Déjeme que le cuente una historia, le digo. Una vez estuve internado en un hospital, en Varsovia. Inmóvil, sin poder valerme de mi cuerpo, acompañado por otra melancólica serie de inválidos. Tedio, monotonía, introspección. Una larga sala blanca, una hilera de camas, era como estar en la cárcel. Había una sola ventana, al fondo. Uno de los enfermos, un tipo huesudo, afiebrado, consumido por el cáncer, un hijo de franceses llamado Guy, había tenido la suerte de caer cerca de ese agujero. Desde allí, incorporándose apenas, podía mirar hacia afuera, ver la calle. ¡Qué espectáculo! Una plaza, agua, palomas, gente que pasa. Otro mundo. Se aferraba con desesperación a ese lugar y nos contaba lo que veía. Era un privilegio. Lo detestábamos. Esperábamos, voy a ser franco, que se muriera para poder sustituirlo. Hacíamos cálculos. Por fin, murió. Después de complicadas maniobras y sobornos conseguí que me trasladaran a esa cama al final de la sala y pude ocupar su sitio. Bien, le digo a Renzi. Bien. Desde la ventana sólo se alcanzaba a ver un muro gris y un fragmento de cielo sucio. Yo también, por supuesto, empecé a contarles a los demás sobre la plaza y sobre las palomas y sobre el movimiento de la calle. ¿Por qué se ríe? Tiene gracia, me dice Renzi. Parece una versión polaca de la caverna de Platón. Cómo no, le digo, sirve para probar que en cualquier lado se pueden encontrar aventuras.
Hoy, haciendo reposo en mi departamento para que se me vayan las anginas, terminé de leer Respiración artificial, de Ricardo Piglia. El de arriba es un fragmento de esta novela.
lunes, 12 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Decisión de editor
Uhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Es lo que se escuchó en la cafetería de la Unsta, hace casi 10 años, cuando Crónica TV mostraba en directo cómo un avión se estrellaba contra un edificio gris inmenso, mientras, al lado, una cortina de humo y escombros daba cuenta del derribamiento de otro similar. El profesor de Derecho a la Información, Ernesto Salas, nos había avisado lo que hasta entonces era sólo una colisión impresionante. Puntual, entró al aula y anunció que no iba a dar la clase. Por esos días analizábamos la Doctrina de la real malicia. “No saben lo que ha pasado, chicos. Ha habido un accidente tremendo en Estados Unidos”. Pensábamos que nos estaba jodiendo. Algunos suponían que era una excusa poco seria para eludir el trabajo e ir a tomar café. Pero no: aunque estaba ya desde hacía varios años alejado de las redacciones, Salas, sin saberlo, con esa decisión nos estaba dando cátedra de periodismo. No la supimos valorar. El doctor Salas es hoy el subsecretario general de la Gobernación de Tucumán y es funcionario del gobierno de José Alperovich desde 2003. Entonces, en esa primaveral mañana del 11 de septiembre de 2001, además de docente universitario, aún se desempeñaba como abogado de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT) y apenas comenzaba a incursionar en la política provincial. Sin embargo, su oficio estaba inalterado. Sin que se confirmase que se trataba de un ataque terrorista, el profesor Salas, con convicción, nos dijo: “me parece que hay que bajar e ir a verlo al bar”. En la academia, Salas dimensionó el hecho más trascendente de la historia reciente con astucia y rapidez, como si estuviese en el diario. Editó la mañana. Cedió su hora a la evidencia del periodismo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Derechas
Un 8,7% del electorado de San Miguel de Tucumán votó el domingo 28 de agosto a la derecha extrema: Fuerza Republicana (FR), Partido Republicano Fundacional y La Línea.
Ese 8,7% es equivalente a 28.114 votos solamente para la categoría de gobernador (sin contar las de legislador, intendente y concejal).
Ese 8,7% es igual a 28.114 votos de personas que defienden el genocidio, el terrorismo de Estado, el Operativo Independencia, el libre mercado y la iglesia Católica, así como la baja de la edad de imputabilidad para los menores y el rechazo a la despenalización del aborto.
A ese 8,7% habría que agregarles otra derecha más moderada y compacta en algunos partidos y una suerte de derecha-diáspora, que alcanza al Partido Justicialista (PJ) y a la Unión Cívica Radical (UCR).
Así las cosas, ¿a qué porcentaje ascendería el electorado de derechas de San Miguel de Tucumán? ¿A un 30%, un 50%, el 70%...?
Arriesguen.
Ese 8,7% es equivalente a 28.114 votos solamente para la categoría de gobernador (sin contar las de legislador, intendente y concejal).
Ese 8,7% es igual a 28.114 votos de personas que defienden el genocidio, el terrorismo de Estado, el Operativo Independencia, el libre mercado y la iglesia Católica, así como la baja de la edad de imputabilidad para los menores y el rechazo a la despenalización del aborto.
A ese 8,7% habría que agregarles otra derecha más moderada y compacta en algunos partidos y una suerte de derecha-diáspora, que alcanza al Partido Justicialista (PJ) y a la Unión Cívica Radical (UCR).
Así las cosas, ¿a qué porcentaje ascendería el electorado de derechas de San Miguel de Tucumán? ¿A un 30%, un 50%, el 70%...?
Arriesguen.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Día de gloria
Quizás no haya nada más conmovedor para un niño que ir a elegir la bicicleta que le van a regalar. Es una novedad que lo embriaga, lo moviliza. Es un día de gloria. Estudiar el color, el cuadro, la silleta, los rayos, los frenos, los manubrios. Imaginarse ya en el barrio, mostrándosela a los vecinos, a los amigos, a los enemigos, a toda la cuadra. Y andar todo el día hasta que a la noche la vieja diga vení ya a comer y dejá de joder. Mañana tengo previsto ir a comprarme una bici. Con la parada de un joven profesional, me presentaré solemne ante el empleado del comercio y le contaré detalles del producto que quiero adquirir, cuáles son mis necesidades y los usos que le daré. Todo muy serio. Pero por dentro, como hace 20 años, se me saldrá chaveta del entusiasmo.
jueves, 28 de abril de 2011
Apuntes de madrugada II
Es lamentable salir a la calle al calor de un azar aliado, de brebajes dorados, a buscar la noche y encontrarse con el día. Son las 3.20 de la madrugada y en Tucumán, aunque todos duermen, es de día. Es el día disfrazado de noche. Noches eran las de antes, repiten cada noche (o cada día) viejos trasnochados, eternos sedientos, errantes despiertos. Noches eran las de antes, repito en soledad, al calor de una colcha anciana, caminando al sueño de la noche, yaciendo de día.
viernes, 22 de abril de 2011
Apuntes de madrugada
No sé si estoy viviendo un momento de lucidez o de locura en mi vida. Lo que sí sé es que es un momento de cambios. El alcohol te hace tomar distancia de la coyuntura, la banaliza, le da la importancia justa, aunque parezca políticamente incorrecto. Hoy he llegado al departamento con unas copas de más. Nada grave. De vez en cuando hay que agitar los esquemas, barajar y dar de nuevo. La noche está quieta, como La Libertad de la plaza, como las mentes adormecidas al calor de patrones sociales narcotizantes. Acaban de sugerirme que anote mis sueños, que es oro en polvo.
lunes, 31 de enero de 2011
El diario de Yrigoyen del kirchnerismo
El dibujo es de mi amigo y colega Héctor Palacios, y acompaña una columna de opinión que escribí y que publicó ayer La Gaceta.
sábado, 8 de enero de 2011
viernes, 5 de noviembre de 2010
La sonrisa de la muerte
Acabo de volver de un encuentro con amigos. La muerte me acompañó a casa y está aquí, ahora, sentada, en silencio, mirándome con ojos tiernos. Tras un par de cortejos, se acuesta a mi lado, reza un Padrenuestro y se duerme. En verdad, finge dormir, y me mira de reojo. Yo, en cambio, si me dormiré y ella calará en mi sueño, tomará mi mano y andaremos juntos el camino de la vida. Me señalará la desdicha y la finitud. Luego, beberemos vino. Más tarde, la muerte y yo haremos el amor. Ella querrá más y yo me negaré; le diré que me deje soñar en paz, que lo dejemos para otra noche. Ella sonreirá y se dormirá después que yo.
sábado, 2 de octubre de 2010
Cuatro reflexiones sobre la derecha y la izquierda
• La derecha es simplista y la izquierda es apoteósica. La demagogia es el denominador común.
• La derecha relativiza y la izquierda sobreactúa. El quid de la cuestión siempre es sorteado.
• La derecha es tecnócrata y la izquierda es poética. En ambos casos, los planes son tan sugestivos como inservibles.
• La derecha es elegante y la izquierda es descocada. Nunca denotan lo que realmente son.
• La derecha relativiza y la izquierda sobreactúa. El quid de la cuestión siempre es sorteado.
• La derecha es tecnócrata y la izquierda es poética. En ambos casos, los planes son tan sugestivos como inservibles.
• La derecha es elegante y la izquierda es descocada. Nunca denotan lo que realmente son.
martes, 31 de agosto de 2010
Entrevista a Irma Abraham
La Gaceta publicó hoy una entrevista que le hice a Irma Abraham, de 83 años, dueña de los moteles Ovni, Halley y Sideral y conocida empresaria del rubro en Tucumán. Como el reportaje fue a propósito de una polémica de índole impositiva, quedaron afuera algunas reflexiones sobre la prostitución, que aprovecho para compartirlas en este post. Textuales de la Turca:
• La prostitución, bien organizada, debe ser llevada por los gobiernos. Los países adelantados, Bélgica, Holanda, Alemania, Francia, España, todos habilitan prostíbulos, pero bien organizados.
• Tucumán es la tercera provincia donde más sida hay. Hoy se habla mucho de educación sexual, pero se debe hablar más de higiene sexual.
• Yo no soy la Virgen María; yo tuve muchos años el negocio de la noche. Pero para mí una prostituta era una señorita, y un cliente, un señor.
• La prostitución, bien organizada, debe ser llevada por los gobiernos. Los países adelantados, Bélgica, Holanda, Alemania, Francia, España, todos habilitan prostíbulos, pero bien organizados.
• Tucumán es la tercera provincia donde más sida hay. Hoy se habla mucho de educación sexual, pero se debe hablar más de higiene sexual.
• Yo no soy la Virgen María; yo tuve muchos años el negocio de la noche. Pero para mí una prostituta era una señorita, y un cliente, un señor.
miércoles, 25 de agosto de 2010
La crisis de agosto
Estoy en crisis. Sí. Porque agosto es muy agosto. Alguna vez escribí en este blog algunas consideraciones sobre abril. Y ahora pienso que agosto se parece un poco a ese maldito mes. Y se parece porque también es timorato, indeciso, insípido. Hoy, por ejemplo, Tucumán amaneció frío, gris, polvoriento, sucio, y a las tres de la tarde salió el sol, hizo calor y dio sed y ganas de llevar el escritorio a la vereda. Pero no. Es agosto. Es invierno y, a la vez, no lo es. Uno no sabe si ponerse o sacarse el suéter, si salir a tomar algo al aire libre o encerrarse a respirar el olor a cocina de los bares y a llenar las sillas de bultos. Agosto es incómodo. No llueve y todo el mundo anda con tos o con alergias o está en la cama. Es irrespirable. Agosto, como abril, es un mes que se queda en medias tintas. El verano está lejos y la primavera tampoco está a la vuelta de la esquina. Es, de facto, la mitad del año. Da la sensación de que no hay tiempo para lo novedoso, para la creatividad. Son 31 días que pasan, sin más. Agosto me agobia, me fastidia, me preocupa, me agosta.
miércoles, 14 de julio de 2010
Las tres similitudes entre Joaquín Sabina y Chavela Vargas
Me había olvidado de postear un comentario que le escuché a Joaquín Sabina en la plaza de toros madrileña de Ventas, durante el concierto que dio a fines del mes pasado. Antes de cantar Por el bulevar de los sueños rotos, canción dedicada a Chavela Vargas, dijo que él y la cantante mexicana, de 91 años, tienen tres cosas en común: los dos hemos sido muy borrachos; ambos hemos sido muy mujeriegos; y ahora, los dos estamos acabados, y yo más que ella.
lunes, 12 de julio de 2010
España vive la fiesta más grande de su historia
La Gaceta publicó hoy un informe que escribí sobre los festejos de los españoles tras el Mundial de Sudáfrica. Al momento de postear esto, las calles de Madrid seguían atestadas. Un amigo extremeño, el señor L, observaba con alegría y nostalgia las celebraciones por televisión. Me decía: estoy viendo el Paseo de la Castellana, que antes se llamaba la Avenida del Generalísimo, lleno de banderas, como cuando el dictador desfilaba ufano. Y hoy, los mismos colores... pero en libertad.
lunes, 5 de julio de 2010
Ser abuelo
Hace unos minutos, en la redacción de EFE, un compañero anunció que en marzo va a ser abuelo. Luego de una catarata de enhorabuenas, y una vez que cada uno volvió a su escritorio a seguir bajando teclas, el congratulado -de unos cuarenta y pico de años- aprovechó el silencio y reflexionó: ¿sabéis cuál es el problema de ser abuelo? Que tienes que dormir con una abuela.
jueves, 17 de junio de 2010
Las expectativas de los hinchas españoles
En La Gaceta se publicó hoy un informe que escribí desde Madrid sobre qué esperan los españoles de su selección en el Mundial de Sudáfrica.
lunes, 7 de junio de 2010
Apuntes sobre el iPad
El viernes pasado, el periodista Tino Fernández Arias, redactor jefe del periódico económico Expansión y consultor de Innovation International Media Consulting Group, nos dio a los becarios del Programa Balboa una conferencia titulada iPad: oportunidad para la prensa escrita. Aquí van algunos apuntes que tomé.
