lunes, 26 de abril de 2010

Lisboa, el barrio

En pocas ciudades se percibe una sensación de tranquilidad categórica, completa, como en Lisboa, lo cual se contrapone con su condición de capital de un país europeo y hasta hace poco más de cien años, de un imperio. Será la calzada portuguesa, de piedritas amarillas, blancas y azules, o los kilómetros de adoquinado, que dificultan el tránsito rápido y obligan la vista del paisaje. O las casitas blancas con tejas, en cuyas fachadas están empotradas decenas de macetas y platos pintados. Así es una del vecindario céntrico Caramão: la de la avó Laura, tal como figura en un cartel de cerámica ubicado arriba de la puerta principal. Imagino a su dueña, a esa abuela portuguesa: pelo blanco, paso cansino, mirada dulce, mejillas rosas y manos cocineras. La imagino sentada en su silla, frente a la calle, saludando sonriente a cualquiera que pase caminando. Una vida prudente, discreta. La serenidad lisboeta se deja ver también en los balcones de las casonas palaciegas del Bairro Alto, en los que están tendidos calzones, camisas y pantalones recién lavados. Mi amigo Pancho Pardo, compañero chileno del Programa Balboa, dice que el olor a ropa limpia es esperanzador. Ese olor a jabón... Lisboa es saludable. Es quietud, es sosiego. Es el musgo en la pared; en los bares, el culto de los fadistas modernos, todos hijos de Amalia Rodrigues; el azulejo relevado; el tranvía añoso; el andar presumido de un gato gordo; un barcito de entrada corta y su barrita, sus mesitas, sus sillitas, sus vasitos, sus ceniceritos, su mocita. Es raro, pero esta urbe me parece un gran barrio. Es el diálogo justo entre la gente, de un silencio venerable. Un hombre, una mujer y su hija -de unos tres años- pasando la tarde en la plaza sin decirse una palabra, unidos, en calma; cuatro viejos jugando a los naipes; el beso apasionado debajo de un farol, colgado de una pared enferma crónica de humedad; la revolución poética, la de los claveles en vez de balas; la mirada del pescador en el horizonte interminable del Atlántico; los barcos mansos en el Tajo. Lisboa es paz.

jueves, 22 de abril de 2010

miércoles, 21 de abril de 2010

Periodismo... ¿qué?

Periodismo ciudadano. En los últimos días me vine preguntando qué es este insólito concepto, inventado por algún novel entusiasta de internet, sino la vulgarización de una profesión noble -con perdón de las desviaciones- a la que millones de personas en el mundo les dedican años de estudio y de práctica -caminando la calle, golpeando las puertas de los despachos, sufriendo tratos desdeñosos y soportando la presión de la hora de cierre y los malos pagos-, y que en muchos casos arriesgan sus vidas para conseguir datos y elaborar esos benditos productos llamados noticia, crónica, informe, panorama, reportaje, entrevista. El periodismo 3.0, el periodismo ciudadano… a veces pienso que el término periodismo ciudadano tal vez sea un vil subterfugio de las patronales para prescindir de trabajadores con vocación real de periodistas, en nombre de la democratización de la información. Periodismo no es filmar un accidente con un celular y subirlo a YouTube. Periodismo no es contar en un blog qué linda que es la Tour Eiffel para los amigos y los familiares que están a 14.000 kilómetros de distancia. Periodismo no es opinar en Facebook sobre lo injusto que fue otorgar el premio Nobel de la Paz a Barack Obama. Periodismo no es retwittear a los seguidores un artículo escrito por un auténtico periodista, que consideró seriamente al lector a la hora de ponerse a bajar teclas. El periodista es un ciudadano, pero el ciudadano no es necesariamente un periodista. El ciudadano puede tener la exclusiva, pero eso no lo hace periodista. El ciudadano puede (o podrá) prescindir de los medios para informarse, pero no del periodista. El periodismo ciudadano es al periodismo lo que el curanderismo a la medicina. El periodismo ciudadano no existe. El periodismo es uno solo: se llama periodismo y lo ejercen los periodistas.

lunes, 19 de abril de 2010

Caricaturas de Matador

Estas caricaturas son de Julio César González, alias Matador, caricaturista del periódico El Tiempo, de Colombia. Las tomé de su blog. Para verlas más grandes, clickear en cada imagen.

domingo, 11 de abril de 2010

En un bar de Alcalá de Henares

Hoy visité Alcalá de Henares, una ciudad de la comunidad de Madrid conocida por haber sido el pueblo natal de Miguel de Cervantes Saavedra. Tomé el tren de Cercanías a las tres de la tarde y llegué media hora después. El día, inmejorable: sol pleno, temperatura en torno de los 23 grados, ambiente seco, viento suave y fresco. Óptimo. Luego de pasear unas horas con mi amigo Juan Torres, compañero del Programa Balboa, de caminar por callejoncitos y plazas verdes y de ver edificios de arquitectura imponente y Don Quijotes y Sancho Panzas por doquier, nos metimos en un bar a tomar cerveza, entre un gentío que descansaba del trajín universitario y se divertía. La música, a todo volumen. En el televisor, el partido del Espanyol de Barcelona contra el Atlético de Madrid. De repente, una lluvia de bolsas de plástico. Regalaban remeras y pufs inflables; de onda. Lo que hay en tu vaso dice mucho de tí, era la inscripción de las remeras. Curioso. Al rato, un españolito de cuatro o cinco años, altanero, entró de sopetón al garito y, enojado, le gritó no sé qué quejas a un treintañero que tal vez era su padre, señalándolo con su dedito. Y salíó raudamente del lugar, entre miradas de extrañeza. Cosas raras. Pero mi mayor sorpresa fue cuando el DJ cambió la electrónica por La mano de Dios, del Potro Rodrigo. A poco que debutó, Maradó, Maradó, la 12 fue quien coreó, Maradó, Maradó, su sueño tenía una estrella llena de gol y gambetas... Yo, entusiasmado; pero en el bar el tema pasó sin pena ni gloria, y volvió la electrónica. Me dio la sensación de que el clima de fiesta cayó en un pozo mientras sonó. Sólo yo lo canté. Supuse entonces que el DJ era argentino y le pregunté al barman si era así. Me respondió: ¿este? Este no es argentino, macho. Este es más español que el tío Paco, ¡joder!

martes, 6 de abril de 2010

Messi, el protagonista

Este fin de semana se publicó en La Gaceta un informe que escribí desde Madrid sobre el fenómeno Lionel Messi y la opinión de los españoles sobre el argentino, de quien muchos se animan a decir ya que es mejor jugador del que fue Diego Armando Maradona. También salió una entrevista que le hice a José Ángel Castro Savoie, un experimentado periodista de la agencia EFE, donde estoy trabajando actualmente.

lunes, 5 de abril de 2010

Decadencia

A Ana Cristina Pereira, la periodista oriunda del archipiélago de Madeira que me hospedó en Oporto durante los días de descanso de Semana Santa, le pregunté por qué eligió esa ciudad para vivir y trabajar después de graduarse en la universidad, y me respondió, tajante, que lo hizo porque Oporto es decadente; una decadencia —luego entendí— por oposición a la pujanza y el crecimiento que hace que las ciudades europeas sean cada vez más parecidas entre sí. Más que tratarse de un lugar que empobrece, mi colega se refirió quizás al desinterés de una sociedad por la modernidad y a cierto rechazo al esnobismo; a que los portuenses optan por vivir con lo que tienen, con amor a lo propio, sin más, con pocas ganas de cambiar. Total, ¿para qué? Caminando, noté que las personas aprovechan del río, el Duero, y a la vez el océano, el Atlántico, con plena conciencia de que son dos grandes tesoros; se suben al parsimonioso tranvía marrón y así eluden la velocidad y el caos de la calle; se siguen conmoviendo con las melodías y los arpegios nostalgiosos del fado y su guitarra de doce cuerdas, y disfrutan del encuentro nocturno en un bar clandestino, montado en uno de los tantos edificios antiguos que lucen esa derruida majestuosidad, y de comer francesinhas, beber vino dulce y corretear patos en el Parque da Cidade. En la plaza vi a un hombre sacar a pasear a su tristeza de todos los días, y también a su perro; miré hacia un balcón del casco histórico, donde​ una abuela saludaba sonriente entre la ropa tendida a un grupo de turistas que le tomaba fotos a los azulejos decorados de las fachadas; miré hacia una roca grande de la costa, donde el sol alumbraba el amor eterno de una pareja de cincuentones sentados frente al mar, mientras un pescador solitario aguardaba el botín con la paciencia y el entusiasmo del primer día. Así de decadente es Oporto.

martes, 30 de marzo de 2010

Anuncios afrodisíacos

El de la foto es el letrero de un comercio madrileño de venta de artículos de ortopedia. Está ubicado en la zona de la estación de Metro Cuatro Caminos. Unas cuadras antes, en la pizarra de un restaurante vi que el segundo plato del menú del día era filete de choto con patatas. En otro se ofrecían conchas de pescado. Bueh...

miércoles, 24 de marzo de 2010

Anteojos negros usaban los seis

Mi aporte en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia es postear una canción que aprendí en el secundario, el año en que el artista tucumano Luis Gómez Salas fue nuestro profesor de música. Entonces tenía 15 años, era adolescente y no sabía muy bien de qué se trataba esto de la dictadura. Hoy, por suerte, entiendo un poco más de qué fue la cosa. Y quiero enterarme de más. Pensé que se trataba de cieguitos, de Los Twist. Nunca más.

