad impresiona como la piel de una serpiente, un empapelado a cuadros turqueza y marrón claro y un jacuzzi enorme. “Esta es una de las mejores”, agrega.
Insiste en resaltar las condiciones de higiene del lugar, para diferenciarse de los moteles de Tucumán que funcionan, según dice, de manera clandestina. Muestra el lavadero, donde unas máquinas industriales se encargan de la desinfección, del lavado, del centrifugado y del secado de cada sábana. “Acá esterilizamos todo, porque hay muchas enfermedades”, asevera.
También se declara alarmada por la gente que se ha contagiado de HIV. “Tucumán es la tercera provincia donde más sida hay. Hoy se habla mucho de educación sexual, pero se debe hablar más de higiene sexual”, dice. “Yo siempre les digo a mis nietos: ‘a ver, ¿cuántos profilácticos se ponen?’. Es que hay que enseñarles”, enfatiza.
Irma Abraham, sin embargo, no ha permanecido toda la vida entre el predio del Ovni y los de sus otros dos moteles. Le encanta viajar y ha viajado mucho. Uno de sus maridos era asturiano y, entonces, visitó en varias oportunidades España, un país del que se declara enamorada. También le gusta Buenos Aires. “A veces suelo quedarme horas en el balcón de mi departamento en Recoleta, mirando hacia la calle, y me pregunto: ¿cuántas penas caminan por ahí?”.
La Tía Irma —como también le dicen y sí le gusta que la llamen así— se despide con un “visitame cuando quieras”, parada frente a la cochera de una de las habitaciones del motel. Allí las pasiones siguen ardiendo, cada día, al celo de una reina temida, discutida, enigmática, sencilla y hedonista.

Definiciones

El humorista Miguel del Sel estuvo esta semana en un espectáculo en Villa Carlos Paz, Córdoba. Vi el video y extraje algunas declaraciones del excandidato a gobernador de Santa Fe y próximo postulante a diputado nacional del partido de Mauricio Macri, PRO. Para vuestra consideración:

· "No me cogí nunca un travesti. Ni en pedo. Les tengo miedo, de que me caguen a trompadas y se las tenga que poner igual".
· "El culo es para cagar; la otra para mear, ponerla y divertirme un rato".
· "Gordo y puto, ¿vos podés creer? La trae a la petisa para disimular". (Burlándose de una persona del público)
· "(En el programa de Susana Giménez) me pongo la peluca, los agarró a los negros Wachiturros y los desarmo; pobres". (Jactándose de su talento como imitador)
· "Me causó mucha gracia Florencia Peña cuando contó que la Presidenta le mandaba una carta solidarizándose con el video hot. Me imaginaba la carta; vamos a leerla juntos: 'Querida Florencia: con todo el cariño que te tengo, gracias por aplaudirme, seguí así, chupala tranquila, que todos tus videos seguirán siendo un éxito, como siempre'. (El público aplaude). Podría solidarizarse con los que matan todos los días (sic), los que se accidentan, tanta gente a la que podés darle una mano. Y le manda una carta a esa argolluda. Igual, no tengo nada en contra de la piba".
· "Estamos con una decadencia moral preocupante; una sociedad que se cae a pedazos, que es cada vez más berreta".
· "No tengan miedo cuando un famoso participa en política, porque tenemos mucho más para perder con otro al que no le conocemos la cara".
· "Acá a la corrupción la provocan los gobiernos; no la gente, el trabajador, el comerciante o el empresario".

viernes, 11 de enero de 2013

Desvarío nocturno por Twitter, con un amigo inspirado (o aspirado)

—Me parece que con Borges murió la palabra baladí, de la misma manera que con Derek López murió Batida de coco.
—Sesuda reflexión, cumpa.
—Elucubraciones al borde de la medianoche. Así se llamará mi libro de autoayuda.
—Te hallo inspirado.
—Me hallo más bien aspirado, diría el Facha Martel. Cumpa, lo importante, siempre, es hallarse sin perder el don de la desubicación.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La objetividad sí es un valor del periodismo

Hoy se bastardea a la objetividad al punto de ubicarla como un disvalor del periodismo, cuando es exactamente lo contrario. El hecho de que todos los periodistas seamos subjetivos y siempre interpretemos lo que acontece no supone que no podamos tomar la objetividad como un norte profesional.
Con la altanería del sofista que repite discursos ajenos, los defensores del periodismo militante aman decir que la objetividad no existe, lo que es igual a decir que no existe Papá Noel.
La objetividad no existe para el periodista, como el milagro para el médico. Pero en ambos casos hay una meta que nivela para arriba la profesión.
La objetividad no es posible, como tampoco es posible lo que en los últimos tres años se ha dado en llamar en la Argentina periodismo militante, un concepto formado por dos términos opuestos: periodismo y militancia. Porque el periodismo es tomar distancia y la militancia, tomar partido. No obstante, la objetividad como un valor del periodismo, tiene un sentido positivo y no nivela la calidad profesional para abajo, como sí el periodismo militante.
La objetividad es una quimera con valor de norte profesional. Como la justicia, para el juez. ¿Qué es la justicia? ¿Qué es la objetividad? Propósitos, ideales, nortes profesionales. El médico trabaja para la mantener la salud, para mejorar la calidad de vida y para alargar las vidas. Pero todos nos moriremos un día. Entonces, la salud para el médico es un norte profesional.
En un punto –y, si existiese– el periodismo militante de nuestros días supone ocultar cosas que sí le importan y atañen a la sociedad. Es decir, desinformar. Y esto no es periodismo. El periodismo protector de gobiernos no existe. Tampoco, el que defiende a ultranza a sectores económicos, o a candidatos de la oposición, en desmedro del interés común. Todo eso es publicidad y propaganda.
El periodismo faccioso, de bandos deliberados, se abandonó a mediados del siglo XIX en la Argentina. Y nunca fue masivo, porque los públicos prefieren la información. Hoy, en el siglo XXI, tampoco lo es. Fracasan.
El oficialismo, la oposición y el sectorialismo son los disvalores del periodismo. El rigor, la imparcialidad, la pluralidad y, en todo caso, la objetividad, sus valores.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Violencia de género

En la lengua española las palabras tienen género, masculino o femenino, pero en algunos casos esto importa poco. Acá, una pequeña lista sobre equívocos cotidianos, en los que con frecuencia incurrimos los periodistas.

