(Esta versión en vivo de Los Pensamientos, tonada de Saúl Salinas, es de Juan Quintero y Coqui Ortiz. Es lo único que sé cantar y, a la vez, tocar con la guitarra)
domingo, 24 de junio de 2012
Los pensamientos
No sé qué tiene esa calle, que parece que ha llovido. Habrá llorado un amante, al que han echado al olvido. Adiós, que de ti me alejo, prenda querida del alma. Queda en ti mi pensamiento; ya se va mi amor en calma.
jueves, 21 de junio de 2012
Lewis Carroll
–Ver el horror,
verlo en lo cómico,
y ver lo cómico
en el horror:
ese es el juego.
Lo que no es loco
no es verdad.
Cayendo a tientas
por el pozo
o atravesando
el blando espejo.
Lo que no es loco
no es verdad.
Llama la risa
a lo siniestro.
Llama el sentido
al sinsentido,
llama el pensar
al desvariar.
Lo que no es loco
no es verdad:
ese es el rumbo.
(Leónidas Lamborghini, Cancionero del pillo)
verlo en lo cómico,
y ver lo cómico
en el horror:
ese es el juego.
Lo que no es loco
no es verdad.
Cayendo a tientas
por el pozo
o atravesando
el blando espejo.
Lo que no es loco
no es verdad.
Llama la risa
a lo siniestro.
Llama el sentido
al sinsentido,
llama el pensar
al desvariar.
Lo que no es loco
no es verdad:
ese es el rumbo.
(Leónidas Lamborghini, Cancionero del pillo)
viernes, 15 de junio de 2012
Momento para renacer
Febrero de 1982. Teatro Ópera, de Buenos Aires. Mercedes Sosa regresa a la Argentina, tras el exilio. Aún gobiernan los militares, pero asoma la democracia. La Negra contagia energía y serenidad, y regala Soy pan, soy paz, soy más, esta magnífica canción compuesta por Piero.
lunes, 11 de junio de 2012
Pingo
La palabra «pingo» en Tucumán es polisémica, como «vaina» en el Caribe. Puede sonar vulgar y agresiva, pero es inofensiva. Estos son algunos de sus usos:
· En Tucumán la palabra pingo es sinónimo de pene y tiene múltiples usos, tales como el de hipérbole. Por ejemplo: «hace un frío del pingo».
· Pingo también supone algo de escaso valor («no vale un pingo»), rechazo («¡pingo que te lo doy!») y despedida («bueno, me voy al pingo»).
· Supone triunfo o destrucción («lo hizo pingo»), insulto («cara de pingo», «cabeza de pingo» o su versión simple, «caripingo», de la que deriva el cariñoso apócope «caripi») y queja («¡me cago en el pingo!»).
· Pingo también adopta variaciones morfológicas. Por ejemplo, para significar rapidez suele decirse que un auto «iba a los pingazos».
· Se usa para significar estafa o aplazo en una materia («me metieron el pingo») o accidente doméstico («se ha caído al pingo»).
· Pingo se emplea también como advertencia («no me hinchés el pingo») y nombre genérico («¡qué se yo quién es! ¡Pingoleón Fernández!»).
· Para demostrar desinterés también se usa pingo («me importa un pingo») y para enfatizar una pregunta («¿vos cuándo pingo vas a laburar?»).
· Es empleado como auxiliar para plantear una duda sobre la naturaleza de algo: «¿qué pingo es eso?».
· Otra variación morfológica de pingo es como sinónimo de disgustado o molesto: «estoy empingado». También se usa «me tienen el pingo lleno».
· Pingo también se emplea para demostrar enfado respecto de una persona indecisa, displicente o disconforme: «no hay pingo que le venga bien».
· Una forma muy usada del vocablo pingo es para significar embriaguez: «me puse hasta el pingo» o «hasta el granmil pingo», según el caso.
· Una forma compuesta de pingo se emplea para definir a alguien cargoso o pesado: «hinchapingo» o, en su versión más moderna, «quiebrapingo».
· También se emplea para restarle valor, en tono de queja, a una cosa: «me anda mal el auto pingo este».
· «Alpi» se usa como apócope de «al pingo»: «Me voy alpi». También tiene su versión en vesre: «Buoh... Me voy al gopín».