Fernando Vallejo y la Iglesia católica

Mauricio Builes, periodista de la revista Semana de Colombia y compañero mío en el Programa Balboa, me ha relatado detalles de la videoconferencia que dio hace instantes el escritor Fernando Vallejo, desde Bogotá, para el público de Casa de América (Madrid) en ocasión de la presentación de su último libro, El don de la vida. Vallejo -el novelista colombiano más importante, después de Gabriel García Márquez- explicó que el título de su obra, en verdad, es una ironía sobre el axioma de la Iglesia católica, según el cual la vida es un regalo de Dios. A propósito de los escándalos de pederastia eclesiástica, el escritor sostuvo que la culpa no es de los curas, sino de la institución. Ellos son las primeras victimas de la Iglesia, afirmó, y acerca del caso de Georg Ratzinger, hermano del papa, Benedicto XVI, dijo: lo único que lamento es que no me hayan invitado a las orgías con los muchachitos del coro celestial. Vallejo aseveró que pederastia es un concepto que debe redefinirse y reclamó menos demagogia. El sexo -afirmó- es inocente siempre y cuando no haya violencia y doblegación moral. ¿Qué son niños? Humanos de nueve o 12 años. Pero los de 15 años son locomotoras sexuales; ya no son niños. Y si el cura no los masturba se masturbarán solos. No jodan más a estos curitas. Les aconsejo que se salgan de esa institución monstruosa; y a los chicos del seminario, los que queden, que por fortuna ya no son muchos, que no se dejen lavar el cerebro.

lunes, 22 de marzo de 2010

Misterio en la montaña

Los refranes y los aforismos son frecuentes en las paredes de las calles de Granada; en particular, en las de sus pintorescos suburbios montañosos. De acuerdo con una de las leyendas urbanas de la zona, hace unos años la proliferación de una serie de grafitis, de sentencias sarcásticas y de protesta, y su reaparición inmediata en los mismos sitios de donde habían sido borrados por el personal del ayuntamiento, causaron la indignación de las autoridades de la ciudad andaluza; ordenaron la búsqueda del autor, a quien luego de unos meses finalmente pescaron in fraganti. La sorpresa fue que dieron con un viejo y prestigioso profesor de la universidad, que tras haber sido echado de su trabajo, como consecuencia de esta conducta sediciosa, se recluyó en el Sacromonte, donde vive en una de las enigmáticas cuevas, típicas de ese barrio gitano. Ayer, caminando por el Albayzin -el principal arrabal de la ciudad, histórico, de rasgos árabes, de calles empedradas, empinadas, antiquísimas- con mis colegas del Programa Balboa nos detuvimos frente a esta pintada curiosa que se le atribuye al catedrático insurgente (clickear en las fotos para verlas más grandes). Después, ya en el Sacromonte, mantuvimos un breve coloquio con un señor de pelo blanco, largo, y ojos azules desafiantes, penetrantes, de una extravagante mezcla entre diabólicos y nostálgicos. Fue en un pasaje quieto, una esquina solitaria en la que se sentía -no exagero- cierta turbación o energía negativa, un miedo a no sé qué, que este cíngaro maduro se nos aceró de golpe y, sin presentarse, nos dijo, con una voz lejana, pero firme y pacífica: ese es de propiedad privada; es mío. Se refería a un grafiti que nos había llamado la atención, en el que se leía: no más mierda: a la del perro la recojo yo. Luego, el hombre nos pidió amablemente que no le tomáramos fotos, nos recomendó un tradicional bar para visitar más abajo y se fue saludando con un gesto cordial, tan inadvertido como en su aparición. ¿Sería éste el docente rebelde?, nos preguntamos, y sin discusiones acordamos mantener el misterio y quedarnos con un recuerdo amargo y siniestro de este encuentro incógnito; para volver a Granada a sentir el sabor de la transgresión, de la clandestinidad; el lamento moro, un rasguido penoso, un grito estrellado, una mirada sensual, una Alhambra pecaminosa, decadente, roja; una tierra atormentada, cautivadora, ardiente.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Diálogo corrosivo

En las redacciones de diarios siempre hay elementos que ejercitan lo que uno de mis jefes de La Gaceta, Juan José Concha Martínez, llama un buen manejo de la la ironía. Anoche escuché a dos periodistas comentando, con un distinguido sarcasmo, una noticia de la prensa del corazón sobre la separación entre una bailarina y un torero:

Periodista 1: Mira: Cecilia Gómez y Fran Rivera han roto relación. ¡Qué lástima! Formaban una hermosa pareja.
Periodista 2: Me gustaría saber quiénes son estos dos.
Periodista 1: Bueno, pues él es un destrozador de animales y ella es una zorra que se ha tirado a este destrozador de animales.
Periodista 2: Vale, ¿y de qué ministerios son?

lunes, 15 de marzo de 2010

@elcorchito

Desde esta semana soy usuario de Twitter. Mi nombre de usuario es @elcorchito, atento a que se trata de microblogging -he leído que así se escribe- y a que ya poseo un blog -en el que practico el... ¿blogging?- que se llama El Corcho. Algunos de mis colegas del Programa Balboa me han persuadido de los beneficios de esta red social; me han asegurado que es útil para los periodistas. Y yo he aceptado el convite. No quiero quedarme fuera del Periodismo 2.0, del periodismo que viene (¿?) ¡Sí, señor! Soy usuario de Twitter y, por lo tanto, supongo, soy un periodista moderno... En verdad, soy en internet, como en la cocina, un completo inepto; un neorromántico en la era de las comunicaciones que no resiste el esnobismo informático; un pasajero taciturno en el tren a la renovación. Soy usuario de Twitter.

La crisis laboral en España

En el último suplemento Actualidad de La Gaceta salió publicado un informe que escribí desde Madrid sobre la crisis de empleo en España. Para leerlo, clickear aquí.

jueves, 11 de marzo de 2010

Cierra tus ojos y escucha

Caminata nocturna por Madrid. Frío álgido, viento severo. Soledad ingente. Una melodía le agrega a la madrugada esa pizca de tribulación componedora, necesaria y justa después de un día frenético, caótico, histérico. Un instante de realidad. El bandoneón de Ástor Piazzolla. El saxofón de Gerry Mulligan. Reunión cumbre. Close your eyes and listen.

lunes, 8 de marzo de 2010

Lazos

Ahora, que es la primera vez en mi vida en que los días enteros pasan sin compatriotas alrededor y en consecuencia buena parte de los coloquios corresponde a un intercambio verbal sobre las costumbres de cada país, no siento ninguna necesidad de ejercer ese nacionalismo usual en muchas personas, anacrónico para esta coyuntura mundial cosmopolita, derivada de lo que se ha dado en llamar globalización. No soy cultor -mucho menos- del fetichismo snob y superficial que practican otros; ese afán por exhibir una serie de elementos típicos de una sociedad para demostrar lo diferente, lo extraordinario de una nación -pocas veces llega a merecer tal adjetivo- y, de esa forma, justificar la nostalgia que cada uno siente por la tierra. Sin embargo, el caso es que hace un rato he descubierto en el fondo de mi mochila, ya bastante deformada, una barrita de chocolate Tofi que me había comprado hace más de un mes en Buenos Aires, antes de venir a Madrid. Y sí, debo reconocer que el sólo hecho de haberla hallado me produjo cierto enternecimiento. No una melancolía pura y dura, para nada; pero sí una vaga agitación emocional. Me ha pasado lo mismo cuando, de visita por esta ciudad, mi amigo Patricio Conta me regaló una botella de Fernet Branca; y otra vez, hace unos días, cuando escuchaba Heroína, de Sumo, mientras cocinaba un arroz con salchichas. Esas conexiones… no sé. Supongo que no se puede vivir del todo ajeno a la historia de uno, al lugar, inclusive en circunstancias óptimas, de entusiasmo, de complacencia y de satisfacción como estas; que uno puede acostumbrarse a comer cerdo o a ver las películas dobladas al castellano más puro, al que hablan aquí, ese lleno de zetas, pero que a la larga siempre las preferirá subtituladas y nunca olvidará el sabor de unas jugosas entrañas a la parrilla.

domingo, 7 de marzo de 2010

Patrones de conversación

En Madrid vivo rodeado de ciudadanos de distintos países y descubro que hay ciertos denominadores comunes, patrones de conversaciones entre mis amigos y mis colegas argentinos y en mi familia, que aquí no funcionan. Algunos tópicos -por caso, la polémica por el Fondo del Bicentenario, lo mal que está jugando Boca o lo lindo que es salir a tomar un fernet con Coca en verano en Tucumán- quedan anulados. Inconscientemente, empiezo a hablar sobre temas que a los pocos segundos me doy cuenta de que no tendrán admisión. Cuando sigo las noticias acerca del resurgimiento de la disputa soberanista sobre las islas Malvinas, o la expectativa sobre El secreto de sus ojos en los Oscar o el suspenso en torno del equipo que llevará Maradona al Mundial me dan ganas de departir, de mantener un diálogo extenso y profundo sobre esos asuntos. Pero esa plática no es asequible. Y tal vez es lógico que así sea. Lo que hagan los Kirchner o Alperovich poco importa al lado de los escándalos de Berlusconi, de las medidas de Zapatero o de las críticas de Rajoy o de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, al manejo de la economía española, que está en crisis. La formación que disponga el Chueco Alves para el próximo partido posee escasa relevancia en comparación con la atención masiva que recibe la preparación del Real Madrid para corregir el resultado adverso ante el Olympique de Lyon. El conflicto del Atlántico Sur, pese a que le interesa mucho más a cualquier europeo que a muchos de mis compatriotas, es arcaico, insignificante o ya demasiado discutido en el ámbito mundial. Este choque no me estresa, pero sí me sorprende. Poco a poco voy entendiendo que las discusiones atractivas aquí son otras. Poco a poco voy comprendiendo este nuevo repertorio cotidiano internacional.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un análisis que faltaba

Un buen analista es aquel que posee una mirada integral de lo que acontece; se detiene en eso que los otros no ven o que advierten y no saben explicar. Un buen analista es el que camina como Juan por su casa en ese espacio intersticial entre los periódicos, la radio, la televisión o internet y la realidad; mira a un lado y al otro, estudia, razona y concibe un comentario. Sin ataduras de ninguna índole, va al quid de la cuestión a contracorriente de la tendencia y ejerce así la parte más plausible del periodismo. Este es el caso de Héctor Abad Faciolince, columnista y asesor editorial del diario colombiano El Espectador. Abad Faciolince redactó un artículo sobre la forzada mea culpa y el abatimiento públicos de Tiger Woods a causa de haber protagonizado un escándalo con prostitutas. En el texto, titulado Pedradas al hombre adúltero, el periodista no cae en la abyección de proponer un indulto al golfista por haber sido infiel, aunque sí señala la crueldad a la que ha sido sometido por los medios de prensa norteamericanos, en consonancia con esa defensa a ultranza de ciertos valores éticos en Estados Unidos -y su escaso correlato social-. Un párrafo de este jocoso y a la vez cabal ensayo -que me acercó Mauricio Builes, redactor de la revista colombiana Semana y becario del Programa Balboa 2010- dice así: a Tiger ya lo molieron, entre terapias sexuales y penitencias públicas. Que se unte de ceniza, que se refugie en el budismo, que persiga la paz de los sentidos: nada logrará sino acabar con lo que es. La negación de la naturaleza humana no deja sino hipocresías, moralismo fariseo y una colosal ridiculez. Un lío de faldas, que debería resolverlo el hombre sólo con su mujer, se vuelve un caso mundial.