· Primera es un adjetivo femenino que en la Argentina sufre discriminación. Habría que denunciarlo en el Inadi. Bueno, no tanto. Pero lo cierto es que primera ya casi no se usa. En su lugar se usa el masculino: primer. Para todo. Por ejemplo estaba riquísima la primer pizza o mi primer cama era de una plaza. ¿Te imaginás a Jesús diciendo el que esté libre de pecados que arroje la primer piedra? Quizás Jesús de Laferrere sí.
· Las agencias de noticias suelen difundir cables en los que los periodistas se refieren al crecimiento del sector automotriz, lo que es tan incongruente como aludir al crecimiento de la industria automotor.
· Las personas que salen a correr a menudo dicen que participarán de una maratón solidaria, cuando debieran participar de un maratón solidario.
· Al aula, un sustantivo bien femenino, a veces se la trata como si fuese masculino. Vamos a ese aula, que es más grande.
· La Anses es la Administración Nacional de la Seguridad Social y, sin embargo, muchos van a hacer trámites en el Anses.
· Cuando vas a recalentar una comida que tenías en la heladera lo hacés en la microondas, cuando lo correcto sería hacerlo en el (horno de) microondas que genera las microondas (ondas electromagnéticas) para cocinar.
· Si vas a presentar un currículum, no te olvidés de ponerle los tildes a las palabras. Aunque también podés ponerle las tildes. Da igual.
· En algunos lugares hace mucha calor, lo cual está aceptado, pese a que el sustantivo es masculino. Hambre, por el contrario, es femenino. Sin embargo, como comienza con ha tónica, se dice el hambre como también el águila, el agua o el alma. Y, si tenemos mucho hambre, eso está tan aceptado como tener mucha hambre. De todas maneras, en ambos casos lo mejor sería comer.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Palíndromos y anagramas

Los anagramas y los palíndromos forman parte del costado irónico de la lengua.
Es grato descubrir que con las mismas letras de una palabra se puede formar otra y que, a su vez, los significados de ambos vocablos tienen una conexión.
Es grato porque no es fácil descubrir anagramas; y menos aún, los palíndromos. En términos lúdicos, si descubrir un anagrama es un póquer, formar un palíndromo –palabra o frase que se lee de izquierda a derecha y viceversa– sería una escalera color real.
Respecto de los palíndromos, mi amigo Exequiel Svetliza (en Twitter, @Pollosvetliza) me hizo reflexionar sobre su importancia: en el cuento Satarsa, de Julio Cortázar –indicó–, los palíndromos son clave para entender la realidad (otra).
Eduardo Pasquale (@EduardoPasquale) se animó a más: señaló que, aunque para muchos Diego Armando Maradona es una deidad, así Maradona no dará misa (palíndromo). Y a eso le agregó: decían por ahí que Maradona andaba pidiendo las cervezas con un «Sí, otra Artois», lo que dado vuelta se lee igual. Interesante, ¿no?
En cuanto a los anagramas, el uruguayo Ricardo Scagliola (@radicalfreedom) marcó que monja es anagrama de jamón y el rosarino Mauricio Maronna (@MauricioMaronna), que argentinos es anagrama de ignorantes. De todas maneras, también hay que resaltar que Argentina es anagrama de gran etnia.
Acá ofrezco una humilde lista de anagramas que he ido tuiteando en los últimos meses. Si a ustedes se les ocurren otros más, comenten y la engrosamos. Y, si encuentran por ahí un palíndromo, nos tomamos un fernet para festejar.

· Iván de Pineda es anagrama de vanidad en pie.
· Moria Casán es anagrama de mona arisca.
· Diego Maradona es anagrama de mago adinerado.
· Diego Maradona también es anagrama de adorado enigma.
· Eduardo Feinmann es anagrama de un nene difamador.
· Eduardo Feinmann también es anagrama de rufián enmendado.
· Caruso Lombardi es anagrama de simulador cobra.
· Beto César es anagrama de ¿este cobra?
· Daniel Scioli es anagrama de indeciso allí.
· Estados Unidos es anagrama de oso desnudista.
· Tierra del Fuego es anagrama de aguerrido flete.
· Noviembre es anagrama de mover bien.
· Brasil es anagrama de silbar (como João Gilberto quizás).
· Catherine Fulop es anagrama de fantoche pueril.
· Andrés Calamaro es anagrama de armar escándalo.
· Satanás es anagrama de sanatas.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La cortadora

Despierta un pasto
en el jardín,
despierta un pasto,
duermen los otros.

Lo que ha crecido
hay que cortarlo.

El pasto observa
a su alrededor:
en un rincón
la cortadora su filo afila.

Lo que ha crecido
hay que cortarlo.

El sol brillante
brilla en el cielo,
brilla en el filo:
la cortadora
en su rincón
ya está dispuesta.

Lo que ha crecido
hay que cortarlo.

El pasto alerta
a los otros pastos,
grita alarmado;
gritan despiertos
los otros pastos:
la cortadora
resuelta avanza.

Lo que ha crecido
hay que cortarlo.