• Los diarios se convierten en dinosaurios sin flexibilidad, con monstruosas estructuras y rotativas que pronto no servirán para nada. Hoy, por cada paso que damos en los periódicos hay quienes corren carreras.
• El iPad por sí solo no es la solución a los problemas de los diarios y de las revistas; no es la única tableta ni soporte para la prensa que estará disponible en el mercado; pero es un dispositivo decisivo para regenerar el consumo pago de los contenidos que producen los medios de prensa.
• A diferencia de internet, el iPad comienza de cero siendo pago.
• Es tan portátil como una revista, tan barato como un periódico, tan impactante como la televisión de alta definición, tan simple como un iPhone, tan entretenido como un videojuego y tan versátil como una PC.
• A no confundirse: el iPad no es la versión electrónica de una revista ni de un periódico. Es la oportunidad que tienen los periódicos y las revistas de demostrar que son capaces de generar contenidos diferentes.
• Hay que preocuparse por vender atención, porque donde hay atención siempre hay dinero.
• El iPad significa una tercera corriente de contenidos y es, definitivamente, el gran impulsor de la transición entre el off line y el on line para la prensa.
• Aunque no me creáis, el periodista está en el centro de estos cambios; el contenido periodístico es el rey y el diseño gráfico, el príncipe. El corazón de las tabletas está en las redacciones.
• El periodista debe hacer un esfuerzo para conocer la tecnología. Se requieren editores multimedias y éstos son los que van a determinar qué periodistas están mejor preparados para producir los contenidos.
• Las tabletas singnifican una nueva cultura, nuevas redacciones, nuevas formas de consumo y una nueva mentalidad empresarial. Los directivos y gerentes de periódicos ya deben ser superusuarios de estas tabletas. Ya mismo.
• La clave está en contenidos únicos, en una utilidad única, en un empaquetado único, en una experiencia única. Hay que dar la seguridad a los lectores de que a los contenidos que ofrecerá un periódico en el iPad o en cualquier tableta no los ofrecerá ningún otro medio.
• Los contenidos del iPad no deben ser los de un sitio web tradicional ni tampoco una versión en PDF de un periódico. No. Se trata de contenidos que se pueden leer y tocar. Pensad en esto.
• La sola presencia del medio en formato de iPad no garantiza el negocio.
• ¿Cómo van a ser en el iPad los crucigramas o la sección de meteorología de un periódico? ¿Os lo imagináis?
• El iPad puede ser a los periódicos lo que iTunes a la industria discográfica.
• Si la industria discográfica se hubiera preocupado por sus clientes tanto como lo hizo por la piratería no hubiera perdido tanto dinero. Teniendo en cuenta esta experiencia, los periodistas y los medios debemos preocuparnos por nuestros lectores, más que por la posibilidad de que en internet se copien los contenidos.
• La clave del negocio está en buscar formas de pago que, además de electrónicas, sean rápidas y sencillas. Pero antes hay que pensar por qué contenidos estamos pidiéndole al lector que nos pague.
• Se formarán pequeñas compañías de periodistas, infógrafos y diseñadores gráficos independientes que ofrecerán contenidos a los grandes medios, en forma de aplicación para tabletas.
• La buena noticia de esto es que hay futuro para la prensa escrita, y que la tecnología, que nos ha hundido, ahora nos puede rescatar. Es fundamental entender la base de este nuevo negocio.
• Los diarios se convierten en dinosaurios sin flexibilidad, con monstruosas estructuras y rotativas que pronto no servirán para nada. Hoy, por cada paso que damos en los periódicos hay quienes corren carreras.
• El iPad por sí solo no es la solución a los problemas de los diarios y de las revistas; no es la única tableta ni soporte para la prensa que estará disponible en el mercado; pero es un dispositivo decisivo para regenerar el consumo pago de los contenidos que producen los medios de prensa.
• A diferencia de internet, el iPad comienza de cero siendo pago.
• Es tan portátil como una revista, tan barato como un periódico, tan impactante como la televisión de alta definición, tan simple como un iPhone, tan entretenido como un videojuego y tan versátil como una PC.
• A no confundirse: el iPad no es la versión electrónica de una revista ni de un periódico. Es la oportunidad que tienen los periódicos y las revistas de demostrar que son capaces de generar contenidos diferentes.
• Hay que preocuparse por vender atención, porque donde hay atención siempre hay dinero.
• El iPad significa una tercera corriente de contenidos y es, definitivamente, el gran impulsor de la transición entre el off line y el on line para la prensa.
• Aunque no me creáis, el periodista está en el centro de estos cambios; el contenido periodístico es el rey y el diseño gráfico, el príncipe. El corazón de las tabletas está en las redacciones.
• El periodista debe hacer un esfuerzo para conocer la tecnología. Se requieren editores multimedias y éstos son los que van a determinar qué periodistas están mejor preparados para producir los contenidos.
• Las tabletas singnifican una nueva cultura, nuevas redacciones, nuevas formas de consumo y una nueva mentalidad empresarial. Los directivos y gerentes de periódicos ya deben ser superusuarios de estas tabletas. Ya mismo.
• La clave está en contenidos únicos, en una utilidad única, en un empaquetado único, en una experiencia única. Hay que dar la seguridad a los lectores de que a los contenidos que ofrecerá un periódico en el iPad o en cualquier tableta no los ofrecerá ningún otro medio.
• Los contenidos del iPad no deben ser los de un sitio web tradicional ni tampoco una versión en PDF de un periódico. No. Se trata de contenidos que se pueden leer y tocar. Pensad en esto.
• La sola presencia del medio en formato de iPad no garantiza el negocio.
• ¿Cómo van a ser en el iPad los crucigramas o la sección de meteorología de un periódico? ¿Os lo imagináis?
• El iPad puede ser a los periódicos lo que iTunes a la industria discográfica.
• Si la industria discográfica se hubiera preocupado por sus clientes tanto como lo hizo por la piratería no hubiera perdido tanto dinero. Teniendo en cuenta esta experiencia, los periodistas y los medios debemos preocuparnos por nuestros lectores, más que por la posibilidad de que en internet se copien los contenidos.
• La clave del negocio está en buscar formas de pago que, además de electrónicas, sean rápidas y sencillas. Pero antes hay que pensar por qué contenidos estamos pidiéndole al lector que nos pague.
• Se formarán pequeñas compañías de periodistas, infógrafos y diseñadores gráficos independientes que ofrecerán contenidos a los grandes medios, en forma de aplicación para tabletas.
• La buena noticia de esto es que hay futuro para la prensa escrita, y que la tecnología, que nos ha hundido, ahora nos puede rescatar. Es fundamental entender la base de este nuevo negocio.
martes, 1 de junio de 2010
FMI: el de ayer, el de siempre
En el suplemento económico de La Gaceta del último domingo se publicó un artículo que escribí sobre la receta argentina del Fondo Monetario Internacional (FMI) para España.
jueves, 20 de mayo de 2010
Entrevista al presidente de la UIA
Esta semana se publicó en La Gaceta una entrevista que le hice en Madrid al presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez.
sábado, 8 de mayo de 2010
Bukowski
Desde que estoy en Madrid mantuve charlas recurrentes sobre cierta degeneración cultural en la que incurren algunas poblaciones. Es que sospecho, prima facie, que Madrid transita esa etapa crítica que una vez sufrieron las ciudades argentinas; ese proceso consumista, de la plata dulce, de la modernización, que paulatinamente provoca que sus ciudadanos dejen de mirar adentro y miren más afuera, relativicen sus costumbres y modifiquen de manera inconsciente su idiosincrasia; un ciclo matizado por el vaciamiento ideológico y por el esnobismo. En hechos concretos, esto supone que la gente se guarde en su casa, dominada por la computadora en vez de disfrutar del parque; que se entregue todos los ratos libres a la frivolidad de algún programa de televisión cursi en lugar de ir, aunque sea de vez en cuando, al teatro a ver qué hacen los artistas locales, o que gaste dinero automáticamente en cada renovación de tecnología de teléfonos celulares sin importarle demasiado los beneficios que supondrá ese gasto. Qué se yo. Apenas son ejemplos de la simple impresión sobre Madrid de un forastero que lleva aquí poco más de tres meses. Pero es una percepción que crece cada día. Entiendo, igualmente, que esa fase con la que tropiezan algunas urbes a la larga o a la corta llega a su fin, y es a partir de entonces cuando la mirada vuelve a la raíz, a lo propio. Creo que esto le pasó a la Argentina después de la crisis de 2002. Madrid, claro, es una gran ciudad. Fue, como dice el escritor barcelonés Luis Carandell, capital de un imperio, capital de una nación, capital de la gloria, capital de la movida, capital europea de la cultura y hasta se la llamó la capital del mundo. Y, en consecuencia, aquí se puede encontrar de todo. Ese todo, en el Madrid actual, contiene una elevada cuota ordinariez, de extravagancia, con pocos elementos que en verdad la distinguen de otras ciudades. Sin embargo, las peculiaridades, aunque algo ocultas, de vez en cuando aparecen, y cuando uno menos las espera: no sé si es fruto de la crisis económica misma que sufre España desde hace tres años o del espíritu resistente de un grupo de rebeldes o un mero nicho que la bonanza devastadora de cultura no logró erradicar, o una mezcla de las tres cosas, el caso es que esta semana descubrí un rincón del Madrid rico, del Madrid diferente, del Madrid inteligente, si se quiere, con el que hasta ahora no me había topado. Bukowski, como el escritor norteamericano Charles Bukowski, se llama el bar del barrio Malasaña al que fui a tomar unas copas con Catalina Oquendo, mi compañera colombiana del Programa Balboa. Un sucucho angosto, un poco descuidado, pero colorido, adornado con pósters y propagandas en papel pegado a la pared de actividades artísticas y concurrido por parroquianos de estilo alternativo, pero alternativo auténtico; es decir, gente tranquila de verdad, con escasas ganas llamar la atención y con muchas de pasarla bien, el indiscutible sentido de una tertulia madrileña. En ese garito cada miércoles la gente lee poesía de un atril sostenido por unas piernas de maniquí con medias red. Después de un par de rones, con Cata escuchamos poemas y relatos de autoría comarcana y nos sorprendió no sólo el silencio absoluto de todos los contertulios, sino sus ganas -o su necesidad- de expresarse y, en particular, la belleza de los versos. Fue un hallazgo balsámico, gustoso, entre tanta invariabilidad, tanta cosa trillada. Al salir, nos contactamos con uno de los autores, Enrique Gamella Rodríguez, a quien le pedimos que nos enviara algunos de sus poemas, a lo que accedió con gentileza. Uno de ellos, Magia, escrito en junio de 2009, dice que en un rincón de la memoria duerme una caja negra, vacía y llena, y junto a ella, alguien acaricia las ilusiones que esperan dentro. También escuchamos la lectura de una carta de amor, Querida Alfonsina, escrita en enero de 2009, que con el permiso de Enrique publico ahora en El corcho, junto con un texto introductorio:
Es de noche y se anuncia tormenta. Una mujer de 46 años, hospedada en una pequeña pensión de Mar de Plata, sufre dolores terribles. La morfina ya no ayuda más. Debilitada por el dolor dicta una carta a su hijo Alejandro, de 26 años: “…suéñame, que me hace falta. Te escribo tan sólo para que veas que te quiero”.
La tormenta ha comenzado. Llegó hasta un espigón y desde allí se arrojó al mar. Por la mañana ven flotar un cuerpo en el agua. Reconocen a la poeta Alfonsina Storni.
Cinco días antes de su muerte, Storni había mandado un último poema, Voy a dormir, al periódico La Nación. Un poema en forma de suicidio.
Querida Alfonsina: te quiero.
Abrazo despacio, uno a uno, nuestros recuerdos y me voy despidiendo entre caricias de las ilusiones que juntos hemos visto crecer.
Sólo me quedó aquella estrella fugaz como tu vida, como la mía y que, sin embargo, siempre estuvo presente, como tu amor, como el mío.
Difícil para un hombre solo, despedirse de dos vidas. Es doloroso.
¿Conoces tú ahora de mi dolor, Alfonsina? El dolor de estar sin ti, sin tu mirada amante, sin tu sonrisa de vida, sin tus manos de poesía, sin tus palabras para mí. El dolor de extrañarte constantemente. A cada momento. Fíjate Alfonsina, tú me enseñaste a amar, y ahora el dolor ha conseguido que odie. Y odio con la misma pasión y con la misma fuerza que antes amé.
Amaba el viento y ahora le odio, porque fue él y no yo el que te acarició hasta el final. Amaba la luz suave de los atardeceres y ahora la odio porque fue ella y no yo la que te vio ese último momento.
Pero, sobre todo, odio el mar. Y le odio porque tú lo elegiste como amante para que te abrazara mientras morías. Te abrazo, acaricio tu pelo, estrecho tu cintura, beso tus ojos, tus labios, tus manos... Y yo no Alfonsina. Y yo no. Y le odio más porque te devolvió con la triste estupidez de aquellos que son incapaces de apreciar lo que se les ofrece. Yo jamás te hubiera devuelto. Nunca, por nada. Si yo hubiera sido el mar te habría guardado en lo más profundo de mis mares para tenerte siempre a mi lado. No sólo te habría vestido de espuma y de sal y te habría dejado mis caracolas y mis caballitos marinos. Te habría dejado jugar con las olas, reír con los delfines, cantar con las ballenas, habríamos paseado por los fondos de arena suave, al atardecer, como te gustaba… Pero nunca te habría devuelto. (En realidad, ¿sabes? Lo odio todo, menos a ti, a tu recuerdo).