Aportes recogidos de Twitter
· Estatus social: «¿Quién pingo te creés?».
· Interrogante clásico: «¿Qué pingo pasa aquí?».
· Pasatiempo: «Estuvimos inflando el pingo hasta las 5 de la mañana».
· Síntoma: «Me voy a dormir porque, si no, mañana me voy a sentir para el pingo».
· Dificultad visual: «No veo un pingo».
· Lejanía: «Eso queda en la loma del pingo».
Hay más aportes entre los comentarios de este post.
· En Tucumán la palabra pingo es sinónimo de pene y tiene múltiples usos, tales como el de hipérbole. Por ejemplo: «hace un frío del pingo».
· Pingo también supone algo de escaso valor («no vale un pingo»), rechazo («¡pingo que te lo doy!») y despedida («bueno, me voy al pingo»).
· Supone triunfo o destrucción («lo hizo pingo»), insulto («cara de pingo», «cabeza de pingo» o su versión simple, «caripingo», de la que deriva el cariñoso apócope «caripi») y queja («¡me cago en el pingo!»).
· Pingo también adopta variaciones morfológicas. Por ejemplo, para significar rapidez suele decirse que un auto «iba a los pingazos».
· Se usa para significar estafa o aplazo en una materia («me metieron el pingo») o accidente doméstico («se ha caído al pingo»).
· Pingo se emplea también como advertencia («no me hinchés el pingo») y nombre genérico («¡qué se yo quién es! ¡Pingoleón Fernández!»).
· Para demostrar desinterés también se usa pingo («me importa un pingo») y para enfatizar una pregunta («¿vos cuándo pingo vas a laburar?»).
· Es empleado como auxiliar para plantear una duda sobre la naturaleza de algo: «¿qué pingo es eso?».
· Otra variación morfológica de pingo es como sinónimo de disgustado o molesto: «estoy empingado». También se usa «me tienen el pingo lleno».
· Pingo también se emplea para demostrar enfado respecto de una persona indecisa, displicente o disconforme: «no hay pingo que le venga bien».
· Una forma muy usada del vocablo pingo es para significar embriaguez: «me puse hasta el pingo» o «hasta el granmil pingo», según el caso.
· Una forma compuesta de pingo se emplea para definir a alguien cargoso o pesado: «hinchapingo» o, en su versión más moderna, «quiebrapingo».
· También se emplea para restarle valor, en tono de queja, a una cosa: «me anda mal el auto pingo este».
· «Alpi» se usa como apócope de «al pingo»: «Me voy alpi». También tiene su versión en vesre: «Buoh... Me voy al gopín».
Aportes recogidos de Twitter
· Estatus social: «¿Quién pingo te creés?».
· Interrogante clásico: «¿Qué pingo pasa aquí?».
· Pasatiempo: «Estuvimos inflando el pingo hasta las 5 de la mañana».
· Síntoma: «Me voy a dormir porque, si no, mañana me voy a sentir para el pingo».
· Dificultad visual: «No veo un pingo».
· Lejanía: «Eso queda en la loma del pingo».
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lunes, 28 de mayo de 2012
Juan sin Dólar
Juan sin Dólar es un video que elaboramos para la Maestría en Periodismo Clarín-Universidad de San Andrés, que estoy cursando ahora en Buenos Aires. Es sobre las restricciones a la venta de dólares en la Argentina. Las ilustraciones son del dibujante Gustavo Daniel Acosta, Virago347. Para mirarlo, hacé click acá.
martes, 15 de mayo de 2012
Según pasa el tiempo
La mejor versión de As time goes by es, para mí gusto, esta instrumental de Henry Mancini.
lunes, 14 de mayo de 2012
Un gran tema de jazz
No sólo es uno de los mejores temas de película, sino también una notable obra de jazz: el Tema de la Pantera Rosa, en la versión de John Williams y The Boston Pops.
viernes, 17 de febrero de 2012
Harto
A la mañana se lee mejor. O a la madrugada. No tanto a la tarde, y menos en un colectivo, donde la luz natural es escasa debido a sus ventanas polarizadas y además tenés al lado una habladora profesional, que cuenta por celular una serie inacabable de banalidades. ¿Viste? ¡Es divino! Yo le dije a Da (Daniela, quizás) que se lo comprara, porque estaba re barato y le quedaba justo… sí... sí... ¡No! Porque ella lo quiere para la fiesta...