(Leónidas Lamborghini, Cancionero del pillo)

miércoles, 29 de agosto de 2012

Que los libros actúen

A Mariano Ferreyra lo mataron el 20 de octubre de 2010. Participaba de una protesta cuando sufrió un balazo en el pecho que provino de una patota de la Unión Ferroviaria, un gremio afín al gobierno kirchnerista. Diego Rojas investigó el homicidio y escribió ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, un libro que salió a la venta en marzo de 2011, apenas cinco meses después del crimen. Pero la causa judicial siguió y, en paralelo, también su investigación periodística. Desde entonces, algunas cosas pasaron: el líder de la UF, José Pedraza, continúa preso y se produjo el accidente ferroviario de Once, que provocó la muerte de 51 pasajeros y evidenció las miserias del sistema de transporte metropolitano. Rojas no abandonó la faena y en los próximos días las vidrieras de las librerías ofrecerán una publicación ampliada del libro. Una segunda edición que, según dijo, espera que “actúe” y acabe desnudando los lazos oscuros entre el poder político y lo más rancio del sindicalismo argentino.

Rojas, de 35 años, escribe en el portal plazademayo.com y en Perfil. Trabajó en la revista Veintitrés y colaboró en Ñ –el suplemento cultural de Clarín–, en ADN –el de La Nación– y en Clarín. Por ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? fue llamado como testigo en el juicio por el asesinato del militante del Partido Obrero (PO), agrupación política en la que también militó y a la que ahora –declara– adhiere y alienta con el apego de un trotskista infalible.

En una charla de 40 minutos con la Maestría en Periodismo de Clarín, en el señorial bar porteño Brighton, Rojas anticipó parte del contenido de la segunda edición de ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? y también se explayó sobre Twitter: en su cuenta, @zonarojas, tiene casi 8.700 seguidores y es un usuario muy activo. Tan es así que hace dos meses presentó Argentuits, una recopilación de tuits de personalidades de esta red social.

Con un vaso de trago largo de negroni –su bebida predilecta– y unos bocaditos típicos del Brighton, sentado frente a la ventana que da a la calle Sarmiento al 600, Diego Rojas también reflexionó sobre el presente y el futuro del periodismo argentino y mencionó a los periodistas que admira. Y también a los que desprecia.

–¿Qué leeremos en la ampliación de la investigación del crimen de Mariano Ferreyra?
–Después de la publicación de la primera edición, continué siguiendo el caso y descubrí testigos y personas relevantes. Los pude entrevistar en un momento posterior al cierre del plazo judicial de entrega de pruebas. Por eso, en el juicio voy a poder aportar estas pruebas que van a tener que incorporarse a la causa. La segunda edición contiene estas novedades. Por ejemplo, un capítulo sobre el accidente de Once, porque tiene los mismos responsables empresariales y políticos. Yo, en realidad, lo llamo masacre de Once, más que tragedia, porque tragedia es algo que surge fortuitamente. Acá, en cambio, hay responsables. Esto es un asesinato colectivo. La segunda edición también tiene todo lo que sucedió después del asesinato de Mariano Ferreyra y un capítulo con las escuchas judiciales, que son muy reveladoras. Están al crudo, como documento.

–¿Qué esperás de esta segunda edición?
–El asesinato de Mariano Ferreyra fue un caso que me conmovió muchísimo en lo personal. Es un caso muy serio. Muy contundente. Da cuenta de la forma de hacer política en esta sociedad. Por eso, pienso en la investigación como una herramienta. Rodolfo Walsh se proponía que un libro actúe. Y creo que de eso se trata: de aportar al esclarecimiento del crimen, desde el periodismo.

– Al momento de cometerse el homicidio de Mariano Ferreyra, el gobierno tenía una relación estrechísima con el sector involucrado en el asesinato. ¿Hoy cómo está ese vínculo? ¿Qué ha cambiado?
–El gobierno kirchnerista se basa en esto que se ha dado a conocer como relato. Es una elaboración discursiva alejada de los hechos. En efecto, aunque puedan expresar que condenan este crimen, en el gobierno siguen sosteniendo a los funcionarios responsables durante el asesinato; el gobierno sigue teniendo relaciones con el sindicalismo que llevó adelante la tercerización de trabajadores y accionó mediante patotas y barrabravas para reprimir la protesta social no usando las fuerzas represivas estatales; hasta hace dos meses, el principal candidato de la CGT kirchnerista era Gerardo Martínez, que fue un servicio de inteligencia de la dictadura y conocido por sus patotas. El caso condensa todo esto. (Juan Pablo) Schiavi renunció al cargo de secretario de Transporte por un problema coronario, no por las 51 personas muertas en la masacre de Once. Y la presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) dijo: “pobre Schiavi”. El subsecretario de Transporte Ferroviario (Antonio Luna), responsable de las tercerizaciones y de la masacre de Once, sigue en el cargo. Sobrevivió a (Ricardo) Jaime (exsecretario de Transporte durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner) y a Schiavi. ¿Entonces? Hay un problema de impunidad y vamos a ver qué sucede con este juicio. El juicio, finalmente, resolverá en términos formales y concretos un homicidio. Va a estar buenísimo que los responsables materiales e intelectuales sean condenados. Pero después queda todo lo demás. El juicio puede exponer todos estos problemas y puede plantearlos como un catalizador de todo eso. Servir como medio de exhibición.