Siento que hubieras salido mientras te llamaba insistentemente, desesperadamente, aquella tarde, Alfonsina. ¡Cuánto me hubiera gustado salir contigo! De hecho, yo también salgo en este momento. A tu encuentro, amor. Un beso.
Sorpresa, Madrid.
Es de noche y se anuncia tormenta. Una mujer de 46 años, hospedada en una pequeña pensión de Mar de Plata, sufre dolores terribles. La morfina ya no ayuda más. Debilitada por el dolor dicta una carta a su hijo Alejandro, de 26 años: “…suéñame, que me hace falta. Te escribo tan sólo para que veas que te quiero”.
La tormenta ha comenzado. Llegó hasta un espigón y desde allí se arrojó al mar. Por la mañana ven flotar un cuerpo en el agua. Reconocen a la poeta Alfonsina Storni.
Cinco días antes de su muerte, Storni había mandado un último poema, Voy a dormir, al periódico La Nación. Un poema en forma de suicidio.
Querida Alfonsina: te quiero.
Abrazo despacio, uno a uno, nuestros recuerdos y me voy despidiendo entre caricias de las ilusiones que juntos hemos visto crecer.
Sólo me quedó aquella estrella fugaz como tu vida, como la mía y que, sin embargo, siempre estuvo presente, como tu amor, como el mío.
Difícil para un hombre solo, despedirse de dos vidas. Es doloroso.
¿Conoces tú ahora de mi dolor, Alfonsina? El dolor de estar sin ti, sin tu mirada amante, sin tu sonrisa de vida, sin tus manos de poesía, sin tus palabras para mí. El dolor de extrañarte constantemente. A cada momento. Fíjate Alfonsina, tú me enseñaste a amar, y ahora el dolor ha conseguido que odie. Y odio con la misma pasión y con la misma fuerza que antes amé.
Amaba el viento y ahora le odio, porque fue él y no yo el que te acarició hasta el final. Amaba la luz suave de los atardeceres y ahora la odio porque fue ella y no yo la que te vio ese último momento.
Pero, sobre todo, odio el mar. Y le odio porque tú lo elegiste como amante para que te abrazara mientras morías. Te abrazo, acaricio tu pelo, estrecho tu cintura, beso tus ojos, tus labios, tus manos... Y yo no Alfonsina. Y yo no. Y le odio más porque te devolvió con la triste estupidez de aquellos que son incapaces de apreciar lo que se les ofrece. Yo jamás te hubiera devuelto. Nunca, por nada. Si yo hubiera sido el mar te habría guardado en lo más profundo de mis mares para tenerte siempre a mi lado. No sólo te habría vestido de espuma y de sal y te habría dejado mis caracolas y mis caballitos marinos. Te habría dejado jugar con las olas, reír con los delfines, cantar con las ballenas, habríamos paseado por los fondos de arena suave, al atardecer, como te gustaba… Pero nunca te habría devuelto. (En realidad, ¿sabes? Lo odio todo, menos a ti, a tu recuerdo).
Siento que hubieras salido mientras te llamaba insistentemente, desesperadamente, aquella tarde, Alfonsina. ¡Cuánto me hubiera gustado salir contigo! De hecho, yo también salgo en este momento. A tu encuentro, amor. Un beso.
Sorpresa, Madrid.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Sobre cómo afecta la crisis griega a España
En La Gaceta se publicó esta semana un informe que escribí acerca de los perjuicios que ocasiona la crisis griega a la economía española.
jueves, 29 de abril de 2010
Sobre la última paliza en el metro de Madrid
lunes, 26 de abril de 2010
Lisboa, el barrio


En pocas ciudades se percibe una sensación de tranquilidad categórica, completa, como en Lisboa, lo cual se contrapone con su condición de capital de un país europeo y hasta hace poco más de cien años, de un imperio. Será la calzada portuguesa, de piedritas amarillas, blancas y azules, o los kilómetros de adoquinado, que dificultan el tránsito rápido y obligan la vista del paisaje. O las casitas blancas con tejas, en cuyas fachadas están empotradas decenas de macetas y platos pintados. Así es una del vecindario céntrico Caramão: la de la avó Laura, tal como figura en un cartel de cerámica ubicado arriba de la puerta principal. Imagino a su dueña, a esa abuela portuguesa: pelo blanco, paso cansino, mirada dulce, mejillas rosas y manos cocineras. La imagino sentada en su silla, frente a la calle, saludando sonriente a cualquiera que pase caminando. Una vida prudente, discreta. La serenidad lisboeta se deja ver también en los balcones de las casonas palaciegas del Bairro Alto, en los que están tendidos calzones, camisas y pantalones recién lavados. Mi amigo Pancho Pardo, compañero chileno del Programa Balboa, dice que el olor a ropa limpia es esperanzador. Ese olor a jabón... Lisboa es saludable. Es quietud, es sosiego. Es el musgo en la pared; en los bares, el culto de los fadistas modernos, todos hijos de Amalia Rodrigues; el azulejo relevado; el tranvía añoso; el andar presumido de un gato gordo; un barcito de entrada corta y su barrita, sus mesitas, sus sillitas, sus vasitos, sus ceniceritos, su mocita. Es raro, pero esta urbe me parece un gran barrio. Es el diálogo justo entre la gente, de un silencio venerable. Un hombre, una mujer y su hija -de unos tres años- pasando la tarde en la plaza sin decirse una palabra, unidos, en calma; cuatro viejos jugando a los naipes; el beso apasionado debajo de un farol, colgado de una pared enferma crónica de humedad; la revolución poética, la de los claveles en vez de balas; la mirada del pescador en el horizonte interminable del Atlántico; los barcos mansos en el Tajo. Lisboa es paz.jueves, 22 de abril de 2010
Programa Balboa
Ya está abierta la convocatoria para el X Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos, que se realizará entre febrero y julio de 2011, en Madrid, como cada año desde 2002.
miércoles, 21 de abril de 2010
Periodismo... ¿qué?
Periodismo ciudadano. En los últimos días me vine preguntando qué es este insólito concepto, inventado por algún novel entusiasta de internet, sino la vulgarización de una profesión noble -con perdón de las desviaciones- a la que millones de personas en el mundo les dedican años de estudio y de práctica -caminando la calle, golpeando las puertas de los despachos, sufriendo tratos desdeñosos y soportando la presión de la hora de cierre y los malos pagos-, y que en muchos casos arriesgan sus vidas para conseguir datos y elaborar esos benditos productos llamados noticia, crónica, informe, panorama, reportaje, entrevista. El periodismo 3.0, el periodismo ciudadano… a veces pienso que el término periodismo ciudadano tal vez sea un vil subterfugio de las patronales para prescindir de trabajadores con vocación real de periodistas, en nombre de la democratización de la información. Periodismo no es filmar un accidente con un celular y subirlo a YouTube. Periodismo no es contar en un blog qué linda que es la Tour Eiffel para los amigos y los familiares que están a 14.000 kilómetros de distancia. Periodismo no es opinar en Facebook sobre lo injusto que fue otorgar el premio Nobel de la Paz a Barack Obama. Periodismo no es retwittear a los seguidores un artículo escrito por un auténtico periodista, que consideró seriamente al lector a la hora de ponerse a bajar teclas. El periodista es un ciudadano, pero el ciudadano no es necesariamente un periodista. El ciudadano puede tener la exclusiva, pero eso no lo hace periodista. El ciudadano puede (o podrá) prescindir de los medios para informarse, pero no del periodista. El periodismo ciudadano es al periodismo lo que el curanderismo a la medicina. El periodismo ciudadano no existe. El periodismo es uno solo: se llama periodismo y lo ejercen los periodistas.
lunes, 19 de abril de 2010
Caricaturas de Matador
Estas caricaturas son de Julio César González, alias Matador, caricaturista del periódico El Tiempo, de Colombia. Las tomé de su blog. Para verlas más grandes, clickear en cada imagen.
domingo, 11 de abril de 2010
En un bar de Alcalá de Henares
Hoy visité Alcalá de Henares, una ciudad de la comunidad de Madrid conocida por haber sido el pueblo natal de Miguel de Cervantes Saavedra. Tomé el tren de Cercanías a las tres de la tarde y llegué media hora después. El día, inmejorable: sol pleno, temperatura en torno de los 23 grados, ambiente seco, viento suave y fresco. Óptimo. Luego de pasear unas horas con mi amigo Juan Torres, compañero del Programa Balboa, de caminar por callejoncitos y plazas verdes y de ver edificios de arquitectura imponente y Don Quijotes y Sancho Panzas por doquier, nos metimos en un bar a tomar cerveza, entre un gentío que descansaba del trajín universitario y se divertía. La música, a todo volumen. En el televisor, el partido del Espanyol de Barcelona contra el Atlético de Madrid. De repente, una lluvia de bolsas de plástico. Regalaban remeras y pufs inflables; de onda. Lo que hay en tu vaso dice mucho de tí, era la inscripción de las remeras. Curioso. Al rato, un españolito de cuatro o cinco años, altanero, entró de sopetón al garito y, enojado, le gritó no sé qué quejas a un treintañero que tal vez era su padre, señalándolo con su dedito. Y salíó raudamente del lugar, entre miradas de extrañeza. Cosas raras. Pero mi mayor sorpresa fue cuando el DJ cambió la electrónica por La mano de Dios, del Potro Rodrigo. A poco que debutó, Maradó, Maradó, la 12 fue quien coreó, Maradó, Maradó, su sueño tenía una estrella llena de gol y gambetas... Yo, entusiasmado; pero en el bar el tema pasó sin pena ni gloria, y volvió la electrónica. Me dio la sensación de que el clima de fiesta cayó en un pozo mientras sonó. Sólo yo lo canté. Supuse entonces que el DJ era argentino y le pregunté al barman si era así. Me respondió: ¿este? Este no es argentino, macho. Este es más español que el tío Paco, ¡joder!
martes, 6 de abril de 2010
Messi, el protagonista
Este fin de semana se publicó en La Gaceta un informe que escribí desde Madrid sobre el fenómeno Lionel Messi y la opinión de los españoles sobre el argentino, de quien muchos se animan a decir ya que es mejor jugador del que fue Diego Armando Maradona. También salió una entrevista que le hice a José Ángel Castro Savoie, un experimentado periodista de la agencia EFE, donde estoy trabajando actualmente.
lunes, 5 de abril de 2010
Decadencia
A Ana Cristina Pereira, la periodista oriunda del archipiélago de Madeira que me hospedó en Oporto durante los días de descanso de Semana Santa, le pregunté por qué eligió esa ciudad para vivir y trabajar después de graduarse en la universidad, y me respondió, tajante, que lo hizo porque Oporto es decadente; una decadencia —luego entendí— por oposición a la pujanza y el crecimiento que hace que las ciudades europeas sean cada vez más parecidas entre sí. Más que tratarse de un lugar que empobrece, mi colega se refirió quizás al desinterés de una sociedad por la modernidad y a cierto rechazo al esnobismo; a que los portuenses optan por vivir con lo que tienen, con amor a lo propio, sin más, con pocas ganas de cambiar. Total, ¿para qué? Caminando, noté que las personas aprovechan del río, el Duero, y a la vez el océano, el Atlántico, con plena conciencia de que son dos grandes tesoros; se suben al parsimonioso tranvía marrón y así eluden la velocidad y el caos de la calle; se siguen conmoviendo con las melodías y los arpegios nostalgiosos del fado y su guitarra de doce cuerdas, y disfrutan del encuentro nocturno en un bar clandestino, montado en uno de los tantos edificios antiguos que lucen esa derruida majestuosidad, y de comer francesinhas, beber vino dulce y corretear patos en el Parque da Cidade. En la plaza vi a un hombre sacar a pasear a su tristeza de todos los días, y también a su perro; miré hacia un balcón del casco histórico, donde una abuela saludaba sonriente entre la ropa tendida a un grupo de turistas que le tomaba fotos a los azulejos decorados de las fachadas; miré hacia una roca grande de la costa, donde el sol alumbraba el amor eterno de una pareja de cincuentones sentados frente al mar, mientras un pescador solitario aguardaba el botín con la paciencia y el entusiasmo del primer día. Así de decadente es Oporto.
martes, 30 de marzo de 2010
Anuncios afrodisíacos
El de la foto es el letrero de un comercio madrileño de venta de artículos de ortopedia. Está ubicado en la zona de la estación de Metro Cuatro Caminos. Unas cuadras antes, en la pizarra de un restaurante vi que el segundo plato del menú del día era filete de choto con patatas. En otro se ofrecían conchas de pescado. Bueh...
miércoles, 24 de marzo de 2010
Anteojos negros usaban los seis
Mi aporte en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia es postear una canción que aprendí en el secundario, el año en que el artista tucumano Luis Gómez Salas fue nuestro profesor de música. Entonces tenía 15 años, era adolescente y no sabía muy bien de qué se trataba esto de la dictadura. Hoy, por suerte, entiendo un poco más de qué fue la cosa. Y quiero enterarme de más. Pensé que se trataba de cieguitos, de Los Twist. Nunca más.