lunes, 1 de marzo de 2010

Los indios, el jugador número 12

¡Aleeeeeeeeeeeti! ¡Aleeeeeeeeeeti! ¡Aleeeeeeeeeeeeti! Un hervidero de pasiones aclama al equipo en el Vicente Calderón. Son los indios, el jugador número 12. El partido es por la liga española, contra el Valencia. El referí Alfonso Pérez Burrull, oriundo de la región de Cantabria, anuncia el comienzo. Timidez. Juego mezquino, frívolo. Saque de arco para el visitante. Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh… ¡Cabrón!, grita la afición roja y blanca, para acompañar la carrera y el pelotazo del portero, César Sánchez, ex jugador del Real Madrid, el enemigo; la mala palabra. El árbitro no cobra un claro penal a favor del local y, de contragolpe, David Silva anota el primer gol, luego de torear al arquero. 1 a 0 para el Valencia. ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!, son los primeros bramidos de la hinchada hacia el juez. ¡Arbitro valiente… valiente hijo de puta!, corean. Impaciencia, enfado con el equipo. ¡Joder! ¡Coño! ¡Un poquito de ganas!, reclama un seguidor nervioso. Otra falta en el área que el referí no cobra. Es una mano alevosa. Esta vez, los jugadores del Aleti se le van encima a Pérez Barrull que, perturbado, acosado, accede a sancionar el penal tras consultarle la jugada polémica al cuarto árbitro. Insólito; se supone que los cuartos árbitros sólo están para asistir al principal en los minutos de adición y en los cambios. Además, se va expulsado el defensor Marchena. La multitud aplaude. Ya es una incuestionable protagonista en la cancha. Cachavacha Forlán empata el partido con un muy poco elegante tiro al medio. ¡Uruguayo! ¡Uruguayo! Vuelve el entusiasmo. ¡Vamos! ¡Que son 10, hostia! Minuto 44: mano a mano de Agüero, tras un regalo de la zaga valenciana. Tira la pelota a la segunda bandeja. ¡Kun! ¡Kun! ¡Kun!, lo consuelan desde las gradas. En el entretiempo me voy a recorrer el estadio. Una terraza óptima para caminar y departir sobre el fútbol. Con mis compañeros del Programa Balboa nos tomamos una gaseosa y comemos semillas de girasol, pipas, como las conocen en España. Volvemos. Arranca el complemento. El arquero Sánchez demora cada saque de arco del visitante. ¡Vikingos, no! ¡Vikingos, no!, reprocha la parcialidad india, en alusión al ex madridista. Comienza el acecho a su portería. ¡Qué malos sois!, descalifica un hincha local a los jugadores valencianos. ¿Qué tal si la das, coño? Ya te compro yo una pelota, se queja otro. Mientras, el Kun empieza a batir la defensa con lances y movimientos espléndidos. Lo golpean. Queda rengueando. Pide asistencia. ¡Agüero! ¡Agüero! ¡Agüero!, lo vitorean. Se recupera. Se ubica sigilosamente en el centro del área chica. Córner y gol de cabeza del argentino. ¡Vence el Aleti, loló, loló, loló! ¡Vence el Aleti, loló, loló, loló!, cantan los indios, y revolean miles de bufandas y gorros rojos y blancos. Patadón del valenciano Miguel. Es expulsado. Adióooooooooos, hijoputa, adióoooooooos, lo despiden socarrona y melodiosamente. El duelo con el arquero Sánchez se reedita. ¡César, muérete! ¡César, muérete!, le gritan. El jugador los hace callar con un gesto desdeñoso con la mano. Ahora los insultos son ensordecedores: ¡Hijoputa! ¡Viejo! Forlán liquida el pleito con un zurdazo distinguido, para reivindicarse. Y más tarde, Jurado, reemplazante del Kun, pone el 4 a 1 final. El Valencia se va atolondrado, confundido. Afuera, los bares están llenos de indios tomando cerveza. Ellos también ganan los partidos.

viernes, 26 de febrero de 2010

Pequeñas diferencias

En España, muchos términos poseen un significado, sino opuesto, bastante diferente al que tienen en la Argentina y en muchos otros países hispanoparlantes. Uno de ellos es el curro, que aquí es sinónimo de trabajo y en mi país es el equivalente a la estafa, o bien, a la labor que uno realiza sin mucho esfuerzo y que por ella percibe una remuneración en algunos casos excesiva. Aquí en Madrid se puede currar a destajo y con eficiencia de camarero, de bancario y de presidente y obtener, respectivamente, muy buenas propinas, excelentes sobresueldos de estímulo y una reelección exitosa, cimentada en una colosal aceptación popular. En cambio, en Tucumán se curra, lo que es muy habitual, en la función pública, lo cual sugiere que el empleado puede no haber asistido ni un día a la oficina y cobrar religiosamente su salario mensual. O sea, un ñoqui.
Para qué hablar de la célebre diferencia entre el coger español -tomar o alcanzar algo, agarrarlo- y el coger argentino -realizar el acto sexual-. En una entrevista televisiva, el actor bonaerense Federico Luppi, que reside aquí desde hace varios años, apuntó que en España se puede coger todos los días un ómnibus, algo que en la Argentina sería surrealista.
En estos días he escuchado con interés que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero analiza no subir los sueldos de los funcionarios, a contrapelo de lo que se había acordado; una medida para hacer frente a la crisis financiera que agobia a las cuentas públicas. ¡Qué bien!, me dije, y pensé en lo bueno que sería que se tomara una decisión similar en la Argentina. Pero al dia siguiente observé desconcertado que varios sindicalistas españoles salieron a quejarse y a repudiar la iniciativa. Me enteré luego que los funcionarios aquí son todos los empleados estatales; es decir, la secretaria de un subdirector, el ordenanza, el cocinero, etcétera. En la Argentina, el vocablo es atribuible sólo a los jerárquicos de la administración pública: un secretario, un legislador, un ministro.
He leído en una pared un grafiti, Contra el paro, ¡asociación!, firmado por la Unión General de Trabajadores (UGT), la central obrera española, equivalente a la CGT argentina. Qué grado de desarrollo alcanzó este país, pensé, si los sindicatos se oponen a las protestas. Pero no. Resulta que paro en España es sinónimo de desocupación, a diferencia de la Argentina, donde significa huelga. Aquí también se llama paro al seguro de desempleo que cobran quienes han sido echados de su trabajo.
¡Qué clase de personas viven en tu ciudad, que organizan estas cosas!, le reprochó indignado un español a un amigo de Pier Barakat, mi compañero peruano del Programa Balboa. El amigo le había comentado al español que para un fin de semana estaba previsto organizar una pollada bailable con niños. Pier me explicó: en Perú la pollada es una reunión en la que se come pollo y los españoles le llaman polla al pene, o sea que aquí una pollada bailable con niños no sería una reunión tan cariñosa.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Lenguas españolas

Junto con el castellano, que es la lengua oficial del Estado español, otros tres idiomas son reconocidos por la Constitución para su uso en determinadas comunidades autónomas: el euskera (País Vasco y Navarra); el catalán (Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, donde, según el Diccionario de la Real Academia, la variedad del catalán recibe el nombre de valenciano) y el gallego (Galicia). Pero, si se contaran también los dialectos autóctonos que se hablan, los idiomas en España, un país que habitan casi 46 millones de personas, serían 13. En la foto (clickear para ampliarla), un envase de queso en fetas en el que los ingredientes están escritos en las cuatro lenguas españolas preponderantes.

domingo, 21 de febrero de 2010

Fútbol champán

Nessun dorma! Nessun dorma! Tu pure, o Principessa, nella tua fredda stanza... La voz de Luciano Pavarotti no resuena en La Scala de Milan ni en el Metropolitan de Nueva York, sino en el Santiago Bernabeu de Madrid. La magestuosa aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini revela la retórica de espectáculo deportivo que manejan los madridistas: la grandilocuencia, la pompa, en un estadio elite. El Real Madrid recibe al Villarreal, en un partido de la liga española. Con Juan Torres, mi compañero brasileño del Programa Balboa, nos ubicamos en la sexta bandeja, el gallinero. ¡Y se ve bien! El Bernabeu es de esos recintos en los que desde cualquier lugar se ve bien. Minuto de silencio en memoria de un dirigente fallecido. El público se calla y muchos se ponen de pie, en señal de respeto. El minuto de silencio no es otra cosa que un minuto de silencio en este caso: todo el mundo, mudo, de verdad. Termina el homenaje; aplausos y el partido, por comenzar. Las canciones de la barra brava -de corte fascista, franquista- son inentendibles. La cancha es magnífica, dibujada. El verde del pasto parece tonificado con Photoshop. Hay 22 jugadores y el árbitro. Nadie más. Empieza el juego. Casi no se escuchan silbidos; sólo algunos, como una forma reprender las decisiones del referí. Juan, fanático del Flamengo, se sorprende porque el público aplaude las buenas jugadas. Todas: las del Madrid y las del Villarreal también. La estrella, Cristiano Ronaldo, clava un golazo de tiro libre. 1 a 0. Penal a favor del local. Eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh... ¡gooooooooooooooooool! Es de Kaká. 2 a 0. ¡Cómo joden con las cornetas!, pienso, mientras en el campo Marcos Senna se prepara frente a la pelota para patear un tiro libre. Gol. 2 a 1. El público se inquieta. ¡No te líes! ¡Que la pierdes!, se queja un madridista. El merengue desaprovecha varias chances y, de contragolpe, el visitante comienza a acechar el arco de Iker Casillas. En el entretiempo aprovecho para ir al baño. Carteles publicitarios electrónicos; televisores que transmiten el partido en vivo y escaleras mecánicas. En los vestuarios hay jacuzzis... Arranca la segunda parte. A los pocos minutos, gol de Gonzalo Higuaín, con el pie derecho, tras una acción colectiva. ¡Cómo juegan estos tíos!, se entusiasma otro hincha del Madrid. Demostración de jogo bonito del anfitrión. Desconcierto del visitante, hasta que inesperadamente arma una jugada de asociación y el brasileño Nilmar anota el segundo tanto. Vuelve el suspenso; no el frío: estufas gigantes contrarrestan los crueles cuatro grados de temperatura. Cinco minutos después, Higuaín de nuevo alivia a Manuel Pellegrini, con un segundo tanto. Y luego, Kaká amplía la diferencia con otro gol, de zurda. El entrenador lo premia y lo reemplaza por el ídolo, Raúl. La frutilla del postre. La multitud lo ovaciona. Es la gloria. Penal para el Madrid. ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl!, reclaman los madridistas. Pero al penal lo patea y lo convierte Xabi Alonso. 6 a 2. El submarino amarillo está hundido. Pitido final. Suena la marcha del club blanco: ¡hala Madrid!, ¡hala Madrid! Noble y bélico adalid, caballero del honor. ¡Hala Madrid!, ¡hala Madrid! A triunfar en buena lid, defendiendo tu color... horrible, pero es su himno. La hinchada lo canta alegre y se va exaltada. Y los forasteros, también: ocho goles y el deleite de los cracks en acción, en el gran coliseo del fútbol.