Son las siete de la tarde. El ómnibus de la línea 39, ramal 3, está lleno. Me propongo anular las voces y, en los 40 minutos que dura el viaje hasta mi casa, en Barracas, avanzar con una novela. ¡Ah, no te conté, boludo: pinté la pared de mi cuarto! ¡Sí! De rojo. A mi vieja le encantó, pero dice que el ambiente ahora quedó más chico de lo que ya era (larga una carcajada lenta, boba, inexplicable; una carcajada fingida puede denotar tanto cinismo como la frustración brutal de no poder reírse de manera genuina de algo). Pero no importa. Qué se yo. A mí me gusta el color. Sin querer, todos los pasajeros se enteran de su novedad, de la pared roja de su dormitorio. ¡Un loco de la guerra! Algunos lo miran confundidos, como no pudiendo creer su imposibilidad de hablar por celular de una manera más discreta. Acá, en Buenos Aires, hay mucha gente, muchísima, cuya forma de hablar no es otra que gritando.
Las puertas del colectivo hacen un ruido insoportable al abrirse, como el soplido agudo de un gigante, cada tres minutos, en las paradas. El timbre es de esos que al apretar el botón queda sonando un poco más. Sospecho que los choferes de esta línea sueñan con esos sonidos abominables y pienso en que sólo por eso deberían cobrar un plus salarial en concepto de insalubridad. Tal vez ya lo cobren.
No logró dar vuelta siquiera una página de la novela. Una. Puta. Página. Un niño de cuatro o cinco años llora sin consuelo. Por capricho. Porque quiere llorar. No le duele nada, ni tiene hambre. Quería ser él el que pasara la tarjeta SUBE para pagar el boleto. Pero la madre se lo había impedido, para subir rápidamente entre tanto gentío y acomodarse en algún rincón. Llora deliberadamente. Refunfuña. Protesta. Cree que así logrará que la madre, que no le dirige la palabra, le dé pelota y haga lo que él quiere: bajarse del ómnibus y subir a otro para poder pasar la tarjetita. Lo único que consigue es fastidiarla más. ¡Basta, Marco! Me tenés cansada. Ya nos bajamos. Falta poco. El chico estalla en llanto. Hace doler los oídos e irritar el estado de ánimo de los pasajeros. O por lo menos el mío, un recién llegado a Buenos Aires.
Pienso que acá los ciudadanos ya se acostumbraron a convivir con eso que los medios llaman contaminación acústica, ese caos sonoro y perturbador tan opuesto al de, por ejemplo, el metro berlinés, donde una vez vi a una chica esforzándose por no hacer el más mínimo ruido con su cuchara, mientras tomaba helado de un vaso de plástico, y en el vagón sólo se oía el ruido del vehículo. Nadie hablaba. Nada. Ese silencio también es un poco aterrador, pero al menos te permite leer un libro.
El 39 se menea como el samba de un parque de diversiones cuando pasa por calles adoquinadas de Palermo y Villa Crespo. Y los que estamos parados vamos un pasito para el frente y un pasito para atrás, sin música; con ruido; con la ropa pegada al cuerpo por la transpiración. Sostengo el libro con una mano. La otra está tomando la barra. Pienso en los primates. El colectivo dobla en una esquina. Me cuelgo. Acelera y frena torpemente frente a una parada. Las puertas se abren otra vez con ese sonido pavoroso y se golpean con violencia contra los topes. Me descuelgo. Bajan cinco. Suben nueve. Un poquito para atrás, por favor, pide el chofer. Hay pasajeros pegados al parabrisas. Mi lectura está en coma vegetativo. Ella sigue hablando del vestido divino de Da y él ahora le cuenta al boludo que la vieja siempre tiene un pero para él, pero que es una grossa, mientras la furia del niño se vuelve insufrible. ¡Pero mamáaaaaaaaaaaaaaaaa! Punzante, ardiente, como gotas de limón a una herida. Cierro el libro y me bajo a caminar. Silbando. Y que se vayan a la mierda todos.