Fernando Vallejo y la Iglesia católica
Mauricio Builes, periodista de la revista Semana de Colombia y compañero mío en el Programa Balboa, me ha relatado detalles de la videoconferencia que dio hace instantes el escritor Fernando Vallejo, desde Bogotá, para el público de Casa de América (Madrid) en ocasión de la presentación de su último libro, El don de la vida. Vallejo -el novelista colombiano más importante, después de Gabriel García Márquez- explicó que el título de su obra, en verdad, es una ironía sobre el axioma de la Iglesia católica, según el cual la vida es un regalo de Dios. A propósito de los escándalos de pederastia eclesiástica, el escritor sostuvo que la culpa no es de los curas, sino de la institución. Ellos son las primeras victimas de la Iglesia, afirmó, y acerca del caso de Georg Ratzinger, hermano del papa, Benedicto XVI, dijo: lo único que lamento es que no me hayan invitado a las orgías con los muchachitos del coro celestial. Vallejo aseveró que pederastia es un concepto que debe redefinirse y reclamó menos demagogia. El sexo -afirmó- es inocente siempre y cuando no haya violencia y doblegación moral. ¿Qué son niños? Humanos de nueve o 12 años. Pero los de 15 años son locomotoras sexuales; ya no son niños. Y si el cura no los masturba se masturbarán solos. No jodan más a estos curitas. Les aconsejo que se salgan de esa institución monstruosa; y a los chicos del seminario, los que queden, que por fortuna ya no son muchos, que no se dejen lavar el cerebro.
lunes, 22 de marzo de 2010
Misterio en la montaña
Los refranes y los aforismos son frecuentes en las paredes de las calles de Granada; en particular, en las de sus pintorescos suburbios montañosos. De acuerdo con una de las leyendas urbanas de la zona, hace unos años la proliferación de una serie de grafitis, de sentencias sarcásticas y de protesta, y su reaparición inmediata en los mismos sitios de donde habían sido borrados por el personal del ayuntamiento, causaron la indignación de las autoridades de la ciudad andaluza; ordenaron la búsqueda del autor, a quien luego de unos meses finalmente pescaron in fraganti. La sorpresa fue que dieron con un viejo y prestigioso profesor de la universidad, que tras haber sido echado de su trabajo, como consecuencia de esta conducta sediciosa, se recluyó en el Sacromonte, donde vive en una de las enigmáticas cuevas, típicas de ese barrio gitano. Ayer, caminando por el Albayzin -el principal arrabal de la ciudad, histórico, de rasgos árabes, de calles empedradas, empinadas, antiquísimas- con mis colegas del Programa Balboa nos detuvimos frente a esta pintada curiosa que se le atribuye al catedrático insurgente (clickear en las fotos para verlas más grandes). Después, ya en el Sacromonte, mantuvimos un breve coloquio con un señor de pelo blanco, largo, y ojos azules desafiantes, penetrantes, de una extravagante mezcla entre diabólicos y nostálgicos. Fue en un pasaje quieto, una esquina solitaria en la que se sentía -no exagero- cierta turbación o energía negativa, un miedo a no sé qué, que este cíngaro maduro se nos aceró de golpe y, sin presentarse, nos dijo, con una voz lejana, pero firme y pacífica: ese es de propiedad privada; es mío. Se refería a un grafiti que nos había llamado la atención, en el que se leía: no más mierda: a la del perro la recojo yo. Luego, el hombre nos pidió amablemente que no le tomáramos fotos, nos recomendó un tradicional bar para visitar más abajo y se fue saludando con un gesto cordial, tan inadvertido como en su aparición. ¿Sería éste el docente rebelde?, nos preguntamos, y sin discusiones acordamos mantener el misterio y quedarnos con un recuerdo amargo y siniestro de este encuentro incógnito; para volver a Granada a sentir el sabor de la transgresión, de la clandestinidad; el lamento moro, un rasguido penoso, un grito estrellado, una mirada sensual, una Alhambra pecaminosa, decadente, roja; una tierra atormentada, cautivadora, ardiente.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Diálogo corrosivo
En las redacciones de diarios siempre hay elementos que ejercitan lo que uno de mis jefes de La Gaceta, Juan José Concha Martínez, llama un buen manejo de la la ironía. Anoche escuché a dos periodistas comentando, con un distinguido sarcasmo, una noticia de la prensa del corazón sobre la separación entre una bailarina y un torero:
Periodista 1: Mira: Cecilia Gómez y Fran Rivera han roto relación. ¡Qué lástima! Formaban una hermosa pareja.
Periodista 2: Me gustaría saber quiénes son estos dos.
Periodista 1: Bueno, pues él es un destrozador de animales y ella es una zorra que se ha tirado a este destrozador de animales.
Periodista 2: Vale, ¿y de qué ministerios son?
Periodista 1: Mira: Cecilia Gómez y Fran Rivera han roto relación. ¡Qué lástima! Formaban una hermosa pareja.
Periodista 2: Me gustaría saber quiénes son estos dos.
Periodista 1: Bueno, pues él es un destrozador de animales y ella es una zorra que se ha tirado a este destrozador de animales.
Periodista 2: Vale, ¿y de qué ministerios son?
lunes, 15 de marzo de 2010
@elcorchito
Desde esta semana soy usuario de Twitter. Mi nombre de usuario es @elcorchito, atento a que se trata de microblogging -he leído que así se escribe- y a que ya poseo un blog -en el que practico el... ¿blogging?- que se llama El Corcho. Algunos de mis colegas del Programa Balboa me han persuadido de los beneficios de esta red social; me han asegurado que es útil para los periodistas. Y yo he aceptado el convite. No quiero quedarme fuera del Periodismo 2.0, del periodismo que viene (¿?) ¡Sí, señor! Soy usuario de Twitter y, por lo tanto, supongo, soy un periodista moderno... En verdad, soy en internet, como en la cocina, un completo inepto; un neorromántico en la era de las comunicaciones que no resiste el esnobismo informático; un pasajero taciturno en el tren a la renovación. Soy usuario de Twitter.
La crisis laboral en España
En el último suplemento Actualidad de La Gaceta salió publicado un informe que escribí desde Madrid sobre la crisis de empleo en España. Para leerlo, clickear aquí.
jueves, 11 de marzo de 2010
Cierra tus ojos y escucha
Caminata nocturna por Madrid. Frío álgido, viento severo. Soledad ingente. Una melodía le agrega a la madrugada esa pizca de tribulación componedora, necesaria y justa después de un día frenético, caótico, histérico. Un instante de realidad. El bandoneón de Ástor Piazzolla. El saxofón de Gerry Mulligan. Reunión cumbre. Close your eyes and listen.
lunes, 8 de marzo de 2010
Lazos
Ahora, que es la primera vez en mi vida en que los días enteros pasan sin compatriotas alrededor y en consecuencia buena parte de los coloquios corresponde a un intercambio verbal sobre las costumbres de cada país, no siento ninguna necesidad de ejercer ese nacionalismo usual en muchas personas, anacrónico para esta coyuntura mundial cosmopolita, derivada de lo que se ha dado en llamar globalización. No soy cultor -mucho menos- del fetichismo snob y superficial que practican otros; ese afán por exhibir una serie de elementos típicos de una sociedad para demostrar lo diferente, lo extraordinario de una nación -pocas veces llega a merecer tal adjetivo- y, de esa forma, justificar la nostalgia que cada uno siente por la tierra. Sin embargo, el caso es que hace un rato he descubierto en el fondo de mi mochila, ya bastante deformada, una barrita de chocolate Tofi que me había comprado hace más de un mes en Buenos Aires, antes de venir a Madrid. Y sí, debo reconocer que el sólo hecho de haberla hallado me produjo cierto enternecimiento. No una melancolía pura y dura, para nada; pero sí una vaga agitación emocional. Me ha pasado lo mismo cuando, de visita por esta ciudad, mi amigo Patricio Conta me regaló una botella de Fernet Branca; y otra vez, hace unos días, cuando escuchaba Heroína, de Sumo, mientras cocinaba un arroz con salchichas. Esas conexiones… no sé. Supongo que no se puede vivir del todo ajeno a la historia de uno, al lugar, inclusive en circunstancias óptimas, de entusiasmo, de complacencia y de satisfacción como estas; que uno puede acostumbrarse a comer cerdo o a ver las películas dobladas al castellano más puro, al que hablan aquí, ese lleno de zetas, pero que a la larga siempre las preferirá subtituladas y nunca olvidará el sabor de unas jugosas entrañas a la parrilla.
domingo, 7 de marzo de 2010
Patrones de conversación
En Madrid vivo rodeado de ciudadanos de distintos países y descubro que hay ciertos denominadores comunes, patrones de conversaciones entre mis amigos y mis colegas argentinos y en mi familia, que aquí no funcionan. Algunos tópicos -por caso, la polémica por el Fondo del Bicentenario, lo mal que está jugando Boca o lo lindo que es salir a tomar un fernet con Coca en verano en Tucumán- quedan anulados. Inconscientemente, empiezo a hablar sobre temas que a los pocos segundos me doy cuenta de que no tendrán admisión. Cuando sigo las noticias acerca del resurgimiento de la disputa soberanista sobre las islas Malvinas, o la expectativa sobre El secreto de sus ojos en los Oscar o el suspenso en torno del equipo que llevará Maradona al Mundial me dan ganas de departir, de mantener un diálogo extenso y profundo sobre esos asuntos. Pero esa plática no es asequible. Y tal vez es lógico que así sea. Lo que hagan los Kirchner o Alperovich poco importa al lado de los escándalos de Berlusconi, de las medidas de Zapatero o de las críticas de Rajoy o de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, al manejo de la economía española, que está en crisis. La formación que disponga el Chueco Alves para el próximo partido posee escasa relevancia en comparación con la atención masiva que recibe la preparación del Real Madrid para corregir el resultado adverso ante el Olympique de Lyon. El conflicto del Atlántico Sur, pese a que le interesa mucho más a cualquier europeo que a muchos de mis compatriotas, es arcaico, insignificante o ya demasiado discutido en el ámbito mundial. Este choque no me estresa, pero sí me sorprende. Poco a poco voy entendiendo que las discusiones atractivas aquí son otras. Poco a poco voy comprendiendo este nuevo repertorio cotidiano internacional.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Un análisis que faltaba
Un buen analista es aquel que posee una mirada integral de lo que acontece; se detiene en eso que los otros no ven o que advierten y no saben explicar. Un buen analista es el que camina como Juan por su casa en ese espacio intersticial entre los periódicos, la radio, la televisión o internet y la realidad; mira a un lado y al otro, estudia, razona y concibe un comentario. Sin ataduras de ninguna índole, va al quid de la cuestión a contracorriente de la tendencia y ejerce así la parte más plausible del periodismo. Este es el caso de Héctor Abad Faciolince, columnista y asesor editorial del diario colombiano El Espectador. Abad Faciolince redactó un artículo sobre la forzada mea culpa y el abatimiento públicos de Tiger Woods a causa de haber protagonizado un escándalo con prostitutas. En el texto, titulado Pedradas al hombre adúltero, el periodista no cae en la abyección de proponer un indulto al golfista por haber sido infiel, aunque sí señala la crueldad a la que ha sido sometido por los medios de prensa norteamericanos, en consonancia con esa defensa a ultranza de ciertos valores éticos en Estados Unidos -y su escaso correlato social-. Un párrafo de este jocoso y a la vez cabal ensayo -que me acercó Mauricio Builes, redactor de la revista colombiana Semana y becario del Programa Balboa 2010- dice así: a Tiger ya lo molieron, entre terapias sexuales y penitencias públicas. Que se unte de ceniza, que se refugie en el budismo, que persiga la paz de los sentidos: nada logrará sino acabar con lo que es. La negación de la naturaleza humana no deja sino hipocresías, moralismo fariseo y una colosal ridiculez. Un lío de faldas, que debería resolverlo el hombre sólo con su mujer, se vuelve un caso mundial.
lunes, 1 de marzo de 2010
Los indios, el jugador número 12
¡Aleeeeeeeeeeeti! ¡Aleeeeeeeeeeti! ¡Aleeeeeeeeeeeeti! Un hervidero de pasiones aclama al equipo en el Vicente Calderón. Son los indios, el jugador número 12. El partido es por la liga española, contra el Valencia. El referí Alfonso Pérez Burrull, oriundo de la región de Cantabria, anuncia el comienzo. Timidez. Juego mezquino, frívolo. Saque de arco para el visitante. Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh… ¡Cabrón!, grita la afición roja y blanca, para acompañar la carrera y el pelotazo del portero, César Sánchez, ex jugador del Real Madrid, el enemigo; la mala palabra. El árbitro no cobra un claro penal a favor del local y, de contragolpe, David Silva anota el primer gol, luego de torear al arquero. 1 a 0 para el Valencia. ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!, son los primeros bramidos de la hinchada hacia el juez. ¡Arbitro valiente… valiente hijo de puta!, corean. Impaciencia, enfado con el equipo. ¡Joder! ¡Coño! ¡Un poquito de ganas!, reclama un seguidor nervioso. Otra falta en el área que el referí no cobra. Es una mano alevosa. Esta vez, los jugadores del Aleti se le van encima a Pérez Barrull que, perturbado, acosado, accede a sancionar el penal tras consultarle la jugada polémica al cuarto árbitro. Insólito; se supone que los cuartos árbitros sólo están para asistir al principal en los minutos de adición y en los cambios. Además, se va expulsado el defensor Marchena. La multitud aplaude. Ya es una incuestionable protagonista en la cancha. Cachavacha Forlán empata el partido con un muy poco elegante tiro al medio. ¡Uruguayo! ¡Uruguayo! Vuelve el entusiasmo. ¡Vamos! ¡Que son 10, hostia! Minuto 44: mano a mano de Agüero, tras un regalo de la zaga valenciana. Tira la pelota a la segunda bandeja. ¡Kun! ¡Kun! ¡Kun!, lo consuelan desde las gradas. En el entretiempo me voy a recorrer el estadio. Una terraza óptima para caminar y departir sobre el fútbol. Con mis compañeros del Programa Balboa nos tomamos una gaseosa y comemos semillas de girasol, pipas, como las conocen en España. Volvemos. Arranca el complemento. El arquero Sánchez demora cada saque de arco del visitante. ¡Vikingos, no! ¡Vikingos, no!, reprocha la parcialidad india, en alusión al ex madridista. Comienza el acecho a su portería. ¡Qué malos sois!, descalifica un hincha local a los jugadores valencianos. ¿Qué tal si la das, coño? Ya te compro yo una pelota, se queja otro. Mientras, el Kun empieza a batir la defensa con lances y movimientos espléndidos. Lo golpean. Queda rengueando. Pide asistencia. ¡Agüero! ¡Agüero! ¡Agüero!, lo vitorean. Se recupera. Se ubica sigilosamente en el centro del área chica. Córner y gol de cabeza del argentino. ¡Vence el Aleti, loló, loló, loló! ¡Vence el Aleti, loló, loló, loló!, cantan los indios, y revolean miles de bufandas y gorros rojos y blancos. Patadón del valenciano Miguel. Es expulsado. Adióooooooooos, hijoputa, adióoooooooos, lo despiden socarrona y melodiosamente. El duelo con el arquero Sánchez se reedita. ¡César, muérete! ¡César, muérete!, le gritan. El jugador los hace callar con un gesto desdeñoso con la mano. Ahora los insultos son ensordecedores: ¡Hijoputa! ¡Viejo! Forlán liquida el pleito con un zurdazo distinguido, para reivindicarse. Y más tarde, Jurado, reemplazante del Kun, pone el 4 a 1 final. El Valencia se va atolondrado, confundido. Afuera, los bares están llenos de indios tomando cerveza. Ellos también ganan los partidos.