Punto para Cristina

Los que me conocen saben que no simpatizo con el kirchnerismo. Pero hay algunas medidas, como la estatización del sistema jubilatorio, por caso, y tomas de posiciones claras de este gobierno que me tranquilizan, me conforman, me alegran y me entusiasman. Por ejemplo, la decisión, mediante un decreto que firmó la Presidenta, de vedar la exploración de hidrocarburos que Gran Bretaña autorizó en la zona de las Malvinas. Según la resolución, todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre los puertos continentales y las islas deberá solicitar una autorización previa al Gobierno argentino. En los últimos 28 años, ningún presidente argentino -fueron ocho, contando los interinos- ha encarado una acción tan firme en torno del reclamo de la soberanía sobre el archipiélago -del que Gran Bretaña se adueñó deliberadamente y que mantiene ocupado desde 1833-, y tan correcta desde la óptica diplomática, porque junto con ese decreto se ha ratificado la disposición del Estado argentino a un diálogo pacífico con Londres para solucionar el diferendo; una anacrónica situación colonial, como la definió el canciller argentino, Jorge Taiana. Un planteo inquebrantable y civilizado. Un planteo justo. Punto para el Gobierno nacional, el de Cristina Fernández de Kirchner.

viernes, 12 de febrero de 2010

El hombre alto

En estos días he retomado la lectura de El cuaderno gris, de Josep Pla. Es un dietario escrito entre 1918 y 1919, de seiscientas y pico de páginas. A menudo me da la sensación de que no hay párrafo que tenga desperdicio. Por ejemplo, uno en el que el autor describe físicamente a su amigo Alexandre Plana. Dice: es un hombre alto, muy alto -tan alto que se diría que si algún día mirase a suelo tendría vértigo-. Tiene un aire hierático, parsimonioso, lento, en toda su persona. Es un estático. Esto no es debido a ninguna determinación deliberada: es debido a su altura. Es tan largo que parece estorbarse un poco. Siempre hay una parte de su cuerpo que no sabe dónde poner. Tiene que ir con cuidado de no tropezar. Por eso siempre mira adelante... tiene la cara ligeramente picada de viruela. Sus ojos, de un azul grisáceo, más que ojos de soñador, son los ojos de un hombre un poco cansado de soñar.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Madrid, capital del ambiente

Desde hace 10 días vivo en Madrid. Estoy aquí realizando el IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Mi amigo Diego Jemio me ha recomendado leer el libro Madrid, del periodista catalán Luis Carandell, entre cuyos capítulos he descubierto descripciones de esta ciudad que me gustan. Por ejemplo, que ser de Madrid consiste muy a menudo en no ser de Madrid o que Madrid prohíja a los forasteros dejándoles que sigan siendo lo que eran cuando llegaron. En la introducción, el autor -a pesar de que las mínimas por estos días están bajo cero- define a Madrid, con buen tino, como la capital del ambiente: 'a mí me gusta Madrid por el ambiente', se oye decir con cierta frecuencia. Y aunque no se sabe exactamente lo que eso significa, hay que reconocer que es verdad, que lo bueno de Madrid es el ambiente. En sus cuatro siglos de vida capitalina, Madrid ha sido capital de muchas cosas. Capital de un imperio, capital de una nación, capital de la gloria, capital de la movida, capital europea de la cultura y hasta se la ha llamado 'la capital del mundo'. Pero nunca ha dejado de ser, si puede existir este título, la capital del ambiente.

martes, 9 de febrero de 2010

Nueve ingredientes para ser feliz en la redacción

Pilar Cambra, experimentada columnista del periódico económico Expansión, ha elaborado una lista de nueve ingredientes para ser feliz en una redacción. Aquí van, en la voz de la propia periodista, según su exposición en la última clase que brindó a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos.

1) Trabajar con amigos. Hacer amigos de aquellos con los que trabajo. Hay que interesarse, no de una manera violenta y brutal, pero sí discreta, de los problemas que ellos tienen; no sólo de los laborales, sino –más bien- de los personales; porque detrás de alguien que te dice que no puede más o que esto lo está matando hay un problema personal.
2) Defender con uñas y dientes que no tenemos un horario que cumplir, sino una tarea que realizar. En este sentido, también se debe ser exigente con el ideario de la empresa; es decir, demandar qué intereses defiende la empresa y por qué los defiende, y saber aplicar la cláusula de conciencia las veces que sea necesaria.
3) Presentarse como voluntario con frecuencia. Pero ojito: sólo para aquellos trabajos y misiones que sabemos que podemos hacer bien, y no para las cosas que nos desbordan, porque eso puede ser tu tumba. Si se es hipotenso o hipotensa, como yo, está claro que es imposible gozar de lucidez mental si no has tenido una buena noche y te has debido tomar tres cafés en tiempo récord. En ese caso, ofrecerte para una misión a las 8 de la mañana no es recomendable.
4) Preguntar, preguntar y preguntar. Preguntar no es humillante. ¡Nunca! ¡Jamás lo es! A los veteranos les gusta practicar esa misericordia que es enseñar al que no sabe. De modo que preguntar es a menudo un favor que se hace, por lo menos a esta gente. Pero hay que distinguir entre la curiosidad sana y malsana, entre la oportuna y la inoportuna: en la hora de cierre, no puedes ir a preguntar a los gritos: ‘¡oye! ¿No has encontrado un anillo en el lavabo? O bien: ‘¿puedes leerme este texto que acabo de terminar?’. Puede ser hasta peligroso.
5) Sugerir e inventar. Uno no puede ser el enano mudito de Blancanieves en la redacción. Un poquito de espíritu de aventura para no ser mañerista (sic), sino periodista. Si tú te aburres en la redacción, aburrirás a los lectores.
6) Sube y baja, como el nombre de la película de Cantinflas. Este trabajo es así: yo he hecho pies de fotos hasta el hartazgo. Yo he hecho Deportes. Yo he hecho Sucesos (Policiales). Y me he divertido mucho. Creo que a todos nos conviene pasar una temporada en el infierno, en el anonimato. Estos períodos te enseñan que tú eres lo que el medio es. Es decir, un día puedes ser el lucero del alba en el firmamento, y al día siguiente simplemente nada.
7) Estar siempre en contacto con la vida. Las nuevas tecnologías han convertido a los periodistas en burócratas, y los periodistas no debemos ser oficinistas. Lo que sucede no está en Wikipedia: ocurre en la calle, en las tiendas, en las revistas y, sobre todo, en las conversaciones con personas que no son periodistas. Hay que evitar encerrarse en el gueto profesional.
8) Cuidar nuestra propia vida. Aunque el trabajo se lleve la mayor parte de nuestro tiempo, la verdad está ahí fuera. Opino que, si en algún momento debemos optar entre ascender de puesto y mantener la vida privada sin recortarla, la vida de la familia, de los amigos, de las aficiones, yo elegiría ceder la propuesta laboral en vez de menguar la cuota personal. La empresa no tiene corazón ni alma, y cuando a ella se le ocurra estarás en la calle. Y tu marido o tu mujer, y con razón, también pueden abandonarte si pones el trabajo, o la ambición, por encima del resto.
9) Por muy precaria que sea nuestra situación debemos apostar siempre por lo óptimo: la verdad, la bondad y la belleza. No debemos de vendernos por un plato de lentejas, por más que lo necesitemos. La pasaremos muy mal en muchas ocasiones, pero dormiremos tranquilos. Más vale vender helados en un carrito.

Yo he agregado un ingrediente más: para contrarrestar el sedentarismo y la ingesta irresponsable, conviene siempre hacerse tiempo para practicar un deporte y, en lo posible, tratar de comer siempre sano y en horario. Advertí en la clase que mi vida no es el ejemplo adecuado para este ingrediente (como a destiempo y fumo 20 cigarrillos diarios, además de que no practico ninguna disciplina física con regularidad), pero creo que es bueno ser consciente de ese déficit y saber diagnosticarlo para sentirse mejor, en la redacción y en la vida en general.

jueves, 4 de febrero de 2010

El marrón

La periodista Pilar Cambra, redactora jefa del periódico español Expansión, ha dicho en su primera clase a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos que en las redacciones se escucha de vez en cuando a algún cronista murmurar con fastidio: ya me ha caído el marrón. Y explicó: el marrón es el trabajillo que le dan a fulano, que se lo pasa a otro fulano, que se lo encarga a mengano y así, como una pelota. El que nadie quiere hacer; la crítica de un libro cuyo autor es amigo de tu editor o el lugar en el que se realiza un copetín para celebrar algo que no le interesa a nadie. Eso es el marrón. Es bueno, siempre que te haya caído el marrón, avisarle a tu jefe que harás el trabajo, pero que no eres ningún tonto. Aquí, en Madrid, comienzo a confirmar que el diarismo en España no es muy diferente al de la Argentina.

martes, 5 de enero de 2010

Ese enigmático bálsamo

En este camino inevitable hacia el escepticismo que he comenzado a transitar desde que soy periodista, en este forzoso avance hacia la mayor incredulidad y la negación antipática de lo sobrenatural y los desvíos del existencialismo, un misterio cotidiano germina, de vez en cuando, como capullo en el desierto envenenado de la sospecha: el déjà vu. Felizmente, no puedo encontrarle explicación al hecho de vivir un instante que ya ha aparecido en mi mente con anterioridad. Meses, años antes. El déjà vu asoma cuando menos lo espero y en lugares familiares o inmemoriales, y pasa volando como una estrella fugaz, riéndose del esfuerzo en vano por retenerlo y someterlo a un cuestionario burdo y terrenal. Se esfuma al amanecer, como el ser querido que ya no vive y aparece en sueños extraños y sofocantes. Es un baldazo de desperdicios lanzado al parco señor Intelecto; una grosería proferida a la jactanciosa señora Razón. Es una alucinación real, cierta, casi tangible, que me arrulla a menudo, de repente. Es un canto alegre a la locura. Una cantimplora de agua bendita en la montaña de la muerte. Una confusión vestida de esperanza.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Si le hubieran hecho caso...