Son las siete de la tarde. El ómnibus de la línea 39, ramal 3, está lleno. Me propongo anular las voces y, en los 40 minutos que dura el viaje hasta mi casa, en Barracas, avanzar con una novela. ¡Ah, no te conté, boludo: pinté la pared de mi cuarto! ¡Sí! De rojo. A mi vieja le encantó, pero dice que el ambiente ahora quedó más chico de lo que ya era (larga una carcajada lenta, boba, inexplicable; una carcajada fingida puede denotar tanto cinismo como la frustración brutal de no poder reírse de manera genuina de algo). Pero no importa. Qué se yo. A mí me gusta el color. Sin querer, todos los pasajeros se enteran de su novedad, de la pared roja de su dormitorio. ¡Un loco de la guerra! Algunos lo miran confundidos, como no pudiendo creer su imposibilidad de hablar por celular de una manera más discreta. Acá, en Buenos Aires, hay mucha gente, muchísima, cuya forma de hablar no es otra que gritando.
Las puertas del colectivo hacen un ruido insoportable al abrirse, como el soplido agudo de un gigante, cada tres minutos, en las paradas. El timbre es de esos que al apretar el botón queda sonando un poco más. Sospecho que los choferes de esta línea sueñan con esos sonidos abominables y pienso en que sólo por eso deberían cobrar un plus salarial en concepto de insalubridad. Tal vez ya lo cobren.
No logró dar vuelta siquiera una página de la novela. Una. Puta. Página. Un niño de cuatro o cinco años llora sin consuelo. Por capricho. Porque quiere llorar. No le duele nada, ni tiene hambre. Quería ser él el que pasara la tarjeta SUBE para pagar el boleto. Pero la madre se lo había impedido, para subir rápidamente entre tanto gentío y acomodarse en algún rincón. Llora deliberadamente. Refunfuña. Protesta. Cree que así logrará que la madre, que no le dirige la palabra, le dé pelota y haga lo que él quiere: bajarse del ómnibus y subir a otro para poder pasar la tarjetita. Lo único que consigue es fastidiarla más. ¡Basta, Marco! Me tenés cansada. Ya nos bajamos. Falta poco. El chico estalla en llanto. Hace doler los oídos e irritar el estado de ánimo de los pasajeros. O por lo menos el mío, un recién llegado a Buenos Aires.
Pienso que acá los ciudadanos ya se acostumbraron a convivir con eso que los medios llaman contaminación acústica, ese caos sonoro y perturbador tan opuesto al de, por ejemplo, el metro berlinés, donde una vez vi a una chica esforzándose por no hacer el más mínimo ruido con su cuchara, mientras tomaba helado de un vaso de plástico, y en el vagón sólo se oía el ruido del vehículo. Nadie hablaba. Nada. Ese silencio también es un poco aterrador, pero al menos te permite leer un libro.
El 39 se menea como el samba de un parque de diversiones cuando pasa por calles adoquinadas de Palermo y Villa Crespo. Y los que estamos parados vamos un pasito para el frente y un pasito para atrás, sin música; con ruido; con la ropa pegada al cuerpo por la transpiración. Sostengo el libro con una mano. La otra está tomando la barra. Pienso en los primates. El colectivo dobla en una esquina. Me cuelgo. Acelera y frena torpemente frente a una parada. Las puertas se abren otra vez con ese sonido pavoroso y se golpean con violencia contra los topes. Me descuelgo. Bajan cinco. Suben nueve. Un poquito para atrás, por favor, pide el chofer. Hay pasajeros pegados al parabrisas. Mi lectura está en coma vegetativo. Ella sigue hablando del vestido divino de Da y él ahora le cuenta al boludo que la vieja siempre tiene un pero para él, pero que es una grossa, mientras la furia del niño se vuelve insufrible. ¡Pero mamáaaaaaaaaaaaaaaaa! Punzante, ardiente, como gotas de limón a una herida. Cierro el libro y me bajo a caminar. Silbando. Y que se vayan a la mierda todos.