viernes, 26 de febrero de 2010
Pequeñas diferencias
En España, muchos términos poseen un significado, sino opuesto, bastante diferente al que tienen en la Argentina y en muchos otros países hispanoparlantes. Uno de ellos es el curro, que aquí es sinónimo de trabajo y en mi país es el equivalente a la estafa, o bien, a la labor que uno realiza sin mucho esfuerzo y que por ella percibe una remuneración en algunos casos excesiva. Aquí en Madrid se puede currar a destajo y con eficiencia de camarero, de bancario y de presidente y obtener, respectivamente, muy buenas propinas, excelentes sobresueldos de estímulo y una reelección exitosa, cimentada en una colosal aceptación popular. En cambio, en Tucumán se curra, lo que es muy habitual, en la función pública, lo cual sugiere que el empleado puede no haber asistido ni un día a la oficina y cobrar religiosamente su salario mensual. O sea, un ñoqui.
Para qué hablar de la célebre diferencia entre el coger español -tomar o alcanzar algo, agarrarlo- y el coger argentino -realizar el acto sexual-. En una entrevista televisiva, el actor bonaerense Federico Luppi, que reside aquí desde hace varios años, apuntó que en España se puede coger todos los días un ómnibus, algo que en la Argentina sería surrealista.
En estos días he escuchado con interés que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero analiza no subir los sueldos de los funcionarios, a contrapelo de lo que se había acordado; una medida para hacer frente a la crisis financiera que agobia a las cuentas públicas. ¡Qué bien!, me dije, y pensé en lo bueno que sería que se tomara una decisión similar en la Argentina. Pero al dia siguiente observé desconcertado que varios sindicalistas españoles salieron a quejarse y a repudiar la iniciativa. Me enteré luego que los funcionarios aquí son todos los empleados estatales; es decir, la secretaria de un subdirector, el ordenanza, el cocinero, etcétera. En la Argentina, el vocablo es atribuible sólo a los jerárquicos de la administración pública: un secretario, un legislador, un ministro.
He leído en una pared un grafiti, Contra el paro, ¡asociación!, firmado por la Unión General de Trabajadores (UGT), la central obrera española, equivalente a la CGT argentina. Qué grado de desarrollo alcanzó este país, pensé, si los sindicatos se oponen a las protestas. Pero no. Resulta que paro en España es sinónimo de desocupación, a diferencia de la Argentina, donde significa huelga. Aquí también se llama paro al seguro de desempleo que cobran quienes han sido echados de su trabajo.
¡Qué clase de personas viven en tu ciudad, que organizan estas cosas!, le reprochó indignado un español a un amigo de Pier Barakat, mi compañero peruano del Programa Balboa. El amigo le había comentado al español que para un fin de semana estaba previsto organizar una pollada bailable con niños. Pier me explicó: en Perú la pollada es una reunión en la que se come pollo y los españoles le llaman polla al pene, o sea que aquí una pollada bailable con niños no sería una reunión tan cariñosa.
Para qué hablar de la célebre diferencia entre el coger español -tomar o alcanzar algo, agarrarlo- y el coger argentino -realizar el acto sexual-. En una entrevista televisiva, el actor bonaerense Federico Luppi, que reside aquí desde hace varios años, apuntó que en España se puede coger todos los días un ómnibus, algo que en la Argentina sería surrealista.
En estos días he escuchado con interés que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero analiza no subir los sueldos de los funcionarios, a contrapelo de lo que se había acordado; una medida para hacer frente a la crisis financiera que agobia a las cuentas públicas. ¡Qué bien!, me dije, y pensé en lo bueno que sería que se tomara una decisión similar en la Argentina. Pero al dia siguiente observé desconcertado que varios sindicalistas españoles salieron a quejarse y a repudiar la iniciativa. Me enteré luego que los funcionarios aquí son todos los empleados estatales; es decir, la secretaria de un subdirector, el ordenanza, el cocinero, etcétera. En la Argentina, el vocablo es atribuible sólo a los jerárquicos de la administración pública: un secretario, un legislador, un ministro.
He leído en una pared un grafiti, Contra el paro, ¡asociación!, firmado por la Unión General de Trabajadores (UGT), la central obrera española, equivalente a la CGT argentina. Qué grado de desarrollo alcanzó este país, pensé, si los sindicatos se oponen a las protestas. Pero no. Resulta que paro en España es sinónimo de desocupación, a diferencia de la Argentina, donde significa huelga. Aquí también se llama paro al seguro de desempleo que cobran quienes han sido echados de su trabajo.
¡Qué clase de personas viven en tu ciudad, que organizan estas cosas!, le reprochó indignado un español a un amigo de Pier Barakat, mi compañero peruano del Programa Balboa. El amigo le había comentado al español que para un fin de semana estaba previsto organizar una pollada bailable con niños. Pier me explicó: en Perú la pollada es una reunión en la que se come pollo y los españoles le llaman polla al pene, o sea que aquí una pollada bailable con niños no sería una reunión tan cariñosa.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Lenguas españolas
Junto con el castellano, que es la lengua oficial del Estado español, otros tres idiomas son reconocidos por la Constitución para su uso en determinadas comunidades autónomas: el euskera (País Vasco y Navarra); el catalán (Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, donde, según el Diccionario de la Real Academia, la variedad del catalán recibe el nombre de valenciano) y el gallego (Galicia). Pero, si se contaran también los dialectos autóctonos que se hablan, los idiomas en España, un país que habitan casi 46 millones de personas, serían 13. En la foto (clickear para ampliarla), un envase de queso en fetas en el que los ingredientes están escritos en las cuatro lenguas españolas preponderantes.
domingo, 21 de febrero de 2010
Fútbol champán
Nessun dorma! Nessun dorma! Tu pure, o Principessa, nella tua fredda stanza... La voz de Luciano Pavarotti no resuena en La Scala de Milan ni en el Metropolitan de Nueva York, sino en el Santiago Bernabeu de Madrid. La magestuosa aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini revela la retórica de espectáculo deportivo que manejan los madridistas: la grandilocuencia, la pompa, en un estadio elite. El Real Madrid recibe al Villarreal, en un partido de la liga española. Con Juan Torres, mi compañero brasileño del Programa Balboa, nos ubicamos en la sexta bandeja, el gallinero. ¡Y se ve bien! El Bernabeu es de esos recintos en los que desde cualquier lugar se ve bien. Minuto de silencio en memoria de un dirigente fallecido. El público se calla y muchos se ponen de pie, en señal de respeto. El minuto de silencio no es otra cosa que un minuto de silencio en este caso: todo el mundo, mudo, de verdad. Termina el homenaje; aplausos y el partido, por comenzar. Las canciones de la barra brava -de corte fascista, franquista- son inentendibles. La cancha es magnífica, dibujada. El verde del pasto parece tonificado con Photoshop. Hay 22 jugadores y el árbitro. Nadie más. Empieza el juego. Casi no se escuchan silbidos; sólo algunos, como una forma reprender las decisiones del referí. Juan, fanático del Flamengo, se sorprende porque el público aplaude las buenas jugadas. Todas: las del Madrid y las del Villarreal también. La estrella, Cristiano Ronaldo, clava un golazo de tiro libre. 1 a 0. Penal a favor del local. Eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh... ¡gooooooooooooooooool! Es de Kaká. 2 a 0. ¡Cómo joden con las cornetas!, pienso, mientras en el campo Marcos Senna se prepara frente a la pelota para patear un tiro libre. Gol. 2 a 1. El público se inquieta. ¡No te líes! ¡Que la pierdes!, se queja un madridista. El merengue desaprovecha varias chances y, de contragolpe, el visitante comienza a acechar el arco de Iker Casillas. En el entretiempo aprovecho para ir al baño. Carteles publicitarios electrónicos; televisores que transmiten el partido en vivo y escaleras mecánicas. En los vestuarios hay jacuzzis... Arranca la segunda parte. A los pocos minutos, gol de Gonzalo Higuaín, con el pie derecho, tras una acción colectiva. ¡Cómo juegan estos tíos!, se entusiasma otro hincha del Madrid. Demostración de jogo bonito del anfitrión. Desconcierto del visitante, hasta que inesperadamente arma una jugada de asociación y el brasileño Nilmar anota el segundo tanto. Vuelve el suspenso; no el frío: estufas gigantes contrarrestan los crueles cuatro grados de temperatura. Cinco minutos después, Higuaín de nuevo alivia a Manuel Pellegrini, con un segundo tanto. Y luego, Kaká amplía la diferencia con otro gol, de zurda. El entrenador lo premia y lo reemplaza por el ídolo, Raúl. La frutilla del postre. La multitud lo ovaciona. Es la gloria. Penal para el Madrid. ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl! ¡Raúl!, reclaman los madridistas. Pero al penal lo patea y lo convierte Xabi Alonso. 6 a 2. El submarino amarillo está hundido. Pitido final. Suena la marcha del club blanco: ¡hala Madrid!, ¡hala Madrid! Noble y bélico adalid, caballero del honor. ¡Hala Madrid!, ¡hala Madrid! A triunfar en buena lid, defendiendo tu color... horrible, pero es su himno. La hinchada lo canta alegre y se va exaltada. Y los forasteros, también: ocho goles y el deleite de los cracks en acción, en el gran coliseo del fútbol.
Punto para Cristina
Los que me conocen saben que no simpatizo con el kirchnerismo. Pero hay algunas medidas, como la estatización del sistema jubilatorio, por caso, y tomas de posiciones claras de este gobierno que me tranquilizan, me conforman, me alegran y me entusiasman. Por ejemplo, la decisión, mediante un decreto que firmó la Presidenta, de vedar la exploración de hidrocarburos que Gran Bretaña autorizó en la zona de las Malvinas. Según la resolución, todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre los puertos continentales y las islas deberá solicitar una autorización previa al Gobierno argentino. En los últimos 28 años, ningún presidente argentino -fueron ocho, contando los interinos- ha encarado una acción tan firme en torno del reclamo de la soberanía sobre el archipiélago -del que Gran Bretaña se adueñó deliberadamente y que mantiene ocupado desde 1833-, y tan correcta desde la óptica diplomática, porque junto con ese decreto se ha ratificado la disposición del Estado argentino a un diálogo pacífico con Londres para solucionar el diferendo; una anacrónica situación colonial, como la definió el canciller argentino, Jorge Taiana. Un planteo inquebrantable y civilizado. Un planteo justo. Punto para el Gobierno nacional, el de Cristina Fernández de Kirchner.
viernes, 12 de febrero de 2010
El hombre alto
En estos días he retomado la lectura de El cuaderno gris, de Josep Pla. Es un dietario escrito entre 1918 y 1919, de seiscientas y pico de páginas. A menudo me da la sensación de que no hay párrafo que tenga desperdicio. Por ejemplo, uno en el que el autor describe físicamente a su amigo Alexandre Plana. Dice: es un hombre alto, muy alto -tan alto que se diría que si algún día mirase a suelo tendría vértigo-. Tiene un aire hierático, parsimonioso, lento, en toda su persona. Es un estático. Esto no es debido a ninguna determinación deliberada: es debido a su altura. Es tan largo que parece estorbarse un poco. Siempre hay una parte de su cuerpo que no sabe dónde poner. Tiene que ir con cuidado de no tropezar. Por eso siempre mira adelante... tiene la cara ligeramente picada de viruela. Sus ojos, de un azul grisáceo, más que ojos de soñador, son los ojos de un hombre un poco cansado de soñar.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Madrid, capital del ambiente
Desde hace 10 días vivo en Madrid. Estoy aquí realizando el IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Mi amigo Diego Jemio me ha recomendado leer el libro Madrid, del periodista catalán Luis Carandell, entre cuyos capítulos he descubierto descripciones de esta ciudad que me gustan. Por ejemplo, que ser de Madrid consiste muy a menudo en no ser de Madrid o que Madrid prohíja a los forasteros dejándoles que sigan siendo lo que eran cuando llegaron. En la introducción, el autor -a pesar de que las mínimas por estos días están bajo cero- define a Madrid, con buen tino, como la capital del ambiente: 'a mí me gusta Madrid por el ambiente', se oye decir con cierta frecuencia. Y aunque no se sabe exactamente lo que eso significa, hay que reconocer que es verdad, que lo bueno de Madrid es el ambiente. En sus cuatro siglos de vida capitalina, Madrid ha sido capital de muchas cosas. Capital de un imperio, capital de una nación, capital de la gloria, capital de la movida, capital europea de la cultura y hasta se la ha llamado 'la capital del mundo'. Pero nunca ha dejado de ser, si puede existir este título, la capital del ambiente.
martes, 9 de febrero de 2010
Nueve ingredientes para ser feliz en la redacción
Pilar Cambra, experimentada columnista del periódico económico Expansión, ha elaborado una lista de nueve ingredientes para ser feliz en una redacción. Aquí van, en la voz de la propia periodista, según su exposición en la última clase que brindó a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos.