–Entre la primera y la segunda edición del libro escribiste otro, Argentuits, sobre algo bastante menos duro: Twitter. Da la sensación de que cuando uno cuenta fuera de Twitter lo que ocurre en esta red social es como contar un chiste de Mafalda: nadie se ríe ni lo entiende, porque es de lectura individual. ¿Cómo es, entonces, escribir nada menos que un libro sobre lo que pasa en este gueto?
–La regla marca que lo que pasa en Twitter queda en Twitter. Por eso, ese era, precisamente, el objetivo o la hipótesis: poder contar en un libro lo que pasa en Twitter. En la Argentina hay un millón de usuarios registrados, pero deben usarlo 400.000 personas cotidianamente. Es un gueto grande, aunque gueto al final. Pero es muy potente, es muy interesante y plantea una nueva forma de lo digital. Que es una nueva forma de socialización es evidente y no es nuevo. Pero sí que había que darle un lugar en el objeto libro. Porque el objeto libro todavía sigue siendo algo que permite pensar al mundo en su totalidad. Nada de lo humano le es ajeno al libro. Entonces, había que pensar en un libro sobre Twitter. Fui a la editorial Planeta y le planteé a Ignacio Iraola (el director): “che, tenemos que hacer algo con Twitter”. Entonces, se planteó la posibilidad de hacer un libro más teórico, o bien, mostrar Twitter directamente, exhibir una cierta cantidad de tuits y ponerlos en otra perspectiva que no sea la de Twitter mismo. Así, pensamos en la relación Twitter y política y de diversos usuarios de la red.

–Pero no hay nada más alejado de Twitter que un libro.
–No tanto. Mirá: organicé una entrega de premios, los premios Argentuits, que creo que fue una forma divertida de presentar el libro y de difundirlo. Ganó Jorge Asís (en Twitter es @CayetanoAsis), que cuando se le entregó el premio expresó que era la primera vez que lo votaban y ganaba algo. Y dijo: “qué extraño es ver mi obra”. Es decir, ¡consideraba a sus tuits como parte de su obra! Si uno lo piensa en una perspectiva total del legado cultural que una persona puede realizar, no está mal pensar en los tuits como parte de una obra, aunque suene extraño.

–¿Vos creés que un tuit es una producción literaria?
–Puede serlo. Hubo un par de concursos. El primero que hubo sobre Twitter y literatura lo auspició un banco y había que usar el hashtag #UnaNoche. Ganó Soledad Vallejos (periodista; en Twitter, @SoleVallejos), que en realidad era un retuit de algo, al que le agregaba una parte… es decir, un tuit muy boludo, que no tenía la intención de ser literario. Era de lo más común. Yo creo que Twitter tiene su propia narrativa. Hay que pensar en los personajes de Twitter: La doctora Alcira Pignata (@drapignata), Pibe Trosko (@pibetrosko) o Quijote Conserva (@QuijoteConserva). Tienen narrativa de Twitter. Inclusive, otros tuiteros, que no son fakes como estos, también incorporaron esta narrativa.

–¿Twitter es un reflejo de la sociedad?
–Es un reflejo distorsionado. Por esto de lo segmentado. Sin embargo, es un gueto de personas culturizadas, de sectores medios que tienen acceso a una computadora todo el tiempo, o a un teléfono inteligente. Es la clase media, a la que se le atribuye alguna influencia más interesante que a las demás. Desde ese punto de vista, sí.

–¿Es para tomarse en serio Twitter?
–Ya se lo toma en serio. Cuando ves la cobertura de una noticia importante, esta no está completa en un diario si no dice: “así se vivió en Twitter”. Esto no está mal. Una de las partes del libro, la primera parte, se llama Hashtags. Recorre diversos acontecimientos de importancia. Por ejemplo, #Once, #Malvinas, #YPF, #Kirchner (cuando murió) o #MarianoFerreyra (cuando lo mataron). La idea fue ver cómo intervinieron ante esos acontecimientos, desde su cuenta, los políticos y la gente de a pie.

Periodismo

–¿Sos periodista militante?
–Habría que ver qué es un periodista militante. Tanto las columnas de (Joaquín) Morales Solá como las ediciones de 678 se inscriben en el periodismo militante, ciertamente, pero un periodismo militante alejado de lo que yo considero que sería una militancia productiva, razonable y necesaria para la sociedad.

–¿Y cuál sería esa forma de periodismo militante?
–Una que apunte a la transformación social y radical de la sociedad. En cambio, en estos casos, una es defensora de lo peor de la gestión del Estado por parte del gobierno kirchnerista y la otra apunta a defender intereses corporativos. Eso es el periodismo militante hoy. Yo antes hacía periodismo cultural y hoy hago periodismo político. Es divertido el cambio. Yo vengo del trotskismo. Soy trotskista. Soy un simpatizante activo del Partido Obrero y del Frente de Izquierda. Y en ese marco hay causas y movimientos de la sociedad que me interesan desde una perspectiva de clase. Está bueno poder hablar sobre estas cosas desde esta perspectiva y tratando de difundir estas cosas que muchas veces no se difunden. Tanto en Perfil, donde escribo casi semanalmente, como en plazademayo.com, hago más o menos lo que me gusta en ese sentido. Entonces, podría decir que hay una forma de periodismo militante. Pero, claro, no es aquel como el de 678 o el clarinista que defiende y aboga por Clarín.

–¿El periodismo vive un buen momento o un mal momento? ¿Creés que el kirchnerismo nos habrá hecho mejores periodistas o peores periodistas?
–Creo que está bueno. Es un momento fascinante y, a la vez, pernicioso. El Estado crea un aparato de propaganda en el que se anota una cantidad de periodistas, a muchos de los cuales yo conozco. Yo laburé muchos años en la revista Veintitrés. Y estoy convencido de que son más inteligentes de como aparecen en sus textos defendiendo y justificando lo indefendible y lo injustificable. Y esto se debe a que hay un aparato estatal de propaganda que les provee salarios y muchos lugares de privilegio que de otro modo no tendrían.