La tucumana Libertad González es representante en la Tierra de la Comunidad Galáctica. Sí. Y asegura que cuenta con una filmación reveladora del rostro del asesino de Ángela Beatriz Argañaraz, la maestra que desapareció el lunes 31 de julio de 2006. Inclusive, González -coordinadora del Equipo de Contacto de Quinto Tipo (con poder) con Extraterrestres- ofreció su propia versión sobre el homicidio de Betty. Si no me creen, miren la solicitada que publicó en la edición de La Gaceta del último 22 de diciembre (clickear en la imagen para ampliarla).

sábado, 12 de diciembre de 2009

Mal concepto

El jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, calificó a Abel Posse, un día antes de que el escritor juró como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Es faccioso y misógino; un enorme burro de dudosa formación democrática. Chupate esa mandarina.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Imaginando la partida

Entre las buenas nuevas con que me ha sorprendido 2009 la que más se destaca, sin dudas, es la de haber ganado la beca para realizar el Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Eso significa que entre febrero y julio de 2010 viviré en Madrid, donde trabajaré en un medio de comunicación (a confirmar) y recibiré capacitación académica semanal en la Fundación Diálogos, la organizadora. Mientras se aproxima la fecha de salida del transatlántico crece el nerviosismo, la curiosidad, el deseo frenético de estar allá. Recién, escuchando un tema de Joaquín Sabina que se llama Yo me bajo en Atocha, en la versión en vivo de Nos sobran los motivos, he agitado aún más esos síntomas típicos de la prebeca, del que se va queriendo irse.

viernes, 4 de diciembre de 2009

La semántica del siglo XXI

El lema de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) está inscripto en latín en su escudo: pedes in terra ad sidera visus. Fue su mismo fundador, el doctor Juan B. Terán (1880-1938), quien compuso esa divisa, según reseñó el historiador Carlos Páez de la Torre. Sidera Visus es el nombre de una publicación que edita desde el 8 de octubre pasado la casa de altos estudios. Hoy a la siesta, en el café, le pregunté a un periodista amigo, que es licenciado en Letras y escribe para ese suplemento, el significado exacto del eslogan, ya que yo no sé latín. Me respondió: cumpa, significa 'los pies en la tierra, la mirada en el cielo', un propósito que nunca compartí porque caminando te podés tropezar 'pal pingo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La Mamma

Este fin de semana he debutado en el teatro San Martín como cantante de ópera. El Ente Cultural de Tucumán me ha ofrecido hace un mes un rol en La Mamma, le convenienze ed inconvenienze teatrali, del compositor italiano Gaetano Donizetti, con adaptación del régisseur Jorge de Lassaletta. Desde entonces estoy ensayando, fijando intervenciones líricas, incorporando nociones de actuación y conociendo los entretelones, el laburo tras las bambalinas, el trabajo que cumple cada uno, un mundillo barroco, divertido, catártico, excitante, provocador, intrigante. La obra es una ópera buffa, una comedia cuya trama es acerca de las dificultades que surgen a la hora de armar una ópera, en un teatro venido a menos, con un elenco de mediocres, de malos actores y de pésimos cantantes, entre otros personajes de mala muerte: aprovechadores, ventajistas y hasta ladrones, como la protagonista, Mamma Agatha (un barítono travestido, que en este caso es representado por el experimentado cantante Leonardo Estévez). A mí me toca interpretar al inspector (L'ispettore), que vendría a ser el jefe del teatro. El viernes 20 y el sábado 21 se realizarán las dos últimas funciones. Aquí, el comentario que publicó el diario La Gaceta.

martes, 3 de noviembre de 2009

Chiste fácil

Un viejo periodista de La Gaceta es conocido, además de por su excentricidad, por sus chascarrillos. Son del tipo que en esta redacción llamamos chistes fáciles: bromas al vuelo, tomando noticias y elementos de la realidad en general, y en las que abunda el juego de palabras y de conceptos. El último de los chistes fáciles que le escuché es uno vinculado con la muerte del antropólogo francés Lévi-Strauss: mirá vos: a los 100 años murió Lévi-Strauss. Qué cagada, che: vamos a tener que volver a usar Wrangler. Otro de hoy: se fue Cocca de Godoy Cruz; dicen que ya hay gestiones por Mirinda.

martes, 27 de octubre de 2009

Homónimos

Hoy leí un artículo acerca de los pesares de un joven inglés de 20 años que se llama Harry Potter, tal como el célebre personaje creado por la escritora J.K Rowling. La información me trajo a la memoria un artículo que escribí hace cuatro años para La Gaceta.com, titulado Susana Giménez, Hugo Chávez y Carlos Bianchi son tucumanos:

La comunicación fue un viernes a las 21.37, durante el horario en el que Telefé trasmite Susana Giménez.
- Hola, ¿Susana Giménez?
- Sí, ella habla. ¿Quién habla?
- Te hablamos de LA GACETA.
- Uh... sí, otra joda de vuelta.
Susana, que vive en el barrio El Salvador de esta ciudad, es viuda, tiene cinco hijos y trabaja en un lavadero automático de ropa, contó que ya está cansada de que algunos pícaros busquen el teléfono en la guía para hacerle chanzas por llamarse igual que la diva de la televisión. “Un día fui a hacer un trámite en una oficina pública. Cuando un empleado me preguntó mi nombre para comenzar a completar un formulario, le dije: ‘soy Susana Giménez’. Entonces, él se cruzó de brazos y de piernas, apoyo su espalda sobre la silla, me miró y me dijo: ‘ah, claro, entonces yo soy Mirtha Legrand’. Al principio te causa gracia, pero cuando te hacen 10.000 veces bromas parecidas... y bueno”, comentó Susana, cuyo apellido, en realidad, se escribe con J, pero en la guía telefónica figura con G. “El otro día me llamaron y me dijeron que eran de una radio. ‘¿Susana Giménez?’, le preguntaron a una de mis hijas, que, como escuchaba risas, le preguntó quién llamaba. ‘¡Queremos cobrar el premio; ganamos con el Imbatible!’, le dijeron. Entonces, yo agarré el teléfono y le dije: ‘escuchame, no te hagás el gracioso’, y le corté. Pero volvía a llamar, insistía, se reía, y después comenzó a insultarme. Eso no fue divertido. Otras veces pasó lo mismo con el premio de Ala”, dijo Susana. Como ella, hay muchos tucumanos tocayos de famosos que contaron a nuestro diario anécdotas tanto graciosas como molestas.

Algún parecido
No es venezolano. No es presidente. No es revolucionario. Tampoco anda por todos lados criticando al imperialismo ni atacando a George W. Bush. Ni es militar, aunque es policía retirado y estuvo vinculado con el Poder Ejecutivo tucumano durante 15 años, como peluquero de la gobernación. Hugo Chávez, vecino de la calle Palavecino al 500 de esta ciudad, afirmó que cuando conocen su nombre a menudo le hacen bromas, pero que siempre las recibe con alegría. “Lo veo seguido por televisión. Estoy de acuerdo con muchas cosas de él; me gusta la personalidad que tiene el tipo. No estoy en contra, así que no me disgusta tener su mismo nombre. Además, tenemos un cierto parecido: los dos somos medio petisitos”, destacó el coiffeur.
“Mirá, por tener este nombre, algunas veces terminás siendo más famosa que la famosa”, dijo Beatriz Salomón, una tucumana a la que el vedettismo no le cae nada bien. “En todos lados les da gracia cuando les digo mi nombre. En los mayoristas de golosinas, cuando iba a hacer cobranzas, me decían: ‘así que usted es la famosa Beatriz Salomón’. Yo sólo me reía. Tantas veces en la vida me dicen ese tipo de cosas, y otras que mejor ni contar”, afirmó Beatriz, que era dueña de una fábrica de cubanitos, en cuyas bolsas figuraba su nombre. “Una vez, en Buenos Aires, vi a Beatriz Salomón, pero no me acerqué a decirle nada. Nunca me gustó ella, ni su forma de pintarse, ni de vestir, ni ella misma como artista. Pero después, con todo el despiole que pasó con el marido, me pareció una persona sencilla y humilde”, dijo Beatriz, que en la actualidad se dedica a la venta de cosméticos.
“Me gustaría ser solamente el aguatero de Bianchi, para ganar un poco más de plata. Pero es imposible: soy hincha de San Lorenzo”. Carlos Bianchi es un comerciante de Concepción, de 38 años, que sostiene que anda rebuscándosela para que a su negocio le vaya cada vez mejor. “El fútbol es algo a lo que por mi trabajo nunca le di mucha importancia. La verdad, me agarrás desprevenido con esta nota, aunque me viven cargando por el nombre”, le dijo a LA GACETA, adonde llamó, después de cortar, para asegurarse de que no era una broma.

Poeta y cantante
“Cuando voy a la obra social para hacer algún trámite y me citan, todo el mundo comienza disimuladamente a reírse. Estas cosas te ponen un poco nervioso, pero con los años te acostumbrás”, afirmó Ricardo Montaner, un vecino de barrio sur. El taquígrafo contó que también escribe poemas y canciones, al igual que el cantante venezolano; aunque reveló que sólo canta en la ducha. “No soy cantante profesional. Pero me encanta la música. Cuando fue el boom de Montaner, a principios de los 90, siempre me cargaban, me pedían que les cantara canciones. Mi viejo, que tiene el mismo nombre, en cambio, se enojaba, los mandaba a la mierda. El es abogado y sufrió un montón de bromas porque tenía la placa de profesional en la puerta de su casa”, dijo.
Mercedes Sosa es un ama de casa a la que le gusta todo tipo de música, pero sólo para escucharla. “Llamaron aquí cualquier cantidad de veces, pero nada que ver. En un montón de lados me preguntan cómo me llamo y después te dicen cosas como: ‘¡ajá, qué nombrecito que tenés!’. Por eso, algunas veces, me presento como Graciela Sosa; Graciela es mi segundo nombre”, relató la mujer.
El escritor Mario Benedetti quizás nunca se hubiera imaginado que haya dos homóminos tucumanos, y menos que ambos tengan profesiones tan diferentes a la poesía: uno de ellos trabaja en un comercio de venta de pollos y el otro es camionero. “Por ahí paso con el camión y enseguida relacionan mi nombre con el poeta. Pero yo no tengo nada que ver con la poesía”, aclaró Mario, el camionero. Comentó que en su familia hablan de algún lejano parentesco con el uruguayo. “Nunca lo averiguamos, pero siempre cuentan que cuando la familia de mi papá vino de Italia, uno de sus hermanos se quedó en Uruguay, y dicen que podríamos ser familia por ese hermano”, confesó.
Carlos Calvo, Cristian Castro y Alberto Cortez también han de ser blanco de una innumerable cantidad de bromas. Al igual que Ernesto Guevara, un músico tucumano. “Una vez, fuimos a tocar con Leopoldo Deza a Bolivia, y en la frontera no me dejaban pasar. ‘Guevara, Guevara’, nombraban los gendarmes entre ellos; y empezaron a revisarme todos los bolsos. Como no encontraron nada, me dejaron pasar. La situación no fue violenta, fue más bien muy cómica”, dijo Ernesto que, pese a no ser tan conocido como el Che, no está muy lejos de la fama: es primera guitarra y voz de la banda del artista santiagueño Raly Barrionuevo. “Una vez volvía de Buenos Aires de grabar un disco con un grupo y mi mamá me contó que habían hablado a mi casa de no sé en qué diario importante de Buenos Aires para preguntar si en vivía ahí un nieto del Che Guevara que estaba grabando un disco. Le respondió que no éramos parientes. ¡Cómo no le dijo que sí, así salíamos en todos los medios”, contó entre risas. “Lo mejor fue cuando unos músicos cubanos vinieron a tocar a Tucumán y me conocieron. No podían creer que tuviera el mismo nombre del Che. Se fueron fascinados”, rememoró.
Homónimos hay en todo el mundo. Hace tres semanas, una ex alcaldesa norteamericana y propietaria de una consultora para el desarrollo de pequeños y medianos negocios visitó Tucumán, en el marco de una gira realizada por un grupo de jóvenes líderes estadounidenses. ¿Cómo se llamaba esta emprendedora de 34 años, un poco gordita y muy simpática? Araceli González. Este cronista también se ríe, ya que, por ser homónimo de un famoso guitarrista, a menudo recibe mails con elogios por joyas musicales que, en realidad, jamás interpretó.