1) Trabajar con amigos. Hacer amigos de aquellos con los que trabajo. Hay que interesarse, no de una manera violenta y brutal, pero sí discreta, de los problemas que ellos tienen; no sólo de los laborales, sino –más bien- de los personales; porque detrás de alguien que te dice que no puede más o que esto lo está matando hay un problema personal.
2) Defender con uñas y dientes que no tenemos un horario que cumplir, sino una tarea que realizar. En este sentido, también se debe ser exigente con el ideario de la empresa; es decir, demandar qué intereses defiende la empresa y por qué los defiende, y saber aplicar la cláusula de conciencia las veces que sea necesaria.
3) Presentarse como voluntario con frecuencia. Pero ojito: sólo para aquellos trabajos y misiones que sabemos que podemos hacer bien, y no para las cosas que nos desbordan, porque eso puede ser tu tumba. Si se es hipotenso o hipotensa, como yo, está claro que es imposible gozar de lucidez mental si no has tenido una buena noche y te has debido tomar tres cafés en tiempo récord. En ese caso, ofrecerte para una misión a las 8 de la mañana no es recomendable.
4) Preguntar, preguntar y preguntar. Preguntar no es humillante. ¡Nunca! ¡Jamás lo es! A los veteranos les gusta practicar esa misericordia que es enseñar al que no sabe. De modo que preguntar es a menudo un favor que se hace, por lo menos a esta gente. Pero hay que distinguir entre la curiosidad sana y malsana, entre la oportuna y la inoportuna: en la hora de cierre, no puedes ir a preguntar a los gritos: ‘¡oye! ¿No has encontrado un anillo en el lavabo? O bien: ‘¿puedes leerme este texto que acabo de terminar?’. Puede ser hasta peligroso.
5) Sugerir e inventar. Uno no puede ser el enano mudito de Blancanieves en la redacción. Un poquito de espíritu de aventura para no ser mañerista (sic), sino periodista. Si tú te aburres en la redacción, aburrirás a los lectores.
6) Sube y baja, como el nombre de la película de Cantinflas. Este trabajo es así: yo he hecho pies de fotos hasta el hartazgo. Yo he hecho Deportes. Yo he hecho Sucesos (Policiales). Y me he divertido mucho. Creo que a todos nos conviene pasar una temporada en el infierno, en el anonimato. Estos períodos te enseñan que tú eres lo que el medio es. Es decir, un día puedes ser el lucero del alba en el firmamento, y al día siguiente simplemente nada.
7) Estar siempre en contacto con la vida. Las nuevas tecnologías han convertido a los periodistas en burócratas, y los periodistas no debemos ser oficinistas. Lo que sucede no está en Wikipedia: ocurre en la calle, en las tiendas, en las revistas y, sobre todo, en las conversaciones con personas que no son periodistas. Hay que evitar encerrarse en el gueto profesional.
8) Cuidar nuestra propia vida. Aunque el trabajo se lleve la mayor parte de nuestro tiempo, la verdad está ahí fuera. Opino que, si en algún momento debemos optar entre ascender de puesto y mantener la vida privada sin recortarla, la vida de la familia, de los amigos, de las aficiones, yo elegiría ceder la propuesta laboral en vez de menguar la cuota personal. La empresa no tiene corazón ni alma, y cuando a ella se le ocurra estarás en la calle. Y tu marido o tu mujer, y con razón, también pueden abandonarte si pones el trabajo, o la ambición, por encima del resto.
9) Por muy precaria que sea nuestra situación debemos apostar siempre por lo óptimo: la verdad, la bondad y la belleza. No debemos de vendernos por un plato de lentejas, por más que lo necesitemos. La pasaremos muy mal en muchas ocasiones, pero dormiremos tranquilos. Más vale vender helados en un carrito.
Yo he agregado un ingrediente más: para contrarrestar el sedentarismo y la ingesta irresponsable, conviene siempre hacerse tiempo para practicar un deporte y, en lo posible, tratar de comer siempre sano y en horario. Advertí en la clase que mi vida no es el ejemplo adecuado para este ingrediente (como a destiempo y fumo 20 cigarrillos diarios, además de que no practico ninguna disciplina física con regularidad), pero creo que es bueno ser consciente de ese déficit y saber diagnosticarlo para sentirse mejor, en la redacción y en la vida en general.
1) Trabajar con amigos. Hacer amigos de aquellos con los que trabajo. Hay que interesarse, no de una manera violenta y brutal, pero sí discreta, de los problemas que ellos tienen; no sólo de los laborales, sino –más bien- de los personales; porque detrás de alguien que te dice que no puede más o que esto lo está matando hay un problema personal.
2) Defender con uñas y dientes que no tenemos un horario que cumplir, sino una tarea que realizar. En este sentido, también se debe ser exigente con el ideario de la empresa; es decir, demandar qué intereses defiende la empresa y por qué los defiende, y saber aplicar la cláusula de conciencia las veces que sea necesaria.
3) Presentarse como voluntario con frecuencia. Pero ojito: sólo para aquellos trabajos y misiones que sabemos que podemos hacer bien, y no para las cosas que nos desbordan, porque eso puede ser tu tumba. Si se es hipotenso o hipotensa, como yo, está claro que es imposible gozar de lucidez mental si no has tenido una buena noche y te has debido tomar tres cafés en tiempo récord. En ese caso, ofrecerte para una misión a las 8 de la mañana no es recomendable.
4) Preguntar, preguntar y preguntar. Preguntar no es humillante. ¡Nunca! ¡Jamás lo es! A los veteranos les gusta practicar esa misericordia que es enseñar al que no sabe. De modo que preguntar es a menudo un favor que se hace, por lo menos a esta gente. Pero hay que distinguir entre la curiosidad sana y malsana, entre la oportuna y la inoportuna: en la hora de cierre, no puedes ir a preguntar a los gritos: ‘¡oye! ¿No has encontrado un anillo en el lavabo? O bien: ‘¿puedes leerme este texto que acabo de terminar?’. Puede ser hasta peligroso.
5) Sugerir e inventar. Uno no puede ser el enano mudito de Blancanieves en la redacción. Un poquito de espíritu de aventura para no ser mañerista (sic), sino periodista. Si tú te aburres en la redacción, aburrirás a los lectores.
6) Sube y baja, como el nombre de la película de Cantinflas. Este trabajo es así: yo he hecho pies de fotos hasta el hartazgo. Yo he hecho Deportes. Yo he hecho Sucesos (Policiales). Y me he divertido mucho. Creo que a todos nos conviene pasar una temporada en el infierno, en el anonimato. Estos períodos te enseñan que tú eres lo que el medio es. Es decir, un día puedes ser el lucero del alba en el firmamento, y al día siguiente simplemente nada.
7) Estar siempre en contacto con la vida. Las nuevas tecnologías han convertido a los periodistas en burócratas, y los periodistas no debemos ser oficinistas. Lo que sucede no está en Wikipedia: ocurre en la calle, en las tiendas, en las revistas y, sobre todo, en las conversaciones con personas que no son periodistas. Hay que evitar encerrarse en el gueto profesional.
8) Cuidar nuestra propia vida. Aunque el trabajo se lleve la mayor parte de nuestro tiempo, la verdad está ahí fuera. Opino que, si en algún momento debemos optar entre ascender de puesto y mantener la vida privada sin recortarla, la vida de la familia, de los amigos, de las aficiones, yo elegiría ceder la propuesta laboral en vez de menguar la cuota personal. La empresa no tiene corazón ni alma, y cuando a ella se le ocurra estarás en la calle. Y tu marido o tu mujer, y con razón, también pueden abandonarte si pones el trabajo, o la ambición, por encima del resto.
9) Por muy precaria que sea nuestra situación debemos apostar siempre por lo óptimo: la verdad, la bondad y la belleza. No debemos de vendernos por un plato de lentejas, por más que lo necesitemos. La pasaremos muy mal en muchas ocasiones, pero dormiremos tranquilos. Más vale vender helados en un carrito.
Yo he agregado un ingrediente más: para contrarrestar el sedentarismo y la ingesta irresponsable, conviene siempre hacerse tiempo para practicar un deporte y, en lo posible, tratar de comer siempre sano y en horario. Advertí en la clase que mi vida no es el ejemplo adecuado para este ingrediente (como a destiempo y fumo 20 cigarrillos diarios, además de que no practico ninguna disciplina física con regularidad), pero creo que es bueno ser consciente de ese déficit y saber diagnosticarlo para sentirse mejor, en la redacción y en la vida en general.
jueves, 4 de febrero de 2010
El marrón
La periodista Pilar Cambra, redactora jefa del periódico español Expansión, ha dicho en su primera clase a los becarios del IX Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos que en las redacciones se escucha de vez en cuando a algún cronista murmurar con fastidio: ya me ha caído el marrón. Y explicó: el marrón es el trabajillo que le dan a fulano, que se lo pasa a otro fulano, que se lo encarga a mengano y así, como una pelota. El que nadie quiere hacer; la crítica de un libro cuyo autor es amigo de tu editor o el lugar en el que se realiza un copetín para celebrar algo que no le interesa a nadie. Eso es el marrón. Es bueno, siempre que te haya caído el marrón, avisarle a tu jefe que harás el trabajo, pero que no eres ningún tonto. Aquí, en Madrid, comienzo a confirmar que el diarismo en España no es muy diferente al de la Argentina.
martes, 5 de enero de 2010
Ese enigmático bálsamo
En este camino inevitable hacia el escepticismo que he comenzado a transitar desde que soy periodista, en este forzoso avance hacia la mayor incredulidad y la negación antipática de lo sobrenatural y los desvíos del existencialismo, un misterio cotidiano germina, de vez en cuando, como capullo en el desierto envenenado de la sospecha: el déjà vu. Felizmente, no puedo encontrarle explicación al hecho de vivir un instante que ya ha aparecido en mi mente con anterioridad. Meses, años antes. El déjà vu asoma cuando menos lo espero y en lugares familiares o inmemoriales, y pasa volando como una estrella fugaz, riéndose del esfuerzo en vano por retenerlo y someterlo a un cuestionario burdo y terrenal. Se esfuma al amanecer, como el ser querido que ya no vive y aparece en sueños extraños y sofocantes. Es un baldazo de desperdicios lanzado al parco señor Intelecto; una grosería proferida a la jactanciosa señora Razón. Es una alucinación real, cierta, casi tangible, que me arrulla a menudo, de repente. Es un canto alegre a la locura. Una cantimplora de agua bendita en la montaña de la muerte. Una confusión vestida de esperanza.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Si le hubieran hecho caso...
La tucumana Libertad González es representante en la Tierra de la Comunidad Galáctica. Sí. Y asegura que cuenta con una filmación reveladora del rostro del asesino de Ángela Beatriz Argañaraz, la maestra que desapareció el lunes 31 de julio de 2006. Inclusive, González -coordinadora del Equipo de Contacto de Quinto Tipo (con poder) con Extraterrestres- ofreció su propia versión sobre el homicidio de Betty. Si no me creen, miren la solicitada que publicó en la edición de La Gaceta del último 22 de diciembre (clickear en la imagen para ampliarla).
sábado, 12 de diciembre de 2009
Mal concepto
El jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, calificó a Abel Posse, un día antes de que el escritor juró como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Es faccioso y misógino; un enorme burro de dudosa formación democrática. Chupate esa mandarina.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Imaginando la partida
Entre las buenas nuevas con que me ha sorprendido 2009 la que más se destaca, sin dudas, es la de haber ganado la beca para realizar el Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos. Eso significa que entre febrero y julio de 2010 viviré en Madrid, donde trabajaré en un medio de comunicación (a confirmar) y recibiré capacitación académica semanal en la Fundación Diálogos, la organizadora. Mientras se aproxima la fecha de salida del transatlántico crece el nerviosismo, la curiosidad, el deseo frenético de estar allá. Recién, escuchando un tema de Joaquín Sabina que se llama Yo me bajo en Atocha, en la versión en vivo de Nos sobran los motivos, he agitado aún más esos síntomas típicos de la prebeca, del que se va queriendo irse.
viernes, 4 de diciembre de 2009
La semántica del siglo XXI
El lema de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) está inscripto en latín en su escudo: pedes in terra ad sidera visus. Fue su mismo fundador, el doctor Juan B. Terán (1880-1938), quien compuso esa divisa, según reseñó el historiador Carlos Páez de la Torre. Sidera Visus es el nombre de una publicación que edita desde el 8 de octubre pasado la casa de altos estudios. Hoy a la siesta, en el café, le pregunté a un periodista amigo, que es licenciado en Letras y escribe para ese suplemento, el significado exacto del eslogan, ya que yo no sé latín. Me respondió: cumpa, significa 'los pies en la tierra, la mirada en el cielo', un propósito que nunca compartí porque caminando te podés tropezar 'pal pingo.
lunes, 16 de noviembre de 2009
La Mamma
Este fin de semana he debutado en el teatro San Martín como cantante de ópera. El Ente Cultural de Tucumán me ha ofrecido hace un mes un rol en La Mamma, le convenienze ed inconvenienze teatrali, del compositor italiano Gaetano Donizetti, con adaptación del régisseur Jorge de Lassaletta. Desde entonces estoy ensayando, fijando intervenciones líricas, incorporando nociones de actuación y conociendo los entretelones, el laburo tras las bambalinas, el trabajo que cumple cada uno, un mundillo barroco, divertido, catártico, excitante, provocador, intrigante. La obra es una ópera buffa, una comedia cuya trama es acerca de las dificultades que surgen a la hora de armar una ópera, en un teatro venido a menos, con un elenco de mediocres, de malos actores y de pésimos cantantes, entre otros personajes de mala muerte: aprovechadores, ventajistas y hasta ladrones, como la protagonista, Mamma Agatha (un barítono travestido, que en este caso es representado por el experimentado cantante Leonardo Estévez). A mí me toca interpretar al inspector (L'ispettore), que vendría a ser el jefe del teatro. El viernes 20 y el sábado 21 se realizarán las dos últimas funciones. Aquí, el comentario que publicó el diario La Gaceta.
martes, 3 de noviembre de 2009
Chiste fácil
Un viejo periodista de La Gaceta es conocido, además de por su excentricidad, por sus chascarrillos. Son del tipo que en esta redacción llamamos chistes fáciles: bromas al vuelo, tomando noticias y elementos de la realidad en general, y en las que abunda el juego de palabras y de conceptos. El último de los chistes fáciles que le escuché es uno vinculado con la muerte del antropólogo francés Lévi-Strauss: mirá vos: a los 100 años murió Lévi-Strauss. Qué cagada, che: vamos a tener que volver a usar Wrangler. Otro de hoy: se fue Cocca de Godoy Cruz; dicen que ya hay gestiones por Mirinda.
martes, 27 de octubre de 2009
Homónimos
Hoy leí un artículo acerca de los pesares de un joven inglés de 20 años que se llama Harry Potter, tal como el célebre personaje creado por la escritora J.K Rowling. La información me trajo a la memoria un artículo que escribí hace cuatro años para La Gaceta.com, titulado Susana Giménez, Hugo Chávez y Carlos Bianchi son tucumanos:
La comunicación fue un viernes a las 21.37, durante el horario en el que Telefé trasmite Susana Giménez.