–Pero en el medio están quienes lo hacen por una convicción real.
–Seguro. Pero… yo no sé. Hay uno que se llama Demetrio Iramain, que es un periodista de Tiempo Argentino, que trabajó con la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y que a mí me cae muy mal. Evidencia un derrumbe de valores políticos, morales e ideológicos importantes. Tiene textos que son buenísimos. Hay uno que se llama La revolución era esto, refiriéndose al plan Milanesas para Todos. Es decir, Milanesas para Todos es la revolución. No creo que esta gente sea tan poco inteligente. Hay algo que está dando vueltas por ahí. Y, si lo fueran, si esto fuera un texto honesto, mostraría un derrumbe total, intelectual, moral, político, de todo tipo. Esto no sólo pasa del lado del gobierno. Quiero decir: hay, ciertamente, un ánimo destituyente si uno observa algunas acciones que el periodismo editorialista de ciertos medios, como Clarín y La Nación, querría llevar adelante. Ninguno de los dos extremos es bueno. Pero, ahora, sin que me oponga a que se descorporativice a Clarín, porque me parece que está bien que se descorporativice Clarín, me parece que se va a construir un aparato de medios estatal o paraestatal o de propaganda estatal que es muy pernicioso. El poder del Estado es el poder más concentrado. Es eso. Es el pavor. Es como salir de Guatemala para ir a Guatepeor. ¿Qué va a pasar con el periodismo? Creo que los periodistas tendrán una mayor conciencia de lo que es el periodismo, de los intereses que existen, y del rol y el lugar en el que desenvuelven sus tareas. Hay que ser más conscientes de esto y no decir: “oh, somos el cuarto poder” o “esta es mi vocación”. No. Hay que ser consciente del rol en el que uno es usado y en el que uno puede usar su oficio para otras cosas.

–¿Qué diarios leés? ¿Y cuáles, por decisión, no leés?
–Tiempo Argentino me parece especialmente expulsivo. Y cuando hago una recorrida leo Clarín, Página (12) y La Nación. A mí me sigue gustando, por ejemplo, comprar el diario los domingos temprano. Y comprar Clarín, La Nación, Perfil y Página es una cosa que me da mucho placer. Te ocupa varias horas y ¡es carísimo! Pero creo que las notas se leen con placer o displacer de acuerdo con cada una. Hay gente que me gusta leer más y gente que me gusta leer menos.

–¿A qué periodistas admirás?
–Me cae bien y me parece muy interesante la producción de (Ernesto) Tenembaum. Creo que expresa ese lugar liberal-progresista. Es real y honestamente progresista y liberal. Ese es su horizonte. El estilo de (Susana) Viau me gusta mucho. El estilo. Muchas veces sus ideas me parecen tremendas, pero sí me gusta su estilo y el modo en que expone sus ideas, elegante, muy rítmico, con una prosa muy buena. También, yo no sé si como periodista, pero me parece muy potente (Jorge) Lanata. Piensa, elige, es un editor. Tiene una mirada periodística que es muy buena. Eso no se puede negar. Orlando Barone también me gusta mucho…

–¿Barone?
–(Se ríe). No, claro que no. Te mencioné a Tenembaum, Viau y Lanata, y lo raro es que los tres son de La Corpo…

–Y de los periodistas que ya no están, ¿a quiénes admirás?
–Bueno, es caer en el lugar común. Walsh, su figura y su presencia, es insoslayable. También hay que decir que, hoy por hoy, hacia la crónica migraron varios periodistas para poder salir del ruido de guerra que circunda el oficio periodístico en el campo más político. Josefina Licitra es buenísima y Leila Guerriero es genial. (Martín) Caparrós me gusta mucho. También, por ejemplo, la revista Crisis, donde escriben (Alejandro) Bercovich, (Hernán) Vanoli y Diego Schurman. Bercovich me parece que hace muy bien su laburo. Está bueno. Es un difusor interesante del periodismo económico. Vanoli, además, es escritor. Él conjuga esto de un periodismo con estilo. No solamente los popes. Y no solamente los muertos. Hay gente interesante hoy también.

–¿Vas a ser periodista toda la vida?
–Cuando alguien me ofrezca ser barman… (Se ríe) ¡Yo qué sé! Dependerá de la vida y de los ofrecimientos salariales que existan.

–Es que entre los periodistas hay un cliché de decir: “yo ni en pedo me dedico a vivir del periodismo toda la vida; en algún momento me dedico a otra cosa”. Colegas que reniegan del ritmo frenético de la profesión y cuelgan los botines, cual futbolista al que no le da más el cuerpo. ¿Es tu caso?
–No es mi caso, porque yo creo de verdad que soy periodista porque peor es trabajar (una frase que acompaña su biografía en Twitter). Es una cosa de nene de papá decir: “ay, el ritmo este”…

–¿Te parece sólo una queja burguesa?
–Es una queja que puede tener mucho de real, porque es uno de los gremios en el que se registra un consumo importante de psicofármacos, y esto está comprobado estadísticamente. Pero es un oficio, a la vez, relajado, que no se puede comparar con el oficio de la construcción o el de un trabajador de una fábrica metalmecánica o el de un obrero del puerto.

–Pero el periodismo es una profesión intelectual; no se podría comparar…
–Pero si analizás un trabajo intelectual como el de la academia o el de la investigación… Este, el del periodismo, es otro trabajo, diferente, que por supuesto que tiene su belleza. Sí. Yo soy un apasionado del periodismo. Me encanta como oficio. Pero, sobre todo, ¡porque no trabajo! Yo estudié Letras. No terminé de estudiar Letras. Pero estudié Letras. Y no me veía como un investigador académico, porque faltaba eso, faltaba la vida. Entonces, busqué combinar un trabajo intelectual, de trabajar con discursos, palabras y textos, con algo más real, que es lo que sucede, los hechos, las noticias. Yo creo que no dejaría el periodismo. Pero quién sabe qué pasará en los cinco años de vida que me quedan.