sábado, 24 de octubre de 2009

El auto de tela

BMW presentó el GINA Light Visionmodel, un auto cuya carrocería, en lugar de ser de chapa metálica, está compuesta por una estructura de varillas con un recubrimiento textil que resiste el agua y la temperatura. El video publicitario es impresionante. Los faros delanteros son como ojos humanos, con párpados. Las puertas se abren como las alas de un ave. Y el motor se deja ver como una mujer que se baja el cierre y muestra... su corazón. Daniel Fontanarrosa, un amigo muy fierrero, diseñador del diario, me contaba sobre este fascinante vehículo. Le pregunté: ¿qué pasa si chocás? Me respondió: nada; lo llevás a la modista, y listo.

sábado, 17 de octubre de 2009

El sueño peronista

Hoy escuché en la redacción una conversación entre dos periodistas -uno de ellos de extracción peronista- sobre el discurso de Cristina Fernández de Kirchner durante el acto del Día de la Lealtad:
Periodista I: ¡Qué poética la Presidenta! Ha dicho que no se puede ser peronista y no tener sueños.
Periodista II: Y tiene razón. Yo vivo cagao' de sueño.

martes, 13 de octubre de 2009

Posible título

Estoy escribiendo un informe sobre una baja de tasas de préstamos personales, que no es tal cosa. Según un artículo que salió en un matutino económico de Buenos Aires, los intereses se redujeron hasta un 10% en las últimas semanas. Sin embargo, cuando consulté a banqueros y a gerentes de Tucumán me trataron hasta de loco. Las tasas siguen igual de altas: en algunos casos el costo financiero total ronda un 55%. Llamé a la línea gratuita de un banco de capitales privados haciéndome pasar por interesado en un crédito personal de $ 10.000, y me dijeron que tengo que ganar $ 5.000 mensuales; sino, no hay crédito. Yo gano por mes bastante menos. También me piden que no esté comprometido en el Veraz (sin sobreendeudamiento), que la cuota mensual no supere un 40% de afectación sobre el salario mensual, que cuente con no sé cuántos años de antigüedad laboral en relación de dependencia, que sea cliente del banco y demás requerimientos inviables. Le comenté sobre estas averiguaciones a mi compañero del diario Santiago Pérez Cerimele, quien me sugirió un título para el informe tan mordaz como real: Para tomar un préstamo personal es conveniente no necesitarlo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Para la cantora

En un instante fecundo, su dulzura adormeció al negrito y brotó un jazmín. El sol asomaba sobre los ochenta y su regreso fue el arado que sembró en la oscuridad un tiempo de claridad.
Fue niña, cuna, teta, techo y manta. Fue un montón de cosas santas, mezcladas con cosas humanas. El campo, el fruto, la miel y esas ganas de amar. Cantando y desencantando se le entreveraron las penas. Anduvo llorando pa’ dentro, mientras se reía pa’ juera; así tuvo que vivir. Pero hizo tronar el bombo con fuerza, soltó su voz y emocionó a los cinco continentes.
Fue una mujer que se preguntó por la dignidad; que vio el otro país, descalzo en el arenal, durmiéndose en el andén, sin tener a qué puerta golpear. Y cuando se acordó de él, se enojó de ayer, se llovió en abril. Soñó una patria americana de mar a mar, sin distancias ni fronteras, sin hambre de justicia, de paz y de libertad. Conoció las ausencias y el mal pago, y toleró la soledad como isla perdida. La luna tucumana sabe de su largo caminar.
Tardó en llegar, pero al final logró recompensa. Tuvo tantos hermanos que no los pudo contar. Con ellos compartió las palabras y los signos, el valor de haber vivido, y les dejó la experiencia, el desengaño y la voluntad de andar gritando que no está muerto quien va. El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste le dejó. ¿Cuál fue su pecado? ¡Hizo linda esta mala vida para que nos olvidemos que hay que sufrir! ¿Dónde iremos a parar, si se calla la cantora?
Volver a los 17. La infancia en Barrio Jardín. La calle regada. ¡El mismo rollo con los parientes! Esa musiquita del pueblo. El rugido del surco doliente bajo el cielo de las cañas. El vino patero. Las flores del monte. Un silencio de amigos. La risa de un niño.
Cuando vuelva, se irá a cantarle a los olvidados sin que la vea nadie, porque no querrá aparecer con los dos ojos llorados. Negros ojos sinceros. Será la voz infinita de la tierra, del mundo, del amor, de la memoria, de la dicha y del quebranto. De la esperanza. Volverá repartida en el aire a cantar, siempre.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Menos mal: no era taaaaaaaaan cara

El secretario privado de la presidenta, Cristina Fernández, salió a defenderse de quienes lo atacan por edificar una mansión siendo un empleado en relación de dependencia sin ingresos extra. Fabián Gutiérrez, que gana 15.000 pesos mensuales como servidor del matrimonio Kirchner -así se definió-, aseguró que la vivienda que se está construyendo en El Calafate no cuesta un millón de dólares, sino 300.000 dólares. Gutiérrez reconoció haberle puesto porcelanato, hidromasajes y jacuzzi al inmueble, que está rodeado por un extenso parque y cuenta con una piscina climatizada de 10 por seis metros, grifería de alta calidad, un amplio gimnasio y un sauna. Las comodidades de quien proyecta tener una casa para el resto de su vida, justificó el colaborador presidencial. A veces, conviene no aclarar, porque oscurece.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La melancolía de los viajes

Empiezo a creer que es conveniente no irme demasiado tiempo de mi ciudad a tomar contacto con personas cercanas y desconocidas, a pasear y a experimentar las actividades que me apasionan, como el periodismo y la música. Es una combinación tan hermosa como atroz. He pasado ocho días fascinantes en Chubut, durante los cuales hubo tiempo de viajar, de cantar (mucho), de aprender, de conocer gente estupenda, de recagarme de risa y de conmoverme con inolvidables performances de mi coro y de los que participaron del último Certamen Internacional de Coros; en particular, la Cantoría de la Merced, de Córdoba, que se llevó todas las palmas de la competencia con justeza y con esplendor. Fueron ocho días de entusiasmo, de tensión, de tristeza, de alegría, de emoción, de risas, de llanto, de pleno goce... de tortas galesas, de mates calientes, de viento helado, de lugareños tranquilos y gentiles, de bufandas verdes al cuello, de fotos por doquier, de concentrar y vocalizar, de cerveza y fernet, de guitarreada, de Ravel, de Rheinberger y de Piazzolla. En este feriado provincial, en el que dan ganas de tirarte a comer mandarinas con amigos en el pasto verde del parque 9 de Julio, venir a bajar teclas en esta redacción es una tarea bastante ingrata. Hoy, en este habitáculo seco y marrón, no paro de recordar con un enorme estrago cada momento en Gaiman y en Trelew. Me mortifica la melancolía de estas gratas jornadas, ahora inmortales; el deseo de volver a vivir cada instante, esa quimera ordinaria, inocente e inevitable que, creo, nos perturba y nos endulza un poco a todos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Máxima irónica

Acabo de escuchar en la redacción una sentencia bien sarcástica de un colega que no sólo se caracteriza por su rigurosidad y por su exquisita pluma, sino también por su acidez: si el periodista no cuenta con información, por lo menos debe ser mala leche.

martes, 1 de septiembre de 2009

Pianissimo

En música dinámica significa volumen. Es un término que conozco bien, porque a menudo el director de mi coro, Ricardo Steinsleger, me pide que no cante tan fuerte y que me integre a la cuerda. Es un problema frecuente. Anoche, un poco para dormirme y otro poco para apreciar un excelente manejo de la dinámica y para entrenarme, me puse a escuchar un disco de João Gilberto, el rey del silencio y uno de los padres de la bossa nova, junto con Tom Jobim y con Vinicius de Moraes. Hacía un tiempo que no me recostaba a escuchar con atención sus temas y volvió a impresionarme uno en particular: Desde que o samba é samba. ¡Shhhhh! ¡Silencio! Que canta João.

martes, 25 de agosto de 2009

Reacciones al fallo verde

Los fallos judiciales siempre dejan satisfechos a unos y disconformes a otros. Y el de la despenalización de la tenencia de marihuana en el ámbito privado, que emitió ayer la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no es la excepción. Por ejemplo, el gobernador de Tucumán, José Alperovich, se declaró en desacuerdo con la sentencia y dijo: ahora va a ser más fácil drogarse (vaya novedad). El porro está socialmente aceptado; se fuma en una fiesta como si nada. Es una locura, es gravísimo. Hemos invertido en salud y en deportes, y vemos que no se puede parar. Un amigo mío, en cambio, envío un mensaje de texto para festejar la resolución del máximo tribunal: Estimados: estamos ante un día histórico que será recordado por las futuras generaciones de hombres libres. Nuestros hijos podrán fumar churros en las plazas y en los parques, como vaticinara el Salmón. ¡Prended y fumad para celebrar la victoria de la psicodelia!

miércoles, 19 de agosto de 2009

Divorcio de primavera


Hoy se cumplen 40 años del último día en que los Beatles grabaron todos juntos. Ese 19 de agosto de 1969 terminaron Abbey Road. Días después se produjo su separación artística. Para siempre. El disco salió a la venta el 26 de setiembre y para fines de ese año vendió cuatro millones de placas. Entonces, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr ya no se podían ni ver. Su último disco, Let it be, había sido grabado antes que Abbey Road, pero salió en 1970. Según me contó Roberto Delgado, un colega del diario, fanático de los melenudos de Liverpool, los primeros meses de 1969, cuando grabaron Let it be, el trato entre los cuatro músicos era ya muy agresivo y se percibía un malhumor permanente en las sesiones. Por eso no querían sacar ese disco, y lo postergaron hasta 1970. En agosto se juntaron para grabar Abbey Road y todo fue más calmo. A los tres días de haber concluido la tarea, Lennon se le acercó a McCartney y le dijo que ya no quería saber nada más. El disco es increíble.

martes, 18 de agosto de 2009

La primera dama de la canción

Hoy traje al diario un disco de temas de Ella Fitzgerald, mi preferida entre las cantantes de jazz. Sus interpretaciones son sensuales, enérgicas, justas, llenas de ternura. Su voz es de esas que conmueve con su franqueza, con su prodigiosa soltura. Entre Misty, Summertime (esa inolvidable versión con Louis Armstrong) y Beewitched, me acordé de una semblanza que escribió hace ya más de cinco años mi colega y amigo Roberto Espinosa para el portal Mundoclasico.com. El artículo es un repaso galanteado de la vida de la cantante, que como la de la mayoría de las estrellas de la música negra, no ha sido nada fácil. Ella es Ella. La primera dama de la canción.

martes, 4 de agosto de 2009

¿Una foto, señores?