- Hola, ¿Susana Giménez?
- Sí, ella habla. ¿Quién habla?
- Te hablamos de LA GACETA.
- Uh... sí, otra joda de vuelta.
Susana, que vive en el barrio El Salvador de esta ciudad, es viuda, tiene cinco hijos y trabaja en un lavadero automático de ropa, contó que ya está cansada de que algunos pícaros busquen el teléfono en la guía para hacerle chanzas por llamarse igual que la diva de la televisión. “Un día fui a hacer un trámite en una oficina pública. Cuando un empleado me preguntó mi nombre para comenzar a completar un formulario, le dije: ‘soy Susana Giménez’. Entonces, él se cruzó de brazos y de piernas, apoyo su espalda sobre la silla, me miró y me dijo: ‘ah, claro, entonces yo soy Mirtha Legrand’. Al principio te causa gracia, pero cuando te hacen 10.000 veces bromas parecidas... y bueno”, comentó Susana, cuyo apellido, en realidad, se escribe con J, pero en la guía telefónica figura con G. “El otro día me llamaron y me dijeron que eran de una radio. ‘¿Susana Giménez?’, le preguntaron a una de mis hijas, que, como escuchaba risas, le preguntó quién llamaba. ‘¡Queremos cobrar el premio; ganamos con el Imbatible!’, le dijeron. Entonces, yo agarré el teléfono y le dije: ‘escuchame, no te hagás el gracioso’, y le corté. Pero volvía a llamar, insistía, se reía, y después comenzó a insultarme. Eso no fue divertido. Otras veces pasó lo mismo con el premio de Ala”, dijo Susana. Como ella, hay muchos tucumanos tocayos de famosos que contaron a nuestro diario anécdotas tanto graciosas como molestas.
Algún parecido
No es venezolano. No es presidente. No es revolucionario. Tampoco anda por todos lados criticando al imperialismo ni atacando a George W. Bush. Ni es militar, aunque es policía retirado y estuvo vinculado con el Poder Ejecutivo tucumano durante 15 años, como peluquero de la gobernación. Hugo Chávez, vecino de la calle Palavecino al 500 de esta ciudad, afirmó que cuando conocen su nombre a menudo le hacen bromas, pero que siempre las recibe con alegría. “Lo veo seguido por televisión. Estoy de acuerdo con muchas cosas de él; me gusta la personalidad que tiene el tipo. No estoy en contra, así que no me disgusta tener su mismo nombre. Además, tenemos un cierto parecido: los dos somos medio petisitos”, destacó el coiffeur.
“Mirá, por tener este nombre, algunas veces terminás siendo más famosa que la famosa”, dijo Beatriz Salomón, una tucumana a la que el vedettismo no le cae nada bien. “En todos lados les da gracia cuando les digo mi nombre. En los mayoristas de golosinas, cuando iba a hacer cobranzas, me decían: ‘así que usted es la famosa Beatriz Salomón’. Yo sólo me reía. Tantas veces en la vida me dicen ese tipo de cosas, y otras que mejor ni contar”, afirmó Beatriz, que era dueña de una fábrica de cubanitos, en cuyas bolsas figuraba su nombre. “Una vez, en Buenos Aires, vi a Beatriz Salomón, pero no me acerqué a decirle nada. Nunca me gustó ella, ni su forma de pintarse, ni de vestir, ni ella misma como artista. Pero después, con todo el despiole que pasó con el marido, me pareció una persona sencilla y humilde”, dijo Beatriz, que en la actualidad se dedica a la venta de cosméticos.
“Me gustaría ser solamente el aguatero de Bianchi, para ganar un poco más de plata. Pero es imposible: soy hincha de San Lorenzo”. Carlos Bianchi es un comerciante de Concepción, de 38 años, que sostiene que anda rebuscándosela para que a su negocio le vaya cada vez mejor. “El fútbol es algo a lo que por mi trabajo nunca le di mucha importancia. La verdad, me agarrás desprevenido con esta nota, aunque me viven cargando por el nombre”, le dijo a LA GACETA, adonde llamó, después de cortar, para asegurarse de que no era una broma.
Poeta y cantante
“Cuando voy a la obra social para hacer algún trámite y me citan, todo el mundo comienza disimuladamente a reírse. Estas cosas te ponen un poco nervioso, pero con los años te acostumbrás”, afirmó Ricardo Montaner, un vecino de barrio sur. El taquígrafo contó que también escribe poemas y canciones, al igual que el cantante venezolano; aunque reveló que sólo canta en la ducha. “No soy cantante profesional. Pero me encanta la música. Cuando fue el boom de Montaner, a principios de los 90, siempre me cargaban, me pedían que les cantara canciones. Mi viejo, que tiene el mismo nombre, en cambio, se enojaba, los mandaba a la mierda. El es abogado y sufrió un montón de bromas porque tenía la placa de profesional en la puerta de su casa”, dijo.
Mercedes Sosa es un ama de casa a la que le gusta todo tipo de música, pero sólo para escucharla. “Llamaron aquí cualquier cantidad de veces, pero nada que ver. En un montón de lados me preguntan cómo me llamo y después te dicen cosas como: ‘¡ajá, qué nombrecito que tenés!’. Por eso, algunas veces, me presento como Graciela Sosa; Graciela es mi segundo nombre”, relató la mujer.
El escritor Mario Benedetti quizás nunca se hubiera imaginado que haya dos homóminos tucumanos, y menos que ambos tengan profesiones tan diferentes a la poesía: uno de ellos trabaja en un comercio de venta de pollos y el otro es camionero. “Por ahí paso con el camión y enseguida relacionan mi nombre con el poeta. Pero yo no tengo nada que ver con la poesía”, aclaró Mario, el camionero. Comentó que en su familia hablan de algún lejano parentesco con el uruguayo. “Nunca lo averiguamos, pero siempre cuentan que cuando la familia de mi papá vino de Italia, uno de sus hermanos se quedó en Uruguay, y dicen que podríamos ser familia por ese hermano”, confesó.
Carlos Calvo, Cristian Castro y Alberto Cortez también han de ser blanco de una innumerable cantidad de bromas. Al igual que Ernesto Guevara, un músico tucumano. “Una vez, fuimos a tocar con Leopoldo Deza a Bolivia, y en la frontera no me dejaban pasar. ‘Guevara, Guevara’, nombraban los gendarmes entre ellos; y empezaron a revisarme todos los bolsos. Como no encontraron nada, me dejaron pasar. La situación no fue violenta, fue más bien muy cómica”, dijo Ernesto que, pese a no ser tan conocido como el Che, no está muy lejos de la fama: es primera guitarra y voz de la banda del artista santiagueño Raly Barrionuevo. “Una vez volvía de Buenos Aires de grabar un disco con un grupo y mi mamá me contó que habían hablado a mi casa de no sé en qué diario importante de Buenos Aires para preguntar si en vivía ahí un nieto del Che Guevara que estaba grabando un disco. Le respondió que no éramos parientes. ¡Cómo no le dijo que sí, así salíamos en todos los medios”, contó entre risas. “Lo mejor fue cuando unos músicos cubanos vinieron a tocar a Tucumán y me conocieron. No podían creer que tuviera el mismo nombre del Che. Se fueron fascinados”, rememoró.
Homónimos hay en todo el mundo. Hace tres semanas, una ex alcaldesa norteamericana y propietaria de una consultora para el desarrollo de pequeños y medianos negocios visitó Tucumán, en el marco de una gira realizada por un grupo de jóvenes líderes estadounidenses. ¿Cómo se llamaba esta emprendedora de 34 años, un poco gordita y muy simpática? Araceli González. Este cronista también se ríe, ya que, por ser homónimo de un famoso guitarrista, a menudo recibe mails con elogios por joyas musicales que, en realidad, jamás interpretó.
La comunicación fue un viernes a las 21.37, durante el horario en el que Telefé trasmite Susana Giménez.
- Hola, ¿Susana Giménez?
- Sí, ella habla. ¿Quién habla?
- Te hablamos de LA GACETA.
- Uh... sí, otra joda de vuelta.
Susana, que vive en el barrio El Salvador de esta ciudad, es viuda, tiene cinco hijos y trabaja en un lavadero automático de ropa, contó que ya está cansada de que algunos pícaros busquen el teléfono en la guía para hacerle chanzas por llamarse igual que la diva de la televisión. “Un día fui a hacer un trámite en una oficina pública. Cuando un empleado me preguntó mi nombre para comenzar a completar un formulario, le dije: ‘soy Susana Giménez’. Entonces, él se cruzó de brazos y de piernas, apoyo su espalda sobre la silla, me miró y me dijo: ‘ah, claro, entonces yo soy Mirtha Legrand’. Al principio te causa gracia, pero cuando te hacen 10.000 veces bromas parecidas... y bueno”, comentó Susana, cuyo apellido, en realidad, se escribe con J, pero en la guía telefónica figura con G. “El otro día me llamaron y me dijeron que eran de una radio. ‘¿Susana Giménez?’, le preguntaron a una de mis hijas, que, como escuchaba risas, le preguntó quién llamaba. ‘¡Queremos cobrar el premio; ganamos con el Imbatible!’, le dijeron. Entonces, yo agarré el teléfono y le dije: ‘escuchame, no te hagás el gracioso’, y le corté. Pero volvía a llamar, insistía, se reía, y después comenzó a insultarme. Eso no fue divertido. Otras veces pasó lo mismo con el premio de Ala”, dijo Susana. Como ella, hay muchos tucumanos tocayos de famosos que contaron a nuestro diario anécdotas tanto graciosas como molestas.
Algún parecido
No es venezolano. No es presidente. No es revolucionario. Tampoco anda por todos lados criticando al imperialismo ni atacando a George W. Bush. Ni es militar, aunque es policía retirado y estuvo vinculado con el Poder Ejecutivo tucumano durante 15 años, como peluquero de la gobernación. Hugo Chávez, vecino de la calle Palavecino al 500 de esta ciudad, afirmó que cuando conocen su nombre a menudo le hacen bromas, pero que siempre las recibe con alegría. “Lo veo seguido por televisión. Estoy de acuerdo con muchas cosas de él; me gusta la personalidad que tiene el tipo. No estoy en contra, así que no me disgusta tener su mismo nombre. Además, tenemos un cierto parecido: los dos somos medio petisitos”, destacó el coiffeur.
“Mirá, por tener este nombre, algunas veces terminás siendo más famosa que la famosa”, dijo Beatriz Salomón, una tucumana a la que el vedettismo no le cae nada bien. “En todos lados les da gracia cuando les digo mi nombre. En los mayoristas de golosinas, cuando iba a hacer cobranzas, me decían: ‘así que usted es la famosa Beatriz Salomón’. Yo sólo me reía. Tantas veces en la vida me dicen ese tipo de cosas, y otras que mejor ni contar”, afirmó Beatriz, que era dueña de una fábrica de cubanitos, en cuyas bolsas figuraba su nombre. “Una vez, en Buenos Aires, vi a Beatriz Salomón, pero no me acerqué a decirle nada. Nunca me gustó ella, ni su forma de pintarse, ni de vestir, ni ella misma como artista. Pero después, con todo el despiole que pasó con el marido, me pareció una persona sencilla y humilde”, dijo Beatriz, que en la actualidad se dedica a la venta de cosméticos.
“Me gustaría ser solamente el aguatero de Bianchi, para ganar un poco más de plata. Pero es imposible: soy hincha de San Lorenzo”. Carlos Bianchi es un comerciante de Concepción, de 38 años, que sostiene que anda rebuscándosela para que a su negocio le vaya cada vez mejor. “El fútbol es algo a lo que por mi trabajo nunca le di mucha importancia. La verdad, me agarrás desprevenido con esta nota, aunque me viven cargando por el nombre”, le dijo a LA GACETA, adonde llamó, después de cortar, para asegurarse de que no era una broma.