martes, 10 de enero de 2012
La absurda política de nocturnidad
lunes, 2 de enero de 2012
17ª Selección Cronicada de Tuits
En términos periodísticos, tragedia fue la palabra clave de este joven 2012 en la Argentina: el gobernador de Río Negro, Carlos Soria, falleció de un balazo en la cara y el piloto Jorge Martínez Boero murió tras un accidente en la primera etapa del Dakar. Pero antes de que el 1 de enero nos haya pasmado con fúnebres, Twitter fue un despeñadero de comentarios alusivos al nuevo año. @dieguez_ comenzó deseando un Feliz día del pionono para todos y @lucasp81 elaboró un peculiar tuit, digamos, invertido: El 2012 será de la izquierda y de River Plate, olvidate. En la Nochevieja, @QuijoteConserva formuló sus balances y concluyó que tuvo un año de mierda bastante bueno. A su turno, @marianoemartin planteó que cuando digan "por fin terminó este año de mierda" y deseen "feliz 2012" tengan presente que dentro de 365 días quizás digan lo mismo. @mtascon volvió a despuntar con la #twittergrafía y @fedkukso, con la mirada ecuménica del periodista científico, sostuvo que el año nuevo es un state-of-mind. Un punto de vista. @Kissituc tuiteó que espera que 2012 les traiga a sus seguidores mucho dinero así puedan comprar mucha salud y mucho amor. Y @rayovirtual volvió a dar en la tecla: deseó que el 2012 los encuentre más disponibles para los placeres. Las tarjetas de fin de año más originales están en Twitter.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Once eses
Cuando sea grande quiero ser como mi amiga Irene Benito, que le hizo una soberbia entrevista a solas a Noam Chomsky, en Estados Unidos. Hoy se publicó la entrevista en La Gaceta (@LaGacetaTucuman), y de ella extraje dos preguntas sobre el atentado del 11-S.
-¿Cómo vivió el décimo aniversario del 11-S?
-Mi sentimiento es que aquello fue una atrocidad terrible, quizá uno de los ataques terroristas más deleznables de la historia. Pero pudo haber sido peor. Supongamos que el vuelo 93 de United Airlines que se estrelló en Shanksville, Pensilvania, y que supuestamente iba a dirigido a la Casa Blanca, conseguía su objetivo y mataba al presidente. Supongamos que en ese momento había un plan para establecer una dictadura militar, que este es impuesto, y que el resultado es la matanza y la tortura de cientos de miles de personas. Y que esa dictadura origina otros tantos golpes de Estado en el resto del mundo y que aquello conduce a una tremenda crisis económica global. Esto hubiese sido mucho peor que lo que nosotros llamamos 11-S. Y no es una suposición descabellada: todo eso pasó en el primer 11-S en América Latina.
-¿Cómo?
-Me refiero al 11 de septiembre de 1973, día del alzamiento militar en Chile y del suicidio del presidente Salvador Allende. Aquello fue peor que el 11 de septiembre de 2001 con una diferencia fundamental: nosotros provocamos esa tragedia. Somos los agentes del primer 11-S y las víctimas del segundo. La pregunta que me hago es: ¿por qué no lo recordamos? Y la perspectiva de reflexionar sobre esto resulta absolutamente desconcertante. El tema descolocaría a cualquier estadounidense. Tendríamos que poder pensar sobre esto, lo mismo que en la ejecución de (Osama) Bin Laden.
-¿Cómo vivió el décimo aniversario del 11-S?
-Mi sentimiento es que aquello fue una atrocidad terrible, quizá uno de los ataques terroristas más deleznables de la historia. Pero pudo haber sido peor. Supongamos que el vuelo 93 de United Airlines que se estrelló en Shanksville, Pensilvania, y que supuestamente iba a dirigido a la Casa Blanca, conseguía su objetivo y mataba al presidente. Supongamos que en ese momento había un plan para establecer una dictadura militar, que este es impuesto, y que el resultado es la matanza y la tortura de cientos de miles de personas. Y que esa dictadura origina otros tantos golpes de Estado en el resto del mundo y que aquello conduce a una tremenda crisis económica global. Esto hubiese sido mucho peor que lo que nosotros llamamos 11-S. Y no es una suposición descabellada: todo eso pasó en el primer 11-S en América Latina.