Disfruto de sentarme a tomar café y de conversar en bares de esta ciudad; de esas largas sobremesas, de la polémica, de las catarsis, de los buenos momentos. Y de varios cigarrillos al sol. A menudo, aparece un hombre de entre cincuenta y sesenta años que se acerca a cada mesa y pregunta caballerosamente: ¿una foto, señores? Lo he visto en la mayoría de los bares que frecuento, cercanos a mi departamento y a mi trabajo, y no he observado a ningún comensal que acepte la propuesta. El fotógrafo ofrece instantáneas tomadas con una cámara de rollo. Un trabajo, digamos, artesanal. No soy yo de esas personas a las que lo antiguo les parece pintoresco o de las que se afanan todo el tiempo en rescatar lo demodé, pero el caso de este artista citadino sí resulta distinguido en estos tiempos. Salir a la calle a vender fotos tomadas y elaboradas con los implementos tradicionales es revindicar el oficio. La foto en papel, el recuerdo tangible, ha ido perdiendo terreno frente a los álbumes digitales, Facebook, fotologs y demás yerbas cibernéticas. Es lo que pronto pasará con la información de los periódicos, como en el que trabajo. Pienso en los ebooks, también, y me asusta un poco ese fenómeno, esos raros libros sin hojas. Deseo que la electrónica y la informática se demoren un poquito y se apiaden de lo concreto, de lo palpable; poder seguir ennegreciéndome los dedos con el diario y pasar las fotos en ronda.

martes, 28 de julio de 2009

Polos

Noventa y un años tiene Efraín Wachs y participa de torneos mundiales de atletismo. Para celebrar su cumpleaños, corrió 91 veces 100 metros en Tucumán. Yo tengo 64 años menos que este viejito y, aunque me propongo limpiar mis pulmones y mejorar el ritmo cardíaco, todos los días postergo una vueltita al parque 9 de Julio.

jueves, 16 de julio de 2009

Invierno, oficina y jazz

Esta tarde: vidrio empañado, calor de encierro, estrago glacial, café con leche, Gershwin. Love is here to stay, en las cuerdas de Yehudi Menuhin y de Stéphane Grappelli.

lunes, 13 de julio de 2009

Pilar Rahola y el golpe de Estado blando

El domingo salió publicada en La Gaceta Literaria una interesante entrevista a la periodista española Pilar Rahola. La recomiendo. Aquí va un fragmento. Creo que cualquier golpe de Estado debe ser condenado. El actual gobierno de Honduras tomó el peor de los caminos; se equivocó. Pero de ahí a convertir a (Manuel) Zelaya en un santo hay un abismo. Pienso que se trató de un contragolpe a quien quebraba las leyes, gobernaba de espaldas a la sociedad e intentaba convertir a su país en un satélite de Chávez. Zelaya intentó un golpe de Estado blando: el que consiste en socavar la democracia desde la democracia, replicando lo que se hace en Venezuela y en Bolivia. Lo notable de Zelaya es que violó la Constitución y ahora apela a ella para volver a su cargo. Criticó a Estados Unidos y ahora va corriendo a ver a Hillary Clinton. Forma parte de la lógica, o la contradicción, populista. Lo que yo le preguntaría a Cristina Kirchner, que viaja en el avión con Correa a denunciar el golpe, es dónde estaba antes. ¿Dónde estaba Cristina cuando Zelaya desmantelaba la libertad en Honduras? ¿Por qué se paseaba de la mano de Castro? Argentina está cada vez más cerca de Chávez y cada vez más lejos del sentido común. Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez no viajaron. Sí Cristina, y en medio de la pandemia que vive su país.

lunes, 6 de julio de 2009

Culpa cotidiana

Juan está apresurado. Parece correr descalzo por las brasas, aunque lleva puestos los mocasines. Todavía no se ha despabilado de un sueño profundo y terrible. Está atolondrado, con los ojos abiertos pero sin haber despertado, y su paso es tan veloz que las piernas comienzan a dolerle mientras avanza en su trayecto, el de todos los días. Sin importarle demasiado sus pulmones ni la lasitud del recién levantado, enciende ese despiadado primer cigarrillo, el que le sigue a los treinta del día anterior; su corazón apura el trote y de golpe sufre un breve mareo y un cansancio de veinticuatro horas. Maldice el día, nublado y frío, y se injuria por haberse quedado dormido otra vez. Cuando vuelve a conectar su pensamiento con la ciudad se topa con uno de los bares que frecuenta. Se sienta a una mesa en la vereda. Pide un cortado y una medialuna dulce y apaga el pucho en el piso. Las sienes le duelen tanto que parece que van a estallar. Se refriega los ojos y toma el diario de una silla desocupada. Revuelve su mochila y no encuentra los antejos. La puta madre, reniega en voz baja. Se hace tarde para volver a casa a buscarlos. Lee el periódico y se asombra por la rapidez con que progresa su asimilación de las noticias. Razona que el mejor momento para leer es la mañana, aunque ya son las cuatro menos cuarto de la tarde. Vuelve a cuestionar su incurable ociosidad y proyecta precarios planes para dejar de fumar o para ejercitar el cuerpo y la mente. Utopías. Sale del café ya despejado por completo de la pesadilla que lo afligió hasta hace media hora y enciende otro pucho. Han pasado veinte minutos desde que cerró la puerta del departamento (¿la cerré?, se pregunta) y llegaría una hora tarde a cumplir su deber. Empieza a escudriñar sus obligaciones y recuerda una tarea prevista para el mediodía. Ya fue, dice, ahora entristecido. Se convence de que debe arribar lo más pronto posible a la meta. Se angustia cuando imagina los comentarios socarrones y las miradas con sorna a su pelo mojado, a sus ojos menguados y a la barba de dos días, que no ha tenido tiempo de rasurar. Se fija en las vidrieras si no ha salido muy despeinado, si la camisa no está muy arrugada, si el nudo de la corbata no es de secundaria y si el saco aguantará un día más sin ir a la tintorería. Todo en orden. Camina y dirige una mirada involuntaria a las baldosas de siempre. Esta vez se da cuenta de que ninguna le gusta y que tal vez por eso las observa todos los días con espontaneidad. Llega a la esquina y, como no pasan autos pese a que el semáforo está en verde, cruza la calle con la misma celeridad. De pronto sale el sol y se frena para disfrutarlo antes de meterse en la oficina todo el día. Le gusta el sol y comprueba con agrado que el centro goza de un silencio venerable. Prende otro Parliament. Llegar a las cuatro y cuarto es lo mismo que a las cuatro, se dice para redimirse. Se acuerda de las buenas horas de anoche: de los chistes, del póquer, del alcohol, de la música. Una sonrisa se le forma inconscientemente en su cara y se mantiene unos largos segundos… ¡pero qué pelotudo que soy!, piensa, enojado y de vuelta agitado, mientras saca el celular de su bolsillo y se fija en la hora. Tira el pucho y sigue viaje. Su cuerpo empieza a transpirar. Está apuradísimo, pero ya más cerca. Menos mal que vivo a unas cuadras, cavila. Cuando por fin llega a la puerta del trabajo repara en algo que cuarenta minutos antes debía haber advertido; no sabe si reír o llorar: hoy es su día de franco.

domingo, 5 de julio de 2009

Postales de una definición de película

Los últimos minutos de la final entre Vélez y Huracán se asemejan al desenlace de una película de Alex de la Iglesia: caótico, violento, grotesco, electrizante. Y largo. Después del gol de Maxi Moralez, una anciana, invulnerable, festeja el triunfo del Fortín al borde de la cancha, entre los cuerpos técnicos, cuando faltaban aún ocho minutos para que termine el juego. Angel Cappa abandona la mesura y la elegancia, desata la furia del que ya se ve segundo y se revela camorrista, desbocado; el barrio es inocultable en el fútbol, para los menottistas y para todos. El partido sigue. Fricción: planchazos, puñetazos, bravuconadas. La gloria quemera se queda a medio metro del arco rival, después de un córner. Pitazo final. Los hinchas velezanos se meten como cucarachas en el campo. Otros prefieren las alturas y escalan por el alambrado de las tribunas. Bomberos les largan chorros de agua fría en pleno invierno porteño y después del granizo. Un jugador de Vélez se ríe a carcajadas con el rostro lleno de sangre; uno de Huracán, aplastado, llora de pie. En Liniers vuelven a gritar campeón. En Parque Patricios ven al Globo caerse del cielo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Venta callejera

Las ofertas de los vendedores callejeros de la peatonal Mendoza provocan risas y comentarios socarrones en mi trabajo. Durante el horario comercial, la voz potente de estos comerciantes se escucha con claridad en toda la redacción y los artículos que venden dan cuenta de que siguen las tendencias de mercado, quizás más a tempo que una multinacional. Hoy, dos de ellos hicieron furor durante la tarde:

Vendedor callejero 1: ¡Vendo lo que está de moda: lo' huevito que crecen en el agua y sale un dinosaurio! ¡Lo' huevito, lo' huevito! ¡El huevo Kinder no va má'...!