Poeta y cantante
“Cuando voy a la obra social para hacer algún trámite y me citan, todo el mundo comienza disimuladamente a reírse. Estas cosas te ponen un poco nervioso, pero con los años te acostumbrás”, afirmó Ricardo Montaner, un vecino de barrio sur. El taquígrafo contó que también escribe poemas y canciones, al igual que el cantante venezolano; aunque reveló que sólo canta en la ducha. “No soy cantante profesional. Pero me encanta la música. Cuando fue el boom de Montaner, a principios de los 90, siempre me cargaban, me pedían que les cantara canciones. Mi viejo, que tiene el mismo nombre, en cambio, se enojaba, los mandaba a la mierda. El es abogado y sufrió un montón de bromas porque tenía la placa de profesional en la puerta de su casa”, dijo.
Mercedes Sosa es un ama de casa a la que le gusta todo tipo de música, pero sólo para escucharla. “Llamaron aquí cualquier cantidad de veces, pero nada que ver. En un montón de lados me preguntan cómo me llamo y después te dicen cosas como: ‘¡ajá, qué nombrecito que tenés!’. Por eso, algunas veces, me presento como Graciela Sosa; Graciela es mi segundo nombre”, relató la mujer.
El escritor Mario Benedetti quizás nunca se hubiera imaginado que haya dos homóminos tucumanos, y menos que ambos tengan profesiones tan diferentes a la poesía: uno de ellos trabaja en un comercio de venta de pollos y el otro es camionero. “Por ahí paso con el camión y enseguida relacionan mi nombre con el poeta. Pero yo no tengo nada que ver con la poesía”, aclaró Mario, el camionero. Comentó que en su familia hablan de algún lejano parentesco con el uruguayo. “Nunca lo averiguamos, pero siempre cuentan que cuando la familia de mi papá vino de Italia, uno de sus hermanos se quedó en Uruguay, y dicen que podríamos ser familia por ese hermano”, confesó.
Carlos Calvo, Cristian Castro y Alberto Cortez también han de ser blanco de una innumerable cantidad de bromas. Al igual que Ernesto Guevara, un músico tucumano. “Una vez, fuimos a tocar con Leopoldo Deza a Bolivia, y en la frontera no me dejaban pasar. ‘Guevara, Guevara’, nombraban los gendarmes entre ellos; y empezaron a revisarme todos los bolsos. Como no encontraron nada, me dejaron pasar. La situación no fue violenta, fue más bien muy cómica”, dijo Ernesto que, pese a no ser tan conocido como el Che, no está muy lejos de la fama: es primera guitarra y voz de la banda del artista santiagueño Raly Barrionuevo. “Una vez volvía de Buenos Aires de grabar un disco con un grupo y mi mamá me contó que habían hablado a mi casa de no sé en qué diario importante de Buenos Aires para preguntar si en vivía ahí un nieto del Che Guevara que estaba grabando un disco. Le respondió que no éramos parientes. ¡Cómo no le dijo que sí, así salíamos en todos los medios”, contó entre risas. “Lo mejor fue cuando unos músicos cubanos vinieron a tocar a Tucumán y me conocieron. No podían creer que tuviera el mismo nombre del Che. Se fueron fascinados”, rememoró.
Homónimos hay en todo el mundo. Hace tres semanas, una ex alcaldesa norteamericana y propietaria de una consultora para el desarrollo de pequeños y medianos negocios visitó Tucumán, en el marco de una gira realizada por un grupo de jóvenes líderes estadounidenses. ¿Cómo se llamaba esta emprendedora de 34 años, un poco gordita y muy simpática? Araceli González. Este cronista también se ríe, ya que, por ser homónimo de un famoso guitarrista, a menudo recibe mails con elogios por joyas musicales que, en realidad, jamás interpretó.
sábado, 24 de octubre de 2009
El auto de tela
BMW presentó el GINA Light Visionmodel, un auto cuya carrocería, en lugar de ser de chapa metálica, está compuesta por una estructura de varillas con un recubrimiento textil que resiste el agua y la temperatura. El video publicitario es impresionante. Los faros delanteros son como ojos humanos, con párpados. Las puertas se abren como las alas de un ave. Y el motor se deja ver como una mujer que se baja el cierre y muestra... su corazón. Daniel Fontanarrosa, un amigo muy fierrero, diseñador del diario, me contaba sobre este fascinante vehículo. Le pregunté: ¿qué pasa si chocás? Me respondió: nada; lo llevás a la modista, y listo.
sábado, 17 de octubre de 2009
El sueño peronista
Hoy escuché en la redacción una conversación entre dos periodistas -uno de ellos de extracción peronista- sobre el discurso de Cristina Fernández de Kirchner durante el acto del Día de la Lealtad:
Periodista I: ¡Qué poética la Presidenta! Ha dicho que no se puede ser peronista y no tener sueños.
Periodista II: Y tiene razón. Yo vivo cagao' de sueño.
Periodista I: ¡Qué poética la Presidenta! Ha dicho que no se puede ser peronista y no tener sueños.
Periodista II: Y tiene razón. Yo vivo cagao' de sueño.
martes, 13 de octubre de 2009
Posible título
Estoy escribiendo un informe sobre una baja de tasas de préstamos personales, que no es tal cosa. Según un artículo que salió en un matutino económico de Buenos Aires, los intereses se redujeron hasta un 10% en las últimas semanas. Sin embargo, cuando consulté a banqueros y a gerentes de Tucumán me trataron hasta de loco. Las tasas siguen igual de altas: en algunos casos el costo financiero total ronda un 55%. Llamé a la línea gratuita de un banco de capitales privados haciéndome pasar por interesado en un crédito personal de $ 10.000, y me dijeron que tengo que ganar $ 5.000 mensuales; sino, no hay crédito. Yo gano por mes bastante menos. También me piden que no esté comprometido en el Veraz (sin sobreendeudamiento), que la cuota mensual no supere un 40% de afectación sobre el salario mensual, que cuente con no sé cuántos años de antigüedad laboral en relación de dependencia, que sea cliente del banco y demás requerimientos inviables. Le comenté sobre estas averiguaciones a mi compañero del diario Santiago Pérez Cerimele, quien me sugirió un título para el informe tan mordaz como real: Para tomar un préstamo personal es conveniente no necesitarlo.
domingo, 4 de octubre de 2009
Para la cantora
En un instante fecundo, su dulzura adormeció al negrito y brotó un jazmín. El sol asomaba sobre los ochenta y su regreso fue el arado que sembró en la oscuridad un tiempo de claridad.
Fue niña, cuna, teta, techo y manta. Fue un montón de cosas santas, mezcladas con cosas humanas. El campo, el fruto, la miel y esas ganas de amar. Cantando y desencantando se le entreveraron las penas. Anduvo llorando pa’ dentro, mientras se reía pa’ juera; así tuvo que vivir. Pero hizo tronar el bombo con fuerza, soltó su voz y emocionó a los cinco continentes.
Fue una mujer que se preguntó por la dignidad; que vio el otro país, descalzo en el arenal, durmiéndose en el andén, sin tener a qué puerta golpear. Y cuando se acordó de él, se enojó de ayer, se llovió en abril. Soñó una patria americana de mar a mar, sin distancias ni fronteras, sin hambre de justicia, de paz y de libertad. Conoció las ausencias y el mal pago, y toleró la soledad como isla perdida. La luna tucumana sabe de su largo caminar.
Tardó en llegar, pero al final logró recompensa. Tuvo tantos hermanos que no los pudo contar. Con ellos compartió las palabras y los signos, el valor de haber vivido, y les dejó la experiencia, el desengaño y la voluntad de andar gritando que no está muerto quien va. El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste le dejó. ¿Cuál fue su pecado? ¡Hizo linda esta mala vida para que nos olvidemos que hay que sufrir! ¿Dónde iremos a parar, si se calla la cantora?
Volver a los 17. La infancia en Barrio Jardín. La calle regada. ¡El mismo rollo con los parientes! Esa musiquita del pueblo. El rugido del surco doliente bajo el cielo de las cañas. El vino patero. Las flores del monte. Un silencio de amigos. La risa de un niño.
Cuando vuelva, se irá a cantarle a los olvidados sin que la vea nadie, porque no querrá aparecer con los dos ojos llorados. Negros ojos sinceros. Será la voz infinita de la tierra, del mundo, del amor, de la memoria, de la dicha y del quebranto. De la esperanza. Volverá repartida en el aire a cantar, siempre.
Fue niña, cuna, teta, techo y manta. Fue un montón de cosas santas, mezcladas con cosas humanas. El campo, el fruto, la miel y esas ganas de amar. Cantando y desencantando se le entreveraron las penas. Anduvo llorando pa’ dentro, mientras se reía pa’ juera; así tuvo que vivir. Pero hizo tronar el bombo con fuerza, soltó su voz y emocionó a los cinco continentes.
Fue una mujer que se preguntó por la dignidad; que vio el otro país, descalzo en el arenal, durmiéndose en el andén, sin tener a qué puerta golpear. Y cuando se acordó de él, se enojó de ayer, se llovió en abril. Soñó una patria americana de mar a mar, sin distancias ni fronteras, sin hambre de justicia, de paz y de libertad. Conoció las ausencias y el mal pago, y toleró la soledad como isla perdida. La luna tucumana sabe de su largo caminar.
Tardó en llegar, pero al final logró recompensa. Tuvo tantos hermanos que no los pudo contar. Con ellos compartió las palabras y los signos, el valor de haber vivido, y les dejó la experiencia, el desengaño y la voluntad de andar gritando que no está muerto quien va. El tiempo, el implacable, el que pasó, siempre una huella triste le dejó. ¿Cuál fue su pecado? ¡Hizo linda esta mala vida para que nos olvidemos que hay que sufrir! ¿Dónde iremos a parar, si se calla la cantora?
Volver a los 17. La infancia en Barrio Jardín. La calle regada. ¡El mismo rollo con los parientes! Esa musiquita del pueblo. El rugido del surco doliente bajo el cielo de las cañas. El vino patero. Las flores del monte. Un silencio de amigos. La risa de un niño.
Cuando vuelva, se irá a cantarle a los olvidados sin que la vea nadie, porque no querrá aparecer con los dos ojos llorados. Negros ojos sinceros. Será la voz infinita de la tierra, del mundo, del amor, de la memoria, de la dicha y del quebranto. De la esperanza. Volverá repartida en el aire a cantar, siempre.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Menos mal: no era taaaaaaaaan cara
El secretario privado de la presidenta, Cristina Fernández, salió a defenderse de quienes lo atacan por edificar una mansión siendo un empleado en relación de dependencia sin ingresos extra. Fabián Gutiérrez, que gana 15.000 pesos mensuales como servidor del matrimonio Kirchner -así se definió-, aseguró que la vivienda que se está construyendo en El Calafate no cuesta un millón de dólares, sino 300.000 dólares. Gutiérrez reconoció haberle puesto porcelanato, hidromasajes y jacuzzi al inmueble, que está rodeado por un extenso parque y cuenta con una piscina climatizada de 10 por seis metros, grifería de alta calidad, un amplio gimnasio y un sauna. Las comodidades de quien proyecta tener una casa para el resto de su vida, justificó el colaborador presidencial. A veces, conviene no aclarar, porque oscurece.
jueves, 24 de septiembre de 2009
La melancolía de los viajes
Empiezo a creer que es conveniente no irme demasiado tiempo de mi ciudad a tomar contacto con personas cercanas y desconocidas, a pasear y a experimentar las actividades que me apasionan, como el periodismo y la música. Es una combinación tan hermosa como atroz. He pasado ocho días fascinantes en Chubut, durante los cuales hubo tiempo de viajar, de cantar (mucho), de aprender, de conocer gente estupenda, de recagarme de risa y de conmoverme con inolvidables performances de mi coro y de los que participaron del último Certamen Internacional de Coros; en particular, la Cantoría de la Merced, de Córdoba, que se llevó todas las palmas de la competencia con justeza y con esplendor. Fueron ocho días de entusiasmo, de tensión, de tristeza, de alegría, de emoción, de risas, de llanto, de pleno goce... de tortas galesas, de mates calientes, de viento helado, de lugareños tranquilos y gentiles, de bufandas verdes al cuello, de fotos por doquier, de concentrar y vocalizar, de cerveza y fernet, de guitarreada, de Ravel, de Rheinberger y de Piazzolla. En este feriado provincial, en el que dan ganas de tirarte a comer mandarinas con amigos en el pasto verde del parque 9 de Julio, venir a bajar teclas en esta redacción es una tarea bastante ingrata. Hoy, en este habitáculo seco y marrón, no paro de recordar con un enorme estrago cada momento en Gaiman y en Trelew. Me mortifica la melancolía de estas gratas jornadas, ahora inmortales; el deseo de volver a vivir cada instante, esa quimera ordinaria, inocente e inevitable que, creo, nos perturba y nos endulza un poco a todos.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Máxima irónica
Acabo de escuchar en la redacción una sentencia bien sarcástica de un colega que no sólo se caracteriza por su rigurosidad y por su exquisita pluma, sino también por su acidez: si el periodista no cuenta con información, por lo menos debe ser mala leche.
martes, 1 de septiembre de 2009
Pianissimo
En música dinámica significa volumen. Es un término que conozco bien, porque a menudo el director de mi coro, Ricardo Steinsleger, me pide que no cante tan fuerte y que me integre a la cuerda. Es un problema frecuente. Anoche, un poco para dormirme y otro poco para apreciar un excelente manejo de la dinámica y para entrenarme, me puse a escuchar un disco de João Gilberto, el rey del silencio y uno de los padres de la bossa nova, junto con Tom Jobim y con Vinicius de Moraes. Hacía un tiempo que no me recostaba a escuchar con atención sus temas y volvió a impresionarme uno en particular: Desde que o samba é samba. ¡Shhhhh! ¡Silencio! Que canta João.
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