-¿Cómo?
-Me refiero al 11 de septiembre de 1973, día del alzamiento militar en Chile y del suicidio del presidente Salvador Allende. Aquello fue peor que el 11 de septiembre de 2001 con una diferencia fundamental: nosotros provocamos esa tragedia. Somos los agentes del primer 11-S y las víctimas del segundo. La pregunta que me hago es: ¿por qué no lo recordamos? Y la perspectiva de reflexionar sobre esto resulta absolutamente desconcertante. El tema descolocaría a cualquier estadounidense. Tendríamos que poder pensar sobre esto, lo mismo que en la ejecución de (Osama) Bin Laden.
jueves, 29 de diciembre de 2011
16ª Selección Cronicada de Tuits
El timeline se ablanda conforme se van acercando las vacaciones y se van alejando los asuntos duros. Esta semana el hashtag #MiPasadoOscuro fue disparador de tuits graciosos. @itaticarrique confesó: Fui "mascota" del coro donde cantaban mis dos mejores amigas porque no me daba la voz para cantar en el coro #MiPasadoOscuro. Entre esta suerte de relax tuitero de fin de año, @QuijoteConserva ensayó una serie de comentarios desopilantes sobre los ojos y la mirada. Hay boludos que para mostrarse sinceros te miran de más a los ojos, planteó Mulá. El ocurrente @estebandice también nos hizo reír: Estoy a una diarrea de mi peso ideal. Y @desalienado declaró: Estoy tan aburrido que hasta me casaría con alguien. Feliz 2012.
jueves, 22 de diciembre de 2011
15ª Selección Cronicada de Tuits
LA calor. Nunca mejor puesto el artículo, por @matiask, para aludir al infierno en que se convirtió la Argentina en estos últimos días. Esta calor me está matando. La calor se vino con todo, señores. (Sí, se puede decir "la calor"), señaló @DelCorrector. Fue un tema recurrente en Twitter. La sensación térmica llegó a 46° - #Tucuman arde a 44° y registra una máxima histórica. #LaCalor, apuntó @sotomartinsoto el miércoles. @zonarojas propuso que en futuros aniversarios del Argentinazo seamos más vivos y hagamos la marcha en junio, ponele, un día que no sea de calor. Y @DonRamongo apuntó que verano es anagrama de averno. Se los regalo, para cuando el calor no les deje pensar en otra cosa, como ahora. Twitter no tiene aire acondicionado.
jueves, 15 de diciembre de 2011
14ª Selección Cronicada de Tuits
Avanza el calendario, se termina 2011 y el timeline se va cargando de temas relacionados con la Navidad, el Año Nuevo y las vacaciones. Todo bien con que te guste el pan dulce y la fruta abrillantada. No sé, a otros les gusta el fiambrín o el salchichón primavera, comentó el perspicaz @DonRamongo. Además de las bolitas y las luces del arbolito, de la garrapiñada y de la Costa Atlántica, en Twitter aparecen también sugerencias sobre regalos, el pago del aguinaldo y los días feriados. Si sos laburante y no te dan libres los feriados, exigí que te los garpen doble como obliga a hacerlo la Ley de Contrato de Trabajo, recordó @aleberco, un tuitero con una sesuda conciencia laboral. @grmadryn, siempre atento a las tendencias sobre tecnología y medios, imaginó la playa. Una certeza tecnológica de las próximas vacaciones de verano: las tabletas van a dominar el panorama de los balnearios con conexión, pronosticó. Y @nbarralgrigera pensó en febrero. El 2012 es bisiesto. Un día más para tuitear.
