“Los seres humanos olemos, y nos dolemos. Tenemos problemas, pero también esperanzas. Voluntad, sentido de la justicia, capacidad para creer, para ilusionarnos. Por eso inventamos la política. Por eso ha funcionado durante tantos siglos. Como una herramienta para transformar la realidad, para luchar por los propios deseos, para intervenir en el mundo. Eso era la política, pero, al parecer, ya no lo es. Cuando la gente dice que todo es política, habla de otra cosa. Habla de la alarma y de la desmemoria, de las zancadillas y del ‘yo no he sido’, de la chulería y el mal arte de mentir con aplomo de unos, de la pasividad indolente de otros, y de nada más”. Este es un fragmento de una interesante reflexión titulada
“Política”, escrita por Almudena Grande y publicada en El País.com. La columna es fruto de la ajetreada campaña electoral por la presidencia que se desarrolla en España, pero puede ajustarse, con algunas salvedades, a la coyuntura nacional y provincial.