lunes, 13 de agosto de 2012

¿Te suena? II

· Los comicios son una fiesta de la democracia, incluso cuando hay fraude. Y si un funcionario declaró hoy es porque lo hizo en la mañana de hoy.
· Las filas de fanáticos frente a una boletería son largas colas. Y la sesión extensa de alguna cámara del Congreso es una maratónica sesión.
· Las limitaciones a la compra de dólares constituyen un cepo al dólar. Y el cine es la pantalla grande.
· Mirtha Legrand y Susana Giménez son divas. Y Moria Casán, la diva ortomolecular.
· Maipú y Rivadavia es la esquina de Maipú y Rivadavia, o bien, la intersección de las calles Maipú y Rivadavia. Y las calles a veces son arterias.
· La rotura de ligamentos cruzados es una grave lesión. Y cuando se casa un famoso es que dio el sí.
· A menudo los militantes de La Cámpora son los chicos de La Cámpora. Y los deportes extremos son pura adrenalina.
· Un equipo de fútbol que viene ganando varios partidos consecutivos quiere estirar la racha. Y un violador serial abusó de jóvenes en reiteradas ocasiones.
· Con frecuencia un comercio sufre un asalto de película y una banda de malvivientes protagonizó un raid delictivo que, por lo general, es impresionante.
· Un 1 a 0 de local significa un ajustado triunfo y el 2 a 0 en el entretiempo es el peor resultado.
· Las críticas de un diputado opositor son duras críticas. Y, como el repudio solo no es suficiente, un caso de corrupción provoca un repudio absoluto.
· El pronóstico del tiempo suele ofrecerse para Capital Federal y alrededores. Y en la Patagonia a veces hay fuertes nevadas, cuando no intensas.
· Chile es siempre el país trasandino. Y cuando nadie murió como consecuencia de un accidente es que no hubo que lamentar víctimas.

(En la Argentina un problema de la radio y la televisión es que hablan como se escribe en los diarios)

jueves, 9 de agosto de 2012

Sobre el desamor

El desamor es una conmoción bestial.
El desamor funda una distancia implacable entre uno y la otra persona y supone un ataque feroz al ego, como la noción de mortalidad. Coincidencia, en cambio, es inmortalidad.
En el amor, el rechazo es angustiante. Y la angustia, como sentenció Jacques Lacan, es el único estado de ánimo que no engaña.
A menudo uno siente la necesidad de que hubiese analgésicos para intangibles como el ego doliente o el desamor, o morfina para la angustia. Y llorar.
A menudo es imperioso un buen llanto en soledad; copioso, como un chaparrón; con la cara contra la almohada. Y despertarse al día siguiente y poner esa misma cara hinchada al sol y al viento renovador de la mañana.
Dormir es la forma más eficaz de huir de esa angustia.
Parafraseando a Francisco Umbral, en la cima del desamor, como en todas las cimas, hay quietud. Una quietud mortal –escribió Paco– en la que el corazón es una piedra desnuda y el pensamiento, una cinta muda.
Porque el desamor es un camino sin vuelta atrás. Y por eso es aterrador.
El desamor es una prisión cruel.
El desamor es una palabra sorda.
El desamor es pavoroso, porque el final, que es el fin de todo, se anticipa por entregas manifiestas o inferidas. Pero ciertas. Uno, por lo general, va sabiendo cómo termina una historia.
Desamor, ataque al ego y necesidad brutal de afecto. Es el cóctel de la tristeza. Ese penoso cóctel psíquico que aparece como un duende en una noche glacial e inesperada. Una vejación atonal, infeliz, insoportablemente pesada y fantasmal, como una fiebre de cuarenta grados en el alma.

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Te suena?

· Las fotos de vedettes son por lo general infartantes, un 0 a 0 es siempre aburrido y Guillermo Moreno, polémico.
· Un ladrón no se escapa, sino que se da a la fuga, y habitualmente no es un ladrón, sino un malhechor. Y un funcionario a menudo está en el riñón del poder, lo que significa es que es un alto funcionario, o bien, un encumbrado funcionario.
· Siempre que un lugar estaba lleno no cabía un alfiler, el cáncer es una larga y dura enfermedad, cuando no penosa, y el funeral siempre, pero siempre, es el último adiós.
· Con frecuencia alguien sigue las instrucciones al pie de la letra, el tránsito es un caos y China, el gigante asiático.
· Muchas veces una final de fútbol es electrizante, las importaciones sufren trabas y la niebla es densa.
· El error siempre es garrafal y la batalla, campal. Y no hay policías, sino efectivos policiales.
· Cada tanto Aníbal Fernández formula polémicas declaraciones y la bolsa se derrumba o tiene una fuerte suba. Y durante el fin de semana largo, de los muchos que hay en la Argentina, siempre se produce un éxodo turístico.
· Con frecuencia un penal es polémico o dudoso, aunque a veces es un claro penal. Y el ajuste suele ser duro.
· Un imputado casi nunca declara, sino que presta declaración; un piloto, en vez de morirse, pierde la vida; y un enfermo no mejora: experimenta una mejoría.
· El elector no vota, sino que emite el sufragio, y los novios no se casan, sino que contraen matrimonio.
· El ladrón que esperó que saliera la familia para entrar en su casa es el malviviente que aguardó que se retiraran los integrantes de la familia para ingresar a la vivienda.
· Un día de sol es una jornada soleada.
· No hay choques, sino colisiones; las muertes son decesos; la renuncia es una dimisión; y los chicos, criaturas.
· Y nadie insultó, sino que profirió insultos. Preferentemente, toda clase de insultos.