Vendedor callejero 2: ¡Barato vendo lo' barbijo, vendo!

martes, 30 de junio de 2009

El excéntrico Eric Cantona

Hoy un compañero me ha leído en el trabajo un artículo que se publicó en canchallena.com -la nueva web deportiva del diario La Nación-, referido al recordado futbolista francés -hoy director de cine- Eric Cantona. La nota está firmada por Ezequiel Fernández Moores y se titula El espíritu de Cantona. Es divertida; está muy bien escrita; me gustó. Aquí va un párrafo. El 25 de enero de 1995, cuando salía expulsado de la cancha de Crystal Palace, un joven de 20 años vinculado a grupos de extrema derecha, lo insultó. Cantona saltó desde el campo a la tribuna para darle una patada de kung fu que recorrió el mundo. Manchester United lo había suspendido por cuatro meses y multado con el máximo de dos semanas de salario. La Federación inglesa citó a Cantona y, recordando aquel episodio de 1991 ante el tribunal francés, Graham Kelly, uno de los dirigentes ante los cuales debía declarar, se reunió en privado con el jugador. Le aconsejó que pidiera perdón, que se disculpara ante todos por su actitud. Y allí fue Cantona: "pido perdón a todos, a mi club Manchester United, a mis compañeros de equipo, a los fans, a la Federación…y también quiero disculparme con la prostituta que compartió mi cama la tarde pasada". La suspensión aumentó a ocho meses, la multa a 10.000 libras. Además, lo condenaron a dos semanas de cárcel, que conmutó con 120 horas de servicio comunitario. Volvió al Manchester para ganar dos nuevos títulos de Liga, distinciones y retirarse campeón a los 30 años, porque ya no tenía más para dar y enojado porque el departamento de marketing del club quería convertirlo "en una mercadería".

viernes, 26 de junio de 2009

Ensamble tanguero

Cómo cambian las cosas los años. Hoy no sé más quién soy. Toda mi vida es el ayer. Los recuerdos me han hecho mal. ¡Qué noche llena de hastío y de frío! Y sin garúa, ni luna, ni estrellas siquiera. Solo estoy. Acobardado, como un pájaro sin luz. La historia no vuelve a repetirse, muñequita dulce y rubia. Esta noche, mareado, río por no llorar; y amarrado al recuerdo, sigo esperando... en vano. Fuga. Misterio. A lo lejos suena la voz del bandoneón. Cierro mis ojos y escucho a Malena, herida por un sable sin remaches; y cual reo meditabundo me pongo a silbar su canción. Recuerdo tu cuerpo en la intimidad... pero esta noche aquí no hay nada, nada más que tristeza y quietud. ¡Cuánta nieve hay en mi alma! Me largaste sin decirme hasta la vista. Cobarde, desgraciada, sin corazón. Ahora no me sigas, ni me llames, ni me beses ni me llores ni me quieras más.

domingo, 21 de junio de 2009

El noble Huracán

Este Huracán, el de Angel Cappa, es de esos equipos con estirpe, con linaje de grandes. No es sólo el jogo bonito, el tiki tiki, como le dicen al estilo de juego del DT; sino la efectividad, las sensaciones que provoca entre sus simpatizantes. Hoy, por ejemplo, la televisión mostró un arrugado hincha agarrado del alambrado de la popular, llorando sin consuelo, conmovido, después del tercer gol a Arsenal. Reminiscencias automáticas del campeonato de 1973. Ahora, otro título está cerca. Este Globo es elegante. Y no sólo porque los jugadores pisan la pelota, la juegan al toque o tiran caños, sino también por la postura misma de los futbolistas: figura erguida, trote distinguido, pases con swing de golfista. Pocos equipos victoriosos poseyeron esas características. Tal vez el River de Ramón Díaz, en el que jugaban Berti, Gallardo, Francescoli y Sorín, o el indestructible Boca de Basile, con Insúa, Bilos y Gago. Raro, sí, pero ese Boca sí era refinado. Así es este Huracán: una cofradía de alcurnia mística, que deleita a no sólo a los quemeros.

sábado, 13 de junio de 2009

Periodismo económico

Tía lejana: ¡Qué grande que estás ya, chango! ¿Qué estás estudiando?
Sobrino: No, ya terminé la facultad. Estoy trabajando ahora.
Tía lejana: Ajá, ¿y a qué te dedicás?
Sobrino: Soy periodista. Trabajo en un diario.
Tía lejana: ¡Ah, mirá qué bien! Qué hermosa profesión, ¿no? Se debe aprender mucho ahí. ¿Te gusta?
Sobrino: Sí...
Tía lejana: ¿Y qué hacés? Reportajes, artículos, ¿no?
Sobrino: Eh, sí.
Tía lejana: ¿Y qué? ¿Les hacés preguntas a los futbolistas, al director técnico...?
Sobrino: Eh, no. Yo trabajo en el área de Economía.
Tía lejana: No me digás. Qué interesante. O sea que estás todo el día con la Bolsa y todo eso, ¿no?
Sobrino: No, hago los breves.

lunes, 8 de junio de 2009

Pavana orgásmica

Je t'aime; moi non plus (Yo te amo; yo tampoco) es un canto al amor y al placer sexual. Un éxito de 1969 del gran cantante francés Serge Gainsbourg y de su pareja, la actriz y cantante inglesa Jane Birkin. Ambos se hicieron famosos con esta pavana orgásmica que, aunque simple, directa y repetitiva, debe ser una de las canciones más sensuales y melodiosas jamás compuesta.

miércoles, 3 de junio de 2009

La araña y el alacrán

Hace unas semanas, mi amigo Diego Jemio me habló sobre La migala, un cuento del escritor mexicano Juan José Arreola. En el relato, el protagonista, decidido a matar -o a malherir- su despecho, compra una araña venenosa y la libera en su departamento, con el propósito de que el pánico a una posible picadura mortal le gane al estrago, a esa insoportable soledad. Al respecto, le comenté a Diego que hace unas semanas se apareció un alacrán bailando valses alegremente en mi baño, y que conviví con el miedo a un ataque sorpresivo y silencioso del arácnido durante varios días: sacudiendo las sábanas, abriendo las canillas antes de mojarme. Pero hasta el momento -y afortunadamente- no he vuelto a encontrármelo. Aquí no había penas, ni desamores, ni Beatriz para llorar. Sospecho que un buen día el escorpión se marchó a buscar el desengaño a otro lado.

martes, 19 de mayo de 2009

Corazón coraza

Una de las obras más bellas que canté es la versión musical de la compositora Beatriz Corona del poema de Mario Benedetti Corazón coraza. Aquí va un pequeño homenaje al poeta, que murió esta semana. Es una interpretación en vivo del Coro de Cámara Tucumán en el certamen coral de música popular de Venado Tuerto (Santa Fe), en 2004.

martes, 5 de mayo de 2009

Rock alrededor del tajo

La carta del mes de la edición aniversario de la Rolling Stone me pareció graciosa, concisa, piola. La escribió Marcos Mizzi, de Buenos Aires, y se llama Rock alrededor del tajo.

La primera vez siempre duele. Y ésta es la primera carta que te dirijo a vos. No te voy a contar mi no adherencia a las tribus urbanas, ni tampoco te voy a aburrir elogiando una banda de hace treinta años. A lo que quiero apuntar es al caretaje del “rock” y del “ambiente rockero”. Yo también soy adolescente y entiendo en el alma tu necesidad de sentirte especial. Pero te voy a revelar un secretito: escuchar Pink Floyd, usar mochilas con parches y odiar a Tinelli no es ser copado. Odiás al mundo, ¿y qué? ¿Hacés algo más que odiarlo y decir que la música está cada día peor y que así no se llega a ningún lado porque el rock se volvió como Benjamin Button? Soy de la idea de que el rock es transgresión. Nació de los negros que sólo podían joder al blanco con una guitarra y un acorde en séptima menor: imaginate. Tu idea del rock y la música es triste. Hay una canción de Damas Gratis que, con un ritmo genial, dice: “Dale, meneá pa’bajo, mové ese tajo”. Hay otra canción, ésta de Pescado Rabioso, que dice: “Me gusta ese tajo que ayer conocí”. Escuchar a Pablo Lescano es grasa. Escuchar al Flaco no. No sé si me entendés la idea.

sábado, 2 de mayo de 2009

¿Derby?

Periodista I: Che, hoy juega el Real con el Barça.
Periodista II: Cierto, es el Derby.
Periodista I: ¿Derby? Yo conozco el Derby Suaves nomás.

miércoles, 22 de abril de 2009

La crisis de abril

Estoy en crisis. Sí. Abril nunca me gustó. Nunca comprendí las canciones en las que se menciona a abril como un mes de ensueño, de enamoramiento. Abril me sabe híbrido. No hace frío ni calor, o hacen los dos a la vez. En abril comienza el año, y cuando éste no ofrece novedades, la sensación es de espanto. Se convive con el destierro en el pago. Los confines son inciertos. Los cambios están bien lejos. ¡Recién estamos en abril, la puta madre! ¿Cómo hay gente que le puede poner Abril a su hija? Si se le pudiera poner diciembre a un hijo, le pondría Diciembre. O Septiembre, que tampoco me sienta mal. En abril el sol ya no es el mismo. No hay lluvias copiosas y el paisaje adquiere un amarillento viejo. Prefiero el color. O el azul-negro de la noche, el momento del día en el que paso mis mejores horas, últimamente. Abril se queda a medio camino. No es invierno ni verano. No es zamba ni chacarera. No es helado ni chocolate. No es cerveza ni fernet. No es chicha ni limonada. Abril es intratable.

miércoles, 8 de abril de 2009

Mirada a Bernasconi

Olor a café y a pucho viejo; a diario caliente, a tortillas recién horneadas. Un hombre de chaqueta y gorro celestes charla con todos. ¡Qué grande Atlético, papá!, provoca, cada tanto, mientras seca las tazas, en su búsqueda permanente de conversación. La chicana conecta. Desde la barra, un cliente bromea a los gritos con otro, que está sentado a una de las mesas; después, con el lustrín. El de siempre. El revistero de al lado abandona unos instantes un templete amarillento, atiborrado de publicaciones, y su radio modelo 70. Entra al bar. Jueguelé al 27, amigo. Es el año de nacimiento de Alfonsín, le dice a un hombre que saboreaba un cortadito caliente y hojeaba páginas monotemáticas sobre la muerte del ex presidente. Todos se conocen. La flor del desierto es una bonita chica, encargada de la caja. Habla poco. Las mujeres hablan poco cuando hay tantos hombres. Ríe. Esa es su forma de comunicarse. Son seis pesos, responde, mientras la registradora vomita varios tickets de una sola vez. Bernasconi nunca fue un nicho para la intelligentzia ni para los jóvenes. Fútbol, quiniela y política son las razones de vivir. Es un bar de mañana. Uno de los primeros al paso en Tucumán. Nunca fue la bohemia, que se quedó sin La Cosechera y sin El buen gusto. A Bernasconi entran y salen funcionarios, jueces, legisladores, empresarios y sindicalistas de los más rancios. En no más de dos cuadras están la Casa de Gobierno, bancos, la Federación Económica, la Caja Popular de Ahorros… y al frente, la plaza Independencia. San Martín 453. Baldosas negras, toldo y puerta tenaz con vidrios y férreos barrotes. Es una de las fachadas del señorial edificio del Jockey Club. Es el punto de encuentro.

sábado, 4 de abril de 2009

El pueblo sabe a quién llorar

Uno de los mejores homenajes al ex presidente Raúl Alfonsín que leí es el del panorama sabatino de Alvaro Aurane, editor de Política del diario La Gaceta, de Tucumán. Se titula El pueblo sabe a quién llorar y considero que es un repaso justo de la trayectoria del líder radical.

jueves, 2 de abril de 2009

Sentencia de café

Mujer de unos 50 años, sentada a la mesa de un bar: A la tenología no la para nada, ¿eh? Nada la para a la tenología. Te aviso.