jueves, 8 de diciembre de 2011
13ª Selección Cronicada de Tuits
De uno de los gurús de las redes sociales -ya no recuerdo quién era; abundan- leí una vez que pese a que el límite es de 140 caracteres, es conveniente que los tuits sean aún más breves. De esta forma, sostenía, se obtienen más menciones y más retuits, como consecuencia de una lectura más ágil... Bueh, no creo que la gente que sigo y que aparece en mi timeline gracias a retuits tenga en cuenta esta regla, pero muy a menudo veo un cortito, una frase escueta y contundente, de esas que te sacuden cuando estás agobiado en el laburo o, simplemente, cuando estás al pedo y aburrido. Pavota´s daughter, tuiteó esta semana @TomiOlava, por caso, y el fake de la ex jefa del Inadi María José Lubertino, @Lxbxrtxnx, fue directamente al grano: x. #listolodije. Son glosas que aparecen para agitar un poco, ensayos de mini-microblogging o, ¿nanoblogging? Qué se yo. Seremos una mierda pero somos un montón, reflexionó @estebandice. @korochi, con su habitual salida, afirmó que Si dice «Abre fácil» se necesita tijera. Y @Chichorovira se despidió con un Esto es to-todo, amigos. Así, cortito, como patada de chancho.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
12ª Selección Cronicada de Tuits
Twitter es una usina de Sabías que. Escuché alguna vez decir que no es una red social, sino una red de información. Lo que sea. El timeline es una revista de noticias y de datos. A propósito ¿sabías que los primeros en llamar "minas" a las mujeres eran los cafiolos que las explotaban? E.g.: "Es una mina de oro...", comentó @aleberco. Sabías que. Me retuitearon esta semana uno de ellos: que el primer ministro de Economía del gobierno dictatorial de Antonio Bussi fue el padre del conductor Sergio Lapegüe. También me habían retuiteado hace unos meses que la actriz Nancy Duplaá fue secretaria de Raúl Alfonsín, cuando este era presidente de la Nación. Sabías que. ¿Sabían que el 40% de la gente que vive en la ciudad de Buenos Aries nació en las provincias y el 15% es extranjero? Somos abiertos a todos, escribió @rayovirtual, entre una larga lista de tuits sobre la ciudad de Buenos Aires. Y ahora, al momento de cerrar este post, estoy con un amigo, @djemio, quien, como Twitter, también es un disparador de Sabías que. ¿Sabías que (Enrique) Gorriarán Merlo era pariente de Camilo Cienfuegos?, me comentó. Qué loco, ¿no?
jueves, 24 de noviembre de 2011
11ª Selección Cronicada de Tuits
A la madrugada, cuando todo duerme, de pronto aparece un tuit. Hay alguien ahí, despierto, queriendo comunicar algo, expresando un deseo, renegando, volviendo de una fiesta o comenzando el día. Debido a la diferencia hemisférica, a menudo cuando me voy a acostar asoma @Danjuro empezando la mañana: Buenos días. ¿Hemos salido de la crisis ya?, arrancó al día siguiente de que Mariano Rajoy saliera electo presidente del gobierno de España. También desde ese país aparece a estas horas el maestro @mtascon, con su particular forma de tuitear (#twittergrafia): ⒸⓊⒶⓁ ⓈⒺⓇⒶ ⓁⒶ ⓅⓇⓄⓍⒾⓂⒶ ⒷⓊⓇⒷⓊⒿⒶ ⓆⓊⒺ ⒺⓈⓉⒶⓁⓁⒺ, se preguntó hace unos días, a propósito de la crisis. De este lado del mundo, un clásico de la madrugada es @SeifertDaniel. Y también con su marca propia, el hashtag #lime: Los que tuitean o chatean su risa empezando con a (léase aajjaajajja) me dan que están tentando el ACV. #lime. También @maticolombatti le da vida al timeline durante las noches: Pelotudo. Hermosa palabra, reflexionó esta semana. Otro a quien se ve seguido haciendo guardia por estos lares es @fedeturpe: Tucumán es una sociedad muy polarizada por el tema Bussi. No es como Bs As donde son todos progres y votan a Macri, escribió ayer, a propósito de la agonía del represor, que al momento de escribirse este artículo aún seguía vivo, aunque en Twitter y en algunos medios de prensa web ya lo habían hecho morir varias veces... ¡uh! ¡Son las 5.34 y mañana laburo! Aquí me planto. Pero Twitter sigue, eh.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
10ª Selección Cronicada de Tuits