(Un problema de la prensa escrita argentina es que se escribe como no se habla)

lunes, 6 de agosto de 2012

Matan a balazos al dueño de Tarbuch

(Es una tontería destinada sólo a quienes hayan leído Emma Zunz, de Jorge Luis Borges)

El dueño de Tarbuch, Aaron Loewenthal, fue asesinado ayer a la mañana, en su propio despacho, de tres disparos en el pecho. Emma Zunz, empleada de la fábrica textil, ubicada en el barrio porteño de Barracas, le confesó a la Policía que ella lo mató y que lo hizo en defensa propia, debido a que el ejecutivo en ese momento estaba abusando de ella.
Según fuentes de la Fiscalía de Instrucción Penal V, que investiga el crimen, Zunz declaró que Loewenthal, un reconocido empresario porteño del rubro indumentaria, la hizo llamar a su oficina privada sin anticiparle los motivos de la audiencia, que fue a solas.
“La mujer relató que Loewenthal comenzó a persuadirla con insistencia de tener sexo en ese mismo momento, a lo que ella se negó terminantemente. Entonces, el directivo la golpeó varias veces para debilitarla y hacerla ceder, tras lo cual empezó a abusar de ella; hasta que, en un descuido de él, ella pudo tomar un revólver que había visto en el escritorio y lo liquidó”, comentaron voceros de la fiscalía, a cargo de Juan Pérez.
Trabajadores de Tarbuch iban a llevar a cabo mañana un paro de ocho horas, debido al incumplimiento de un acuerdo salarial alcanzado el mes pasado. La comisión gremial interna, después de una asamblea general efectuada anoche, decidió suspender la medida de fuerza hasta nuevo aviso, en razón de tales circunstancias.
Dos empleadas que trabajan en el mismo sector fabril de Zunz, citadas como testigos por el fiscal Pérez, comentaron que no estaban al tanto de que Loewenthal había convocado a su compañera a su despacho y se mostraron sorprendidas por el homicidio, ya que, según valoraron, Emma es una colega suya “muy seria y bondadosa” y el dueño de la fábrica “era un buen hombre” y no tenía antecedente alguno sobre acoso laboral ni sexual.
Los investigadores de la Dirección de Casos Especiales de la Policía Federal también trabajan sobre una versión según la cual Zunz había estado la noche anterior en la zona del puerto y permaneció durante 45 minutos en un hotel donde se alojaba la tripulación de un barco noruego, que esta mañana tenía previsto retornar a su país. Los detectives quieren indagar si entre esa visita y el crimen del día siguiente hay alguna relación.
Otros testigos que también citó el fiscal Pérez hablaron de una posible venganza de Zunz debido a una vieja disputa de capital entre su padre, Emanuel Zunz, y Loewenthal, tras la cual este último se quedó con todas las acciones de la compañía. Emanuel Zunz cayó en bancarrota y se fue a vivir a Florianópolis (Brasil), donde murió la semana pasada. Aunque no la descartaban, fuentes judiciales señalaron que consideraban improbable esta versión.
La Policía comentó que al momento de ser detenida Zunz evidenciaba en su rostro haber estado llorando y que, sin embargo, testificó con entereza en la comisaría.
Zunz se encuentra ahora detenida en la cárcel de Villa De Voto y a la espera de someterse a un estudio médico para comprobar la violación que, según denunció, sufrió de parte del empresario.
Familiares de Loewenthal no formularon declaraciones a la prensa sobre el asesinato, aunque por medio de allegados ya anunciaron que tomarán todas las acciones necesarias para que se imparta justicia.

viernes, 29 de junio de 2012

¿Fernet para cuándo?

El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) cuenta desde junio con una serie de palabras, acepciones y siglas nuevas, tales como friki, argumentario, SMS, acojonamiento, espanglish, USB y sudoku. El conjunto de recientes incorporaciones deja entrever cierto sesgo hispanocéntrico, o eurocéntrico, del que saqué unas muy modestas conclusiones:


· Siendo tan importante para la Argentina -país hispanoparlante- la palabra fernet, es inaceptable que la RAE todavía no la incluya en su Diccionario.
· ¡Papamóvil! ¡Papamóvil tiene ahora una definición en el Diccionario de la RAE, y no fernet!
· La RAE incorporó pepero como relativo, perteneciente o afiliado al Partido Popular (PP), mas no lo asocia a derechoso, franquista o fascista.
· La RAE también agregó una nueva acepción de la palabra rural: "Inculto, tosco, apegado a cosas lugareñas". Teléfono para Alfredo de Angeli.
· Incorporó asimismo nueve acepciones del vocablo riesgo: riesgo país, específico, operativo, sistémico, soberano, de crédito, de interés, de mercado y de reinversión. ¿Por qué será?
· Euroescepticismo es otra de las novedades del Diccionario de la RAE: "Desconfianza hacia los proyectos políticos de la UE". Euroescepticismo sí figura; fernet no. Ok.
· La RAE también incorporó la palabra pasadista: "Aferrado a las ideas, normas o costumbres del pasado". Teléfono para Miguel del Sel y, si no está, para Julio Bárbaro o para Alejandro Apo o Quique Wolff; no sé.
· (O sea que no es pasatista, sino pasadista)
· Sushi es otra de las palabras incorporadas este mes por la RAE a su Diccionario. Sushi sí. Champán sí. Fernet no. Ok.
· ¿Saben qué otra palabra agregó la RAE este mes a su Diccionario, que no es fernet? Energizante. ¡Energizante, y no fernet! Ferneteros, a por las cacerolas.
· Así como hay peperos, también ahora el Diccionario incluye a los sociatas (PSOE). Radichetas y peronchos, ni hasta los veinte.
· La RAE también incorporó a su Diccionario la palabra "clitoriano, na" ("Perteneciente o relativo al clítoris"). Así que ya pueden usarla.
· También la RAE añadió la palabra "europeizador, ra": "Que europeíza". Teléfono para la clase media argentina.
· Citricultor es una palabra que en Tucumán se usa hace más de un siglo. La RAE la incorporó a su Diccionario esta semana.
· También la RAE agregó la palabra cenetista, afiliado o dirigente de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Cenetista sí; cegetista no.
· Desde este mes también figura en el Diccionario de la RAE la palabra "orgásmico, ca". Así que ya la podemos usar tranquilos.
· La RAE asimismo incluye ahora la palabra vaticanista, pese a que cada vez quedan menos.