Twitter no es un juego, pero si se lo toma como tal, mejor. Así, la creatividad, el ingenio y la ocurrencia tienen más salida. Por caso, se nota cuando un comentario ha sido escrito por alguien tensionado y cuando ha sido escrito por alguien relajado. Y Twitter es, por definición, una red social en la que a menudo cae muy bien la apostilla delirante, la fantasía. En esto, @Pollosvetliza es diestro: Perdónalos Diego, no saben lo que hacen, tuiteó cuando la Selección iba perdiendo 1 a 0 contra Colombia. En esta bijouterie semanal apareció un proverbio de @elhobbit22, que al parecer recién terminaba de ver un clásico de Disney: Madurar, es dejar de mirar al cielo, con la esperanza de que aparezca Mufasa y nos diga qué hacer. @SeifertDaniel también aportó lo suyo, rescatando una vieja actriz argentina: Menos mal que Luisa Kuliok no tiene twitter, así nos evita la cacofonía del kuliokok. #lime. Reaparecía también en ese tren el desopilante @QuijoteConserva con un par de comentarios sobre el 11/11/11: El fin del mundo sólo afectaría a Chile, escribió y luego sentenció: Entre un fin del mundo y el siguiente cada vez pasa menos tiempo. Claro, el 11/11/11 no pasó nada. Sorprendió luego @aleberco con una sugerencia mordaz: Ah, el tema de Sinatra que recomiendo para suicidarse es "Come fly with me". Sí, soy un poco literal. Pero qué trompetas, man. A Twitter hay que tomarlo con soda.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
9ª Selección Cronicada de Tuits
Lo anticipé ayer: que esta Selección Cronicada de Tuits iba a ser pobretona. Es que le he prestado poca atención esta semana al timeline (he andado de viaje). Y lo poco que he leído no me ha interesado demasiado. Casi nada, diría. Escasa demostración de creatividad de los tuiteros. La ocurrencia, guardada en el ropero. Abulia. Pesadez. Etcétera, etcétera, etcétera. Sin embargo, en el medio del desierto por ahí encontrás un Te quiero, como el de @desalienado, que dice poco y dice mucho a la vez. Un tintineo en pleno bullicio. Una flor. Algo así. O un llamado telefónico de @Chichorovira, entre los 40 grados Celsius de los últimos días en Tucumán: Hola, sí, con la primavera por favor. Gracias. No faltaron los comentarios sobre la renuncia anunciada, mas aún no concretada, del primer ministro italiano: Me imagino la fiesta de despedida de Berlusconi. Tremenda, tuiteó @rgarrocho. Y @seniales reseñó que María Teresa Ronderos, en el congreso de @fopea, hizo notar que Pasamos más tiempo en las redes sociales que leyendo medios. Por ahí deberíamos leer más -prensa, literatura, lo que sea- antes de tuitear. A ver si le ponemos más onda. Digo, no sé. A veces en Twitter no hay qué leer.
jueves, 3 de noviembre de 2011
8ª Selección Cronicada de Tuits
Álex Grijelmo suele decir que internet es un basural en el que de vez en cuando se encuentran algunas joyas. Twitter es así. Un tema se convierte en trend topic y toooodo el mundo opina y opina y opina. En el medio hay algunas consideraciones valiosas. Un ejemplo, el aborto: el martes una comisión de la Cámara de Diputados de la Nación le dio dictamen favorable a un proyecto que prevé la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo. @nicolasfurfaro brindó un aporte sesudo al debate: Discutir el inicio de la vida no tiene sentido. No pasa por ahí sino por las condiciones en las que ya se realizan abortos todos los días, tuiteó. Y remató: Oponerse a la despenalización del aborto es negarle a las mujeres pobres un derecho que ya ejercen las de clase media y alta. En ese tren, @gabrielprofiti planteó que Si medio millón de mujeres recurre al aborto ilegal por año y pone en riesgo su vida, la legalización parece obligatoria. @fedeturpe apuntó a quienes se oponen a la despenalización del aborto: Marchan contra la educación sexual, el preservativo, el matrimonio gay y el aborto pero nunca contra los curas pedófilos. @DonCorbacho tuiteó que le parecía Medio loco que los que están a favor de la pena de muerte generalmente están en contra del aborto y viceversa. Al comenzar la noche, @itaticarrique pronosticó que Lo triste de todo esto es que mañana ya nadie va a hablar del aborto porque comienza Gran Hermano. Y... así fue.
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