jueves, 28 de junio de 2012

El arma de instrucción masiva


En la esquina santelmitana de Balcarce y Humberto 1º son las seis de la tarde y ya casi es de noche. Los adoquines respiran el feriado invernal del Día de la Bandera frente al descalabrado predio del ex Patronato de la Infancia. Los accesos están custodiados por una patrulla de policías que se pasan el día charlando, entre baldosas rotas, yuyos crecidos, paredes despintadas y hierros enmohecidos. En uno de los edificios del complejo, junto a un puñado de familias, vive el artista Raúl Lemesoff, con sus obras de arte, sus claros ojos tristes, sus cigarrillos y su trabajo más emblemático: el Arma de instrucción masiva.
Ese es el nombre que el escultor paranaense, de 12 años “de mentalidad”, como se proclama, y de unos treinta y pico de vida, le dio a un vehículo automotor cuya carrocería adaptó para darle forma de tanque de guerra y que, a la vez, pueda transportar en su exterior unos 1.200 libros. Libros que pasean por las calles porteñas desde hace 10 años y que cualquiera puede retirar sin costo alguno. A su vez, cualquiera puede depositar “municiones” en el arma. El intercambio de letras –no de balas– es, pues, el leitmotiv de este carro de combate, el único que no mete miedo.
“El Arma de instrucción masiva es una escultura y forma parte de un ejército mundial de armas de instrucción masiva que estoy formando. Construí la primera en Estados Unidos, previamente a la invasión el ejército norteamericano a Irak (2003). Armé otra en Holanda y armé esta en la Argentina: un Falcon modelo 79 que perteneció a la dictadura”, comentó Lemesoff. “De a poco –agrega–, voy construyendo armas donde puedo, en diferentes países, en diferentes ciudades, en diferentes comunas”.
Tapizada con forros de libros viejos, el Arma es el medio de transporte de Lemesoff: lo usa para ir a la panadería, para trasladar materiales u obras de arte y para movilizarse, en general. Pero, cuando está en la calle, liberada de los quehaceres domésticos del dueño, cumple su función primordial. “Cuando pasa el Arma por la calle genera sonrisas; las personas se llevan libros; otras dejan los suyos. Comunicamos y contribuimos a la paz por medio de la lectura”, dice, como personificando el Arma, humanizándola, convirtiéndola en su álter ego.
El escultor ha viajado por toda la ciudad de Buenos Aires y por varias provincias argentinas: Mendoza, San Luis, San Juan, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe o Misiones. Y ya ha entregado 25.000 libros. En el antiguo Falcon verde, con su nueva estructura, pueden viajar hasta dos personas: conductor y acompañante.
Asegura que el Arma puede circular velozmente sin que los libros se muevan de su lugar. “A menos que la gente los saque y los deje mal acomodados, los libros van bien aprisionados. Puede andar a 140 kilómetros por hora y no se vuela ni un solo libro”, insiste.
Poemas, ensayos científicos, novelas, cuentos, infantiles y obras de teatro se encuentran en el Arma. No hay de religión. “La religión –explica– separa en vez de unir a la gente. Todas las guerras se han hecho de alguna forma u otra basadas en la religión. Y la religión cristiana ha cometido las atrocidades más grandes en nombre de la iglesia. Entonces, creo que no contribuyo a nada con libros de religión”.
Lemesoff no reniega solamente de las religiones, sino también de los políticos, a quienes señala como autores de iniciativas similares al Arma, que surgieron después de haberla conocido. “Cuando fui a pedir ayuda para movilizar el Arma, sólo logré que me copiaran la idea, la pusieran en marcha por su cuenta y no me ayudaran. Entonces, dejé de avivar a giles. Cuando yo llegué al país, después de 10 años, no había ninguno como el Arma. Solo la lancha del Tigre, que llevaba libros a las islas. Pero terrestres no había ninguno que transportase libros a lugares donde los libros no llegaban. Después de que presenté mi proyecto en la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) apareció el Bibliomóvil, el Tren Literario o el Bibliobus. He visto cómo los funcionarios se han inspirado en mi proyecto”, asevera. “Ningún político tiene la capacidad, por más sincero que sea, de mejorarle la vida a la gente. La gente está muy confundida. Los políticos no sirven para eso”, sentencia.
Su objetivo, asegura, son los lugares donde hay menos libros: “En los barrios de conchetos trato de recargar muy bien el Arma y de llevar esos nuevos libros a villas miseria, escuelas carenciadas, pueblos fantasmas, casas rurales, bares y barrios de bajo nivel adquisitivo, donde realmente son apreciados y no pueden creer que sean gratis”, comenta.
Lemesoff avisa que no tiene ninguna expectativa grandilocuente con el Arma, que todos los días cumple su cometido. “Sólo quiero que pasen los días. Quiero seguir trabajando. Yo hago varias piezas de arte, aparte de esto (hacer andar el Arma). Me gusta crear. Laburo con vidrio, con metal, con madera, con máquinas usadas de escribir, con teléfonos celulares, con lo que agarre. Algunas obras están acá. Estoy armando el tallercito. Hago mesas, muebles, fotografía, documentales, canciones, qué se yo… me la paso todo el día boludeando”, cuenta, apoyado sobre el Arma.
El Ford Falcon verde, que durante los años de terrorismo de Estado era utilizado como vehículo para secuestrar personas y cometer después las peores atrocidades, hoy sale a la calle a recibir y regalar letras y a rescatar el valor de la lectura. A disparar cultura.

domingo, 24 de junio de 2012

Los pensamientos

No sé qué tiene esa calle, que parece que ha llovido. Habrá llorado un amante, al que han echado al olvido. Adiós, que de ti me alejo, prenda querida del alma. Queda en ti mi pensamiento; ya se va mi amor en calma.

(Esta versión en vivo de Los Pensamientos, tonada de Saúl Salinas, es de Juan Quintero y Coqui Ortiz. Es lo único que sé cantar y, a la vez, tocar con la guitarra)